Cosas Acontecen Bajo la Suavidad del Edredón


La cuestión principal afinca en uno no meterse a repetir malignidades a diestra y siniestra. Sin embargo, uno sí puede decir que el comportamiento “agresivo-pasivo” no es exclusivo únicamente de las relaciones de pareja. Este tipo de perfil está ampliamente descrito en los manuales de psiquiatría como el “DSM IV”; aunque no llega a ser un trastorno de personalidad tal cual… Como lo es el mío, claro.

En todo caso, eso encierra un problemático patrón de comportamiento que dificulta mucho la convivencia diaria. Y más aún, ocasiona graves consecuencias en quienes están a su alrededor. Estoy seguro que todos conocen en su círculo a alguna persona con este tipo de perfil.

Más bien me refiero a esas personalidades que pueden ilusionarse por muchas cosas, no obstante ellas nunca llegan a nada, tan sólo porque entorpecen cualquier proyecto o los boicotean de modo que pocas veces se alcanza algo con ellos.

Son un tipo de gente que evita completamente su responsabilidad, a la vez que manipulan al resto, para que ellos se sientan culpables de sus fracasos. Son personas resentidas que les gusta criticar a los demás, a la vez que ellos/as mismas caen en una pasividad absoluta, casi enfermiza. Son impacientes, a veces hostiles, y por lo general, poco útiles para ayudar o apoyarnos emocionalmente.

Estos individuos de que hablo, pertenecen a un tipo de personalidad muy tóxica que puede volverse muy dañina a nivel de pareja. Por ende, en el momento en que exista uno de los miembros en la pareja que presente un perfil “agresivo-pasivo”, luego han de surgir los problemas.

Es de suponer que uno de los pilares donde más conflictos esta gente ocasiona, es a nivel horizontal, en la cama, por ser allí donde las mejores cosas de la vida acontecen. Y lo que suele ser peor en esa hora bendita, es que algunos sujetos suelen acumular sentimientos de ira o rabia por su baja autoestima, que no lo declaran a no ser a los golpes.

Por no evocar en voz alta sus preocupaciones, simplemente, las acumulan. Y esta sensación negativa acaba traduciéndose en un profundo resentimiento que les hace manipular y castigar pasivamente a su pareja del modo más sutil y más doloroso.

Por ejemplo, para ilustrar mejor lo anteriormente dicho, hoy me entero que un hombre recibió una “orden de restricción temporaria, después de haber agredido a su novia durante una pelea de las bravas por cusa del “edredón”.

Richard Heath, de 35 años, arrastró a su novia -que religiosamente no debería estar allí- para fuera da cama y la atacó después que ella tiró del edredón que lo cubría.

El promotor del caso, Kate Marchuk, por no tener muchos chismes a comentar en su pueblo, declaró: “La pareja fue para la cama -dispuesta a cometer pecado carnal-, y tuvo una severa pelea porque el hombre quería todo el edredón para él. La mujer le arrancó el cobertor y repentinamente él se lo arrancó de vuelta”… “Entonces él agarró a la mujer con fuerza y acabó lastimándola en los brazos. Luego enseguida la agarró por los pelos y la arrastró para fuera de la cama”.

Resumiendo, cuando finalmente Heath se declaró culpado de la agresión, fue sentenciado a 60 horas de trabajo comunitario, que deberán ser cumplidas en 12 meses en la Corte de los Magistrados de Macclesfield, en el condado de Cheshire, al noroeste de Inglaterra.

Al pronunciar la sentencia, Richard Heath Stewart Cockburn tuvo la oportunidad de declarar: “Si cualquiera se da una volta por Macclesfield, verá entonces que el 99,9% de las parejas tienen por costumbre pelearse por causa de las frazadas, pero como la mayoría de las personas no reacciona de la misma manera, en lugar de pelearse uno necesita antes pensar bien sobre lo que puede acontecer a futuro”.

Qué hacer, si el oscuro ruido de la lluvia es constante en mi pensamiento, y mi ser es la invisible curva trazada por el son del viento, que sopla desaforado, caballo sin freno y suelto, de invisibles cascos que baten en puertas y ventanas -o le que le salga a camino-, mientras dentro del cuarto, donde sólo oscilan, levemente, los visillos, tengo que rendirme a los acontecimientos para que lo absurdo logre parecer lógico… No hay caso: ¡Lo mejor es taparse con la almohada!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Nos Rodean los Psicópatas Modernos


No es nada, no es nada, pero a cada cien personas, de tres a cuatro poseen algún grado de psicopatía sin estas llegar a conocer las características de esa disfunción. Por ende, sin percibirlo, en el día a día estamos en contacto constante con diversas personas con algún tipo de psicopatía. Eso, porque siendo vista de forma inicial como un persona simpática, seductora, inteligente y muy adorada por todos, ésta tiene un gran potencial de tornarse alguien que consigue ocupar diferentes esferas de la sociedad.

Topologías tales como tener vergüenza de algunas cosas, explotar de rabia en ciertos momentos, dramatizar situaciones o tener actitudes egoístas esporádicamente, son comunes en la vida de gran parte de las personas… Inclusive yo. Pero el problema surge cuando algunas de esas características pasan a ocurrir con frecuencia y en exagero. Así que, al ultrapasar esta línea tenue, su diagnosis puede ser de trastorno de personalidad -también conocido como sociopatía, conductopatía y psicopatía.

Psiquiatras forenses afirman: “Todos nosotros tenemos un poco de todo, pero el problema es la cuantía de algún punto que termina en disturbio”… “El inconveniente surge cuando la característica comienza por llamar mucho la atención de los otros”.

Por tanto, manía de persecución, dificultad en relacionarse, falta de respeto constante a las normas, impulsividad, baja tolerancia a frustraciones, perfeccionismo y falta de determinación, son características que, cuando en exagero, puede indicar que sufrimos de un trastorno de personalidad.

Pues bien, con el avenimiento de los telefonitos modernos, resultó una tendencia con crecimiento sin límites en 2014 que sin duda una será una de las manías a mantenerse en 2015. Eso, porque el “arte” de tirar selfies puede indicar mucho sobre el perfil de sus autores.

Conforme afirma un estudio reciente de la “Ohio State University”, de Estados Unidos, y que fue divulgado por el periódico británico “Daily Mail”, personas viciadas y que postan por demás ese tipo de fotos pueden convertirse en “psicópatas”.

En el estudio en cuestión, investigadores notaron que hombres que postan mucho selfies -y con regularidad- alcanzan una puntuación más alta en test sobre tratamiento antisocial. Jesse Fox, un profesor que auxilió el estudio, afirma que hombres que se preocupan mucho con sus selfies muestran siempre trazos narcisistas.

“La psicopatía es caracterizada por la impulsión del acto. Los hombres tiran las fotos y las colocan online en el instante en que la sacan. ¿Lo qué ellos quieren? Ver a ellos mismos, no importa la edición y la calidad de la imagen, por ejemplo. Es un trazo de impulso”, afirma Fox… Quien no tiene nada que ver con la 20th Century Fox.

Mismo no siendo un sujeto cinematográfico, Fox indica que a pesar del estudio haber focalizado la reacción de las cobayas masculinas, el grupo de profesores acredita que la maniática “obsesión por selfies” puede afectar de igual modo a las mujeres.

“Con el creciente uso de las redes sociales, es algo que tiende a empeorar. Esto puede virar un problema tan grande para mujeres cuanto para hombres”, concluye Fox.

Así que, siempre prudente y rechazando los más voluntariosos, que mismo viviendo como camaleones para hacer baza en este desierto de incoherencias cognitivas, presiento que lo que muchos necesitan es bajarse del caballo y entrar en Alfa… ¡Sin telefonitos!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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¿Cuál es su Trastorno Favorito?


Como el año recién ha comenzado y el buen leyente aún está repleto de promesas de mudanza que realizó antes o inmediatamente después de los brindis, besos y abrazos -no siempre fraternales- durante la noche del último 31, quizás sea oportuno que tenga en cuenta lo que menciona el sitio “Psychology Today”, ya que alguien se ha tomado el trabajo de elaborar una lista con los cinco trastornos de personalidad más frecuentes que todos sufrimos.

En todo caso, no hay que olvidar que el estudio de la personalidad humana o “carácter” remonta a la antigüedad. En sus personajes, Tyrtamus, conocido como “Theophrastus” o “Habla Divina” por su contemporáneo Aristóteles, divide las personas de Atenas del siglo IV a.C. en 30 diferentes tipos de personalidad. En verdad, estos personajes ejercieron una fuerte influencia sobre los estudios subsecuentes de la personalidad de los seres humanos en Francia y en Inglaterra.

El propio concepto de trastorno de personalidad es mucho más reciente, y tímidamente remonta a la descripción realizada en 1801 por el psiquiatra francés Philippe Pinel, llamada de “manie sans délire”, una condición que él caracterizó como explosiones de rabia y violencia (“manie”) en la ausencia de cualquier señal de enfermedad de psicóticos, como delirios y alucinaciones (“délires”). Más o menos 60 años después, en 1896, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin describe algunas formas de comportamiento anti social, bajo la égida de “personalidad psicopática”, donde los principales trastornos de personalidad incluyen al paranoide, esquizoide y esquizotípico:

  1. Trastorno de personalidad paranoide – El que sufre trastorno de personalidad paranoide se caracteriza por una desconfianza generalizada de los otros, incluso amigos y familiares más próximos. La persona anda siempre desconfiada y constantemente en busca de pistas o sugestiones para confirmar sus miedos. Él o ella tienen un fuerte patrón de auto importancia y derechos personales, y son excesivamente sensibles a atrasos y/o recusas. Estos individuos sienten vergüenza y humillación con facilidad, y persistentemente cargan rancores con su situación de vida.
  2. Trastorno de personalidad esquizoide – El término fue acuñado por Bleuler en 1908. La expresión “esquizoide” designa una tendencia natural para trasladar la atención para la vida interior y bien lejos del mundo externo. En el trastorno de personalidad esquizoide la persona se aísla y encierra, y es propensa a una gran introspección y fantasía exagerada. Él o ella no tienen ningún deseo en tener otras relaciones sociales o sexuales, y es indiferente con relación a los otros y con las normas y convenciones sociales, además de carecer de respuesta emocional. En casos extremos, él o ella pueden parecer una persona fría e insensible.
  3. Trastorno Esquizotípico – Este trastorno se caracteriza por exquisiteces de apariencia, comportamiento y disertaciones extrañas, junto con anomalías que pueden ser semejantes a los observados en la esquizofrenia. Las anomalías de pensamiento pueden incluir dogmas extraños, pensamiento mágico, desconfianza, discursos obsesivos y experiencias perceptivas incomunes. Una persona con trastorno esquizotípico muchas veces teme una interacción social más íntima y ve a las otras personas como mal intencionadas y potencialmente prejudiciales. Eso puede llevarla a desenvolver las llamadas “ideas de referencia”, que son las impresiones fugaces y la creencia de que los objetos, personas o situaciones tienen un significado especial para él o ella.
  4. Trastorno de personalidad antisocial – Este trastorno comprende el disturbio paranoide, esquizoide y esquizotípico antisocial, de incerteza, e histriónico (el que se incomoda cuando no es el centro de las atenciones), además es narcisista. El mismo Schneider amplió el concepto de trastorno de personalidad para incluir aquellos que “sufren con su anormalidad”, ya que el trastorno de personalidad era más o menos un sinónimo de trastorno de personalidad antisocial. Ser antisocial es mucho más común en hombres de que en mujeres, y el comportamiento es caracterizado por una indiferencia insensible a los sentimientos de los otros.
  5. Trastorno de incerteza – En el trastorno de incerteza, la persona no tiene, esencialmente, un censo de sí, y como resultado de experiencias y sentimientos vacíos, ella tiene recelos de abandono. Hay un patrón intenso, pero inestables de relaciones, inestabilidad emocional, explosiones de rabia y violencia (especialmente en respuesta a la crítica), y un comportamiento impulsivo. Amenazas de suicidio y actos de automutilación son muy comunes en personas con ese trastorno.

Digo esto, porque si el leyente tiene algún problema, quiero darle un empujoncito, aunque más no sea anímico, ya que hasta incluso los ánimos más fuertes tienen momentos de irresistible debilidad, que es cuando el cuerpo no consigue comportarse con la reserva y la discreción que el espíritu durante años le ha ido enseñando… ¡Manie sans délire!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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