Luego Faltará Luz


-¿Qué tal, mi amigo? ¿Cómo la va?

-A mí, me va bien, aunque un poco preocupado últimamente…

-Y quién, en suma, no anda algo inquieto, mi amigo.

-¿Usted también, doctor?… ¿Puedo saber a qué se debe su inquietud?

-A causa de las noticias que andan soltando los periodistas.

-¿Sobre qué? ¿Cuáles? ¿Por acaso usted sabe algo que yo no sé?

-Cómo no debería preocuparme, mi amigo, si dicen que el Universo está muriendo poco a poco. Por lo menos es lo que afirma un equipo internacional de científicos, quienes concluyeron que la energía producida actualmente por 200.000 galaxias, es dos veces menor que hace dos mil millones de años.

-¿Cómo?… Dígame, doctor, ¿de dónde han sacado esa preciosidad?

-Del periódico, ¿de dónde más iba a ser?… Pero como le decía, un artículo periodístico indica que esos investigadores realizaron las mediciones más precisas de energía ya realizadas hasta ahora en una amplia zona del espacio.

-Ese dato es muy vago… Pero si sabe del tema, cuénteme algo más, doctor.

-Resulta que de acuerdo a sus cotejos, la energía producida se ha dividido en dos en los últimos dos mil millones de años, por lo que concluyeron que no para de caer.

-¿Usted está seguro de lo que está diciendo? ¿Quién puede afirmar una boludes así?

-Sepa que no soy yo quien lo dice, mi amigo. Ha sido Simón Driver, un miembro del “Centro Internacional de Pesquisas Radioastronómicas de Australia” que ha participado del proyecto, quien llegó a mencionar que “a partir de ahora, el Universo está predestinado al declino”, acrecentando que “éste se estiró en el sofá, se cubrió con una manta e se prepara para un sueño eterno”.

-Más que preocupado, doctor, lo noto muy inspirado y poético… No entiendo cómo ese hombre puede afirmar que el Universo “se prepara para un sueño eterno”.

-Porque él es un catedrático, y porque su equipo de investigadores ha utilizado siete telescopios de los más potentes del mundo para observar durante ocho años galaxias en 21 longitudes de onda diferentes, como las infrarrojas o las ultravioletas, en el ámbito de estudio Gama.

-Qué quiere que le responda, doctor, si a usted se le ha dado por hablar en chino.

-Mire, no tome a mal lo que le voy a decir, mi amigo, pero advierto que en lugar de “preocupado”, usted se ha puesto muy ignorante.

-¿Me está provocando, doctor?… ¿Quién, en su sano juicio, puede afirmar lo que me ha contado?

-Entonces no se pique, amigo. Sepa pues, que el referido estudio ha sido fruto de la colaboración de un centenar de científicos de más de 30 universidades australianas, europeas y americanas.

-Hasta puede ser, pero por ahora, doctor, ha sido puro bla-bla-bla de su parte. Nada de su relato me convence de que el Universo está muriendo.

-Que impertinente se ha puesto usted, ¡por Dios!… Para que entre en razón, mi amigo, entienda que buena parte de la energía que circula en el universo ha sido generada después del “Big Bang”, aunque también existe una liberación constante de energía nueva gracias a la fusión termonuclear de las estrellas.

-Por lo menos ahora dice algo más concreto… A ver, doctor, explíquese mejor.

-De acuerdo con Driver, “esa energía nueva, o es absorbida por la polvareda, o viaja por lo espacio hasta chocarse en algo, que bien puede ser una estrella, un planeta”.

-Y si se choca, ¿qué puede ocurrir?

-Andrew Hopkins, del “Observatorio Astronómico Australiano”, asevera que los científicos saben desde hace tiempo que el ritmo de creación de estrellas en el Universo está en declino. Pero el reciente estudio demuestra que la producción de energía ha disminuido de forma similar en las diferentes longitudes de onda. A más, esperan que los datos recogidos también permitan mejorar la comprensión del proceso de formación de las galaxias…

-Hasta mañana, doctor…

-¿Ya se retira?… Para qué tanta prisa, amigo, si todavía no concluí…

-No importa, doctor. Me acordé que necesito comprar una linterna y varios paquetitos de velas… Por las dudas… Por las dudas…

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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¡Ojo! No De con la Lengua en los Dientes


Parece un dato interesante, pues mucho se habla por ahí de qué en el universo de los nuevos relacionamientos, saber lo cuanto debemos revelar sobre nosotros mismos es algo así como pisar en huevos… Un simple silogismo, porque es evidente que no me refiero a los de uno, y si a los de gallina.

El asunto es que de acuerdo con el pronóstico profetizado por facundos estudiosos del asunto, resulta que si uno abre muy temprano sus sentimientos con la otra persona, corre el riesgo de sonar desesperado o chiflado. No obstante eso de esperar un poco más, por otro lado deja la sensación de que uno no se importa, o que es vago y distante.

Tal vez por ello la profesora de Psicología de la “Universidad de Massachusetts”, Susan Krauss Whitbourne, llega a sugerir que cuando se trata de auto revelación, uno necesita descubrir el punto de equilibrio perfecto de acuerdo con la fase en que la relación se encuentra. Según ella, querer dividir muchas emociones luego de cara -bien antes de saber lo que la otra persona piensa sobre uno-, puede llegar a complicar las cosas. Pero a su vez, si uno es introvertido y tiende a dividir menos lo que siente, casi nunca encontrará la hora cierta de bajar la guardia, afirma Whitbourne.

En un artículo que fue publicado en la revista “Psychology Today”, esta especialista calcula que todo buen oyente tiende a gustar de personas que cuentan bastante sobre sus vidas. Eso se debe a que cuando alguien le revela sus sentimientos y emociones, ellas tienen la sensación de conocer mejor al individuo; como si pudiesen prever de antemano cómo es que el otro irá reaccionar en determinada situación…. “Estamos constantemente intentando adivinar lo qué las personas harán y por qué lo harán”, garante Whitbourne.

En todo caso, visto ser imposible querer santificar mediocridades con lógica surreal, enumero a seguir algunos puntos importantes que el leyente debe apreciar:

Extroversión y ansiedad – El gran psicólogo norteamericano Carl Rogers, fundador de la terapia centrada en el individuo, acreditaba que la mayoría de las personas con dificultades psicológicas tenían miedo de dejar trasparecer lo que sentían. De acuerdo con Rogers, uno se siente ansioso porque creció en un ambiente donde los padres, profesores y otros adultos nos hicieron sentir constantemente deficientes. Esa ansiedad fue traducida por él en “falta de voluntad en dejar que los otros nos conozcan”.

¿La solución? Una buena dosis de auto revelación para percibir que no existe nada de errado en mostrar nuestras emociones. Para este psicólogo, parece que es más fácil uno abrirse con un terapeuta, por no existir miedo al ridículo o retribución.

Intimidad: una conquista – En un relacionamiento verdaderamente íntimo, los consortes saben que pueden revelar todo. Ellos sienten que pueden confiar uno al otro sus secretos más particulares. No en tanto, llegar a tal punto de intimidad no es una cosa que suele suceder de la noche al día. Sólo a medida que los lazos de los cónyuges se van estrechando, es que ambos pasan a tantear continuamente en cuales áreas y cuánto de sus vidas deben revelar.

Obviamente que no hay problema en contar a cualquiera que usted detesta cebolla. Sin embargo, pretender confesarle a alguien que uno mal conoce, que su primer casamiento acabó por causa de una traición, también no es la mejor manera de recomenzar a relacionarse.

Empatía y conexión – Cuando alguien revela alguna información personal, es probable que uno espere el mismo grado de sinceridad de la otra parte. ¿Pero será que la gente pasa a gustar más de otro/a, simplemente por trocar elogios y reclamaciones sobre nuestra propia experiencia de vida?

Pues le diré que en 2013, Susan Sprecher, una psicóloga de la “Universidad de Illinois”, desenvolvió un estudio que buscaba analizar el grado de reciprocidad entre extraños. Su objetivo era observar si la cantidad de informaciones particulares trocadas mutuamente, influenciaba de alguna manera el nivel de aprecio que uno sentía por el otro. La situación fue creada para simular el momento en que uno encuentra a alguien por primera vez y quiere pasarle una buena impresión, claro.

Sprecher concluyó que personas que evitan dividir sus emociones y sentimientos, sea por timidez, ansiedad, o por no tener lo qué decir, tiene más chances de iniciar relacionamientos con una gran desventaja a futuro. Todo, porque en vez de zambullirse de cabeza cuando la conversación está poniéndose más íntima, generalmente esos individuos hesitan hasta el punto de perder la oportunidad de “conectarse” con el otro sujeto. En estos casos, Whitbourne recomienda: “Intente comenzar por asuntos más neutros, como puede ser su preferencia por determinada estación del año, por ejemplo, y de a poco vaya hasta donde ambos se sienten confortables para la ocasión”.

Bueno, en cuanto a mí, reafirmo una vez más preferir los énfasis griegos, cuando lo Sublime quedaba restricto a Euterpes y viajes musicales en busca de lo Humano… Cosas sanas, nada más, como eso de participar de enduro en Cochabamba, extraer la raíz cuadrada de wiskis redondos o confundir tragedias de Sófocles con comedias de Platón… ¡Formidable!

(*) Si le parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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