En Contra del Machismo Francés


Cada vez que la vida y su agridulce devenir no siempre armónico nos ponen en una encrucijada, Ju, seguramente no sabremos qué actitud tomar. Ese inconveniente nos deja parados en medio de un torbellino donde vemos caer a pedazos nuestros códigos y las supuestas seguridades que nos rodeaban. Según apunta la bula, -siempre en letras minúsculas-, en esos momentos es conveniente tratar de calmarse y pensar algo menos simple y complejo, como: ¿Podré recuperar lo bueno que se fue, remplazarlo, encontrar nuevas pautas y recomenzar un nuevo camino hacia la armonía? De las respuestas que se encuentre, dependerá nuestro futuro. ¿No es verdad?

En todo caso, del brete en que nos metimos, puede sobrevenir un “manifiesto” y una “manifestación”. Pero en este caso, cuando surgió el primero, este ya llevaba cosechadas más de 20.000 firmas. La segunda opción, reunió a un millar de personas el domingo 22 de mayo junto al Centro Pompidou, en París. El propósito era el mismo: denunciar el sexismo desatado en Francia tras la detención del ya expresidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn (el popular, o impopular DSK), al ser acusado de intento de violación y abusos sexuales a la inadvertida camarera que entró a limpiar la lujosa suite donde él se hospedaba en Nueva York.

Por lo que se sabe, mi querida Ju, varias organizaciones de mujeres, entre ellas Osez le Feminisme y La Barbe, están detrás de las iniciativas. Casi todas sintiéndose “turulatas y estupefactas” por la catarata de “afirmaciones bastantes misóginas de otras personalidades públicas”, y por su vez, indignadas por frases que se refieren a lo ocurrido como: “meter mano a la criada”, “no ha muerto nadie” o “¿es un error que le gusten las mujeres?”, y creo que también debía haber aquellas que pensaron: ¿Por qué no fue conmigo?… Pero en fin, sobre estas no quedó registro de sus pensamientos.

Su indignación era por causa de las afirmaciones públicas de políticos e intelectuales, que en su momento el cronista Sol Gallego-Díaz ya censuraba y contextualizaba en el periódico “El País”, de España, horas antes de la versátil manifestación parisiense. 

Los –mucho más, las- firmantes del manifiesto, denuncian que la detención de DSK ha provocado “una fulgurante subida a la superficie de reflejos sexistas y reaccionarios, tan dispuestos a surgir en una parte de las élites francesas”. Un “sexismo sin complejos” -machismo puro y duro, según algunas feministas- que no se toleraría en cualquier otro caso de discriminación.

Tus congéneres estaban airadas, Ju, pues según ellas, las afirmaciones vertidas “tienden a minimizar la gravedad de la violación”, y “envían un mensaje simple a las víctimas presentes y futuras: no denunciéis”, suscribieron los firmantes, añadiendo que 75.000 mujeres al año sufren este delito en Francia. Y que hay que dar un basta, ya.

En su intento de poner coto a las frases de disculpa hacia la presunta conducta de DSK, el manifiesto matiza que no se puede confundir la libertad sexual con la violencia de género, y recuerda que la violación es una expresión de esta última y un signo de “la voluntad de dominación de los hombres sobre el cuerpo de las mujeres”… ¿Será?… ¡Para mí, hay controversias, Ju!

El impetuoso comunicado concluye: “Las personalidades públicas que vehiculan los estereotipos que creíamos de otro siglo, insultan a todas las mujeres y a todos los que defienden la dignidad humana y lucha cotidianamente por hacer avanzar la igualdad”.

No en tanto, mi querida Ju, si mi memoria no me falla demasiado, sé que la sociedad francesa, como todas aquellas que viven en este momento crítico del mundo, se encuentra estacionada ante encrucijadas surgidas en medio de un derrumbe que va mucho más allá de lo puramente moral y económico, y que arrastra en un alud de barro muchas convicciones y formas de interpretar la realidad… ¡Una pena, Ju!

Tal vez es hora de actuar serenamente dentro de lo que se pueda, y no dejarse llevar por “impromptus” y extremos peligrosos… ¡Voilà, Ju!

Vivimos en una Cleptocracia


Poco habituados que están nuestros oídos en escuchar esta palabra, aunque nuestros ojos ya estén curtidos en verla, descubro mi querida Ju, que “Cleptocracia” es una palabra bastante primitiva que viene del idioma griego. Clepto: quitar; y Cracia: fuerza… o sea, es un vocablo cuya denominación es transcrita para nuestro idioma, como: “dominio de los ladrones”.

En otras palabras, es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político, el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes, debido a que todos los sectores del poder están corrompidos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico.

Este es un término de reciente acuñación, pero de muy viejos hábitos, ya que tu bien sabes que se suele usar despectivamente para decir que un gobierno es corrupto y ladrón.

Al analizar las características de la grandilocuencia de esta expresión, podemos notar que en una cleptocracia, Ju, los mecanismos del gobierno de un estado se dedican casi enteramente a gravar los recursos y a la población del país, por medio de impuestos, no retribuibles a ellos, desvíos de fondos, etc., etc. Sobre esta denominación, los dirigentes del sistema, amasan grandes fortunas personales, en especial el presidente o el mayor cargo de jefe de estado, junto a los más allegados como los ministros, familiares, amigos íntimos y asesores personales… ¿Te recuerda alguno en especial, Ju?

En la cleptocracia, mi querida, el dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas, por lo general localizadas en paraísos fiscales, como encubrimiento del robo.

Sabes que a “cleptocracia” se da generalmente en dictaduras, o una cierta forma de gobiernos autocráticos, puesto que en la democracia se hace más difícil encubrirla, aunque ha habido casos de gobiernos –y muchos- en apariencia, democráticos, que han sido considerados cleptócratas.

Es por eso que las economías de los regímenes cleptocráticas tienden a decaer constantemente, pues la corrupción sistemática engendrada por el gobierno significa que la economía está subordinada a los intereses de los cleptócratas. Además, las economías basadas en la extracción de materias primas, como por ejemplo: los minerales y el petróleo, pueden ser particularmente propensas a ser cleptócratas.

Históricamente, el ambiente sociopolítico asociado al sistema colonial -la dominación de países colonizados, en donde sus economías son muy vulnerables al depender por un número pequeño de materias primas-, ha sido particularmente proclive a la creación de las últimas cleptocracias, siendo África y América Latina, las regiones más propensas.

Algunos analistas utilizan el término “cleptocracia” para desacreditar los procesos políticos que permiten que las grandes corporaciones sean influyentes en la política… Cierto vez, Ralph Nader llamó a Estados Unidos una cleptocracia, en ese sentido de la palabra, durante la campaña presidencial del año 2000 de ese país. De todas formas un término más exacto para esta influencia sobre un estado, es la plutocracia.

Según el listado de la ONG “Transparencia Internacional”, los grandes líderes “cleptócratas” internacionales, son los siguientes:

  • Ex-presidente indonesio Suharto ($ 15.000 millones – $ 35.000 millones entre 1967 y 1998)
  • Ex-presidente filipino Ferdinand Marcos ($ 5.000 millones – $10.000 millones entre 1972 y 1986)
  • Ex-presidente zaireño Mobutu Sese Seko ($ 5.000 millones entre 1965 y 1997)
  • Ex-presidente nigeriano Sani Abacha ($ 2.000 millones – $ 5.000 millones entre 1993 y 1998)
  • Ex-presidente yugoslavo Slobodan Milošević ($ 1.000 millones entre 1989 y 2000)
  • Ex-presidente haitiano Jean-Claude Duvalier ($ 300 millones – $ 800 millones entre 1971 y 1986)
  • Ex-presidente peruano Alberto Fujimori ($ 600 millones entre 1990 y 2000)
  • Ex-primer ministro ucraniano Pavlo Lazarenko ($ 114 millones – $ 200 millones entre 1996 y 1997)
  • Ex-presidente nicaragüense Arnoldo Alemán ($ 100 millones entre 1997 y 2002)
  • Ex-presidente filipino Joseph Estrada ($ 78 millones – $ 80 millones entre 1998 y 2001)

En tiempo, Ju, es de hacer notar que la ideología o supuesta ideología, tiene poco que ver para ser “cleptócrata”, pues bajo esa denominación se puede mencionar a socialistas como Milosevic, o capitalistas como Suharto, ambos calificados como cleptócratas…

No en tanto, sé que tú y mi estimado lector se han de preguntar ahora:… ¿Y donde están todos los otros conocidos que no aparecen en la lista?

¡Frases que Hacen Enojar a las Mujeres!


Los hombres jóvenes, mi querida Ju, -y quiero creer que eso se debe a sus múltiplos quehaceres diarios-, se olvidan que vivir una relación sentimental, es todo un desafío, y más cuando se trata de hablar, pues existen algunos temas que es preferible evitar, sino se quiere tener conflictos en la relación.

Frases dichas como: “se me olvidó tú cumpleaños” y “el vestido no te sienta bien”, a veces pueden provocar conflictos en su relación. Por tal motivo, inspirado en entender la causa de algunos de esos apuros indeseables, descubrí que los sitios “Askmen.com” y “extremisimo.com”, realizaron una lista con los temas que pueden acarrear problemas. ¿Qué tal repasarlas, Ju?…

 10. ¡Wow! Te pareces mucho a tu mamá – Si no quieres tener problemas con ella, mejor no le digas este comentario. Aunque tú “suegrita” sea muy guapa, tu chica no querrá ser asociada con su mamá. Este tipo de comentarios también se relaciona con la edad; no querrás que se sienta mayor de lo que en realidad es.

9. Ningún cometario relacionado con matrimonio o hijos – A menos que realmente quieras establecer una relación seria con tu pareja, es mejor dejar el tema de lado. La razón principal es para no darle esperanzas a algo que en el fondo sabes que jamás pasará. Deja de crear ilusiones y se realista.

8. Te hubiera invitado, pero no eres divertida – Con una frase como esta, seguramente irás de vuelta al “mundo de los solteros”. Tal vez tú pareja no sea tan aburrida, pero si no puede divertirse en ciertos ambientes, como cuando estás con tus amigos, una pequeña mentira no estaría mal. Comentarios como este pueden herir a las personas e incluso terminar con relaciones.

7. Podría, habría, debería – Después de unos tragos es normal sentirse filosófico, melancólico y sentimental; pero si estás solo con tu chica, lo mejor es evitar llegar a este tipo de conversaciones… ¿La razón? Si no estás completamente interesado en tu pareja y no quieres crear lazos más profundos, este tipo de pláticas, donde dejas al descubierto tus emociones y deseos,  podrían encaminar tu relación por caminos erróneos.

6. No necesitas otro par de zapatos – Te revelamos la verdad: no es un rumor o un estereotipo que las mujeres amen los zapatos y tengan muchos pares, esto es una realidad. Así que, si a ti no te gusta que te critiquen, deja que tu pareja disfrute de su pasión por el calzado. Es más, unas zapatillas pueden darle un toque sexy a una sesión de sexo.

5. No le cuentes historias personales – Ser sincero y compartir algunos recuerdos divertidos de tu pasado puede ser una forma de crear lazos más fuertes, pero en ocasiones esto puede salir mal. Contarle todas tus legendarias aventuras puede ser contraproducente; muchas mujeres se dejan guiar con este tipo de comentarios y pueden llegar a pensar que sigues siendo el mismo “salvaje e inmaduro” de hace unos años.

4. Vamos, los cólicos no pueden dañar a nadie – Si no te gusta que te digan que exageras cuando te sientes adolorido luego de ir al gimnasio o de jugar un partido de fútbol con tus amigos, entonces se un poco comprensivo y entiende a tu pareja cuando está pasando por “sus días”. Se cortés y cariñoso, comparte una copa de vino con ella para animarla y se olvide del dolor.

3. ¿Cuál es el problema? El próximo año volverá a ser tu cumpleaños –Si haces un comentario de este tipo, te recomendamos salir corriendo para salvar tu vida. Olvidar el cumpleaños de tu pareja no es la mejor idea. Si eres de aquellos a los que les es difícil recordad fechas, pon un recordatorio en el celular, en tu computadora y pídele a alguien que te recuerde la fecha.

2. ¿No crees que el vestido se te ve muy apretado? – “Estás subiendo de peso” no es el único comentario que debes evitar. Una de las mayores inseguridades de las mujeres es la celulitis y el sobrepeso. En lugar de decirle, “lo siento, pero creo que te ves llenita con ese vestido”, se positivo y sugiérele comer más saludable y hacer ejercicio juntos; ella lo agradecerá.

1. Así no lo hacía mi ex – Evita comparar a tu novia con todas tus ex, sin importar que sea mucho mejor que las anteriores. Comentarios donde involucres a parejas pasadas puede abrir un tipo de conversación incómodo. No compares su piel, su cabello, su cuerpo ni comportamiento; disfruta a tu pareja y olvídate del pasado.

En todo caso, mi querida Ju, el enfoque de algunos puntos aquí expuestos, no tienen mi total concordancia, pero creo que sirve de guía para aquellos que un día puedan evocar lo bueno y lo malo de cada momento, y equilibrar los pros y los contras de cada situación, pues seguramente conseguirán el justo balance de la realidad que les ha tocado vivir… Tener memoria es bueno, Ju. Ejercitarla es un hábito saludable y a todas luces, beneficioso para nuestra vida… ¿No es fantástico?

¡Mamarracho!


Cuando al fin te marchasteis ayer, me quedé masticando tu subjetiva pregunta, Ju, principalmente porque buscaba darte una justa y neutral explicación sobre este adefesio.

Muy rápido descubrí que el Diccionario, define un “mamarracho” como: persona, figura o cosa defectuosa, que se viste o comporta de modo ridículo o extravagante. Sin embargo, ya en el sentido coloquial del uso de este término, el vocablo se refiere a una persona informal, y que no es merecedora de respeto.

Por tal motivo Ju, cuando se quería insultar a alguien de la peor manera, se decía: “¡Este fulano es un mamarracho!”. Por consiguiente, también es sabido que muchos países, en su momento, les han tocado ser gobernados por un gran número de sujetos que, sin ninguna dificultad, se ajustan a esta exacta descripción… No necesito enumerarlos, Ju, porque de ello tú conoces unos cuantos.

Pero volviendo al razonamiento del término, la palabra “mamarracho” está ligada íntimamente a uno de los personajes que solían aparecer como comparsa en los siempre alegres desfiles de carnaval… ¿Los recuerdas en tu apacible infancia, allá en tu tierra natal? Pues hablo de esos mismos, Ju.

No obstante, también te digo que con el pasar del tiempo, esta alegre fiesta fue corrompiéndose hasta convertirse en un juego más o menos violento, en el que algunas veces las personas se lanzan agua, en un frenético afán de causar el mayor daño posible al contrincante.

Pues bien, Ju, te digo que hoy no estoy aquí para discutir, ni la fiesta, ni la salvaje costumbre en la que ha devenido el evento, sino para hablar de los mamarrachos, esos personajes que una vez habitaron y florecieron en el paisaje folklórico internacional; pero necesitas comprender, que de la misma manera que las tiendas se transformaron de repente en “shopping centres”, los niños en “baby’s”; y las farras en “partys”, de igual forma, los mamarrachos se convirtieron en políticos… ¡Y ya son una pléyade, Ju!

Recuerda que esos pintorescos personajes de otrora, eran parte constitutiva de las comparsas que hacían las delicias del público al desfilar por las calles de cualquier ciudad, -inclusive Durazno, la tuya-, y su objetivo nada más era que ridiculizar a las autoridades. De tal manera que se veía pasar mamarrachos militares, mamarrachos clérigos, mamarrachos diplomáticos y, naturalmente, también los mamarrachos ministros y mamarrachos presidentes.

Yo mantengo en mi retentiva, que el punto central y esperado de la reunión, era siempre el “discurso de orden” que el mamarracho lanzaba y, que en una demostración de gran ingenio, ridiculizaba puntualmente las acciones, omisiones o peculiaridades de los personajes del día.

Sin embargo, ahora entre nosotros, Ju, la palabra mamarracho es utilizada para referirse a una persona desfachatada, la cual actuando con, o sin audacia, logra disfrazar su incapacidad.

Impresionados, ahora los vemos avanzar cual tanque de guerra, y no hay fuerza humana que pueda pararlos. Hay palabras cortas y claras que no oyen, no entienden y no registran. Una de esas palabras es la monosilábica, rotunda y escueta: ¡No!

Y aunque uno agregue un gracias, un por favor, es imposible, no tengo ganas, no tengo tiempo, no me conviene, no me interesa o cualquier otra expresión idiomática que signifique negación, ellos no harán el más mínimo caso a tal “afrenta” y seguirán acosándonos con su ímpetu.

Empero, sin llegar a tales extremos de aberración y abuso de poder, porque el “No” es una palabra que no figura en los diccionarios de los que se creen que “son los dueños del universo”, a estos sujetos, Ju, el pueblo ahora los llama ¡mamarrachos! y, lamentablemente, debemos aceptar que nuestra vida pública está llena de individuos mediocres y negligentes; razón por la cual, en forma instintiva, el pueblo comenzó a llamar “mamarrachos” a los malos políticos.

Ahora tú, yo, y mis estimados leyentes, tenemos que aguantar a miles de ¡mamarrachos! pesados, que quieren que hagamos lo que a ellos les gusta o les conviene, sin que paren a pensar si nosotros somos de la misma opinión. Esos tanques pesados e invasores tratan de incorpóranos a sus dietas, filosofías y códigos, rompiéndonos la paciencia una y otra vez… ¡Es lamentable, mi querida Ju!

¡Lastimero!, podría agregar… ¿No concuerdas conmigo?

El “Mini” Pene


Ser sobrio, seguramente no es ninguna virtud, mi querida Ju. Sobre todo, cuando se tienen pequeños vicios y grandes virtudes… ¿No es asombroso?

En Hamlet, -por ejemplo-, Shakespeare nos cuenta que, cuando el rey murió, algo de podredumbre ya infestaba los aires de Dinamarca. Fue entonces que el regio espectro hizo necesaria su rápida aparición, para asombrar las aves de rapiña que conspiraban por la usurpación del poder, del lecho conyugal, y, lo que parece ser más interesante, de todo aquello que no estuviese bien clavado. Pero en realidad Ju, todo no pasó de un gran efecto especial… Identificado, el miasma luego se disipó y el caso hoy es recordado solamente en las tiendas de anticuario de Copenhague.

Por ende Ju, en la época, creo que pensando en la posteridad y también perturbado por el suicidio de Ofelia, el joven príncipe sujetó un cráneo en su mano, esperó a que el operario tramoyista largase un poco de humareda en el escenario y, imbuido de todo el dramatismo shakespeariano que el asunto requería, pronunció alto y sonoro: “To be or not to be…”.

Estimulado con tales acontecimientos, Ju, vuelvo mi atención para el noticiario actual y, todavía aturdido con tanta profusión de prodigios, me pongo a pensar en Ambrose Bierce que, oculto bajo espesas camadas de buen censo, ya nos advirtiera que los zapallos son plantas cuyo fruto tiene, aproximadamente, el volumen y el contenido de la cabeza humana… ¡Nada más correcto! ¿No es verdad, Ju?

Por consiguiente, ya en víspera de ser asaltado por las nuevas carroñas que nos son impuestas por la Razón, tiro de mi ilusionista sombrero de copas, delicadas perlas de la estupidez y me entrego a la relajación, porque algunas veces creo necesario dedicarme un poco a las amenidades que la platea tanto aprecia.    

Si no, mi querida Ju, ¿cómo enfrentar con ambigua perplejidad, la noticia que acabo de leer en la redacción de “El Gráfico”?

Pues en él, me entero que el desquiciado alemán Andreas Müller, pasó del dolor a la emoción, o del drama a la tragedia, -según tú y el lector quieran registrar su percepción-, después de que el susodicho decidiera participar en un atrevido concurso de una emisión radial, la cual invitaba a los radioescuchas a demostrar sus deseos por ganarse un auto.

Ya es sabido que la necesidad y la avaricia, Ju, muchas veces nos pueden llevar a cometer cualquier cantidad de locuras, tal y como lo evidencia la conducta de este atolondrado alemán, quien decidió tatuarse el miembro con la palabra “Mini”, para así convertirse en el ganador de un concurso organizado por una estación de radio, el cual invitaba a los radioescuchas a expresar de manera creativa sus deseos por hacerse de un automóvil de la firma Mini.

Agrego, Ju, que al ser entrevistado por un reportero, el hombre de 39 años, quien se hizo acreedor a un vale de 24.000 euros para adquirir el vehículo que quiera de la marca Mini, declaró conmocionado: “Todos en el Sanatorio me miraban, y yo gimiendo de dolor. La doctora que me hacía el tatuaje no paraba de reírse, y yo la miraba como diciéndole basta ya. Llegado un momento, la sala se llenó de mujeres, pues todos querían ver el tatuaje, eso creo”…  

Indudablemente, a pesar de la emoción que le produjo la decisión del jurado, ciertamente Andreas llevará marcado por toda su vida la palabra “Mini” en su pene, e incluso, creo que tendrá que dar más de una explicación a sus parejas, quienes a toda costa querrán saber los motivos que lo llevaron a firmar sus partes nobles con tan sugerente frase, la cual no sólo hace alusión al nombre de un coche… ¿No es verdad?

Y así, mi querida Ju, despertado que me sentí por la humildad, fruncí el ceño al recordarme de las anatomías comparadas, y entonces decidí tomar un magnífico zapallo en estado de total madurez craneográfica. Lo trepané y, con él abierto en mis manos y buscando la Verdad en su interior viscoso, entristecido, descubrí no haber nada allí… ¡La tan propagada inteligencia, Ju, era una falsificación de la Naturaleza!

¡Inútil filosofar al respecto! ¿No te parece, Ju?

El Amante Volador


Te advierto Ju, que la memoria, esa experimentada presencia de masa craneana que sabe ser sabia cuando ha sido debidamente cuidada y cultivada a lo largo del tiempo, es la que finalmente nos permite ver la configurada faceta de todos los actos, vivencias y reacciones a lo largo de nuestra historia de vida.

Claro que siempre ocurre lo opuesto, cuando ella ya ha sido sometida a los circunstanciales procesos de descomposición y las cirugías de actualizaciones forzosas, pues al final de cuentas, sabemos que ella queda con una fisonomía parecida con la de esas damas, y señores también, que para querer presentarse un poco más jóvenes y aggiornados, borran quirúrgicamente sus rasgos originales, para convertirse en unos irreconocibles embozos humanos, aun para sus parientes más cercanos.

Por eso, mi querida Ju, gracias a Dios y a Gutenberg, es que existen los archivos, esos malditos anaqueles que son testigos de todo lo que se ha dicho y hecho algún día… ¡Oh!, los ficheros, esos incorruptibles jueces que no perdonan y, nos devuelven sin alteraciones, nos guste o no, cualquier parte del pasado. Porque si no, así como cirugía tras cirugía, olvido tras olvido, y adulteraciones tras adulteraciones, los recuerdos se confunden, las ofensas se borran, lo feo se convierte en bello, y una falsa “nueva realidad” maquillada, remplazará a la pura y dura verdad de un pasado que siempre se recuerda como “mejor”… ¡Imponente!, me dirás tú, Ju.

Pero en fin, no era ésta la cuestión que hoy quería hablarte, mi querida Ju. Pero parece que me dejé llevar de la mano por otras irreverencias mentales, y sin querer, me aparté momentáneamente de lo principal.

El asunto de fondo que tenía para comentarte, es que a dos románticos palomitos, los cacharon en una horizontal movida, y el amante necesitó salir volando por la ventana… ¡Bueno!, cara le salió la infidelidad a ese par de argentinos, quienes no pudieron terminar de peor forma su encuentro pasional, ya que él falleció tras caer de un sexto piso, y ella fue exhibida por su galán y los medios.

Claro que entiendo, Ju, cuando tú me dices, ponderativa, que “la carne es débil…” ¡Sí!, comprendo tu hiperbólica justificativa, y para viva muestra de lo que me dices, está lo sucedido a este par de amantes, quienes fueron sorprendidos, en lo mejor de la movida, por la pareja de ésta. Un descubrimiento que no sólo terminaría con la relación, sino también con la vida del amante de 25 años, quien cayó de un sexto piso por ocultarse de las amenazas e insultos del “encornaduro” y molesto novio.

Tampoco creas que esto ocurrió en un lugar cualquiera. La tragedia aconteció en el pudiente y acomodado barrio de Floresta, en la zona oeste de la capital de Argentina, desconociéndose hasta el momento la identidad de la víctima, la cual no fue difundida, según publicó el periódico Publimetro.

Esa misma publicación destacó en letras mayores, que la caída del muchacho se produjo porque el lujurioso amante tuvo la mala ocurrencia de querer esconderse en el balcón, y luego saltar hacia el quinto piso; sin embargo, parece que nada le salió como lo había planeado, y terminó precipitándose al vacío…, y para colmo, todavía en ayuno sexual.

Te aclaro Ju, que de acuerdo con los investigadores y según lo escribieron los medios argentinos, quedó comprobado que el desafortunado amante quiso lanzarse desesperadamente hacia un balcón del quinto piso del edificio, después de que el marido de su amante llegara a su apartamento, desconociéndose hasta el momento mayores detalles de ese amatorio accidente suscitado días atrás.

Por eso, algunas veces, Ju, me es imposible comprender y distinguir entre: sagrado y profano, que es lo que vale más. En todo caso, hace décadas, cuando leía Marcuse, pensaba que los bidés sólo servían para lavar los lentes, y que Dios poseía una barba radical-socialista para asustar a niños mal comportados, imaginándome que el futuro sería bello, los punteros del reloj irían parar, estancando así la crueldad inherente del tiempo y haciendo con que se observase el placer de existir, hasta mismo cuando se acabasen los caramelos… Pero no fue así. Como se ve, llevaron al pie de la letra la idiotice de la Lógica y, ahora, vemos que millones de bípedes claudican, ebrios, tentando sustentarse sobre sus propias deyecciones existenciales.

Por lo tanto, mi querida Ju, no veo razón por la cual debo ufanarme con la insensatez que se practica aquí y allí, y si, tentar equilibrarme en la cuerda de fringílidos por la que camino y, quien sabe, a ejemplo del grande Blodin, conseguirlo, no sólo para impedir que las virtudes de la noche fluyan atávicas para los horrores del día, pero –y sobre todo-, para agarrar el chicote filosófico y dar unas cuantas cabriolas en cuanto idiotas permanecen en escena vociferando asnerías y zurciendo incoherencias… ¿Tu no crees que sería formidable, Ju?

Clase de Sexualidad


Cuando yo te digo que todo ser humano es un ácrata creativo, un eterno inconformista que no se resigna ante las recetas fáciles, mi querida Ju, tú siempre respondes a mis irreverentes imprecaciones, con tu ecuánime: -¡Cuidado!, esos mismos individuos, son los que caminan tambaleantes por la cornisa de la exigencia, o son asaltados por el asombro, y normalmente se conmueven frente la búsqueda incansable de lo inalcanzable, cuando los sucesos se agolpan frente a sus puertas sin mediar respiro. 

¡Puede ser!, -convengo-, pero: ¿qué me dices tú, sobre la clase de sexualidad que deviene práctica en los Estados Unidos?

-¡Claro!, –manifestarás parcamente. -Era una lección de anatomía.

En todo caso, te diré que conforme noticiado, una clase de sexualidad humana ocurrida una universidad estadounidense, sin más ni menos terminó con una imprevista demostración práctica ante más de cien personas. Cuando el episodio -como si fuese un virus-, se difundió en la prensa días atrás, el presidente de la Universidad emitió un comunicado en el que dijo que estaba: “preocupado y decepcionado” por lo ocurrido… En todo caso, pienso que eso debe ser porque no lo invitaron a participar.

Con que cara me miras, mujer… Quítate esa careta reticente, Ju, porque esto no fue una actuación de Monty Python. Fue solamente una clase sobre sexualidad humana, que sencillamente terminó con una exhibición sexual en vivo y en directo, en un auditorio de la Northwestern University de Chicago.

A tiempo, te aclaro que el tema del día era el sadomasoquismo, el “swinging” (intercambio de parejas) y otras prácticas fetichistas. No obstante, luego, y después de concluida oficialmente la clase, la responsable les dijo a los estudiantes que podían quedarse a una exhibición de juguetes eróticos y de orgasmo femenino…

¡Bien, bien! No es para encresparte tanto, Ju… Déjame explicarte lo que dice la crónica: Alrededor de 100 estudiantes -y aparentemente la madre de uno de ellos, que estaba sentada en la clase ese día-, estaban en el auditorio cuando una pareja de exhibicionistas se ofreció para actuar.

Muchos se quedaron a ver cómo una mujer desnuda sobre el escenario llegó a un orgasmo provocado por su pareja, provocándolo con un artefacto que parecía una sierra eléctrica que, en lugar de una hoja, tenía un objeto fálico en su extremo… ¡Asombroso y extraño! ¡No!

-“Es algo que probablemente recordaré toda mi vida”, -dijo el estudiante Justin Smith, de 21 años-. “Pero no puedo decir lo mismo de mi clase de economía de segundo año, y de lo que allí aprendí”, -agregó el muchacho.

Pero una vez iniciada la exhibición, según Smith, “-hubo muchos que comentaban en voz baja: “¡Oh, caramba!”. Todo estuvo bastante tranquilo… Realmente no vi a nadie avergonzado, sino que todos estaban involucrados en la experiencia”.

La profe, Faith Kroll, de 25 años, dijo que simplemente había previsto responder preguntas y exhibir sus juguetes eróticos, pero que estaba en forma como para demostrar en vivo y en directo lo que se les había mostrado a los estudiantes a través de un video “absurdo, clínico”.

Ella agregó: “Uno de los estudiantes preguntó cuál era mi fetichismo específico, y el mío es estar frente a las personas, captar su atención y ser usada”, declaró ella al horripilado reportero del Chicago Sun-Times. –“Los estudiantes parecían auténticamente intrigados” –puntualizó la sicalíptica profesora.

Como si esto fuese poco, el profesor de Psicología John Michael Bailey, dijo que al principio dudó, pero que después decidió permitir el acto sexual en público; por lo que explicó escribiendo en un comunicado: “Mi duda se refería a la posibilidad de que muchas personas consideraran esto inapropiado”… “Mi decisión de decir “sí”, refleja mi incapacidad para encontrar una razón legítima de por qué los estudiantes no deberían ver semejante demostración”… En todo caso, yo pienso que algunos de esos estudiantes ya piensan en erguirle una estatua en el patio de la universidad.

¡Ah, claro! La universidad defendió inicialmente la exhibición. Un portavoz de la institución dijo en un comunicado que: “apoyaba los esfuerzos para promover el avance del conocimiento”, aunque algunos tópicos sean “controvertidos”.

Ju, esta es la típica cuestión en que la variopinta farándula vernácula, o mejor dicho, el circo mediático en el que parte del ambiente artístico-estudiantil se ha convertido en las últimas décadas, cuando en él se ven aparecer y desaparecer rostros, personalidades, traseros, delanteros y una ambición sin gloria a cualquier precio, intentando destruir nuestro único lugar, ese mundo maravilloso como ancho y ajeno, que aguanta estoicamente los embates del retraso fanático e ignorante, o del progresismo tecnológico desmadrado y mercantilista al servicio de los peores intereses… ¿Tú no crees que es una pena tanto desmadre?

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