Condena


El amor, cuando cabe todo él dentro de una sencilla flor, puede llegar a ser infinito, pero cuando de repente uno ha sido desterrado de ese refugio seguro que nos proporciona el amor y la pasión, entonces avanza contra el mundo y al mismo tiempo le teme.

En ese pasadero instante, con el corazón hecho añicos, uno construye con sus versos tristes otro mundo artificial que lo sustituya, dejando que sus poemas giren en torno a él, así como las flores lo hacen frente al sol en las mañanas de primavera.

Lo que nos queda, es esa gran sensación de vacío que se adueña del cuerpo cuando alguien se te mete en los sueños de tu vida, los destruye y luego se marcha. Restan entonces las mañanas en que ya nadie nos despierta y las noches en que ya nadie nos espera.

Ha de ser siempre así, como si las palabras y su tiempo estuviesen desajustados, como lo que debiera decirse ya no fuese oportuno, así como no lo será el día en que nos falte la vida y nada podrá ser dicho ya.

Inspiración Pura


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Sencillamente, existen asuntos sentimentales sobre los cuales usted no debería preguntarme nunca, a no ser que esté dispuesta a escuchar que se ha convertido en la dueña de todas mis letras, que ya hoy es parte de esa inspiración que yo creía perdida.

Diría más, sin buscarla a usted, de repente me ha hecho revivir ese sentimiento idílico que yo ya creía extinguido; quien, como en un pase de mágica, se ha convertido en la razón de mis versos, en el camino que va en busca de una inesperada sonrisa; o quién sabe en la dirección segura que querrían seguir mis besos, en la trayectoria cierta que mis manos requieren, o en la razón de un sueño. Concibo que más que todo esto, ha de ser porque yo le entrego parte de mi vida cada vez que la veo feliz.

Y no crea usted que me engaño, porque bien sé que mis sentimientos no tienen precio que pueda tasar ni dinero que puede pagar toda la felicidad que siento cada vez que la veo sonreír.

Pero si nada he mencionado antes sobre todo lo que he confesado ahora, es porque hay instantes en que todo me parece imposible o que todo puede cambiar. En que todo está al alcance de la mano y muy distante a la vez. Quizás es por eso que repentinamente me invade la duda, el miedo a equivocarme y de no haber comprendido bien lo que el corazón siente de verdad caso usted me diga no.

De cualquier manera, pienso que usted es mucho más de lo que pueden imaginar los hombres iletrados que ni leen ni sabrán leer lo que en verdad usted representa. Porque uno puede tomar un libro con las manos, pero no podrá abrir su misterio y vivirá dejando de lado lo que realmente dice. Porque lo que usted dice con su existencia no es lo que se ve con los ojos. Es algo que lleva tiempo y paciencia, porque leer a una mujer cuesta la vida, aunque cuando uno se enamora, las agujas del tiempo hacen escala en el olvido de las horas.

Sueño Mágico


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Siento que usted no está capacitada para percibir cómo a mí me gustaría ser un nigromántico del amor, y así lograr prever nuestro futuro, mismo que yo, dulce mujer de mis desvaríos, sólo sea un triste hombre que vive a soñarte.

Anoche te vi nuevamente entre sueños y te noté más preciosa que siempre, mejor dicho, magnífica. Quizás, eras mucho más que una Diosa, porque advertí que la venturosa piel de tu cuerpo exhalaba odas y poesía.

Te sentí tan cerca de mí, que juro alcancé a respirar la esencia de tu piel. Te veías tan viva, te veías tan veraz, que llegué a imaginar cuántas loas, cuántos versos entre letras gigantes como mis demonios internos, dormían en ti, tal cual un pájaro dolorido que duerme calmo entre las ramas esperando la caricia del sol al amanecer.

Es posible que hoy mis noches estén más llenas de recuerdos que de estrellas. Por eso me he asomado a las más altas cimas de la tierra y del cielo buscando verte, con los ojos y con el pensamiento.

Sin embargo, perdido entre la agonía y el tormento de mi corazón apasionado, he descubierto tardío, que tú eres el único medio posible que necesito para tocar las nubes. Nada más.

Mis ayeres están poblados de ti y no hay noche que no te vea entre mis sueños, momento en que se asoma a mis labios otra sonrisa, otro dolor, al preguntarme si acaso tú ríes como yo. Mismo así, aunque me duela infinitamente tu lejanía, estoy dispuesto a soñarte todas la noches, todas las semanas, todos los años del resto de mi vida, sin que tu supongas cual sería el tamaño de la suerte mía el poder tenerte a mi lado al despertar.

Saeta voladora que cruzas mis sueños nocturnos sin yo saber dónde caerás, ola de pasión gigante que el viento riza y empuja caprichosamente hacia el mar llevándote tan lejos de los brazos de mi amor, hoy me resta un consuelo y nada más, que imaginarte, amor mío.

Ven a mi mundo, para que puedas sentir libre tu alma. Ven a soñar conmigo, dueña de mis quimeras, pues, si soñamos juntos, será mejor para los dos.

Borrarte no Puedo


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Turbado en la noche en mi firme empeño, me alcanzaba su visión tenaz mientras la pensaba en silencio, entre letras sobre versos, uno por uno, coma a coma, en suspenso.

Ella no percibía que yo la recordaba en los estertores de la noche, a lo lejos, como lejos están las mañanas cuando nos desvelamos, o como una lágrima cayendo igual a golpe de remo que hace saltar la espuma del mar. Mis suspiros se volvían aire que al aire van, y las lágrimas en agua que van al mar.

Pero a ella se le ocurrió borrar las páginas de ese amor que entre los dos habíamos escrito con una pluma de fuego y pasión. Intentó borrarlas con lágrimas, con licores, con vino. Empezó a borrarlas de a una, pero sus lindos ojos negros siguieron siendo líneas que bordan un horizonte a lo lejos. Seguían siendo su norte.

Le habían recomendado olvidar nuestro pasado, y todas las noches ella lo olvidaba. Y cuanto más intentaba borrar los restos de nuestro amor, irónicamente, no lograba apagar la imagen de aquel hombre milagroso, de cabello enredado y revoltoso, cariñoso y dueño de esa sonrisa tan particular que siempre le arrancaba deseos de besarlo, y amo de esos ademanes únicos que tanto la enloquecían.

Empezó a borrarme, y al hacerlo, se le iban borrando las líneas que yo había trazado sobre su piel con mis sabias manos. De a poco apagó también todas las figuras y trazos que yo le diseñé en aquellas noches llenas de estrellas, que iban dando formas reales a un fantasma de bufa invención.

Empezó a borrar todavía el sabor de mi boca. La misma boca que había recorrido las líneas y los dibujos que mis manos habían trazado, delicadas como estelas de mar, en todo su cuerpo de mujer madura.

A cada noche intentaba borrarme, y cada vez ocupaba más vino para olvidar el sabor de mis labios en su boca, pero perdida entre esas aspiraciones se quedaba dormida. A lo mejor mañana logrará olvidarme nuevamente.

Yo, mientras tanto, continuaré a pensar en ella mientras dibujo la sábana arrugada con la yema de mis dedos para sentir su cuerpo.

¡Ay, amor! Hoy como ayer, mañana como hoy, siempre igual, un cielo gris, un horizonte pétreo. Si tú supieras que cuando te escribo yo también tiemblo.

Fantasías


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Nunca ponga en duda que el día que nos acose el amor, pasaremos a vivir la eterna fantasía, pues no nos importará dejar de lado el sentido social de una conmoción que revela todo ese conjunto de prodigios, situaciones, sucesos e ideas que formarán parte de nuestra fértil imaginación, y que nunca tendrán correlato verídico con la realidad.

Mismo que pueda resultar parecido, ese sentimiento que se arraigará pérfidamente en un huequito del corazón, poco tiene a ver con esa prenda de vestir de colores variados que lleva muchos adornos o dibujos demasiado imaginativos y poco corrientes que también llamamos de fantasía, al igual que una aderezo de bisutería más requintada, puesto que el despertar de nuestro amor será más que una alhaja que nos regaló la vida.

Por veces, claro está, esa sensitiva pasión causada por el despertar de un impoluto amor, nos incitará a escribir con frenesí loas, elegías, versos, poemas o coplas. Pero, en tal caso, nuestra alucinante fantasía tampoco hará parte de lo que coloquialmente llamamos literatura fantástica, ya que éste es un tema de contenido extraordinariamente confuso debido a la gran divergencia de criterios respecto a su aplicación.

Cuanto a esto último, hasta puede que pulse parecido en nuestra mente embaucada por un delirio apasionado, pues lo que usualmente conocemos por literatura fantástica, es lo que atañe a cualquier relato en que participan fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, por lo que poseerían una diferencia rotunda con nuestra musa inspiradora de carne y hueso, ya que esos prodigios habitan en la magia o admiten la intervención de criaturas inexistentes.

Sin embargo, el hecho de ser estas meras imaginaciones o creaciones del consiente o inconsciente de un individuo, eso no significa que no tenga valor, o que el valor nos falte cuando nos apasionamos. Por el contrario, de acuerdo a lo que establecen diferentes ramas de la psicología, la fantasía es el modo en que un individuo expresa sus incontenidos intereses, deseos, objetivos, miedos, y hasta perversiones.

En esencia, la fantasía siempre tendrá que ver con la creación de situaciones a nivel mental o imaginativo que pueden o no llegar a darse en la vida real, o que ciertas veces han de permanecer reprimidas por causa de ciertas pautas morales o sociales.

No obstante a lo mencionado, en el lenguaje pueblerino común, la idea de la fantasía del amor siempre tiene una connotación sexual, como sucede con la idea de fantasías sexuales o eróticas no cumplidas de un individuo, pero, la verdad, es que la noción de fantasía se puede aplicar a diversos tipos de situaciones o realidades imaginadas. La fantasía deja de ser tal, cuando llevada a la práctica, porque es ahí donde pierde su carácter de imaginación o irrealidad.

Por supuesto que, por las noches, cuando la fantasía del enamorado suele jugarse su principal carta, ésta resulta ser la aliada fundamental de la imaginación y el delirio, ya que eso pertenece a la capacidad cognitiva humana que permite abstraerse y representar imágenes en nuestras mentes a partir de datos o experiencias conocidas, y que dividen la reacción de personajes, objetos, entre otros.

Queda evidenciado pues, que la fantasía es una facultad mental típica y exclusivamente humana del apasionado, que le permite elaborar imágenes que jamás existieron, excepto en su mente febril, y reelaborar cuestiones ya sabidas aportándoles condiciones singulares, o su efecto puede consistir en anticipar situaciones que aún no han sucedido. Y, respetando lo aquí disertado, no puedo decir que ella es la mujer de mis sueños, pero seguro es simplemente la más dulce de mis realidades.

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