Cuando los Padres o Suegros son Pelmas


Distinguiendo apenas las palabras, sólo me cabe pedirle a los dioses que me concedan el no pedirles nada, y habiendo escrito esto ya no sé que más decir, mis amigos, pues a veces es así, creemos en la importancia de lo que dijimos o escribimos hasta cierto punto, sólo porque no fue posible acallar los sonidos o apagar los rasgos, pero nos entra en el cuerpo la tentación de la mudez, la fascinación de la movilidad, estar como están los dioses, callados y quietos, sólo asistiendo.

No en tanto, temas para escribir hay por demás. Inclusive este, que fue escrito basado en la observación de varios comportamientos y, principalmente, en el relato de personas angustiadas al mencionar que sus familiares interfieren directamente en su relacionamiento, causando con ello grandes problemas y eventuales separaciones.

Antes de continuar con la lectura, le sugiero al estimado leyente una pequeña reflexión: ¿Cuáles son los principales puntos para un relacionamiento dar cierto?

Obviamente que la mayoría ya debe haber pensado en las palabras amor, compañerismo, pasión, diversión, complicidad, comunicación, sexo, entre otras varias. ¡Perfecto! Sin embargo, lo que infelizmente percibo, es que a las parejas también les está faltando colocar algunos límites fundamentales en sus propios padres, para que no ocurra una interferencia destructiva en las relaciones, desestructurando cada vez más la “unidad” que debe existir entre de la pareja.

Muchas personas se preguntan: ¿por qué los padres tienden a interferir en los relacionamientos de sus hijos? En todo caso, lo primero que hay que apuntar, es que cuando los padres generan un hijo, educándolo con mucho amor, dando lo máximo de sí para suplir todas las expectativas que se han generado, consecuentemente también acaban idealizando lo que les gustaría obtener como resultado de ese esfuerzo.

Piensan en la profesión que gustarían para sus hijos, en los mejores caminos a ser trillados y, obviamente, cual patrón de relacionamiento esperan, llegando a dibujar en su mente como debería ser la pareja ideal para ellos. Siendo así, debo dejar claro para todos los lectores, que ¡nadie vino al mundo para suplir las expectativas de los otros!

¿Qué quiero decir con esto? Que todas las personas que circundan su vida generan alguna expectativa sobre usted: su amigo, su jefe, su pareja, sus padres. Empero, si usted procura satisfacer a todos, ciertamente perderá su individualidad y su identidad.

Y al hablar sobre padres y suegros, es importante que la pareja entienda que un relacionamiento afectivo -por lo menos en lo que toca en nuestra cultura-, es formado por dos personas. Siendo así, este núcleo debe ser muy bien estructurado y respetado para que haya la menor interferencia posible de otras personas, y que cuente con una comunicación clara y honesta entre los dos.

Obviamente, hay que subrayar que un relacionamiento siempre debe ser apoyado en concesiones, por consiguiente, es importante que usemos siempre el buen censo y limitemos la interferencia de la familia dentro de este núcleo. Empero, para los hijos que tienen miedo de “cortar el cordón umbilical”, he de señalar lo cuanto es imprescindible pensar que su pareja no tiene por qué ser responsabilizado por sus dificultades.

Entonces, si usted siempre fue pasivo frente a sus padres, ya es hora de se asuma como un ser individual, y enfrentar la situación para el bien de los dos y para la continuidad de un relacionamiento saludable. Por eso que lo aconsejable, sería colocar ciertos límites en aquellos padres “pronosticadores”, mismo que para eso se tenga, en un primer momento, que pasar por una turbulencia familiar.

¡No existen milagros! Los padres sólo entenderán los límites, cuando estos fueren colocados de forma clara, firme y puntual. No en tanto, tenga en cuenta que no son necesarios modos hostiles para mostrar que sus actitudes están equivocadas. Considere este reparo como imprescindible para que no ocurra la falencia de su relacionamiento, lo que torna fundamental que haya ese posicionamiento por parte de usted. Ningún relacionamiento tendrá éxito si el núcleo no está bien cohesivo. Puede hasta que él dure por años, aunque no necesariamente años de felicidad.

Algunas personas se dicen culpadas y este sentimiento hace con que tengan dificultad de posicionarse en relación a sus padres. Para estos, digo que probablemente la intención de los padres puede ser la mejor, pero no necesariamente lo que es mejor para los otros, puede que sea lo mejor para usted y, como ya dije anteriormente, preocuparse en satisfacer a todos, ciertamente le llevará a una sensación de fracaso, angustia y tristeza.

Para las personas en que sus suegros interfieren en el relacionamiento, les sugiero que se posicionen para su pareja. Vale recordar que cuando escogemos un compañero/a, sabemos que tendremos un vínculo con la familia, desde que esta familia no sea invasiva al punto de desestructurar la pareja y promover peleas. Si usted se posicionó, expresó su malestar, sus angustias y mismo así su compañero no mudó su actitud de permisibilidad, es hora de repensar la relación y dar un ultimato para el bien de los dos.

Para finalizar, dejo claro que uno de los adjetivos más importantes para mantener una relación saludable, es la admiración que se debe sentir por la pareja. Y para que haya admiración, es fundamental que tengamos la sensación de que escogimos para permanecer a nuestro lado un hombre, una mujer y no el hijo de la familia… ¿Correcto?

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