La Pierna Corta de la Mentira


¿Se puede saber si alguien está mintiendo? Según la especialista en lenguaje corporal Judi James, sí, se puede. Existen muchas maneras de percibir si alguien está mintiendo, principalmente a través del lenguaje corporal y de manierismos que uno considera “reveladores”. Ahí se pueden encontrarse pruebas de la mentira.

Cuanto uno examina a alguien más detalladamente, es más difícil para una persona actuar naturalmente. Si está mintiendo o hablado la verdad, sus manierismos probablemente irán mudar. Entonces, si un sujeto es un buen mentiroso, pode ser más convincente de que alguien que está desesperado para convencerlo de que está diciendo la verdad (mismo que esté). Pero si las señales “reveladoras” no son confiables, entonces ¿cómo uno puede saber si alguien nos está mintiendo?

El lenguaje corporal no es una ciencia exacta, pero contar una mentira es un procedimiento muy complejo, por tanto si uno no tiene práctica, es complicado. Grandes mentiras, como aquellas que podemos decir durante una confrontación social o en el trabajo, o mismo a una amiga cuando le decimos como ella está bien luego de un abominable corte de cabello, puede envolver un conjunto de pasos muy complejos para el cerebro y para el cuerpo que, por su vez, pueden causar una presión que indica síntomas de estrés. Breves e intensas explosiones de estrés como esas pueden producir una o todas esas características de lenguaje corporal; pero ellas siempre deben ser evaluadas en conjunto con los mensajes verbales e interpretadas lo más posible dentro de un contexto. Por ejemplo:

Hablar mucho – ¿Está exagerando en su tentativa de ser convincente? Frecuentemente un mentiros puede llegar lejos demás en su tentativa de ser acreditado. Eso puede llevar a una verborragia: Dar más detalles de lo necesario es exagerar al gesticular o en el contacto visual. Una persona honesta normalmente ira revelar algunos movimientos sutiles de palmas de manos, pero un mentiroso normalmente ira exhibirlas encogiendo exageradamente los hombros. El mentiroso tiende también a repetir frases como “Estoy siendo honesto contigo”, o “Estoy diciendo la verdad”, que serían desnecesarias si realmente fuese verdad.

Incongruencia – Cuando estamos siendo honestos nuestro lenguaje corporal contará la misma historia que nuestras palabras, pero cuando mentimos esas dos formas de comunicación pueden estar fuera de sincronía. Eso podría llevar a respuestas como sonreír en cuanto se disculpa o usar gestos de desprecio con las manos en cuanto finge estar profundamente preocupado.

Exhibiciones pseudo-infantiles – Algunos de los mentirosos crecieron en un relacionamiento de mentiras y conspiración; lo que significa que los padres, en separado o en conjunto, se divierten o perdonan un mal comportamiento si la mentira es “cómica”. Niños pequeños realmente parecen “divertidos” cuando mienten y, como consecuencia, frecuentemente los adultos se ríen. Eso puede significar una vida empleando lenguaje corporal “divertido” cuando dicen una mentira, en una tentativa de ser perdonados mismo si la mentira es descubierta.

Alteración de los padrones de respiración – Cuando un mentiroso siente culpa o está diciendo su mentira bajo presión, o estrés adicional puede tornar su respiración más superficial y frecuente. La adrenalina de la mentira también irá elevar su tono de voz y ambos síntomas pueden ser oídos por teléfono bien como detectados personalmente. La explosión de adrenalina también puede tornar el acto de engullir ligeramente difícil o causar secura en la boca, llevando a lamer los labios y puede ocasionar un aumento en la frecuencia de piscar los ojos.

Ejemplos – Mismo que pueda ser apenas un síntoma de timidez, el deseo de cubrir el rostro o hasta los ojos irá aumentar durante una mentira. Eso lleva a colocar la mano en el rostro para disfrazar una característica como la boca; mirar para lejos o permitir que el cabello caiga sobre los ojos para ocultar la mirada. (Es por eso que los jugadores de póker frecuentemente usan viseras y lentes oscuros en la mesa de juego). Entre tanto, recuerde siempre la opción opuesta: un mentiroso que esté haciendo un esfuerzo consciente en su actuación, frecuentemente irá lejos demás en la dirección contraria. ¡Hay criminosos que al ser interrogados por la policía encaran de frente en cuanto hablan, utilizando períodos prolongados de contacto visual sin piscar!

La larga pausa – El cuerpo necesita de algunos momentos para prepararse para decir una mentira, significando que frecuentemente habrá una pausa más larga que lo normal antes de una pregunta ser respondida. Durante ese intervalo, el cerebro del mentiroso está tentando suprimir la respuesta honesta, inventar la deshonesta y finalmente prepararse para decirla de un modo que parezca verdadera. Un mentiroso habitual frecuentemente se desvía de la pregunta para tener más tiempo para prepararse, usando frases como: ¿Está realmente preguntando si la engañé? ¿Realmente acredita que yo haría algo así?, etc. Desviándose de la pregunta, ellos también irán disfrazar el estrés, tentando transferir la presión de responder para uno al envés de para ellos.

La técnica ficticia – Normalmente un mentiroso tiene consciencia del desafío de demonstrar un lenguaje corporal que parezca honesto y puede planear mantenerse parado para evitar revelar alguna cosa. Ponerse muy quieto y tornarse repentina y extrañamente monosilábico puede, entre tanto, entregar el juego, del mismo modo que el otro extremo de hablar mucho o sacudir las manos. Hay mentirosos que adoptan una expresión de póker cuando cuestionados y hasta se sientan sobre sus manos para evitar algún ‘escape’ en su lenguaje corporal.

Gestos de limpiar – Otro gesto común durante una mentira es el gesto de peinar para “limpiar”, que es cuando el mentiroso estará subconscientemente tentando barrer la mentira mientras habla. Puede agarrar y estregar sus pantalones o pollera o hasta las mangas del saco si está sentado, o limpiar sus manos o golpearlas ligeramente como si estuviese apartando la culpa.

Movimiento de los ojos – Esta reacción no ocurre todas las veces, pero una persona que está diciendo la verdad frecuentemente irá utilizar la parte de su cerebro de memoria retenida mirando para arriba y para su izquierda en cuanto habla. ¡Mirar para arriba y para la derecha puede sugerir pensamiento creativo, lo que puede significar mentir!

Técnicas de distracción – Un traidor sexual o mentiroso frecuentemente irá distraer a la persona que los está confrontando usando los mismos valores que los llevaron a engañarla. Si él fue forzado a mentir debido a un impulso sexual, entonces irá forzarlo a recular o perdonar por el mismo motivo. Eso significa que él irá tentar abrazar o hacer avanzos sexuales durante la mentira. Si funcionó con él, puede creer que puede dar cierto con uno también.

No sé si todo esto sirve de mucho, pero con probar no se pierde nada… Ahora, si no le resulta, reclámele a Judi… La mentirosa es ella.

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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¡Ojo! No De con la Lengua en los Dientes


Parece un dato interesante, pues mucho se habla por ahí de qué en el universo de los nuevos relacionamientos, saber lo cuanto debemos revelar sobre nosotros mismos es algo así como pisar en huevos… Un simple silogismo, porque es evidente que no me refiero a los de uno, y si a los de gallina.

El asunto es que de acuerdo con el pronóstico profetizado por facundos estudiosos del asunto, resulta que si uno abre muy temprano sus sentimientos con la otra persona, corre el riesgo de sonar desesperado o chiflado. No obstante eso de esperar un poco más, por otro lado deja la sensación de que uno no se importa, o que es vago y distante.

Tal vez por ello la profesora de Psicología de la “Universidad de Massachusetts”, Susan Krauss Whitbourne, llega a sugerir que cuando se trata de auto revelación, uno necesita descubrir el punto de equilibrio perfecto de acuerdo con la fase en que la relación se encuentra. Según ella, querer dividir muchas emociones luego de cara -bien antes de saber lo que la otra persona piensa sobre uno-, puede llegar a complicar las cosas. Pero a su vez, si uno es introvertido y tiende a dividir menos lo que siente, casi nunca encontrará la hora cierta de bajar la guardia, afirma Whitbourne.

En un artículo que fue publicado en la revista “Psychology Today”, esta especialista calcula que todo buen oyente tiende a gustar de personas que cuentan bastante sobre sus vidas. Eso se debe a que cuando alguien le revela sus sentimientos y emociones, ellas tienen la sensación de conocer mejor al individuo; como si pudiesen prever de antemano cómo es que el otro irá reaccionar en determinada situación…. “Estamos constantemente intentando adivinar lo qué las personas harán y por qué lo harán”, garante Whitbourne.

En todo caso, visto ser imposible querer santificar mediocridades con lógica surreal, enumero a seguir algunos puntos importantes que el leyente debe apreciar:

Extroversión y ansiedad – El gran psicólogo norteamericano Carl Rogers, fundador de la terapia centrada en el individuo, acreditaba que la mayoría de las personas con dificultades psicológicas tenían miedo de dejar trasparecer lo que sentían. De acuerdo con Rogers, uno se siente ansioso porque creció en un ambiente donde los padres, profesores y otros adultos nos hicieron sentir constantemente deficientes. Esa ansiedad fue traducida por él en “falta de voluntad en dejar que los otros nos conozcan”.

¿La solución? Una buena dosis de auto revelación para percibir que no existe nada de errado en mostrar nuestras emociones. Para este psicólogo, parece que es más fácil uno abrirse con un terapeuta, por no existir miedo al ridículo o retribución.

Intimidad: una conquista – En un relacionamiento verdaderamente íntimo, los consortes saben que pueden revelar todo. Ellos sienten que pueden confiar uno al otro sus secretos más particulares. No en tanto, llegar a tal punto de intimidad no es una cosa que suele suceder de la noche al día. Sólo a medida que los lazos de los cónyuges se van estrechando, es que ambos pasan a tantear continuamente en cuales áreas y cuánto de sus vidas deben revelar.

Obviamente que no hay problema en contar a cualquiera que usted detesta cebolla. Sin embargo, pretender confesarle a alguien que uno mal conoce, que su primer casamiento acabó por causa de una traición, también no es la mejor manera de recomenzar a relacionarse.

Empatía y conexión – Cuando alguien revela alguna información personal, es probable que uno espere el mismo grado de sinceridad de la otra parte. ¿Pero será que la gente pasa a gustar más de otro/a, simplemente por trocar elogios y reclamaciones sobre nuestra propia experiencia de vida?

Pues le diré que en 2013, Susan Sprecher, una psicóloga de la “Universidad de Illinois”, desenvolvió un estudio que buscaba analizar el grado de reciprocidad entre extraños. Su objetivo era observar si la cantidad de informaciones particulares trocadas mutuamente, influenciaba de alguna manera el nivel de aprecio que uno sentía por el otro. La situación fue creada para simular el momento en que uno encuentra a alguien por primera vez y quiere pasarle una buena impresión, claro.

Sprecher concluyó que personas que evitan dividir sus emociones y sentimientos, sea por timidez, ansiedad, o por no tener lo qué decir, tiene más chances de iniciar relacionamientos con una gran desventaja a futuro. Todo, porque en vez de zambullirse de cabeza cuando la conversación está poniéndose más íntima, generalmente esos individuos hesitan hasta el punto de perder la oportunidad de “conectarse” con el otro sujeto. En estos casos, Whitbourne recomienda: “Intente comenzar por asuntos más neutros, como puede ser su preferencia por determinada estación del año, por ejemplo, y de a poco vaya hasta donde ambos se sienten confortables para la ocasión”.

Bueno, en cuanto a mí, reafirmo una vez más preferir los énfasis griegos, cuando lo Sublime quedaba restricto a Euterpes y viajes musicales en busca de lo Humano… Cosas sanas, nada más, como eso de participar de enduro en Cochabamba, extraer la raíz cuadrada de wiskis redondos o confundir tragedias de Sófocles con comedias de Platón… ¡Formidable!

(*) Si le parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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