Una Triza para Sazonar Mejor la Vida


Así como con la mañana empieza el día y con el lunes la semana, frase que fue muy trabajosamente pensada en una mente escasa de neuronas, y la que tan difícil me pareció pensarla pero que no consideré dificultoso redactarla ya que ésta terminó por salir fluyente; por tanto, el animado leyente sabe que basta con no sentir mucho lo que se diga y no pensar mucho lo que se escribe, cuando ya sabemos que todo depende de la respuesta, principalmente si estas están pendientes de un estómago protestativo.

Y es que, viviendo alto, uno, mismo que sufra de vista cansada, sólo mira lo que está lejos, y no repara en que muchas veces la salvación se encuentra, por así decirlo, al alcance de la mano.

En todo caso, a estas filosóficas palabras, agregaré que más de una centenas de dedicados trabajadores que pertenecen a la empresa “Mongolia Highway Engineering”, están llevando a cabo la sudorosa ampliación de una de las principales autopistas existentes en el norte del país chino, y la que ya fue famosa en años pasados por sus monumentales atascos en medio del camino, donde algunos de ellos han llegado a durar hasta 10 días… Pero no sé por qué lo menciono, ya que no hace la menor diferencia.

No en tanto, y de acuerdo con lo que informó la agencia oficial de noticias “Xinhua”, la novedad allí, es que un cocinero chino consiguió envenenar a 21 de esos trabajadores -uno de ellos murió y dos se encuentran en estado crítico- no por haber cocinado mal el guisote del mediodía, y sí por haber confundido un pesticida con las especias que utilizaba para sazonar la bazofia que preparaba.

Dicho suceso ocurrió en la región china de Mongolia Interior, -en el norte chino y vecina del país homónimo de los herederos de Gengis Khan-, cuando el extravagante cocinero, ahora bajo custodia policial, preparaba el rancho para unos obreros que realizaban trabajos de ampliación de la autopista Pekín-Tíbet.

La policía informó a la prensa oficial los resultados de la investigación del accidente, ocurrido el martes 23 de abril, cuando señalaron que en la comida que causó la intoxicación se detectaron restos de carbofurano, uno de los pesticidas de carbamato más tóxicos usados para el control de plagas de insectos en una abundante variedad de cultivos, que incluyen patata, maíz y soja… Pero aun crudos.

En tiempo, aviso que el carbofurano tiene una de las más altas toxicidades agudas para los seres humanos de que cualquier otro insecticida ampliamente usado en cultivos de campo (solamente los aldicarb y paratión son más tóxicos); y tan sólo un cuarto de cucharadita (1 ml) puede ser fatal.

Los investigadores, para cortar camino y abreviar trabajo, determinaron que sólo se trató de un caso de “negligencia”, pese a que no dieron mayores explicaciones sobre lo qué hacía un recipiente con pesticida en la cocina de la obra de una carretera, y aunque ellos sepan que este tipo de sustancias ya han sido usadas con anterioridad en varios envenenamientos intencionados perpetrados en el país.

Sin embargo, a pesar de la furia mental sanguinolenta de algunos menguados, presiento que me es difícil desde aquí echar de ver si esos trabajadores sufrían de flatulencia, lo que no me permite continuar a narrar otra inenarrable descripción de lo que se pasa en los almacenes de una conciencia enfundada que oculta cualquier merchandising imaginario; pero eso no me inhibe de decirles que, lo más alarmante de todo esto, es que resulta peligroso comer bien en medio de gente que arrota mal… ¿No es un pleonasmo, mi amigo lector?

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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