Te Quiero


Eres como las nevadas plumas del cisne matutino que me visita y despierta después de otra noche de delirios en la que faltas a mi lado. Percibo en la mansedumbre que nos brinda el alba, que te quiero como para escuchar tu risa todas las noches mientras duermes recostada en mi pecho en cuanto dejo de lado mis congojas y las sombras de otros espectros, pero sin soltar tu mano jamás.

Querer es esencialmente sufrir, pero como vivir es querer y sufrir, toda la vida es por su esencia dolor. Mis delirios no son más que una lucha por mi existencia a tu lado, con la certeza de resultar vencido si me niegas tu amor.

En esa cacería incesante donde mis tormentos se disputan tu querer, no soy más que una piltrafa de una horrible presa. Ese espectro del dolor natural por conquistar tu amor, me hace quererte sin motivo, sufrir mientras lucho de continuo hasta que me alcance el día de morir en tus labios.

Te quiero como para remplazar las heridas por sonrisas y las lágrimas por mirada en donde podremos decir mucho más que palabras.

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Él


35-el

Postrado y cabizbajo en medio del inevitable proceso de la nostalgia, Luis Alberto intentaba esconderse detrás de la pila de papeles que estaban depositados sobre su escritorio. Pero llegó a un punto en que no aguantó más, y paró de trabajar para pensar lo que había ocurrido entre ellos.

No tenía duda que se daban bien en la cama, y que paseaban siempre de manos dadas y se sentían felices en compañía de uno y otro. Con ese tipo de comportamiento entre ellos, todo le hizo creer en su momento, que sería un relacionamiento definitivo.

Paulatinamente, sin embargo, existió, sin que ellos lo percibiesen, una especie de hiato, como si un cristal se hubiese partido. De ahí en adelante las diferencias entre los dos se fueron acentuando. Claro que ella hacía fuerza para no percibirlo, pero él lo sentía en sus actitudes.

-¿Cómo un amor puede terminar así, sin que ninguno lo quisiese? -alcanzó a cuestionarse, pensativo, con la cabeza apoyada en sus manos.

Lo de ellos había sido un alejamiento gradual, que los había hecho sufrir mucho, sí, pero de cierto modo fueron impotentes delante de las circunstancias. A cierta altura le pareció imposible que eso estuviese sucediendo con ellos, y, más aún, luego después de un maravilloso periodo de entendimiento mutuo.

Tenía la mente confusa, pero él se negaba a ponderar las discusiones constantes, que si bien podían ser pasajeras, estas en verdad no lo eran, ya que quedaba siempre un cierto amargor interior en quien cedía.

Era como si ellos pasasen una goma de borrar apagando lo que hubiera sido dicho. Aunque eso solamente acontecía porque así ellos lo querían. Si bien esa no era la realidad, porque siempre permanecía escondido un resentimiento reciproco.

Luis Alberto no quería separarse de aquella mujer que le había dado tantos momentos de placer y con quien estableciera un entendimiento mutuo. Pero, silenciosa, una sensación desagradable le fue creciendo por dentro.

Hubo un punto en que los cortos momentos de felicidad que dividían ya no valían los de desagrado, y él sufrió mucho hasta tomar la resolución de marcharse.

Permanecer juntos era imposible, no tenía más coraje de continuar la vida como en suma la estaban viviendo ahora. Hasta que finalmente un día, juntó sus cosas y salió.

Sentía falta de ella, claro, pero sabía que había hecho lo mejor para los dos, antes que el odio construyese un nido en sus corazones.

Tenía claro en su entendimiento, que era un gran error querer arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tenía futuro.

El Otro Cráneo de Hamlet


“Ser o no ser”, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?… Así lo escribió William Shakespeare alrededor del año 1600 en la primera línea de un soliloquio de la obra “Hamlet”.

Claro que aun existen controversias sobre ese pensamiento shakespeariano, y por esa época Brasil ni era Brasil. A bien verdad, estaba lejos de serlo, no obstante ya daba señal de querer ingresar para la historia no por causa de la corrupción sistemática de sus políticos. Por lo menos eso es lo que indica un reciente estudio que ha sido realizado por la “Universidad de São Paulo”, Brasil, y por el “Instituto Max Planck”, de Alemania.

Estos investigadores afirman haber encontrado, en tierras brasileras, un esqueleto que indica ser el más antiguo caso de decapitación humana en las Américas… Hoy día eso ya mudó bastante y sólo se ejerce el descabezamiento bancario, que es peor.

En todo caso, el hombre -sin cabeza-, que estiman tendría 30 años antes de defuntar, habría muerto hace 9 mil años. Por tanto, de acuerdo con los relatos -no del descabezado, por supuesto-, la decapitación tendría acontecido durante un ritual religioso aunque esa no sería la causa de su muerte. Los expertos en esas cosas de cabeza fuera de los hombros, afirman que el individuo puede haber tenido la cabeza arrancada durante la realización de un “sacrificio” después de su muerte… Hoy día ese tipo de sacrifico ya se realiza en vida, principalmente para poder llegar a fin de mes con algunas monedas en el bolsillo.

Como sea y fuere, a pesar de algunas teorías que fueron ventiladas, los investigadores han descartado que el cráneo sea un “trofeo de guerra”, y han partido más para la hipótesis religiosa. La parte del esqueleto fue encontrada en la ciudad de “Lagoa Santa”, estado de Minas Gerais, en la caverna “Lapa dos Santos”.

Dicen que el cráneo fue encontrado en 2007 y ha sido estudiado desde entonces. Cuando fue encontrado, él estaba enterrado a 55 centímetros de profundidad y separado de los demás huesos encontrados. Según los especialistas, la certeza es que la decapitación fue realizada utilizando una piedra afilada.

Con esta confirmación, las Américas mudan drásticamente esa parte descabezada de su historia. Es que hasta surgir este caso brasilero, el más antiguo y conocido de decapitación humana documentado en el continente, era proveniente de Perú y habría ocurrido hace 4 mil años.

El caso que la localización de la decapitación también intrigó la os especialistas. Eso, porque las civilizaciones andinas estaban más implicadas con ese tipo de ritual, diferente de las que habitaron en lo que hoy es Brasil. Con todo, parece que la posición del cuerpo, sin embargo, puede ayudar a resolver ese problema.

Estos afanosos arqueólogos afirman que el cráneo fue encontrado muy próximo a dos manos amputadas que cubrían sus ojos… Tal vez en una postura clásica de quien no quiere ver la muerte llegar.

Ergo, hoy en día, afirman que los antropólogos entrarán en acción para intentar descubrir las motivaciones de la decapitación “brasilera”, hasta ahora la más antigua de las Américas, tiempo en que aún no existía Evo, Lula, Maduro, el Tuerto, Correa y otros descabezadores de sueños… ¡Tenebroso!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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