Cuentas Claras Conservan la Corona


Recuerdo que un conjunto exacerbado de insulsos solían señalar que bastaba para los reyes ser transparentes, con cubrirse de la cabeza a los pies con lindos tules. Pero resulta que el mundo se fue modernizando y surgió ese tal de “derechos humanos” y ellos ya no pudieron continuar moliendo a palos a sus súbditos y asfixiarlos con pesadas cargas impositivas… Eso ahora lo hacen directamente los gobernantes.

Por tanto, como ya era hora de mudar aquel viejo concepto, fue que el rey Felipe VI de España decidió someter las cuentas de la Casa Real a una auditoría externa a partir de 2015, además de preparar un código de conducta aplicable a sus miembros y regular los regalos que recibe la familia real, entre otras medidas que buscan de cierta forma aumentar la transparencia de la Corona.

Es evidente que estas medidas, que deben entrar en vigor el año próximo, llegan tras los escándalos que golpearon donde más le dolió a la familia del rey, y que resultó con la inculpación de su hermana, la infanta Cristina, y su cuñado, Iñaki Urdangarin, en una investigación judicial por presunta corrupción.

Así pues, según informaron fuentes de la Casa del Rey, Felipe VI seguirá percibiendo hasta final de año el mismo sueldo que tenía como príncipe de Asturias, y su padre, el rey Juan Carlos, también conservará la retribución que se decidió para este ejercicio a partir de la asignación global aprobada por el Parlamento.

Por si no lo sabe el carismático lector, la Casa del Rey tiene asignados este año, nada menos que 7,77 millones de euros (unos 10,6 millones de dólares) procedentes de los Presupuestos del Estado… Mismo que el pueblo no tenga lo que comer.

Pues bien, el caso es que un mes después de su proclamación, Felipe de Borbón tomó una serie de decisiones que la Casa del Rey presenta como coherentes con la voluntad de transparencia anunciada en su discurso ante el Parlamento, así como con la nueva composición de la familia real.

Este clan estará conformado por Felipe VI y su esposa Letizia, por los reyes Juan Carlos y Sofía, la princesa de Asturias y la infanta Leonor, donde ninguno de los cuales podrá ejercer otra actividad que no sea la institucional.

Mismo que a los cuñados del rey no les haya caído bien la idea, a partir de ahora, las hermanas del rey formarán parte de su familia aunque sin actividad institucional ni remuneración de la Casa, ni siquiera cuando excepcionalmente puedan acudir a actos de este tipo… No en tanto, los miembros de la familia real presidirán los actos públicos por encargo del propio rey Felipe VI o por decisión del Gobierno y cobrarán por ello… Tal cual una estrella de la farándula.

A bien verdad, es que el escándalo del caso Urdangarin y la infanta Elena, actualmente en juicio, además de patearle donde más le dolió, logró hundir la popularidad de Don Juan Carlos quien, debilitado también por los problemas de salud, anunció el 2 de junio su decisión de abdicar a la corona en favor de su hijo Felipe VI.

Al ver esta danza, que no es un vals, se puede deducir que no cualquiera puede ser artista, no cualquiera puede ser político, no cualquier político puede ser artista y no cualquier artista puede ser político. Por tanto, en tiempos de tempestades con posibilidad de naufragio, al rey le es bueno saber que los que tienen que pilotar el barco son marineros y no excéntricos parientes musicales, contorsionistas y vedettes que se disfrazan de parientes… O mejor dicho, de cuñados… ¡Realístico asunto!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Un Nuevo Péndulo de Foucault Monárquico


Por de pronto me entero que después de haber sido proclamado el pasado jueves en una ceremonia sobria, sin contar con la presencia de jefes de Estado extranjeros o representantes de otras familias reales, sin calentar el trono, los nuevos monarcas españoles ya pretenden realizar un viaje de presentación. Conforme lo anunció el canciller español, José Manuel García-Margallo, los nuevos reyes Felipe VI y Letizia realizarán su primer viaje oficial internacional al Vaticano, y a continuación visitarán Marrocos, Francia y Portugal.

Nada en contra de ello, pero recuerdo que el Rey era, en lejanos tiempos, una figura omnipresente, aunque distante de los seres mundanos que moraban bajo su potestad. En el día de su cumpleaños, el monarca se hacía presente por medio de un retrato de tamaño natural, que se colocaba sobre una tarima ricamente adornada y frente a la cual se hincaban, para saludarle, todos los vecinos que vivían bajo su influencia geográfica.

Mirarle a los ojos era entonces una experiencia casi improbable, y por eso, cuando un prosaico gobernador de una colonia de América tuvo, en 1819, la oportunidad de besar las manos del Rey y éste le preguntó qué podía hacer por él, el dirigente, en vez de solicitarle que le pagaran lo mucho que la Tesorería real le adeudaba, enmudeció y dejó pasar el momento -único y fugaz- de cobrar.

El primer rey Español al que algunos países sudamericanos tuvieron oportunidad de ver de cerca, cuando ya no eran sus súbditos -aunque conservasen por la corona cierto atávico respeto, no contradictorio con su republicanismo- fue justamente a Juan Carlos de Borbón.

Por ejemplo, cuentan que cuando éste llegó de visita al Uruguay en mayo de 1983, estando al frente del tirano gobierno golpista militar el Gral. Gregorio Álvarez, con toda naturalidad, el Rey atravesó a pie la Plaza Independencia, ante los ojos ávidos de los que se agolparon para verle e incluso se animaron a reclamar más libertades. Su entonces reunión con los líderes proscriptos por aquellos militares quedó registrada en una foto en la que se destaca su altísima figura, foto que registra un momento emblemático de la transición uruguaya hacia la democracia.

Sin sorpresas ni extrañeza, hoy vemos, cual crónica anunciada, que ese mismo rey ha abdicado. Obviamente que abdicar no es lo mismo que decir “el rey ha muerto”, lo que deja en suspenso la frase que completa la conocida expresión: ¿viva el Rey?

Otro ejemplo a agregar, es el de una de sus súbditas españolas que narró esta escena en primera persona: “Me puse mis mejores galas, incluso las joyas de mi familia; preparé varios platos, serví el mejor vino y me senté, vestida como si fuese una de las invitadas, a ver por televisión la ceremonia de casamiento del Príncipe Felipe con Letizia Ortiz… Que, por cierto, para casarse con una plebeya hubiera escogido a mi sobrina, que es mucho más guapa”. Esa misma señora se autodefine como “una republicana de izquierdas”.

De igual modo, también hemos visto que en los días que se siguieron a su abdicación, abundaron alabanzas a las tres décadas de reinado de don Juan Carlos y a su defensa de la democracia durante el “Tejerazo”. Pero como si de la muerte se tratara, un manto de beatitud procurará cubrir al elefante abatido en Botswana, a la sinuosa Corina y a su yerno Urdangarín. Otros, en cambio, recordarán la condición de protegido de Francisco Franco, por la cual accedió al trono.

Así lo ha hecho, desde la “Universidad Carlos III de Madrid”, Rafael Escudero Alday: “Que sea la gente quien decida qué modelo de jefatura de Estado quiere para este país: monarquía o república.” El artículo 92 de la Constitución -reclama Escudero- habilita al presidente del Gobierno a proponer un referéndum consultivo sobre decisiones políticas de especial trascendencia. Y es del caso.

Estoy casi seguro que una vez llegado el día de la coronación de Felipe VI, mientras muchos de los pueblerinos dedicaron su tiempo a reclamar por la abolición de la monarquía, también, al igual que aquella plañidera señora mencionada anteriormente, muchas otras similares a ella volvieron a desempolvar las joyas de la abuela -si es que la crisis actual de España no las obligó a empeñar- y a descorchar un buen vino. Otros tantos, sensibles a lo que Foucault llamó un día de “intensificación del poder”, opinarán sobre los zapatos de Letizia y se emocionarán con la inequívoca señal para la igualdad de género, que dará la pequeña infanta rubia, junto al anciano monarca.

En todo caso, soy uno más de los que juzgan que el camino institucional de España lo determinará ese movimiento pendular que existe entre la oposición al Rey y la fascinación por el Rey… ¡Monárquico asunto!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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