Y Algo Siempre Queda


En la época nazi, Goebles, el perturbado ministro de propaganda del “III Reich”, puso en práctica aquello que siendo una mentira, cuando repetida cien veces, pasa a ser verdad, lo que visto de otra manera, nos permite apuntar que de la mentira siempre algo queda. Esa es una fatal enseñanza que todavía se la práctica en varios lugares de este desquiciado orbe.

Sin necesidad de tener que ir muy lejos, la fragilidad de nuestras democracias en América Latina ha permitido el ascenso al poder político de predicadores y salvadores de toda laya. Este nuevo tipo de político suele dedicar mucho de su tiempo en indagar, hurgar y espulgar en el pasado ajeno. A veces lográndolo con relativo éxito, otras bordeando el ridículo o de cabeza en él.

Incluso, todos sabemos de la existencia de ciertos casos de paranoicos desaforados que se esmeran en contratar los servicios de terceros para que estos emprendan tan curiosa tarea, con dinero no propio, desde luego, sino el del Estado, al que por obligación constitucional deberían servir de manera más noble.

Tal vez hurgando en el propio pasado ellos encontrarían elementos para un buen acto de contrición, y quizás muchos más que servirían para protagonizar confesiones que por ventura dejarían anonadado al más aguerrido de los obispos. Esto por seguir la tradición católica que algunos dicen profesar y practicar.

Los nuevos “dictadores” moralistas que padecemos en el continente, en algunos casos no son gente “bruta”, estúpida e “inculta” como en el pasado. Estos adalides de la moral y las buenas costumbres rescataron, desde que se entronizaron como gobernantes, aquella consigna tan popular en los años veinte y treinta del siglo pasado: “Miente, miente, que algo siempre queda”.

Ellos suelen ampararse bajo la bandera del nacionalismo, o en la manipulación de las masas y en el adoctrinamiento político e ideológico. Algunos nos dejan la impresión de ser muy poco inteligentes, pero eso sí, muy hábiles, y de tal forma logran alanzar sus objetivos: dividen a la sociedad en bandos irreconciliables, instalan el lenguaje del odio entre conciudadanos y escriben la historia, utilizando cuantos medios están a su alcance, a su conveniencia.

En artículos como el presente, siempre es bueno ponerles nombre a los bueyes, y urdido de valor es conveniente que señale con nombres propios a los dictadores latinoamericanos que usaron y usan tal engaño.

Le ayudo en tal ejercicio, mi estimado leyente: Trujillo, Duvalier, Pérez Jiménez, Somoza, lo fueron hasta los sesenta. Por lo tanto, supongo que los habitantes de esos países saben muy bien lo que debieron sufrir con ellos.

Sentados en el mismo tren igualmente aparece Stroesner y luego Pinochet y otros tantos de la misma calaña y similar ropita verde oliva, que con sus ínfulas anti cualquier cosa no tardaron en tomar la posta. Y ahora, con matices un poco diferenciales, aflora Fidel, con una dictadura de cinco décadas.

En esa idéntica estera de patriotería xenófoba encontramos a Chávez, Ortega y Correa, los cuales parece que aprendieron en la escuela de Castro y usan y abusan de la persecución al que disiente de sus dogmas.

No olvidemos que el poder es transitorio, pero los daños a los países ya están hechos. Por lo tanto, sufren los pueblos y no quienes son de la nomenclatura privilegiada… ¿Será que un día lograremos vivir felices aunque no tengamos perdices?

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Entre Crisis y Porrazos se nos va la Ilusión


Claro que todos saben que no es lo mismo soñar que vivir. Por eso yo no voy a venir ahora a querer consolar al que quiere viajar y no puede con un “imagina, hombre, imagina”. Pero mientras la plata no alcanza, los millajes de avión no funcionan y la vida no nos deja huir del loquero en que vivimos, el viaje imaginario, donde todo es perfecto, maravilloso e igualito a nuestro sueño, no deja de ser la mejor preparación mental para cuando llegue el momento sublime de conocer lo imaginado.

Sin embargo, al contrario de lo supuesto, muchas veces el rio no es tan ancho como creíamos; y de repente notamos que la Gioconda es demasiado pequeña; la Venus de Milo, demasiado gorda; el rascacielos es más bajo de lo que imaginamos; la niebla romántica brilla por su ausencia y es remplazada por un insólito sol rajante y cielos demasiado azules para Londres; te toca un paro de subtes en Paris y quedas atrapado en un túnel sin el menor charme, o la naturaleza te regala una semana de lluvia torrencial en la soleada California. Pero estos son los riesgos de la vida que, a veces, no es sueño.

No en tanto, a pesar de los años cargados en la espalda, ya no deberíamos sorprendernos, pero no escarmentamos e igual lo seguimos haciendo, y nos pasa lo mismo a la hora de hacer un balance entre el mundo de hoy y el de hace algunos cuantos años atrás.

No hace mucho que todos mirábamos con optimismo las posibilidades que se abrían con la llegada del nuevo milenio, y imaginábamos que cambiando de era, íbamos a corregir de un solo plumazo los malos momentos, las malas vibras, como se dice ahora, y podíamos ufanarnos de que la ciencia estaba haciendo la vida diaria más fácil, más productiva.

Sin embargo, desde hace algún tiempo percibimos que los “Indignados” de Europa hacen tambalear gobiernos. La economía está empeñada en demostrar que hasta las leyes que se creían inmutables, cambian y que la solidez de algunos países no ha sido mayor que la de un castillo de naipes construido en una superficie no plana.

Los últimos acontecimientos en Santiago, Atenas y Londres, con protestas encendidas, las noticias preocupantes desde el punto de vista financiero que llegan desde París, Madrid, Lisboa, Washington y etc., etc., todo ello contribuye a afianzar las desconfianzas y a demostrar cómo las recetas que se aplicaron en el pasado, ya no funcionan más.

Claro que la debacle financiera del primer mundo no significa que podemos alegrarnos porque ella no está ocurriendo en nuestros países. Las economías son tan interdependientes, tan vulnerables, que acaban afectándose y el tan temido efecto dominó es el que predomina. Lo que nos consuela, es que frente a ello, las economías sudamericanas parecen experimentar un pequeño respiro; la diversificación de la oferta exportable ha puesto énfasis en productos que antes eran totalmente tangenciales y que ahora aparecen con grandes perspectivas.

Cabe, sin embargo, la necesidad de reflexionar en que es menester un manejo prudente de la economía, si no queremos caer cuando caigan los precios del petróleo, cuando el endeudamiento haga crisis, cuando las remesas se reduzcan paulatinamente.

Ya hemos tenido innumerables crisis y no queremos acumular más, pero cuidado, es bueno recapacitar que el envidioso, se envenena con su propia envidia, al lujurioso excesivo se lo llevan sus venéreas al infierno en vida, a cada iracundo le llega su infarto, el soberbio recibe su merecido más tarde o temprano en la calesita de la vida, donde nada dura eternamente y donde el polvo de la derrota lo espera a la vuelta de cada esquina, y al perezoso crónico le espera la decadencia.

No olvidemos que la gula es un pecado, pero quien lo va a pagar es el goloso con su hígado reventado prematuramente. El goloso no necesita otro castigo y, si su estómago se lo permite, puede ocurrir que, por esas vueltas del destino, viva más y mejor que el estoico que vivió a salmón y verduritas por años y años… ¿Curioso, no?

A 100 años de un Sueño de Libertad y Paz


Sabemos que nuestros años felices no están necesariamente asociados a las mejores épocas de la Historia. Esto es universal, y en biografías, o en las crónicas autorizadas que llenan páginas y más páginas de esos libros de memorias y confesiones, muchas celebridades afirman, sin ninguna hipocresía y pudor, que han sido dichosas durante épocas de guerra, ocupación de ejércitos extranjeros o dificultades económicas.

Eso no quiere decir que ellas no hayan sufrido con la situación general que los rodeaba ni, mucho menos, que quieran volver a transitarla. Es sólo que esos duros momentos coincidieron con su juventud, su primer amor, su plenitud física y, en muchos casos, con la lucha contra el invasor o la resistencia ante el oprobio y la injusticia, que los hacía sentir útiles aun enfrentando la muerte. Luchaban por un sueño de libertad y paz porque eran capaces, en su pureza de jóvenes idealistas, de generar actos heroicos en aras de una quimera.    

Uno pudo haber sido feliz por causas valederas, pero otros pudieron atravesar los procesos más horrorosos. Alguien ha dicho que la felicidad está forjada de pequeños momentos, pero habría que agregar que son una suma de relámpagos de dicha, de extrañas combinaciones formadas por los más insólitos ingredientes. Se trata de momentos mágicos e inefables que estallan, en las tinieblas del dolor, la angustia o el hastío, como una luz deslumbrante.  

“Cantinflas” en la vida real se llamaba Mario Moreno. Sin embargo, pese a su excelente desempeño risible y burlesco, no era un adivino ni mucho menos atrabiliario, pero tenía una gran habilidad para interpretar la Realidad de la vida.

Este mes de agosto se conmemora su cumpleaños número 100. Varios son los homenajes realizados en el mundo en honor a la figura más popular creada por el cine latinoamericano. Repasando su biografía, no puedo dejar de recordar una de sus películas: “Su excelencia” (1967), pues en ella, su extravagante figura se empeñó en representar a un burócrata de la embajada de la “República de los Cocos”, en Pepeslavia.

Por eventualidades del destino -golpes de estado y otros complots agregados-, el ingenuo personaje fue nombrado embajador, en el momento en que en la “Asamblea de la Paz Mundial” se lucha por el predominio del Universo.

En el enredo de la película, Colorados (comunistas) y Verdes (capitalistas) trataron de comprar el voto de Lopitos (personaje interpretado por Cantinflas), que decidía todo. Sin embargo, él permanece inmune a cualquier coima.

En cierto momento del filme, Lopitos dio un discurso en el que se dimite de su cargo y pronunció un mensaje que quedó marcado en las mentes de las generaciones que disfrutaron de sus risibles largometrajes.

 En su alegato, el protagonista dice lo siguiente:

“Y ahora llego yo, que soy de peso pluma, como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza. ¡Háganme el favor!… ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? Porque, además, no considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro”.

Este filme, que ya fue considerado como la última película de la era de oro del cómico mexicano, fue un llamado para terminar con la “Guerra Fría” que en los años 60 atormentaba visiblemente a la humanidad.

No obstante, sus palabras (cantinfladas) siguen aún vigentes, resonando en nuestros oídos como una triste realidad política que no cambia y tal vez nunca cambiará… ¿Hasta cuándo?

Por qué Parar el Avance de la Sociedad


Hoy día el glamur pasa por otro lado. No llegamos al veneno y a la hoguera, ni a la competencia de “a ver quién tiene talento”, ni a la inocencia de crear un pasado menos triste y más sofisticado que el real.

Pero como es de sobra conocido, parece que resulta “políticamente correcto” adoptar posiciones pesimistas sobre el futuro de la humanidad y, aun, de nuestro planeta. Parecería que obrando así, uno fuera sentirse más inteligente, más consciente y responsable, y no pecaría de crédulo o infantil. Pero, mirando objetivamente el panorama que tenemos por delante, luego comprobamos que los agoreros de siempre están equivocados.

Nadie debe engañarse que desde hace millones y millones de años, venimos soportando los destructivos y hasta creativos glaciares, las erupciones, terremotos, surgimiento y fraccionamiento de masas continentales, erosiones, tormentas, huracanes y tifones, y en donde no faltaron los períodos de extinción y nacimientos de animales y de plantas, que hacen que las alarmas actuales, el calentamiento global, por ejemplo, deban ser considerados como uno de los tantos factores de la evolución planetaria.

Sobre seguro que dentro de estos parámetros, hay que inscribir los planteos de la ecología, un ejercicio loablemente interesado por querer mantener la sustentabilidad del hombre en el entorno de una naturaleza amigable y vigorosa. Pero, algunas veces se exagera un poco, y se hace cundir temores infundados.

Es obvio que la minúscula influencia humana nada puede hacer frente a la magnitud de las eras geológica que nos rigen y nos regirán por siempre. Contra ellas nosotros, los humanos, nada podemos, salvo hacer fructificar nuestra condición de seres relativamente libres, lo cual nos permite crecer. En tal sentido, por lo tanto no podemos quejarnos demasiado.

De igual forma, no podemos desconsiderar que la aventura humana sobre la faz del globo no deja de ser positiva, pues en términos reales, desapareció un poco aquel estado de guerra cotidiano, aumentó la riqueza disponible, descendió el número de horas de trabajo, creció el tiempo libre que ahora destinamos al esparcimiento, disminuyó la pobreza, se extendió el alfabetismo, mejoró la salud de la población y se elevó el promedio de vida. Y aunque no se crea, hasta el aire es más puro en los países desarrollados que lo contaminaban y aun lo contaminan…

Claro que todo ello es por consecuencia de la adopción una actitud universal de no querer oponerse a lo que se pueda asociar al eventual progreso de la humanidad, aunque esa condición nos disguste o perjudique en el corto plazo.

Por supuesto que era habitual y mucho más poético, si se quiere, poder cruzar los campos trotando el caballo a rienda suelta, antes que apareciera la limitación que fue impuesta por los alambrados, pilar de la propiedad privada rural y de la revolución genética del ganado. Tampoco eran, ni son de valor estético, esas torres y líneas de transmisión eléctrica y telefónica que se ven por doquier en el horizonte agro-pastoril, pero que, al igual que las chimeneas fabriles, no dejan de ser claros signos de la calidad de vida de las sociedades… ¿Y las rutas y los caminos? ¿Se quiere una mayor agresión al medio ambiente y a la tranquilidad bucólica de la campiña? Pero, ¿quién se animaría a proponer su eliminación?

Lo apuntado viene a colación porque en grandes extensiones de varias regiones del interior de muchos países transitan, o esperan hacerlo, por etapas de prospección, exploración o explotación de metales y minerales. Proyectos actuales y futuros para la minera que han desatado la ira y la oposición de varios sectores agropecuarios de las respectivas zonas involucradas, pues de forma obtusa, los integrantes de esas parcelas consideran que será afectada su calidad de vida y la eficiencia de su producción.

Lo cual es muy atendible, por cierto. Pero su punto de vista constituye solo uno de los platillos de la balanza. En el otro, aparece la posición de quienes sopesan más las ventajas de ese tipo de emprendimientos que los inconvenientes. Y en el haber, anotan factores de entidad innegable: creación de miles de nuevos empleos con salarios superiores a los que se pagan actualmente en esas regiones campesinas, desarrollo del comercio en escala sin precedentes, de la hotelería, del turismo, de la construcción, etc.

La minería meramente extractiva, es verdad, deja buenos dividendos económicos a sus beneficiarios y muy pocos avances culturales a la sociedad pero, en cambio, puede y debe ser la base insoslayable para el asentamiento de nuevas industrias metalúrgicas, de tecnologías superiores y trayendo de arrastro todo un mundo nuevo.

¿Nos negaremos a seguir los pasos de los países desarrollados que, en ningún caso, dejan de explotar los recursos minerales que puedan contener en su subsuelo?

¿Será posible que se nos arredre la visión si ese es el precio a pagar para iniciar la aventura si es eso lo que conduce un país hacia la posibilidad de un nuevo desarrollo?

Un Desnudo a la Justicia


Siendo el asunto tan delicado y la Historia tan frágil, pensando en eso, pondero que hubo una época en que, para lograr tener alguna chance de mostrar talento en el balé soviético, primero, era necesario tener una madre atrás de la cortina de hierro y verla apasionada por un maquinista de tren, y sobre todo, que adorase hamacarse en el océano amniótico ferroviario, lo que convengamos, en la Ucrania de aquel entonces debería ser todo un éxito.

Coincidencia o no, y notada la ruginosa simultaneidad de pensamientos tan nobles, debe ser por eso que viejos trenes de la madre Rusia nos proporcionaron los excelentes talentos danzarines de Tamara Tumanova y Nureiev, ambos nacidos en el rítmico vaivén de los rieles mientras surcaban las albas estepas a camino de los Urales… ¡Impresionante!

Pero con el paso de las décadas, el mundo mudó y la madre Rusia también, y es por ello que ahora las activistas ucranianas del grupo “Femen”, conocidas por protestar usando solamente “topless” en todo tipo de eventos y recreos, nuevamente volvieron a dar un extraño espectáculo en su país.

Mejor dicho, como las integrantes de “Femen” siempre se quejan en topless sobre cualquier tema que les parezca justo, sorpresivamente hace pocos días se subieron desnudas al techo de una camioneta para quejarse del juicio a la ex primera ministra Julia Timoshenko, donde terminaron peleando con la policía “con los pechos al aire pero…, sin ceder un milímetro”, y asombraron a las decenas de agentes de seguridad que estaban vigilando la manifestación de los partidarios de Timoshenko en las proximidades de la corte.

Cuando el grupo de protesta llegó al local, dos de las chicas se subieron al coche, y pronto se sacaron la ropa y se burlaron de los policías y los políticos ucranianos, que, según ellas, deberían estar en ese mismo vehículo…, pero adentro.

La policía las desalojó tras una lucha en la que no faltaron algunos intencionales manoseos y bastantes palabrotas, todo lo cual quedó retratado en diversas fotos que demuestran la pelea en la que, según ellas, quedaron con los pechos al aire “pero sin ceder un milímetro”.

Una vez presas, con su habitual actitud indiferente, ellas mostraron su cara –solamente- frente al mismo tribunal en el que está siendo juzgada por abuso de poder la ex primera ministra Julia Timoshenko.

En ese momento, el ex presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, (aquel mismo), testificaba contra la ex primera ministra, quien estaba siendo juzgada por abuso de poder y malversación de fondos públicos.

Yúschenko declaró que Timoshenko rechazó en 2009 el precio de 250 dólares por mil metros cúbicos del hidrocarburo propuesto por Rusia, y aceptó un fórmula por la que ahora Ucrania paga una tarifa de 450 dólares, que calificó de “yugo” para el país, y que amenaza la existencia económica y seguridad de los ucranianos.

Curioso… a pesar del gran esfuerzo mnemónico por mi desenvuelto para aclarar esa secuencia de raciocinios no siempre exquisitos, lo que me viene invariablemente a la mente, son imágenes teatrales…, sobre todo las falsas.

¡Sí, adoro pantomimas! Por lo tanto, no puedo imaginarme sentirme cautivado por tragedias, al menos que ellas provengan de Sófocles, Eurípides, Esquilo o del mismo Balzac, de quien, invocando su vasto repertorio, ya nos privó de ver en el palco una obra ejemplar como Esplendor y miserias de las cortesanas, en el cual el dramatismo alcanzaría su ápice durante disputas entusiasmadas transformando fisonomías cargadas de tensión, en carcajadas repletas de euforia y, de rayano, llevando críticos perplejos a confundirse entre comedias buenas y protervias malas… Eso sí que es digno de una apoplejía de emoción.

Sexo, Drogas y Rock and Roll


Debido a la avasallante cantidad de solicitudes recibidas para que agregase un poco de música a mis letras, finalmente claudiqué ante los ruegos y hoy encenderé estopines canoros en este post, mismo sabiendo que mi actitud cohibirá a Harpócrates, el austero dios del silencio, que ya en su época insistía para que las criaturas fuesen comedidas al expresarse sonoramente, mostrando sabiduría y, aún más, harmonía en el relacionamiento interpersonal para con los que, de manos en los oídos, evocaban Gedeones para cumplir la voluntad de Dios… ¡Impresionante!   

Sí, no deja de ser sorprendente, porque como no tenían nada más de interesante en lo qué ocupar su tiempo, fue a través de un estudio científico realizado sobre las imágenes estampadas en las tapas de la revista “Rolling Stone” de los últimos treinta años, que un oblitero-aturdido grupo de sociólogos estadounidenses concluyó que los medios de comunicación están generando una “hipersexualización” y “pornificación” de la mujer –sea ella bella o fea-, logrando llegar a una deducción de la “representación estrecha” sobre el concepto que es dado a la fémina en la cultura occidental.

Me explico: un estudio sociológico de la Universidad de Buffalo, sugiere que los medios de comunicación están “pornificando” (traducción del neologismo que utilizan los académicos en su trabajo), a la mujer.

El estudio, titulado rimbombantemente de “La sexualización de hombres y mujeres en la tapa de la Rolling Stone” y que será publicado el mes que viene en la revista “Sexuality & Culture”, -un sobresaliente manual para sadomasoquistas nórdicos-, fue realizado por los catedráticos Erin Hatton y Mary Nell Trautnededuccion.

Para tanto, ambos estudiosos analizaron las tapas de las tres últimas décadas de la revista Rolling Stone, y descubrieron que aumentaron en ellas “las representaciones sexualizadas de hombres y mujeres, pero sobre todo se multiplicó enormemente la hipersexualización de la mujer”… Seguramente fue un trabajo de quemar las pestañas.

Alegan que eligieron la revista “Rolling Stone” por su larga duración en el mercado, y porque trata de la vida -no siempre discreta-, de una gama amplia de iconos pop culturales, que se explaya desde celebridades a políticos, de ambos géneros.

“En la década del 2000…, -Hatton afirma en su declaración- …hay 10 veces más de imágenes hipersexualizadas de mujeres que de hombres, y 11 veces más de imágenes no sexuales de hombres que de mujeres”.

Según recoge el periódico “Huffington Post” e indicó el mismo Hatton: “Lo que concluimos de éste estudio, es que los medios populares como la revista Rolling Stone, no están retratando a las mujeres como artistas o actrices que son sexy. Ellos están representando a las mujeres como artistas y actrices que están listas y disponibles para el sexo. Esto es problemático porque indica un estrechamiento decisivo en la representación de las mujeres a través de los medios”.

“No creemos que necesariamente sea problemático para las mujeres ser mostradas como “sexy”, pero si creemos que es problemático cuando prácticamente todas las imágenes de las mujeres, las retratan no simplemente como atractivas, sino como objetos pasivos para los deseos sexuales de otras personas”, testifica el mismo escolástico sociólogo… ¡Extraordinario!

El problema, -según los autores del estudio-, es que la hipersexualidad domina la representación cultural de lo que significa ser una mujer en el día de hoy. Para el estudio, los medios son otro modo en el que todos nos medimos, y a pesar de que todos sepamos que hay trucos como la edición de Photoshop, y de que la mayoría de las imágenes femeninas que se “ofrecen” no son reales, todos “compramos” lo que se nos presenta como una norma cultural.

En el trabajo, Hatton y Trautner citan extenso material bibliográfico que vincula la hipersexualización de las mujeres en los medios, con la violencia sexual o las actitudes machistas hacia el sexo femenino. Otro reciente estudio indica que no sucede lo mismo con el consumo de pornografía.

Ellos mencionan también estudios que muestran cómo las imágenes de mujeres perfectas, hipersexies e imposibles de los medios, incrementan los desórdenes alimenticios y la insatisfacción con el cuerpo, además de estar vinculadas a la insatisfacción sexual en hombres y mujeres.

Para los sociólogos, este bombardeo constante que acecha desde la tele o los mismos kioscos de revistas, no hace otra cosa que consolidar la tiranía de los “debería”, con el recordatorio permanente de los medios para que seamos más flacos, más felices y, de paso, súper seductores y atractivos…

Por lo tanto: ¿Qué hacer, si ante paupérrimas vicisitudes, la fecundidad filosófica siempre será inútil delante de la esterilidad contemporánea?

Tipos de Mujeres para Salir Corriendo


El sabio dijo una vez: “Se encierra a los pájaros más valiosos en una jaula y se cortan las más hermosas flores…, entonces los pájaros dejan de cantar y las flores pierden su aroma y se marchitan”.

No obstante, sin llevar en cuenta las palabras de tan digna profecía, siempre hay que estar muy al pendiente de con qué tipo de personas nos relacionamos, sobre todo cuando estamos tratando de establecer una relación amorosa. Porque de lo contrario, a veces nos podemos llevar una que otra sorpresa desagradable.

Hurgando aquí y allí por el cosmos cibernético, terminé por descubrir que los sitios “askmen.com”, “isaproduccion.com.ar” y “liguin.com” prepararon una lista con los 10 tipos de mujeres que todo hombre debe evitar a toda costa relacionarse, como forma de no ver afectada su autoestima y estabilidad emocional. Consecuentemente, os digo que si ella trata de controlar todo lo que haces… mejor, ¡aléjate!, pues son féminas de las que debes escapar a toda costa.

Mujeres, no queriendo ser ingrato ni misógino, sería bueno que pongan atención y chequen si están cayendo en estos estereotipos. Por lo tanto, lo importante aquí no es criticarlas, sino analizar lo que ustedes están haciendo mal como parejas.

1. La dependiente. Tú quieres tomarte una noche para disfrutar con tus amigos y ella parece enojarse tras conocer esta decisión. En menos de lo que canta un gallo, ella comienza a pelear buscando la razón de tu “abandono”, y te pregunta si ya no quieres estar con ella, si ya no la amas, si estás enojado… La realidad es que tú quieres una noche libre, pero parece que ella no puede hacer nada si no es a tu lado… A menos que a ti te guste tener una persona que parezca tu sombra, mejor aléjate de ella.

2. La desesperada. No importa quién sea, el hombre que caiga en sus redes, para ella cualquiera que caiga está bien. Esas son aquellas mujeres que literalmente están desesperadas por tener un hombre a su lado, por lo que no les importará recibir humillaciones o malos tratos, con tal de estar con alguien que las lleve de la mano… Pero estoy seguro que tú no buscas una mujer que no se tenga respeto propio, ¿verdad?

3. La interesada. Esta clase de mujeres no sólo existen en las telenovelas, también en la vida real. Así que huye cuando te encuentres con una fémina que sólo te hace halagos sobre las cosas materiales que traes puestas y te pregunta qué coche traes, dónde vives y en qué trabajas de manera interesada. Estos cuestionamientos te indican que ella sólo está en busca de lo material, y si al poco tiempo no cumples con sus estándares, seguramente te va a cambiar por otro que le mantenga sus “gustos”… Así que, independientemente de tu situación monetaria, ¿para qué quieres estar con alguien que sólo ve a los hombres como signo de pesos?

4. La “madre”. Dicen que todas las mujeres tienen el instinto maternal desarrollado y que muchas veces lo sacan a luz con sus parejas. Pero seguramente tú no estás buscando otra madre, sino una compañera. Así que sí empieces a notar que “los cuidados maternos” son demasiados y, aunque ya lo has hablado con ella varias veces, ves que no se puede contener… ¡Aléjate! Porque seguramente su “instinto maternal” no lo podrás cambiar.

5. La enojada. Buscan un hombre que esté con ellas, pero parece que sólo para “odiarlos”. Son mujeres que están enojadas con el sexo masculino y no pierden ninguna oportunidad para criticarlos, y es que para ellas no hay hombre perfecto. Así que sí estás dispuesto a aguantar peleas y dramas, adelante… De lo contrario, ¡adiós pampa mía!

6. La insegura. Parece perfecta, es linda y agradable. Pero de la noche a la mañana, empieza a cambiar y te llama muchas veces al día sólo para saber qué haces o para “escuchar tu voz”, te busca por Internet, te deja “mil” recados en las redes sociales, dejando claro que es tu pareja. Así que si te busca todo el tiempo de manera compulsiva, es porque algo no está bien. Seguramente estás tratando con una mujer que necesita reafirmar constantemente que es atractiva, que la quieres y que no la vas a dejar. Sobre seguro, ella es una mujer insegura que se vuelve necesitada y compulsiva.

7. La princesa. Si se rompe una uña, tienes que dejar todo lo que estés haciendo inmediatamente para llevarla al salón a que le reparen esa uña rota. Así son las princesas, buscan ser el centro de atención todo el tiempo y creen que merecen esa atención; así que si no se la das, puedes estar en graves problemas. Ella es una mujer que creció bajo la premisa de que es un princesa y por lo tal, merece ser tratada de esa manera. Si decides quedarte con una mujer así, necesitarás concentrar toda tu energía en ella… También dinero, porque este tipo de mujeres, generalmente, tienen gustos caros.

8. La hueca. A pesar de que es muy guapa, las conversaciones que tienes con ella no son precisamente estimulantes. Si estás saliendo con una mujer a la que te dan ganas de decirle que en vez de hablar, sólo asiente con la cabeza y sonría, es porque seguramente sales con una mujer “hueca”. Tal vez, si sólo se trata de una aventura, está bien. Pero sí buscas una relación seria, será mejor que busques una mujer con la que puedes durar largas horas platicando, porque el cuerpo se acaba… pero la lengua no.

9. La infiel. Hay dos tipos de mujeres infieles: la que lo admite, y desde la primera cita confiesa todas sus aventuras, o la “discreta”, quien es aquella que por más que la enfrentes directamente no admitirá que cometió una infidelidad. Cualquiera de las dos son “de cuidado”. Recuerda que la confianza es básica en una relación, y si estás con una fémina a la que no se la tienes, esa relación no puede estar bien. Mejor aléjate y busca la compañía de alguien con quien puedas estar tranquilo a su lado y no necesites agachar la cabeza cada vez que pases por el umbral de la puerta.

10. La controladora. Es muy fácil de identificar. Son sutilmente malvadas y aunque sea de “buena” manera, todo el tiempo te estarán diciendo qué hacer, a dónde ir, qué ropa usar, con quién hablar, con quién salir, qué amigos debes tener y qué amigos no, entre otras cosas. Y hará lo que sea, con tal de que sucumbas antes sus peticiones.

¡Pronto! Según mis cálculos y la extrema potencia de mi fe acumulada en el pecho –del pié- para escribir lo arriba expuesto, acredito haber concluido por abrir una ventana para el mundo, mismo sabiendo no haber llegado a parte alguna y sintiéndome frustrado delante de la hermética mezquindad de algunos obliterados lectores… ¡Una verdadera pena!

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