Libro Erótico Estimula las Ventas en los Sex-shops


Aviso que los únicos deportes que practico con fruición, son la canasta, la escoba del quince y, si estoy muy nervioso, el punto y banca. Pero como decían los más viejos, “éramos pocos hasta que mi abuela parió”, cosa que nos resulta sabida y gastada pues antiguos dichos no caen nunca en desuso. No en tanto, además se sabe que para muchos resulta difícil comprender que lo que nos gusta a nosotros puede no gustarle a los demás.

Y es así que el estruendoso éxito alcanzado por el libro “Fifty Shades of Grey” que estimamos pronto nos llegará con el supuesto título “Cincuenta tonos de gris”, también ha causado un boom en las ventas de artículos de los sex shops de Gran Bretaña.

La moda no incomoda, dice el refrán, pero ya cuentan que algunos ítems citados en ese libro de ficción amatorio-erótica escrito por la inventiva británica Erika James, fueron los que estimularon un aumento de 200% en las ventas de artilugios libidinosos.

Por supuesto, la trama toda gira en torno de un relacionamiento picante entre el magnate Christian Grey y una funcionaria en pasantía que trabaja en su empresa, Anastasia Steele… Todo indica, al leerlo, que es un complot semejante que nos hace recordar el famoso affaire de Clinton y Mónica Lewinsky, quién como se sabe, sólo aceptaba fumar puros cubanos… ¡Excéntrica chica!

En todo caso, vale alertar a mi adorable lector que esta narrativa incluye momentos de sumisión y sadomasoquismo, donde se detallan varios por menores y el uso de diversos accesorios eróticos que pueden hacer despertar a cualquier muerto.

Puede que al vulgo le gusten estos asuntos de incontinencia carnal, pues el libro y sus dos continuaciones están en el topo de la lista británica de best-sellers desde hace semanas; y “Cincuenta tonos de gris” ya se ha convertido en la publicación más vendida en un corto espacio de tiempo en dicho país.

Pero este no es un deleite de exclusividad sajona, ya que en todo el mundo las ventas alcanzaron los 31 millones de copias, y la obra fue traducida para 31 países. Del mismo modo cuentan que la obra tiene conquistado legiones de lectores, y, aunque usted no lo crea, a mujeres en particular… ¡Pobres ninfas decomisadas!

Por consiguiente, ese rotundo éxito literario tuvo un reflejo inmediato sobre las ventas en los sex-shops, causando una expansión del mercado de juguetitos y objetos eróticos, muy parecidos con aquellos que a muchos vivientes les gusta esconder en el fondo del ropero.

Incluso, afirma el artículo periodístico, que una de las mayores cadenas de sex-shops de Gran Bretaña, la “Ann Summers”, vive su mejor momento de ventas en toda su historia como tienda de chirimbolos sensuales, la cual existe desde 1970.

La directora executiva de esta empresa, Jackeline Gold, nos confirma que el buen desempeño de sus ventas está ligado al best-seller, explicando con autocracia que: “La literatura erótica fue popularizada, y yo espero que más escritores iniciantes puedan impresionar a las masas (de ignorantes) con textos sensuales… Yo aplaudo a Erika James y a otros autores por causa de la introducción de romances sensuales en los anaqueles de supermercados y tiendas como la nuestra”, agregó la sicalíptica empresaria.

Para el crédulo lector, complemento la información diciendo que el último aumento significativo en las vendas de esos tipos de juguetitos, había sucedido con la serie de TV “Sex and the city”, pero nada a ser comparado al momento actual. Por ello y para no perder el momento, la tienda ha incorporado el libro a su estrategia de marketing y creó una sección llamada “Cincuenta tonos de gris” en el sitio de la empresa, donde es posible encontrar los accesorios citados en la publicación, como el chicote, los grilletes, vendas y cuerdas, entre otros… Pero no hay nada de habanos y cigarrillos, pues fumar causa cáncer.

Sin embargo, bajo esa fiebre de erotismo poético-intelectual atizado por la obra, el ítem más procurado pasó a ser las “jiggle balls”, conocidas por los castos usuarios como “pelotas tailandesas”, las cuales tuvieron un crecimiento de vendas de 200%… Debe ser para crear un espectacular malabarismo esférico, pienso yo.

En tiempo, agrego que los funcionarios de los diferentes sex-shops ubicados en Londres, cuentan que es posible reconocer a los clientes que se vieron estimulados por dicho libro, todo por causa de los términos lingüísticos utilizados por ellos. Muchos llegan a mencionar los nombres de los accesorios citados en la imaginativa publicación, los que antes prácticamente habían caído en desuso.

En una entrevista dada a la “BBC”, la autora del libro, Erika James, cuenta que recibió muchos e-mails de mujeres diciendo que sus maridos también están muy agradecidos… Y cuenta ella, que “Está completamente sorpresa por la reacción despertada por sus libros”.

Y bueno, el lector ya estará pensando que dicha expresión de la autora le introdujo perplejidad a su mente, pero debo advertirlo que, pensando en la posteridad y sintiéndome perturbado con el suicidio colectivo de los futuros ensayistas, al final de cuentas, debemos considerar que todo no pasa de la democracia en marcha… ¿No es verdad?

Confirman que la Internet Causa Dilación Sexual


No se asuste, mi amigo, porque de acuerdo con lo afirmado en una pesquisa divulgada recientemente en los periódicos brasileños, aquella rápida espiada que damos sin pretensión en el Facebook, puede llegar a consumir horas de trabajo, y todo porque el 62% de las personas encuestadas admiten que navegar en la internet hace con que ellas procrastinen y terminen por adiar sus tareas profesionales y personales.

Dicho estudio, coordenado por el consultor en “gestión de tiempo” Christian Barbosa, fue realizado con cerca de 4.000 personas y publicado en el libro que acaba de ser editado, intitulado: “¿Equilibrio y Resultado – Por qué las Personas No Hacen lo que Deberían hacer?”… Claro que el lector ya tiene la respuesta pronta en la punta de la lengua, pero eso no sería la razón de querer acabar aquí con la lectura de este excéntrico blog, así que le recomiendo que se entere de los otros pormenores de la encuesta.

Cuentan que en la pesquisa realizada, el 71% de los bípedes entrevistados expusieron que dejaban todo para última hora, pero según declara el consultor Barbosa: “Ellos reclamaban de falta de tiempo, pero a su vez pierden el tiempo en redes sociales”.

Complementa diciéndonos que la internet no es la única culpada, pero es como si a ella se le juntase el “hambre con las ganas de comer”: la pereza con la oferta de algo divertido que exige poco esfuerzo… “La dilación siempre existió, pero antiguamente no existía Skype y Facebook. Hoy a lucha es más severa, hay más cosas para sabotearnos el tiempo”, afirma Barbosa.

Para corroborar sus palabras, la psicóloga Luciana Ruffo, del “Núcleo de Pesquisas de Psicología en Informática de la universidad PUC-SP/BR”, afirma que la internet es como si fuera un “facilitador del dejar para después” y, al mismo tiempo, una disculpa para el aplazamiento de nuestras responsabilidades… “La culpa es de la falta de voluntad. Lo que yo quiero mismo, lo hago. Pero cuando existe falta de voluntad, ¿como no priorizar el placer?”.

Entre los resultados significantes, aparecen datos que muestran que más del 86% de los entrevistados declararon que procrastinan las tareas aburridas; el 51% las largas, las cuales resultan ser las más adiadas.

En el primer lugar del ranking de actividades más postergadas, no aparece ninguna sorpresa para el leyente: el ejercicio físico inclusive en la horizontal. En un segundo puesto, la lectura y, en tercero, los cuidados con la salud.

El mismo Barbosa añadió: “Cuando las personas necesitan adiar algo, ellas adían cosas personales. Muchas veces son cosas vitales que a largo plazo pueden hasta disminuir la expectativa de vida, como ejercicio físico”.

En esa hora, la falta de cobranza externa cuenta bastante. Al final de cuentas, nadie va a ser despedido del empleo por faltar a la academia o por dejar de leer.

Otro problema es la aceptación de “disculpas emocionales”, completó la psicóloga Rachel Kerbauy, profesora retirada de la “Universidad de São Paulo” y una de las pioneras en el estudio de ese tema en Brasil.

“Las personas siempre tienen una disculpa pronta: que está cansado, que tiene mucha cosa por hacer, etc… Pero lo que falta es planeamiento, y falta que las personas aprendan de una vez que, algunas veces, para ganar a futuro tiene que perder a corto plazo”.

Tampoco se puede descartar que las actividades campeonas en dilación tengan en común los resultados demorados. “el esfuerzo no es inmediato. El Facebook me da un retorno muy rápido. El placer es instantáneo”. Es lo que afirma Rita Karina Sampaio, psicóloga e investigadora de la “Unicamp”, Universidad de Campinas.

¿Pero como hacer para no caer en la tentación de ingresar en el cibersitio de chismes justo en medio del horario laboral?

Para Ruffo, si el problema no fuere más serio, como es el caso de dependencia de internet (cuando las horas pasadas frente al computador son tantas que perjudican la vida social), instalar una alarma anudaría… “Una persona puede determinar que va a permanecer 20 minutos conectada a la red y colocar un despertador para recordarle de salir en la hora cierta”. Y otra idea es establecer metas como premio: una tarea realizada sería igual a una vichada rápida en el Twitter.

La psicóloga Rita Sampaio sugiere que las metas más difíciles sean compartidas con un amigo o pariente, para que la cobranza aumente. Y, para los planos más largos, sería interesante definir sub metas fáciles de alcanzar en plazos menores… “Todo el que sufre de dilación tiende a ser “ocho u ochenta”, o sea que pasa en un segundo de un extremo a otro y tiene una visión equivocada del tiempo”.

También pudiera, viviendo en un mundo ignaro como en el que vivimos, y todavía sin usar cualquier tipo de preservativos emocionales, sólo me resta decir que lo que existe de más espantoso en el raciocinio humano, es ver que él no sirve para nada… ¡Espantoso!

Nuevos Frenos al Código de Conducta


A veces pienso, y aunque el lector no me crea, como resultado deduzco que estoy vivo, y es por ello que me gustaría pedir que constase en los anales de la Historia, que no soy ningún radical, pues felizmente no estoy encadenado a ningún partido político, excepto a todo aquel que no robe, no sea corrupto, no sea patotero y que gobierne con sentido común, así como si él fuese un padre de familia que administra su casa y enseña a sus hijos… Ergo, como no hay ninguno, no soy de ninguno…

También es inefable decir que todos los modelos se han aplicado mal; por lo tanto, nadie puede defender ninguna posición ideológica con seriedad. Lo único cierto e indudable es que Dios nos regaló un país con infinitas posibilidades, y en base a esto, a muchos nos gustaría que privatistas, estatistas, liberales, socialistas o quien sea, hiciesen Historia sin negar el pasado ni glorificar horrores… Sería un alivio.

No en tanto, al encontrarme recientemente mirando la prensa, me tropecé con las patéticas imágenes de un abogado que no escatimó recursos histriónicos para lograr llamar la atención sobre el caso que defendía y sus clientes. El juez finalmente concedió ante tales alegaciones y ahora nunca más sabremos si la decisión que tomó el magistrado fue producto de los méritos del juicio o de las acciones públicas de familiares y, especialmente, del abogado a cargo de la defensa.

Este tipo de prácticas parecerían ser la base para la posible prohibición a los abogados de hacer declaraciones públicas sobre sus juicios en trámite.

Por causa de tan diestras habilidades, la propuesta de enmienda al “Código de conducta profesional del Abogado” que tramita el Consejo de la Judicatura, contendría una regla que determina que esos actos se consideren como una falta susceptible de sanción, penalizada con una suspensión de hasta seis meses, el que un abogado realice alegaciones al juzgador fuera del tribunal o juzgado sobre un litigio pendiente.

Por lo aquí sentenciado, para el ciudadano común tampoco existen dudas de la poca seriedad con la que ciertos abogados manejan sus causas. O sea: las presiones, palanqueos, prácticas dilatorias, en fin, el llamado litigio de mala fe, que se encuentran a la orden del día en los juzgados y tribunales de casi todo país.

De igual modo no se puede permitir que se confunda el ejercicio de la defensa con una práctica abusiva de los recursos, especialmente cuando el abogado sabe que no le asiste la razón, y entonces busca alargar de cualquier forma el tiempo de la decisión o de la ejecución, pero en estos casos no me parece que la medida más adecuada sea querer limitar el ejercicio de la libertad de expresión o de defensa.

De la misma forma, tampoco creo que los miles de abogados y abogadas honestas y serias del país quieran oponerse a que existan reglas que pongan freno a los abusos, pero el riesgo es que de la forma en que se encuentra redactadas algunas de las normas del “Código de conducta”, termine por abrirse la puerta a más de un abuso estatal.

Dentro de un contexto en el que hoy día se llega a pensar que las instituciones de justicia están bajo sospecha por considerarse que no actúan de forma independiente, este tipo de reglas serían una sería amenaza para todo abogado.

Claro que las limitaciones a los abusos en los juicios, o fuera de ellos, son una necesidad, pero esto no puede hacerse a costa de los derechos… los derechos a la libertad individual, al derecho de disentir, al derecho de la vida humana y todo lo que valga para el bien común… ¡Sería fantástico!

Crónica Sobre Como Borrar una Isla del Mapa (x)


Habitar en una isla nos obliga a invertir la percepción del mundo. En lugar de concebir el mar como aquello que la tierra encierra, el isleño concibe la tierra como aquello que encierra el mar. En la geometría del hombre continental, la tierra es la circunferencia que encierra un centro acuático; en la del isleño, él y su tierra son el centro, el punto fijo de un universo en constante flujo y reflujo. Para el hombre de tierra adentro, mares y lagos son desgarrones en un vasto espacio habitable. Para el isleño, el mar tiene algo de cielo, y su isla algo de astro, un luminoso punto de sentido en el gran caos primordial que lo rodea. No es casual que, en los mapas, las islas configuren constelaciones. El poeta Jorge Manrique, en la dura España del siglo XV, arguyó que “nuestras vidas van a dar a la mar, que es el morir”. Esa inexorable convergencia no es inexorable para el isleño, quien imagina que son las barcas las que recorren las aguas mortales para morir por fin en tierra firme. “Un cuerpo rodeado de agua”. Para el isleño, el circundante mar existe sólo porque su isla requiere su existencia.

No es de extrañar por lo tanto, que fueran los habitantes de una isla quienes poblaron el mar de islas inexistentes y elaboraron para ellas geografías e historias precisas. Un pueblo continental apenas necesita recrear otras tierras: detrás de esas montañas, de esos bosques, de esos valles, hay otros pueblos que sin duda son su reflejo y cuyas historias harán eco a la suya. En una isla, en cambio, no hay “otras tierras”: todo es de inmediato concebible, nada largamente oculto. Es por eso que los anglosajones, para soñar otras maneras de ser, recurrieron a islas que no pueden verse, ubicadas siempre más allá del horizonte, islas que pueden o no ser descubiertas, pero que no requieren una presencia física para existir. Esa cartografía imaginaria tiene una prehistoria, pero las tres categorías fundamentales a las que, sin excepción, toda isla imaginaria pertenece, fueron soñadas y definidas por hombres de las islas de Gran Bretaña durante el transcurso de dos cortos siglos.

En sus remotos comienzos, las islas imaginarias fueron griegas: las etapas del eterno retorno de Ulises, el estado ideal de la Atlántida, siguen resistiendo a los esfuerzos literales de arqueólogos e historiadores intentos en hallarles raíces concretas de arena y de roca. También los árabes imaginaron islas. Las Mil y Una Noches, que contienen todo, contienen islas mágicas que navegan los mares y se convierten en ballenas, o vuelan por los cielos que son otro mar. Y alguno que otro paraíso fue ubicado en alguna que otra isla, como aquellas en la que San Brendan (otro isleño) imaginó el Jardín del Edén.

Pero la auténtica geografía imaginaria isleña comienza con la Utopía del inglés Tomás Moro, quien compuso en latín, durante un viaje a Flandres, la crónica de una isla donde reina una suerte de comunismo liberal, sin propiedad privada y con libertad de culto y educación para todos, hombres y mujeres por igual. No es, sin embargo, una sociedad igualitaria. Las mujeres dependen de la autoridad de sus maridos, los niños de la de sus padres, los jóvenes de la de sus mayores. La esclavitud no ha sido abolida. Bajo la supervisión de su amigo Erasmo, Moro publicó su libro en 1516, dando así un nombre (que, como se sabe, quiere decir “en ningún lado”) al género literario que incluiría más tarde las utópicas islas de Campanella, de Matteo Maria Boiardo, Aldous Huxley y H. G. Wells. Utopía establece el primer género de islas: la isla cuyo sistema propone un modelo ideal, didáctico -positivo o negativo- al borde de la alegoría, que puede servirnos para criticar nuestros propios sistemas de gobierno.

A la Utopía de Moro le sigue Las Aventuras de Robinson Crusoe, de 1719. Pero Daniel Defoe, en la tradición de aquellos historiadores que repudia Herodoto, inventa crónicas veraces. Poco importa que su Diario del año de la peste no sea verdaderamente el testimonio fidedigno que pretende ser: escrito bastante después de los hechos, el presente de la terrible narración convence al lector de su exactitud: el narrador puede ser ficticio, pero los hechos narrados son ciertos. Igual en el caso de su Robinson Crusoe. Unos doce años antes de la publicación de la novela, el marinero Alexander Selkirk eligió quedarse en una deshabitada isla del archipiélago Juan Fernández, cerca de la costa chilena, de donde fue rescatado en 1709. La narración de Selkirk fue retomada (y ampliada y mejorada) por Defoe, quien convirtió el testimonio de Selkirk en una crónica de la fundación de una sociedad elemental. Robinson es el homo primus, un Adán que establece todas las artes y oficios humanos: es agricultor, pastor, arquitecto, alfarero, cazador, soldado, juez, maestro y sacerdote. Su isla se convierte así en modelo primordial de todo establecimiento humano, y en su singular desarrollo demuestra las posibilidades intrínsecas de una sociedad plural. Aunque Robinson vuelve a su patria, el lector sabe que nunca abandonará realmente su isla: “en ella es rey del mundo, sin ella es menos que nadie”. Robinson no puede ser rescatado. Jorge Luis Borges, en un soneto de 1964 que lleva el nombre de Alejandro Selkirk, le hace decir al original de Robinson, después de su llegada a Inglaterra.

La isla de Robinson Crusoe es el modelo de toda futura isla que propone un nuevo comienzo: las de Bioy Casares, J. G. Ballard, William Golding, son sus herederas, como los son por supuesto las infinitas Robinsonades que intentaron imitar a Defoe: La familia suiza Robinson, El perro Crusoe, Cinco años de vacaciones y tantas otras.

El tercer modelo de isla (o de islas) es el más complejo y el más imaginativo. Moro quiso ubicar su sociedad ideal (que para él no era imposible) en una isla que, si bien no admite un sitio material, no es por cierto del todo imposible. Defoe fue aún más concreto: la isla del archipiélago Juan Fernández en la que sufrió Alexander Selkirk existe, y Defoe no hizo más que disfrazarla para que su Robinson pudiese actuar con mayor soltura. El irlandés Jonathan Swift, en cambio, inventó todo: sitio y situación. Los Viajes de Gulliver, de 1726, son un inventario de islas que son en sí mismas fantásticas, tanto su geografía como su historia, tanto su mundo físico como su mundo intelectual. El buen obispo que criticó el libro de Swift porque estaba convencido “que mucho de lo que se allí se cuenta es harto dudoso”, honra la maestría de la ficción de su autor, y demuestra hasta qué punto el buen lector debe ser crédulo. En la isla de Lilliput, como se sabe, todo es minúsculo: por esa razón las querellas y guerras parecen ridículas. En Brondingnag todo es enorme, desde los habitantes hasta su visión del mundo; eso permite al rey, después de oír a Gulliver narrar la historia europea (hubiese podido narrar la americana, la asiática, la africana, la australiana, quizás hasta la histórica antártica), de emitir el juicio siguiente: “No puedo sino concluir que la mayoría de sus compatriotas constituyen la más infame raza de odiosa canalla que la naturaleza haya jamás permitido arrastrarse por la superficie de la tierra”. En la isla de Laputa (que vuela por los aires) y en Lagado, Swift se ríe de los proyectos científicos fatuos; en la isla de los Brujos, se burla de las mentiras de la historia y de nuestro deseo de inmortalidad; en la isla de los Houyhnhnms, contrasta la cultura de los refinados caballos civilizados a la de los brutales Yahoos, que tanto se parecen a nosotros. Las islas de Swift son espejos deformantes de nuestro mundo, pero son también, en sí mismas, mundos nuevos. No basta exagerar los rasgos de una sociedad conocida para que sea verosímil, al menos imaginativamente: debe haber también, en la invención, un elemento propio al lugar imaginario mismo, una atmósfera o un tono, tan reconocible y real (o soñado) como el de París o Venecia. A este tercer modelo de isla pertenecen la mayoría de las islas fantásticas: las de Rabelais, Edgar Allan Poe, Roberto Arlt, Ursula K. Le Guin, Umberto Eco.

La geografía imaginaria, al contrario de la que catalogan enciclopedias y atlas, no tiene fin. Sus islas existen en un mar sin límites y ocupan un espacio infinitamente generoso. Permiten crear sociedades perfectamente eficaces y perfectamente atroces, lugares donde todo es posible (según reglas secretas y rígidas) y donde podemos vernos a nosotros mismos como otros, en nuestra humana condición de eternos náufragos.

También nos permite resolver complejos problemas políticos, situaciones concretas en nuestro mundo de carne y hueso. La siguiente historia es cierta. El 4 de noviembre de 2003, catorce refugiados kurdos y cuatro marineros indonesios llegaron en una pequeña barca a la Isla de Melville, 80 km al norte de Darwin, en las aguas territoriales australianas, con la intención de reclamar asilo político. Al ser informado de los hechos, y harto de tener que ocuparse de buscadores de asilo, John Howard, Primer Ministro de Australia, tomó una decisión drástica: decidió separar la isla de Melville, junto con otras 4.000 pequeñas islas pertenecientes a Australia, del territorio de la nación. Su gesto, aunque sorprendente, no fue extraordinario. Ya en 2001, el gobierno australiano había excluido la isla de Navidad de sus fronteras, para poder deportar a sus inhóspitas playas varios centenares de inmigrantes ilegales.

Si el mapa de nuestro mundo puede ser modificado por la imaginación de un Tomás Moro, de un Defoe, de un Jonathan Swift, para poblarlo de islas ricas en fantásticas posibilidades, ¿por qué no ejercer el derecho contrario y deshacernos de ciertas otras que se nos hacen incómodas, peligrosas, ineficaces? Los australianos lo hicieron por razones inhumanas, injustas y mezquinas.

En todo caso, hagámoslo por razones humanas, ecológicas e inteligentes. Esperemos a que nuestros líderes se congreguen para una de sus tantas reuniones cumbres en alguna pequeña isla mediterránea y, con rapidez y audacia, borremos esa isla de nuestros mapas. Imaginemos (tenemos el derecho de imaginarlo) en lugar de esa isla, un pequeño punto vacío, un borrón, un mordisco de lombriz, una cagada de mosca. ¿Cuál será el resultado?

Simplemente un mundo mejor, mejor aún que el de nuestros utopistas, un mundo en el que sólo faltará una ínfima isla poblada en una ausente eternidad por la mayor parte de nuestros líderes políticos y tantas otras desagradables criaturas de pesadilla… ¡No me diga que no sería formidable!

 

(x) Comentario con  base a la crónica de periodista Alberto Manguel

Un Día nos Darán el Golpe Técnico


Cuando se nos da por hojear los compendios del pasado, encontramos escrito que los sabios calígrafos no se cansaban de avisarnos que, en épocas “exitistas”, resulta conveniente replantearse, cada uno dentro de su perspectiva de vida, lo qué es el éxito.

Por consecuencia, el que vive de acuerdo con sus convicciones e ideales, es quien alcanza el verdadero éxito. Y si es así, entonces todos deberíamos enseñar a nuestros hijos y al del vecino, que “famoso” pudo haber sido Jack el Destripador y “exitoso” también pudo ser Adolf Hitler durante más de una década en la que fue la gran amenaza de la libertad mundial, pero resulta que ni el nunca descubierto asesino ni el muy conocido dictador sangriento pasaron a la historia por ningún valor positivo.

No en tanto, les recuerdo que el libreto que marca el “golpe técnico de Estado” se estrenó en Honduras contra el presidente Zelaya; pero de igual modo podría decirse que contra el timorato presidente Fernando Lugo, de Paraguay, sólo cambiaron el escenario y los actores, pero el efecto resultante es similar. Por consiguiente, hay quien subrayase que la conspiración de las derechas y el imperio aun es permanente en América Latina y no hay gobierno, -en especial aquellos que Washington llama de “indeseables”-, que se encuentre libre de amenazas golpistas.

Puede que hasta el más desavisado lector ya lo haya notado, pero debo aclararles que existen coincidencias en los dos actos: En Honduras funcionan la Embajada de Estados Unidos, sus agencias con la CIA por delante, y la base militar “Soto Cano”. En Paraguay también hay lo mismo, la base militar se llama “Mariscal Estigarribia”, y la derecha que copa “el congreso más corrupto de las Américas, al fin halló culpable a Lugo de “mal desempeño” de sus funciones debido a las muertes ocurridas en Curutuguay, trampa montada por la derecha”, según sostenía el analista político Atilio Borón.

A todo ello habría que añadir lo que muchos piensan, es decir, que no estaba lejos de esa burda conspiración, la transnacional “Monsanto” de los grandes agronegocios transgénicos y los objetivos geopolíticos de Estados Unidos que pretende el control político, militar y económico, y la garantía suficiente para asegurar el acceso a los recursos naturales de América Latina y el Caribe.

Todos estos asuntos nos dan a entender que lo ocurrido comienza a ser como una especie de maldición, o sea que nuestras patrias situadas en esta parte del hemisferio sean ricas en hidrocarburos y tengan las más grandes reservas de agua, oxígeno y biodiversidad, tan ansiadas por el poder mundial.

Por todo lo dicho, el sabido leyente puede discernir y afirmar que las extrañas coincidencias y los más diversos libretos se reiteran, ya que no es raro observar que Argentina y Bolivia padecen procesos desestabilizadores que responden exactamente a la escalada política y militar establecida por la administración Obama, siendo criteriosamente ejecutados por la CIA, el Comando Sur, la IV Flota y otros tantos departamentos oscuros y tenebrosos de aquel gobierno.

Si es así, entonces pronto pueden ocurrir nuevos “golpes técnicos” todos orquestados y dirigidos supuestamente para “defender la democracia” y acabar de una vez con los “indeseables” que se utilizan del discurso antimperialista.

No obstante, se me hace imprescindible resaltarles aquel viejo precepto que afirma que la fama cuando conquistada a cualquier precio y el éxito que se consigue por medio del escandalo, la traición y la “matufia” política, no significa nada más y nada menos que el peor de los fracasos… ¿Estoy equivocado en mi raciocinio?

Las Mujeres Tienen Secretos que Nunca Cuentan


Los humanos más vividos se acostumbraron a señalar que antes era todo mucho más sencillo, que cualquier persona podía llegar a ser un dios, pero que ahora los entes compasivos nos pasamos la vida interrogándonos sobre si las aguas ya vienen turbias de la fuente, o si estas son enlodadas por la travesía… ¡Pura nigromancia!

Sin embargo, al proparoxítono lector cabe indagar si bajo ese alarido nacional que se escucha por las calles, quien sabe no es el desconcierto lo que aviva el espíritu de los individuos por causa de la pequeña llama de la curiosidad. Por eso les afirmo que lo conveniente en tales casos es reunir a millares de personas para oír discursos, y entonces notar qué frases y palabras aplaudirán, cuándo, por qué, y las convicciones de unos y otros, los que hablan y los que escuchan, observando atentamente las expresiones de los rostros y de los gestos, para descubrir si es el hombre de natural tan indagador, y ver si descubrimos interesantes cambios en él… ¡Desafiante!

No importa el resultado que se logre, porque al final de cuentas también dicen que ellas tienen toda la información sobre su vida y que de alguna manera prefieren mantenerla oculta, aunque se sepa que hay quienes creen que la verdad al final siempre se sabe, y que lo único que no es seguro, es la fuente por la cual terminas enterándote.

Esta afirmación no es quiromancia pura de mi parte, pues me acabo de enterar que el sitio “diariopopular.com.py” comenta que la vida está llena de secretos y aunque muchos digan que la verdad al final siempre se sabe, y que lo único que no es seguro es quién te la cuenta, sin embargo hay quienes testifican que esto no es del todo cierto, pues en el fondo todos tenemos información que en un determinado caso sería un suicidio revelarla aún a la persona de mayor confianza.

En todo caso aquí cabe preguntarse: ¿cuáles son en realidad los secretos más ocultos de las féminas? Para descubrirlo, los curiosos del sitio “feminis.com” hicieron una pequeña encuesta entre sus seguidoras en redes sociales y, como era de esperarse, resulta que recibieron todo tipo de confesiones.

Pues bien, inspirado en mi presunción de origen “Mayéutica” y socrático como siempre lo he sido, me he tomado el trabajo de investigar y coleccionar testimonios secretos que me permiten una recopilación de las confidencias femeninas para presentarles los 10 secretos que las mujeres nunca confiesan ni que la vaca tosa o que la chancha doble la cola… Según ellas, aquí van:

1. Es lo que se cuenta y de las cosas que se enteran en el baño de las mujeres.

2. La manera en que ellas hacen rendir el tiempo para realizar múltiples actividades.

3. Cuando una mujer tiene flatulencias.

4. El querer ocultar una pequeña imperfección en la cara con mucho maquillaje, y pretender que su amado hombre no se entere.

5. En una reunión de amigas, sólo con un intercambio de miradas y risitas entre ellas, pronto comprenden que el susodicho al que le sacaban el cuero está cerca.

6. Luego después de salir con un chico, todos los detalles íntimos terminan en oídos de sus mejores amigas.

7. Las mujeres leen el horóscopo de quien les gusta para saber cómo ligarlo.

8. El hacerse la difícil y sólo ir revelando un detalle sobre si misma, por cita, como forma de mantener interesados a los hombres.

9. Si un hombre les pide el número de su teléfono, las primeras veces que él las llama dudan en contestarle.

10. Si en una cita van al baño repentinamente, posiblemente es porque se han sentido incómodas con algún comentario o situación…

¿Ustedes creen que ellas hayan dicho la verdad?Pues bien, les digo que alguien ha pensado que Sócrates siempre estaba en público no para filosofar, sino para estar alejado de su mujer y sus lecciones. Parece que Sócrates era capaz de hacer razonar a todo el mundo, excepto a Santippe, su esposa, y de ahí nos salió con esta máxima: “La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que habita tal cuerpo, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla”.

En todo caso, Platón estaba en búsqueda de la construcción de una sociedad perfecta, y este filósofo griego reconoce una misma naturaleza para el hombre y la mujer, aunque para la época esto pareciese ridículo, ya que nada concuerda con el contexto histórico. De igual forma, para Platón la mujer se convierte en objeto de razón. Por lo tanto, en ningún momento defiende sus derechos o los iguala al del hombre. Sencillamente porque al ser un objeto de razón debe preparase para él, ya que el hombre debe reproducirse con alguien similar para poder tener hijos perfectos. Esto refleja la visión que Platón tenía sobre la mujer, la cual era considerada únicamente como un ser para mantener la especie y en ningún momento un ser con Derechos Civiles. Y mucho menos con las mismas oportunidades de participación que el hombre… ¡Ridículo!

¿Dónde Usted Vive se Tiene más Sexo?


Quiero anticiparle al ilustre lector, que no es mi culpa, pues todo lo que les diré aquí será en base a lo que cuenta el sitio “HuffPost.com”, quienes se tomaron el tiempo para relatar los resultados de un estudio que fue realizado por una empresa de preservativos en Estados Unidos, donde se encuestaron a 2.000 hombres y mujeres en de las ciudades más importantes del país, y en el cual se incluyeron metrópolis como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Filadelfia, Boston, San Francisco, Dallas/Ft. Worth, Washington, D.C., Atlanta, y Houston, y a estos bípedos andantes les preguntaron sobre sus hábitos sexuales, parejas, preferencias y deseos en aquello del “vamos ver”.

Aseguran que las preguntas incluyeron vicisitudes en lo erótico-amatorio tales como: “¿Cuántas parejas sexuales has tenido?” “¿Está usted en una relación de compromiso?” “¿Con qué frecuencia piensa en el sexo?” y “¿Qué tan satisfecho está usted con su vida sexual?”… Queda sobrentendido aquí, que si hiciesen tal investigación con un sinfín de individuos que conozco, estos no sabrían lo que responder… ¡Delirante!

Sin embargo, parece que todos los datos resultantes fueron ponderados en base al censo de EE.UU. para edad, sexo, origen étnico, ingresos y educación, para qué, de cierta forma científica, lograsen garantizar una muestra exacta, según lo indica el informe.

Resulta que en lo referente al “número de compañeros sexuales”, Atlanta y Nueva York lideraron el ranking con un promedio de parejas sexuales en la vida para un individuo, de 25 casos. Miami llegó en un cercano tercer lugar con 24. Mientras tanto, las ciudades donde las personas tienen el menor número de parejas sexuales son: Chicago y Washington, DC, con un promedio de 14… Por tanto, concluyo que estos últimos deben dedicarse a otras emergencias en su vida.

Pero en lo relativo a “impulsos sexuales”, a los participantes se les pidió que calificaran sus impulsos sexuales en una escala de 1 a 10… ¡Y ahí está! Los residentes de Atlanta obtuvieron nuevamente el premio mayor con un promedio reportado de 7,2 sobre 10. Mientras tanto, Nueva York quedó en segundo lugar con el 7,1 y el promedio de Miami fue de 7,0. Pero la gente de Dallas fue quien se quedó con la última posición con 6,4 sobre 10… ¿El leyente se dio cuenta de la falta de envite que tienen los texanos?.. Una pena.

Sin embargo, en lo inherente a “sexo aventurero”, resulta una vez más que la ciudad donde las personas consideran que tienen relaciones sexuales más aventureras, es en Atlanta, tierra madre de la Coca Cola y la CNN, en donde los encuestados categorizaron su audacia sexual en 7,4 de cada 10, en promedio. Entre tanto, los residentes de Miami se clasificaron segundos con un 7,2 en promedio, y los neoyorquinos llegaron en tercer lugar con un 7,1. Asimismo, las ciudades donde la gente se considera ser menos aventureras a nivel sexual, son Chicago y Dallas, que declaran tener una audacia sexual de tan sólo 6,6 de cada 10, en promedio…

¡Gente! Confieso que no me sale de la cabeza los datos de Atlanta. ¡Impresionante!

No en tanto, cuando preguntaron a los encuestados sobre “pensar en sexo”, los residentes de Los Ángeles obtienen el primer premio en este quesito, ya que piensan en el sexo una media de 13 veces al día. Mientras que sus vecinos de costa en San Francisco son los que menos piensan en sexo y lo hacen cinco veces al día, en promedio… Pero que quede claro al leyente, que lo hacen solamente en pensamiento.

¡Ops! Mis amigos, confieso que ahora ya estoy en duda sobre cual es la mejor ciudad dentro de los Estados Unidos… ¡Curiosa perplejidad! Los números me confunden un poco.

Empero, les agrego que cuando los encuestados respondieron sobre “satisfacción”, la ciudad donde las personas están más satisfechas con su vida sexual, es Miami, dónde el 73% de los residentes dijeron estar mucho más que satisfechos. Mientras tanto, los habitantes de Washington DC son los menos satisfechos. Sólo el 59 por ciento de los residentes de DC, dijo que estaban satisfechos con su vida sexual… Y es por esto que pienso que ya no faltará quien diga que eso es culpa de Obama… ¡Horrendo!

¡Pronto, mis queridos lectores!… Reviendo los resultados finales de esta perseverante encuesta sobre hábitos sexuales, yo ya me decidí. Por eso cabe avisarles en primera mano que estoy marcando con urgencia mi pasaje de avión para Miami, lugar donde pretendo participar intensamente de esa tal de “satisfacción”… ¿No es maravilloso?

¡Hasta la vista!… Espero verlos pronto por allá.

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