El Producto Final del Sexo, Ahora en Silicona


Poco mérito tienen mis hechos, querida Ju, que las más de las veces no han sido sino hijos del designio ajeno o frutos de mis flaquezas. Pero cuando tú me dices que no soy un santo, tengo que responderte que yo bien lo sé, tanto es así, que no en vano han sido las carencias de mi carácter, y no las de la vida, las que me han hecho como soy: ni alto ni bajo, ni tonto ni sabio, ni corto ni perezoso, ni impertinente ni discreto, y siendo tal vez un poco de todo y nada.

Empero, siempre creí haber entendido que mi única virtud, era el haber visto mucho y oído más aún, y con ello haberme pasado la vida en un puro ir y venir, corriendo el mundo y tratando gentes al punto que hoy me veo, ya viejo y cansado, cual pez al que una red tejida con mil historias ajenas condujera enredado hacia la muerte. 

Pero en fin, mi querida Ju, entre tantos cuentos y embustes, hazañas y desmanes como he podido ser testigo, pensé que ya las conocía todas, sin embargo, nunca es tarde para descubrir nuevas gestas ilusionista-prestidigitadoras que surgen por aquí y allí en este desquiciado orbe…

Sé que te asombra mi aseveración, pero esta manera enfática, hiperbólica y persuasiva con que ahora reveo ciertos conceptos utilizados por algunos eruditos para subvertir de forma jovial y celosa el sistema que está ahí, tal estrépito parece no pasar de mera y desagradable imitación de lo que en verdad pretendía decirte, y cuyos argumentos ciertamente no llenarían de aire ni mismo el amateurismo orfeónico de los cantos de Beaumarchais.

Sin embargo, conmovido por la confirmación de lo que ya presentirá hace décadas, hace poco, por ejemplo, mi querida amiga, me detuve ante la impresionante investigación de la amenidad con que el “Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón” informaba rimbombante que ha creado un simulador de embarazos. Y tan moderno es, que advierten que lo pueden usar las mujeres, pero también los hombres, niños y ancianos… ¿No es fantástico, Ju?

Según indica la revista británica “New Scientist”, parecería que tal dispositivo imita el peso del bebé a medida que va creciendo, al igual que la temperatura del líquido amniótico. Pero la inventiva no para por ahí, pues también reproduce los movimientos, como las patadas y los latidos del corazón.

Todo indica que el sistema –al igual que una licuadora-, tiene un programa de velocidades, y con él se puede vivir la experiencia de los nueve meses de gestación en sólo dos minutos o, si se prefiere, extenderla por más tiempo, para experimentar los cambios en el día a día.

Dicen que el aparato es una bolsa rellena de 4 litros de agua caliente rodeada de 45 pelotas que se inflan y se desinflan. Dicho morral también iría acompañado de un sistema de cables que lo conectan a una computadora. Y a través de un software específico, se maneja un modelo 3D del feto, que permite simular los movimientos y posiciones del mismo.

Asimismo, informan que el invento será presentado en la exhibición “Siggraph 2011” que se celebrará en Vancouver, Canadá, pero los prosélitos ya calculan que el próximo paso de estos acreditados científicos, será completar los acompañamientos erótico-sexuales de su proyecto, con el desenvolvimiento de un vivificante consolador de silicona modelo 3D…dos…

¿No te parece que eso sí, sería un invento espectacular, Ju?

Adiós a la Prodigalidad de la Palabra


Sin lugar a dudas, una de las mayores mentecateces enseñadas y sostenidas por los afanosos intérpretes de la “Revolución Francesa”, es querer afirmar que: “los hombres nacen libres e iguales”… Imaginar que tal abstracción sea el nivelador punto de partida para que todos parezcan estereotipo de si propios, es una bobada que sólo debe ser pronunciada por aquellos que no conocen patavinas de la antropología surreal.

Hoy, para el asombro de los tolos, el espanto de los lánguidos decadentes, la perplejidad de los burgueses domésticos y en busca de la verdadera rehumanización del ser humano, recordaré a todos que, a pesar de mi infatigable raciocinio analítico, Ortega y Gasset frecuentemente se refería al hombre de genio, como aquel con capacidad de inventar su propia ocupación.

Así, enterándome de las porquerizas literarias que en los últimos años infectaron la patria nórdica de este continente, resalto las palabras del saliente presidente George W. Bush, sapiens que será sin duda, recordado por muchas cosas… O mejor dicho: muchos de sus actos serán difíciles de olvidar.

Otro tanto sucede con sus escatológicos enunciados, que fueron motivo de mucha risa y perplejidad constante, Por tal motivo, les ofrezco un repaso por algunas de las innúmeras frases disparatadas que Bush Jr. profirió a lo largo de su carrera política, tanto como gobernador de Texas como presidente de los Estados Unidos.

Seguramente, como toda antología, la presente lista de frases absurdas del ex Presidente Bush, conocido también como “Mister Danger”, está incompleta. No sólo por la prodigalidad con que el ex mandatario las ofrecía, sino porque seguramente aún no está todo dicho… Revisémoslas:

“La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país”.

“Si no tenemos éxito, corremos el riesgo de fracasar”.

“Marte está esencialmente en la misma órbita… Marte está más o menos a la misma distancia del Sol, lo que es muy importante. Nosotros tenemos fotos donde existen canales, pensamos, es agua. Si hay agua, eso significa que hay oxígeno. Si hay oxígeno, significa que podemos respirar”. (Gobernador George W. Bush, Jr., 11/08/94)

“El Holocausto fue un período obsceno en la Historia de nuestra nación. Quiero decir, en la Historia de este siglo. Pero todos vivimos en este siglo. Yo no viví en este siglo”. (Gobernador George W. Bush, Jr., 15/09/95)

“Les aseguro que tendremos a los estadounidenses mejor educados del mundo”. (Gobernador Bush 9/21/97)

“Yo creo que nos dirigimos de modo irreversible hacia la libertad y democracia, pero eso puede cambiar”, (Gobernador George W. Bush, Jr., 22/05/98)

“Personas que son realmente muy extrañas pueden asumir posiciones clave y provocar un terrible impacto en la historia”. (Gobernador George W. Bush, Jr.)

“Nosotros tenemos un firme compromiso con la OTAN. Nosotros formamos parte de la OTAN. Nosotros tenemos un firme compromiso con Europa. Nosotros formamos parte de Europa”. (Gobernador George W. Bush, Jr.)

“Un número bajo de votantes, es una indicación de que menos personas están yendo a votar”. (Gobernador George W. Bush, Jr.)

“Nosotros estamos preparados para cualquier imprevisto que pueda ocurrir o no”. (Gobernador George W. Bush, Jr., 22/09/97)

“Para la NASA, el espacio aún es alta prioridad”.

“Francamente, los profesores son los únicos profesionales que enseñan a nuestros niños”. (Gobernador George W. Bush, Jr., 18/09/95)

“El futuro será mejor mañana”.

“Es tiempo para la raza humana de entrar en el sistema solar”. (Gobernador George W. Bush, Jr.)

“Demasiados buenos doctores están abandonando su profesión. Demasiados ginecólogos ya no pueden practicar su amor con las mujeres de este país”. (Poplar Bluff, Missouri, 6 de septiembre de 2004).

“Sé que el ser humano y los peces pueden convivir pacíficamente”. (Saginwa, Michigan, 29 de septiembre de 2000).

“Nuestros enemigos son innovadores e ingeniosos, pero nosotros también. No cesan nunca de pensar en cómo dañar a nuestro país y a nuestro pueblo. Nosotros tampoco”. (Washington, 5 de agosto de 2004).

Revisando tales líneas, pienso luego en la falta de complacencia y en el estupro intelectual que siempre practicó Orides Fontela, la poeta virgen, delirante e insípida que creó bellezas complicadas, se altercó con el mundo y, por fin, murió de caquexia bajo las extenuadas victorias de la mediocridad… ¡Pena para unos, suerte para otros!

La Miserabilidad sin Esperanza


La pobreza, cuando llega al punto de la miserabilidad sin esperanza, destruye a los seres humanos y los convierte en despojos que anulan sus buenos instintos, y los conducen al odio y a la violencia, o tal vez a una abulia autista que los arroja al crimen.

Entonces: ¿Para qué quiero una democracia? Bueno, debe ser para votar por quien me ofrezca un programa de gobierno que me permita vivir mejor.

A su vez, creo que es el momento de preguntarme: ¿Qué significa querer vivir mejor? Pienso que es para poder desenvolver cualquier actividad honesta, es decir, que no sea hecha a costa de la desgracia ajena, ni sirva para perjudicar a nadie ni hacer a los demás lo que no me gustaría que me hagan a mí.

Masticando un poco más esta pregunta, creo que ese “querer vivir mejor”, debe incluir el derecho de educarme, de educar a mis hijos, de poder comer todos los días y respirar un aire que no me infecte ni me enferme. Igualmente, debe contener el poder moverme y desplazarme a mi trabajo, a mi casa, a mis obligaciones y diversiones sin que nadie me acose, me trabe, me agreda, me rapte, me robe, me viole, me atropelle, ni me detenga arbitrariamente.  

La realidad de cientos de miles, sin embargo, ha recorrido este circunspecto circuito, y eso me hace recordar que el 14 de junio de 1936, falleció uno de los escritores ingleses más leídos en el siglo XX: Gilbert Keith Chesterton. Su popularidad nunca ha menguado en ámbitos disímiles y en estos momentos crece en todos los países, tanto es así, que las reediciones o nuevas traducciones de sus obras son noticia mes tras mes.

Algunos de sus textos son considerados verdaderos clásicos de ese tan peculiar humor inglés, y entre ellos no se pueden olvidar obras como: “El hombre que fue Jueves”, “El Napoleón de Notting Hill”, “El club de los negocios raros”, y la estupenda serie de relatos sobre el padre Brown, un modesto sacerdote católico con brillantes cualidades detectivescas, para citar solamente los más editados. Sin embargo, este notable hombre también escribió obras serias de reflexión y crítica, así como biografías agudísimas e innovadoras.

Uno de los pilares de la popularidad de este autor ha sido su casi increíble capacidad de crear paradojas y frases brillantes de contenido profundo.

De sus impactantes pensamientos escojo un par, relacionados con la economía: “Si el uso del capital es capitalismo, entonces todo es capitalismo; el bolchevismo es capitalismo y el comunismo anárquico es capitalismo; y todo proyecto revolucionario, aunque sea extremista, siempre es capitalismo”… “Si capitalismo significa propiedad privada, yo soy capitalista. Si capitalismo significa capital, todos son capitalistas”.

En última instancia, Chesterton combatía la visión del hombre como mero actor económico, así como la reducción de las relaciones sociales a pura materialidad. En su polémica con G. H. Wells, rechazó la esclavitud disfrazada del ser humano, ya sea en las sociedades con concentración de bienes en pocas manos, ya en aquellas en que el Estado es el único dueño.

Por lo tanto, no puedo dejar de mencionar otra genialidad del agudo raciocinio de este autor gigantesco: “Demasiado capitalismo no significa muchos capitalistas, sino demasiado pocos capitalistas”.

Consecuentemente, a raíz de su pensamiento, intuyo que el mayor robo es impedir a los ciudadanos acumular capital para progresar y mejorar su calidad de vida, principalmente mediante el paulatino aumento de impuestos, como aconsejaba Marx como si ello fuese una fórmula mágica para acabar con el “capitalismo”…

En verdad: ¿Esto no le parece que es una verdadera miserabilidad sin esperanza?

La Cultura de la Ancianidad


Queriendo ser justo y dejando de lado cualquier tipo de disquisiciones históricas, entiendo lo terrible que puede ser el problema que estremece los corazones de algunos de mis congéneres. Por tal motivo, hoy tomo algunos datos históricos como si ellos fuesen disparadores para realizar algunas reflexiones sobre la ancianidad.  

De acuerdo con las palabras del poeta latino Ovidio (43 A.C. a 17 D.C.), subrayo una de sus metáforas: “En un tiempo hubo gran reverencia por la cabeza canosa”.

En todo caso, el grande Cicerón la comparó al otoño de la vida por analogía con las estaciones del año. Pues a medida que transcurren las hojas del calendario, experimentamos físicamente cómo el vigor primaveral da paso al tórrido verano y éste al declinar otoñal. Tal vez por eso que cada vez más personas llegan al sopor invernal sin casi advertir la aceleración de su venida.

No podemos olvidarnos que el paso de las estaciones vitales se manifiesta tanto en el cuerpo como en la dimensión superior de las personas. Alcanzar esas postreras etapas, tiene ciertas ventajas junto a las naturales limitaciones del cuerpo.

Romano Guardini, un teólogo católico alemán y profesor de dogmática en Bonn (1922), al redactar sus obras: Libertad, gracia y destino (1948), La aceptación de sí mismo (1950) y El Señor (1954), considera la vejez como la edad sabia del hombre: sabia quizá no en conocimientos intelectuales, pero sí en experiencias extraídas hasta de los errores y fracasos. Por ende, la ancianidad es la etapa privilegiada en la que los abuelos pueden derramar a su alrededor todo lo que el tiempo, gran maestro, les ha permitido almacenar mientras asoman y se instalan las restricciones.

De igual talante y pensamiento, Ingmar Bergman, el gran cineasta sueco, dejó gravado su reflexión en la frase: “Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

Sin embargo, de acuerdo con Honoré de Balzac: “El anciano es un hombre que ya ha comido y observa cómo comen los demás”.

En algunos países de nuestro continente, la esperanza media de vida al nacer, ya alcanza los 78 años. No en tanto, los hijos de estos pueblerinos, inmersos en una mentalidad utilitarista que a cada día valora en primer lugar –y cada vez más-, la productividad y el dinero, nos cabe preguntar: ¿Será que ellos saben valorar esta etapa del ciclo vital cuyo umbral traspasan cada año más mujeres y hombres?

Sucede que, al depararnos ante las desenfadadas actitudes de algunos jóvenes, los adultos mayores pueden plantearse cuál es la verdadera utilidad de su existencia.

Nadie puede dejar de reconocer que solamente en el seno interior de las familias dinámicamente funcionales, es donde se valora a cada persona por quien es, y no por lo que ella produce. Sólo así se logrará una perspectiva certera de la vejez como la edad sabia por excelencia.

En tal sentido, cabe preguntarnos: ¿Nos planteamos seriamente el inculcar en nuestros hijos el respeto y valoración por los abuelos?

Pero no olvidemos que la jungla peligrosa en la que se han convertido las grandes urbes del mundo, aun esconden entre sus ciénagas de asfalto y sus imponentes arboledas de cemento, restos de bondad, solidaridad y respeto. Sólo hay que estar atentos para reconocerlas y agradecerlas con una gran sonrisa y, si hay ocasión, acompañado con un “gracias” que nunca estará de más y será, por añadidura, una especie de contraseña para autoidentificarnos como personas que todavía no han renunciado al intento de superar los egoísmos y las bajezas que habitan en nuestro interior y que tanta agresividad hacen brotar cada día de nuestra existencia.

Solamente las familias sensibles a los valores de la ancianidad, son las que se enriquecen de su sabiduría y llevan alegremente sus achaques, olvidos y repeticiones, y les suplen a ellos con afecto efectivo la debilitación de sus fuerzas físicas y psíquicas.

Por lo tanto, nos urge desenvolver una nueva cultura de la ancianidad. Pues sólo cultivándola en el seno de nuestra familia, nosotros envejeceremos arropados por hijos y nietos sin correr peligro de mañana ser considerados un peso embarazoso cuando perdamos lucidez y nuestro físico se debilite… ¿A usted no le parece?

El Enamoramiento Surge Después de 8.2 Segundos


Hay quienes saben, hay quienes quieren, hay quienes pueden y lógicamente, también hay los que se atreven a todo. Tal vez por eso, mi querida Ju, los voluntaristas, los solventes y los más osados humanos, tanto se alternan en la “cosa pública”.

Cuando digo esa “cosa pública”, se sobreentiende que tú y el estimado lector pueden abarcar con su fértil imaginación, desde cargos políticos y gubernamentales, hasta profesiones y oficios que están conectados directamente con “el público”, o sea, el mentado, el tan sufrido y zarandeado pueblo.

Por ejemplo, Ju: si alguna vez caemos en manos de un médico que sabe y quiere, que tiene los medios necesarios a su alcance y está abierto a cualquier variante en su diagnóstico porque es lo suficiente osado como para revisar cualquier teoría por segura que parezca, nuestra curación estará asegurada, o por lo menos bien protegida.

Claro que también existen los llamados “especies en extinción”, como el almacenero del barrio, una vieja estirpe cada vez más subyugada por las góndolas de los supermercados; pero todos aquellos que conocen su oficio, que ponen voluntad en la superación constante de su trabajo, seguramente podrán desarrollar su tarea en un medio que no los rechazará, incentivándolo a no temer el riesgo de intentar nuevas expresiones que rompan moldes y convencionalismos añejos.

Sin embargo, mi querida amiga del alma, entre los primeros que he nombrado, ciertamente se incluye los que habitan en el reino de la seducción, lugar donde es necesario cultivar habilidades prestidigitadoras para desdoblar ventajeramente toda su energía. 

Por tal motivo, Ju, a pesar de la manera enfática, del estilo medio gongorino y del culteranismo que algunos insisten en desenrollar, cuando los hombres mantienen la mirada fija en los ojos de una mujer durante más de ocho segundos, ese es un síntoma de que han caído ante los encantos de la fémina… ¡Babando!, me dirás tú.

Concuerdo contigo, pero tampoco podemos olvidarnos, mi querida, que las miradas siempre han jugado un papel importante en la comunicación entre seres humanos. En ocasiones, éstas pueden expresar mucho más de lo que las palabras pueden decir. En tales casos, cuando una persona nos atrae, usualmente queremos comérnosla con la mirada, pero: ¿qué pasa cuando esa contemplación se prolonga?

Pues te digo que una reciente investigación científica, asegura que cuando los hombres mantienen la mirada fija en los ojos de una mujer durante más de 8,2 segundos, es un serio indicio de que han caído ante sus embrujos. Sin embargo, en las mujeres, el tiempo de la mirada parece no ser un factor determinante.

Consecuentemente, Ju, entre más tiempo permanezca un hombre admirando a una mujer, mayor es el interés que tiene por ella. No obstante, si el hombre sostiene la mirada durante menos de cuatro segundos, probablemente ella no le haya llamado mucho la atención; pero si rompe la barrera de los 8.2  segundos, es muy probable que se haya enamorado… ¡Formidable!, otra vez me dirás tú, y quizá ahora tu descubras porque yo permanezco que ni estatua en plaza pública, mirándote por horas…

Pero en fin, para realizar el anacrónico estudio que publicó la revista especializada “Archives of Sexual Behavior”, los ufanos científicos utilizaron cámaras ocultas que captaron los movimientos de los ojos de 115 estudiantes mientras estos hablaban con actores y actrices. Luego a seguir, los jóvenes fueron consultados sobre la atracción que les generó la conversación con el nuevo compañero.

Todo indica que los hombres miraron a los ojos de las actrices que consideraron atractivas, en un promedio de 8.2 segundos, pero los que las vieron menos guapas sólo alcanzaron los 4.5 segundos… No obstante, Ju, las mujeres miraron la misma cantidad de tiempo a los hombres que les gustaron, como a los que no.

Es por ello que los investigadores, en medio de tales raciocinios escolásticos, concluyeron que los caballeros usan el contacto visual para buscar compañeras aptas y fértiles para procrear. En cambio, percibieron que las mujeres tienden a ser más selectivas porque temen embarazos no deseados o ser madres solteras.

Entre tanto, mi querida, mientras medito sobre estas melifluas y filosóficas alegorías, bañado casi en lágrimas y al contrario de lo que el buen sentido prescribe, me doy cuenta que es ahí que el espectáculo agrada, pues es justamente en ese punto que la tragedia más noble se aproxima tanto de la sátira más grotesca que, todos nosotros de la platea, nos quedamos perplejos ante la teatral frustración de la juventud actual… Dime: ¿No es impresionante, Ju del alma mía?

Defectos Femeninos que Seducen a los Hombres


¡Tienes razón, Ju! Hay que llevar en cuenta que el reconocimiento del error propio, es lo que nos hace más fuertes, creíbles, confiables y respetables. Claro que no es fácil poder alcanzar la objetividad necesaria para revisar creencias, cánones, reglas, normas y principios que muchas veces están enraizados desde siempre en nuestra formación cultural. Por lo tanto, concuerdo con tu dictamen, mi querida amiga.

Igualmente sé que muchos dirán que no es fácil, pero a estos le digo que siempre valdrá la pena el esfuerzo y, sobre todo, que es preciso tener la mente suficientemente abierta como para corregir sin deslumbrarse interiormente, para modificar opiniones sin sentirse un traidor a su historia y, a su vez, para aceptar que esa actitud madura nunca contará con la aprobación de los omnipotentes y soberbios… ¡Espléndido, Ju!

En todo caso, dicen que los lunares, la timidez y las curvas pronunciadas son ciertos detalles que molestan a las mujeres y encantan a ellos. Pero querer ocultar algunos “defectos” de la carrocería que ellas creen que ahuyentarán a su galán, puede ser una tarea desgastante, por lo tanto, as aconsejable siempre mostrarse lo más natural posible, para que esas axiomáticas “imperfecciones” luego se conviertan en atractivos.

Siempre preocupado con la incansable búsqueda de la verdad sobre la Nada existencial, mi querida Ju, finalmente descubrí que el sitio “De10.mx” ha enumerado los 10 defectos femeninos que encantan a los hombres… En tiempo, saberlos, ciertamente te ayudará a descubrir lo que asola el planeta de muchas vírgenes prudentes…

Que seas tímida. La timidez es uno de los defectos femeninos que más les gustan a ellos. Cuando ellas se sonrojan por determinada circunstancia o situación, los hombres se sienten atraídos por esa vulnerabilidad y piensan en ser quienes la protejan.

Manías. Agarrarse el cabello constantemente, hablar demasiado o algún gesto que realicen incesantemente, son manías que les apresen muy sensuales a ellos. En muchas ocasiones los hombres sólo se quedan observándolas, porque así pueden contemplar todas esas rarezas que conforman a la mujer que ama… No todas, claro.

Curvas. Los hombres siempre hablan entre ellos de los cuerpos femeninos y de las medidas perfectas, pero en realidad a ellos les encanta las mujeres con curvas, como se dice, que tengan de “dónde agarrar”; así que no te obsesiones por tener un cuerpo muy delgado, porque ellos las prefieren más llenitas… Principalmente en invierno.

Cabello natural. El cabello es un punto muy importante de atracción para el sexo opuesto; sin embargo, en muchas ocasiones las mujeres se hacen de todo con tal de ocultar su verdadero pelo. Si son chinas se alacían, si son lacias se hacen rulos, se lo tiñen y se lo cortan. Por lo tanto, no te compliques la vida tratando de parecer otra, porque a ellos les encanta el cabello al natural… ¡Pero si es rubia, mejor! 

Piernas largas. Las piernas delgadas y largas no son un defecto, al contrario, son una cualidad. Así que no tengas miedo y muéstralas, pues a los caballeros les encanta ver a una mujer con piernas estilizadas… ¡Y si es sin ropa, mucho mejor!  

Fragancia natural. No es necesario que te eches encima toda la botella de perfume, ni que a cada rato te rocíes para oler bien. A los hombres también les agrada el olor natural de las mujeres, y no les gustan las fragancias fuertes, dulces o demasiado olorosas… ¡Salvo cuando…! Bueno, tú me entiendes, ¿no?

Caderas grandes. Las mujeres siempre se están preocupando por bajar de peso y disminuir el tamaño de sus caderas; sin embargo a los hombres les encanta tener a una mujer con trasero grande…, obviamente, que sea proporcional a su cuerpo.

Huequitos en la espalda. Si no te gusta mostrar la parte baja de tu espalda porque tienes un hueco, no te preocupes, a los hombres les encanta, pues se les hace muy sexy; de hecho en muchas ocasiones les gusta juguetear en esta parte del cuerpo… Total, un huequito más, que importa.

El tono de tu voz. A los hombres se les hace muy sensual una voz ronca. Si cuando te enfermas de la garganta, o la sientes rasposa por haber fumado o gritado, y no me quieres ver porque piensa que me voy asustar con tu voz, no te ocultes, al contrario búscame para hablarme al oído, que seguramente no podré resistir a tu encantadora voz.

Pecas. Muchas mujeres abusan del maquillaje con tal de ocultar las pequeñas imperfecciones que tienen en la cara, como las pecas o lunares. Pero lo que no saben, es que a ellos les encanta verte al natural, con rostro lavado y fresco. Definitivo, los hombres no les gustan las mujeres con exceso de maquillaje… Mancha la camisa.

No obstante, aguardando por la relajación muscular que aquiete la rudeza de tales informaciones, ya que es inútil querer discutir las mismas en estas horas insidiosas, y antes que la ginecología le suba a la cabeza del estimado lector, es mejor dar por terminado el tema, ya que la ingenuidad del mundo urológico simplemente ignora la vulvar precariedad que envuelve el sistema, el cual sólo antevé la lógica de su exacerbada visión, a veces univalvular, otras univitelinas, por ende, siempre gemelas y ensambladas a la realidad vulgar… ¿No es verdad, mi querida Ju?

La Suerte de la Mujer Fea


No olvides mi querida Ju, cuán invariablemente debemos tener en cuenta que: “tener pie de valsa, sexo en la cabeza y mariposas en la barriga, son condiciones “sine qua non” que pueden confundir a cualquier médico legista en la hora de realizar la autopsia”… ¡Fantástico!

Con tan exasperantes delineaciones surreales, mi adorada amiga del alma, nunca está demás repetir que vivo en un permanente estado de erección intelectual, tal vez por enterarme –con alegría-, que por fin alguien se atreve a revelar que, la suerte de la mujer “fea”, a la bonita sí le afecta.

De igual modo, siempre recordándote que el instinto gregario nació en la propia Grecia, lugar donde tú sabes que las estatuas apreciaban cabalmente vivir en grupos, hace algunos días pude percibir más claramente los cretinos fenómenos que codifican la conducta mental, moral y ética de la crítica contemporánea, cosa que por su vez, la cultura helénica jamás lo hizo con recatos, y algo que en el futuro pasó a realizarse solidariamente en ignominias.

Pero ya zambulléndome de cabeza en el tema, descubro que una investigación realizada por el sitio “okcupid.com”, una web de citas con más de 3.5 millones de usuarios activos, al fin reveló las intrincadas matemáticas de la belleza, al señalar que las mujeres medianamente bonitas o hasta cierto punto no tan admirables así, -claro que no es tu caso-, tienen más opciones de conquistar a un varón que otra fémina que sea mucho más apuesta.

Resulta que ese blog realiza una sicodélica labor de investigación, análisis y elaboración de informes, así como estadísticas acerca del comportamiento de los usuarios. De esta forma es cómo se descubrió cuál es la clave del éxito de las chicas que “suben” fotos en una posición más natural o en alguna en que parecen más bien “feas”.

OkCupid.com”, como ya te dije y reitero, es una de las redes sociales de citas más populares en internet y, en su último informe, ellos hacen una exploración y cálculo de las interacciones –buenas y malas- de los hombres con las mujeres, y cuál es su respuesta ante la belleza femenina.

El resultado fue disímil y heterogéneo, mi querida Ju, ya que aquellas hembras que son consideradas más bien “feas”, eran quienes recibían más peticiones de citas que aquellas consideradas guapas o muy sexys.

De igual manera, aquellas mujeres que tienen menos popularidad entre un grupo de hombres, serían consideradas feas por otro hombre que recién llegue al grupo (en este caso, lo que piense un grupo tiene más peso que lo que él mismo piense).

Esto, según los investigadores que llevaron a cabo el descabezado reporte de “okcupid.com”, por fin revela que los hombres no se acercan a mujeres verdaderamente atractivas o altamente sexys, porque creen que no tendrán posibilidad alguna de tener una cita o siquiera un acercamiento con ellas… ¡Impresionante, Ju!

Por lo tanto, éstas divas son las que tienen menos invitaciones a salir debido a que “atemorizan” a los hombres. No obstante, aquellas que parecen más “terrenales”, que se parecen más la “vecina de al lado”, los mancebos consideran ser alguien a quien definitivamente es más fácil de abordar, porque en el supuesto masculino no existiría rivalidad con otros hombres, y por consecuencia, son las que reciben paradójicamente más invitaciones y son más solicitadas.

Como conclusión, Ju, el sitio “okcupid.com” señala y recomienda que las mujeres deban subir a sitios de encuentro, fotos en que parezcan más naturales e incluso más feas, como una alternativa para conquistar más pretendientes, pues los hombres en general, no quieren competir con otros y les atemoriza alguien hermoso… ¿Su esfuerzo no es magnánimo, Ju?

Y así, humildemente postrado delante del pasmo de la intelectual platea y de las pituitarias obsesiones de los más estimados lectores, he de afirmarte que también otros secuaces cuchichearán sobre este ignavo asunto, mientras la Realidad conocida se va definitivamente a pique, justificando de esa forma, mi tan combatido envanecimiento estético-canoro… ¡Una pena lamentable, mi querida Ju!

El Predominio Adverso del Régimen


¡Ilusión!… Entre los muchos asesinatos que ya hemos presenciado los veteranos de tantas guerras frías, calientes, sucias, reales y virtuales, vislumbro que se encuentra la aniquilación impiadosa de la “Ilusión”, esa hermana mayor de la esperanza, y digo mayor, porque la esperanza es un postrer intento de optimismo ante la adversidad. Por eso que se la califica como “lo último que se pierde”.

En todo caso, la ilusión es la quimera, la creencia de que todo puede ser posible y que la vida es la eterna lucha por conseguirla. Todos comprendemos que la ilusión se asemeja más a una boya salvadora en medio del mar, como si ella fuese una especie de “Señora de los Imposibles” a la que se ruega permanentemente para que nunca se vaya de nuestro espíritu.

Creo que es por eso que pretendemos, a veces utilizando formas poco sutiles, de conservar la ilusión de los niños a nuestro cargo. Pero en un mundo tan “comunicado” y tecnificado como el de hoy en día, estas “operaciones ilusión” son muy difíciles de mantener, y corremos el riesgo de que nuestros niños nos hablen muy adultamente de mitos y leyendas caducas, utilizando un lenguaje que siempre nos asombrará porque tiene la lógica del que observa el mundo y lo entiende naturalmente como buen hijo de cada época.

No obstante, a pocos días un acucioso lector me ha escrito una entonada nota en la que coloquialmente se pone de acuerdo conmigo y luego me pregunta -admirado-, qué podríamos hacer para cambiar la triste realidad del capitalismo en que vivimos.

Lo primero que tengo que decirle a este amable lector, es que para su indagación no hay una sola respuesta, ya que unos creen que sólo es cuestión de humanizar el capitalismo, en cuanto otros creemos que hay que ahorcar los hábitos y volver la hoja.

El pandemónium en que el mundo está metido hoy, es resultado de un sistema de dominación política que convierte al ser humano en un esclavo de su propio discurso. Por tal motivo, el hombre pasó a ser agente y producto de su existencia. La garantía de su permanencia en el orbe ahora radica en que el individuo nunca dude de su esencia. Por consecuencia, su mensaje constante pasó a ser: “el sistema es bueno, los defectos que tiene se los pueden eliminar”.

La ignorancia de que en la naturaleza del capitalismo está la miseria, la guerra y la dominación mental, es lo que garantiza su permanencia. Mientras no lleguemos a considerar falsos los paradigmas del sistema capitalista, pienso que nunca lograremos la liberación de la sociedad y del individuo.

Consiguientemente apunto, tanto para el amable lector como para todos aquellos que ahora están cuestionando este razonamiento, que en la marcha hacia la libertad, el primer paso es la toma de conciencia plena de que la actual sociedad es una emponzoñada cloaca, y en la que nos encontramos revueltos como unos gusarapos.

En todo caso, nada podemos esperar de los sistemas educativos que ahí están instaurados, porque ellos están para reproducir solamente la filosofía del gusarapo.

Pienso que al agregar suprema voluntad, el esfuerzo individual debe de servirnos aunque más no sea, para recuperar nuestra condición de dignos seres humanos. Nada más será posible sin antes haber tomado conciencia de la dominación mental a la cual estamos sometidos.

Al asumir ese tipo de conciencia, seguramente los pasos siguientes nos llevarán a considerar un segundo aspecto vital, cual es la importancia del poder político, para luego considerar la economía como un otro elemento fundamental de nuestra marcha hacia la libertad.

Y mientras todo eso no ocurre, y si usted tiene paciencia, amigo, a su debido tiempo ya le haré saber cuáles son mis opiniones al respecto, en cuanto revelamos a ellos, metidos en sus fabulosos palacios de naipes, en sus preciosos castillos de arena listos para ser derrumbados por el más leve vientito costero, poner cara de poker y decir que todo está bien, o por lo menos mejor que antes o, en última instancia, no tan mal como debería estar dado los anteriores gobiernos… ¡Pura pérdida de tiempo!

10 Consejos para Impresionar a las Mujeres


Concibiendo sentirnos abatidos por los problemas del cotidiano, derrotados por los obstáculos que se interponen en nuestras metas y nuestros logros, y ya hartos de traiciones y decepciones, es casi imposible que, al menos una vez en la vida, no hayamos afirmado con absoluta convicción: ¡No creo en nada ni en nadie!… ¡Increíble!

Pero si en ese mismo instante suena nuestro teléfono, atendemos y del otro lado oímos la voz de un ser querido al que hace tiempo no vemos y nos saluda con el efecto de siempre, nuestro escepticismo se derriba como un castillo de naipes, y una esperanza indomable nos cosquillea el alma, trasportándonos de inmediato a otra época más feliz y, al conjuro de la voz amiga tanto tiempo ausente, volvemos a creer al menos en esa persona… ¿Qué hacer, si somos frágiles disfrazados de fuertes? 

Del mismo modo, algunas veces me ha preguntado: ¿conocer gente es casi siempre el primer paso, el más difícil, en el que casi todo el mundo tiene problemas?

No se diga lo demás, por supuesto. Pero de inicio, el primer paso es siempre difícil… ¿Cómo elegir? ¿Dónde? ¿Cómo hacerlo? Y luego, una vez que lo has logrado: conocer o hablar con la mujer que nos interesa, lo que sigue es verdaderamente el deseo de mantener el interés, impresionarla.

No en tanto, usted ya se preguntó: ¿Qué es lo que ellas aman de los hombres en los primeros encuentros, y casi podría decir que para toda la vida?

Y esto, déjenme decirles, funciona aquí y en China. De París a México, de España a Japón. Al final, con pequeñas sutilezas o diversos aspectos de herencia cultural, las mujeres quieren sexo, amor, atención, cariños, caballerosidad y respeto. Y sí, en todos los ambientes, incluso en los más liberales y rebeldes. Al final todas quieren eso, de viaje, por un sólo encuentro, para una relación corta o para toda la vida. Por lo tanto, enterado de sus esperanzas, si quieres ganar la simpatía y después el amor de una mujer, entonces sigue estos consejos publicados en el sitio “D10.com”:

Ser caballeroso: Parece anticuado para algunos, pero todavía hay quien aprecia al hombre que de pronto abre la silla en el restaurante, la puerta o regala flores. Parece anticuado pero funcionó antes y funciona ahora. Funcionará siempre…

Conversación: Este es uno de los aspectos que los hombres descuidan más. Y en el que las mujeres más se fijan. Que tengan un buen tema con las mujeres a las que conocen y con las que no. Escuchar y poner atención es para ellas súper importante. Sé empático y confidente. Que ella sepa que puede confiar en ti.

Desarrolla tu estilo: Tener tu estilo propio y bien identificado puede ser de gran ayuda para impresionar a una mujer. Que sea limpio y cuide su aspecto físico, de limpieza y al vestir cada vez que tiene una cita con la chica a la que desea impresionar, seguramente aumentará sus puntos.

Sé un buenazo en la cama: El sexo es importante y no sólo para ellos. Ellas piden y quieren sexo también. Si tienes buenas aptitudes en ese campo, ciertamente la tendrás rendida a tus pies, primero porque a toda mujer le gusta sentirse verdaderamente deseada, sexy, sensual y la buena cópula es siempre la respuesta a todo ello. Cuando ellos toman la iniciativa y le hacen ver a su mujer lo mucho que les excita, ella responderá de manera sensacional.

Tener habilidades manuales: Sí, además de tener habilidades, esas en las que ahora usted piensa, a las mujeres les gusta que el hombre en cuestión tenga habilidades en reparación o manejo de casa. Además de imaginar al hombre en cuestión en playera enseñándole sus musculosos brazos mientras repara una puerta por ejemplo, o cierra una fuga de la cocina, como siendo uno de los fetiches ideales de toda mujer; y a las mujeres les gusta saber que hay un hombre -fuera de todo discurso feminista-, que puede sobrellevar las tareas de casa sin problema.

Que sean atléticos: Aunque ellas siempre quieran a un hombre con un lado emocional y sensible bastante desarrollados, hacer un poco de deporte no caería mal. Si  lo hacen juntos además puede ser divertido.

Cocinar: No se trata de tomar clases o gastar sumas grandes haciendo una comida espectacular. A veces pequeñas cosas, cocinar para ella un día en casa, o llevarle algo que has preparado, puede ser verdaderamente excitante para ella. ¡Todo ese trabajo hecho sólo para ella!

Bailar: A las mujeres les gusta bailar y tener como compañero a alguien que no tiene dos pies izquierdos, puede ayudar mucho. Por ejemplo, sacar a bailar a alguien que recién conoces y además hacerlo bien, te asegurará de bailar con ella toda la noche. ¿Por qué no empezar a tomar clases?

Tocar un instrumento: Dice mucho acerca del carácter de alguien y también de la capacidad poética de expresar algo sin palabras, a través de las acciones. Si además utilizas el instrumento para impresionarla y halagarla, como tocar para ella una canción alguna vez o componer algo inspirado en ella, aumentará tus bonos en un cien por ciento.

Hablar otras lenguas: Es un signo de dedicación pero también de inteligencia. ¡Hacer el amor en otras lenguas puede enloquecerla! No se trata de que pases todos tus días estudiando, pero esto ayudará a que ella quede totalmente impresionada de tu personalidad.

Obstinado y pensando en lo aquí antes dicho, continúo atinando ser fascinante poder usar el cráneo para separar las orejas; pues mejor que todo eso que nos fue recomendado, sólo restos remanentes de la inutilidad ilusoria que escenográficamente parece hacer sentido, todavía, nada sirviendo para las exacciones metafísicas impuestas por la sociedad con su moral, ética y otras obscenidades convencionales… Con todo, pregunto: ¿quién me probará lo contrario?

El Todopoderoso Estado


Teniendo que tragarme el relato oficial de ciertos acontecimientos sucedidos, a veces me pregunto: ¿Conocemos realmente los sórdidos manejos de los gobernantes?

En verdad, las complicadas tramas políticas y diplomáticas que siempre dominan los escenarios del poder, parecen ser tan intrincadas, que muchas veces exceden a la imaginación del más erudito lector de best sellers, y la de los más bien informados espectadores de telenovelas. En verdad, el pueblo ignora cuál es la verdad de la milanesa y lo único que percibe, a veces mucho después, son los resultados de las maniobras políticas que llevan a sus países a la supuesta gloria o a la evidente desgracia.

Fue así, que el pueblo romano supo de inmediato que a Julio Cesar lo habían asesinado a cuchilladas en el senado, y luego tuvieron que tragarse el relato oficial de los asesinos que, a su vez, pasaron a ser los salvadores de Roma por autodecreto.

Sin embargo, desde la época de Napoleón, y contando con el aval teórico-hipotético de Hegel, el Estado moderno ha crecido como si fuese un tumor canceroso. Esta realidad no se aplica tan solo a los conocidos regímenes totalitarios de modelos diferentes, tales como el marxista-leninista, el nacionalsocialista o el fascista, sino y aunque parezca contradictorio, también al régimen liberal.

Un estudioso de la evolución de los gobiernos en los Estados Unidos afirma que al principio, los gobernantes del país tenían cuarenta leyes para regular la economía, y estas hoy llegan a cuarenta mil. Esa tendencia pareciera ser imparable, como si se tratara de una “ley de la Historia”: conforme van pasando los años, los diferentes Estados abarcan mayores responsabilidades, asumen más deberes, y controlan cada vez más a las instancias ajenas.

Dentro de este perpetuo afán acaparador no se halla tan solo la economía, ya sea con el pretexto de garantizar las libertades individuales, ya sea para promover la justicia social. El Estado ha venido tomando en sus manos la educación, la salud, el transporte, la extracción de materias primas, el cuidado de la naturaleza, la protección de los débiles…. Poco a poco ha ido extendiendo sus tentáculos a otros ámbitos, considerados tradicionalmente el coto cerrado de las voluntades individuales: la familia y su composición, la expresión de las convicciones religiosas, la eticidad de las acciones, la pertinencia de las investigaciones, la verdad de las afirmaciones sobre la historia…

Por consiguiente, no debe extrañarnos que algún Jefe de Estado, concibiéndose un católico practicante, haya hablado de los poderes de las religiones contra los que se debe luchar, ya que es coherente con la tendencia contemporánea de construir un “Estado-aplanadora”, como lo define un sabio amigo, aunque para ello deba aplastar todas las demás instancias sociales con sus características específicas, miradas tan solo como “poderes” y por ello como rivales del Estado.

¿Y la verdad? Bien, gracias, está guardada con códigos de mafia en cofres vergonzosos, comprada con sobornos y beneficios, siempre que no se hable de ciertos temas. Son tantas las idas y vueltas de la historia, que los pueblos se pierden en los laberintos del poder, y terminan en la indiferencia y el autismo del sálvese quien pueda, apoyando al gobierno que más beneficios económicos les ofrezca, sin importarle cuales pueden ser las consecuencias a futuro, o el fanatismo de sectas que explotan la ignorancia y el hartazgo de los eternos oprimidos.

Por lo tanto, en este momento de la historia, creo que todos quienes nos consideramos devotos de las libertades, debemos unirnos y combatir contra ese Leviatán devorador en que se ha convertido el Estado, sin fijarnos en su ideología, pues sino, mañana será tarde demás…

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