Sombras


40-sombras

Sueño de mi vida, quizá si las sombras de la noche no fuesen tan lóbregas, la luna y las estrellas no brillarían tanto; pero si tú lo deseas, nosotros dos podemos tropezar sin querer en un velo nocturno y a lo nuestro lo llamamos destino.

Y cuando te digo tropiezo, me refiero en especial a ese sino que es el poder sobrenatural inevitable e ineludible del ser humano, el que según los sabios nigromantes creen, es el que guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad, pero eso sí, ebrio de amor y pasión.

Ilusión de mis minutos interminables, la sombra de mi alma está sumida en una región de oscuridad donde la luz ha sido obstruida un día por penas sin olvido. Pero sin tu luz de aliento y tú amor, ya no soy más que tierra y sombra en una aldea con frio, fango oscuro y vendavales.

Puede que detrás de mis ambiguas palabras, endulzado almíbar de mis ilusiones, a tu mente acuda la innegable imagen de que existen grados intermedios de sombra y luz entre las superficies que se encuentran completamente iluminadas y la completa oscuridad. Y es justamente allí que se oculta mi alma entristecida, en esos mismos efectos imprecisos que convenimos llamar de penumbra.

Y aunque no me falte la redoma que contiene el vino de la vida, sin tus besos vivo enfrascado esa media luz de una existencia sin amor, luchando para que la tiniebla de mi alma desdichada no intente arrastrar vestigios, adherencias sin rumbo, álgidos vientos de Junio, herencias frías, huellas de ilusiones aniquiladas, hojas de papel arrugadas que esconden vocales y consonante de palabras tiernas que un día me quedaron ahogadas en el sentimiento.

Deseo morir besando tu loca boca de verano caliente, abrazado a un pedazo perdido de tu cuerpo mientras busco luz en tus ojos cerrados; y así, cuando la tierra reciba nuestro abrazo, podremos morir confundidos en una única muerte, porque el mejor lugar del mundo es sin duda vivir dentro de un abrazo, juntos para siempre en un beso eterno.

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Estrellas Diáfanas


12- estrellas diafanas

Desde muy pequeño que me gusta hablar a solas con las estrellas. Pero fue tan solamente al rebasar el trajinar del tiempo, que alcancé a darme cuenta que cuando cualquier estrella recorre inmortal las sombras de la madrugada, como si ella fuese una lágrima furtiva, es en verdad la noche quien llora profundamente angustiada.

Es durante esos fuscos momentos de soledad noctívaga, que las sombras logran escuchar con claridad quien entre las sombras canta y encanta, no obstante yo, confiando en la intuición del viento en su espasmo madrugador, disfruto el instante y me pongo a elegir palabras.

Es la noche y es la duda quienes nos enseñan a contar con casi nada. Y si acaso un incierto motivo hace que la vigilia cuente con la guía segura de algunas pocas estrellas, yo como cualesquiera nos veremos obligados a andar por caminos sin mucha confianza. Sin embargo, es ahí donde mi fe, en un rescoldo que ni alumbra ni se apaga, la que mantiene intacto el secreto primogénito del alba.

Inmerso en esa magia estelar, supongo fácilmente que al principio de los tiempos debo haber sido una estrella en la mirada de nuestro Supremo, de cuya pupila soberana descendí tal cual una lágrima de novia acongojada.

Pero hoy, cansado y dolido en mi hosca mansedumbre condenada, soy tan sólo un pedazo de sombra que se revela y canta. Y, a lo mejor, probablemente mañana u otro día cualquiera, puede que Dios me lleve con mi copla donde más se necesite para salvar allí una esperanza.

Quién sabe escondida dentro de esa estructura de barro estrella que poseo, tenga yo encarcelada un ave cantora que habita inconsciente en un alma que tiembla en la gruta del grito y que sin más aletea triste en mi garganta.

No Fue Dios Quien le Dijo: Levántate y Anda


A veces es necesario resignarse ante ciertos hechos que ocurren en la faz natural o transformada de esta tierra; aunque yo mismo piense que es malo que se tenga que comenzar un asunto por un prólogo que, al igual que un catálogo general, lo logre explicar; así como también comprendo lo pésimo que es, que forzadamente un prólogo presuma de tanto, sólo porque las conveniencias y los hábitos acabaron por hacerlo obligatorio… Aunque todos sabemos que el hábito no hace al monje.

Pero, en fin, mismo que uno quiera parecer bien intencionado, ha de comprender el leyente que no siempre existe un encuentro pacífico entre las subjetividades y objetividades, cuanto más con las intimidades y afinidades. Porque en consecuencia, ante toda ocurrencia similar, cualquiera tendrá que enfrentar: choque y adecuación, reconocimiento y descubierta, confirmación y sorpresa.

Es obvio que el protagonista de tal hazaña viajó, pero no muy lejos, viajó por dentro de sí mismo, por la cultura y la fe que lo formó y que de alguna manera aun lo está formando, por lo que significa que durante un par de horas, él fue un espejo que reflejaba imágenes exteriores, una vitrina trasparente por la que luces y sombras atravesaron, una película sensible que registró, en tránsito y proceso, las impresiones, las voces, el murmullo infinito de todo un pueblo.

Pero como bien sé que el escepticismo y la sospecha son multitudinarios, mostraré el palo y la piedra -que no es filosofal-, o mejor dicho, usted mismo lo podrá confirmar junto con la Secretaria de Salud Pública de Bahía (Sesab por su sigla), en Brasil, una vez que ésta abrió una investigación interna para apurar la actuación del equipo médico que atendió, la noche del domingo 24, al paciente Walter Lúcio de Oliveira Gonçalves, un masculino de 54 años, en el “Hospital Menandro de Farias”, situado en el municipio Lauro de Freitas, en la región metropolitana de Salvador.

Hasta aquí, nada he dicho, pero resulta que Gonçalves, portador de un cáncer, había llegado a la referida unidad médica con dificultades respiratorias y, pocas horas después, terminó sufriendo tres paradas cardíacas. Sin embargo, de acuerdo con lo declarado por el portavoz de la unidad médica, el paciente no respondió a las tentativas de reanimación, por lo que fue declarado muerto, a las 23 horas, cuando entonces fue llevado, dentro de un saco plástico, para la morgue.

Con todo, pese al infortunio de su hado, dos horas después, su hermano Waltério notó que había movimiento en el material que envolvía el cuerpo de su deudo, por lo que avisó a los médicos, quienes llevaron al fallecido paciente de vuelta para la Unidad de Terapia Intensiva del nosocomio.

Así pues, esa misma multitud de susceptibles a la que antes me referí, pensará que la familia del paciente, que acompañó el atendimiento, estará ya en busca de un buen abogado para querellar una suculenta indemnización pecuniaria, pero otra vez se engañan éstos, ya que los de su tribu defienden al equipo médico del hospital, y atribuyen la “resurrección” de Gonçalves a un milagro otorgado por la Hermana Dulce, una reconocida beata de aquella latitudes.

El propio paciente, que está consciente y lúcido, fue quien afirmara que la beata bahiana había sido quien intercediera por su vida. Claro que no lo ha dicho con palabras sonantes, pues, sin poder hablar por causa de una traqueotomía, Gonçalves sólo escribió una esquela, en la cual cuenta que vio a su madre (ya muerta) y que ella le pidió para rezar por la Hermana Dulce… “Yo vi a mi madre diciéndome: Hijo, se apegue a ella y serás salvo”, indica un trecho del texto… “Vi la muerte a mis pies, pero mi fe fue tan grande que me curé. A todo este equipo (médico) y a la Hermana Dulce, por todo y por todos, muchas gracias”.

No obstante, haya que reconocer que esa misma fe de Gonçalves fue quien le ayudó a que fuese transferido, en la tarde del lunes 25, para el centro de oncología del Hospital Santo Antonio, un nosocomio administrado por las “Obras Sociales Hermana Dulce” (Osid por su sigla), en Salvador.

Además, de acuerdo con la familia, para venerar tal prodigio milagrero, el valor que fue gasto con la compra del ataúd (U$ 1000), ahora será donado para la “Osid”.

¡Pronto! Delante de lo que ya no es más un impase, alcanzo a razonar, sereno, frente el sometimiento de estas letras, que necesito aquietarme en el silencio de las meditaciones aquiescentes y en la abrupta mudez de las irrevocabilidades… ¡Santísimo tema!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Surgen Novicios en el Bondage Sexual


Lo que más llama la atención a los seres terrenales como yo, es que por causa de la trilogía escrita por la sicalíptica Erika Leonard, más conocida por el seudónimo de E. L. James, “Cincuenta sombras”… -y muchísima oscuridad-, la autora acabó por generar gran curiosidad por la práctica del “bondage” en muchos de los imprudentes lectores y sus (im)prudentes parejas, conforme lo sugiere la revista “Elle”. Y todo ello se debe a que dichos textos están rellenos de diferentes tipos de recreos sexuales que sirven para alimentar la imaginación de cualquier incauto; sobre todo cuando se trata de aquellos menguados sujetos que se sienten inclinados al sadomasoquismo.

En todo caso, si el preciado lector hace parte del grupo de curiosos que siempre busca probar nuevas experiencias, no quiero animarlo, pero buscaré exhortarle que, al hacerlo, tenga en cuenta algunos consejos útiles para resguardar su seguridad y la de su pareja -los entierros están caros-; y para que haga todo de manera divertida y muy placentera. Para ello, me apoyaré en la información del sitio “dtlux.com”, que contiene una serie de sugestiones para los iniciantes en el arte del “bondage”.

Confianza. Nunca se debe dejar la seguridad en manos de un desconocido, pues el bondage es una práctica que debería realizarse con alguien ya conocido, ya que si esta no es peligrosa en sí, conlleva inmovilización y eso puede traer problemas cuando se trata de un desconocido. Así que, lo mejor es acercarse a quien más confianza le tenga.

Estar de acuerdo. Usted tiene que hablar sobre la práctica antes de realizarla con su pareja o la persona elegida, y ésta tiene que estar de acuerdo, pues se trata de que ambos disfruten del momento, y no de que se genere un conflicto; así que, explíquele a la otra persona que esta fantasía le excita y quiere ponerla en práctica con ella… Aunque le deje un ojo morado.

Elegir roles. En el juego del bondage, -así como en el cuartel- una persona manda y la otra obedece. Por tanto, mejor que decidan juntos quién tomará el mando y quien será la persona sumisa. Recuerde que capitán manda en marinero, pero que en este juego, ambos también pueden intercambiar papeles.

Vive tu personaje. Mi amigo, primero tienes que creértelo. Pues para que el juego del bondage haga efecto, uno tiene que creer lo que estás haciendo; por ejemplo, si eres el sumiso, cumple los caprichos de tu amante, no tienes que hacer nada más que obedecer; pero si eres el dominante, tendrás todo el poder en tus manos para hacer lo que quieras… Menos, matar, obvio. Recuerda que la carga psicológica ayudará a que el juego culmine en un gran orgasmo mutuo… Y delicioso.

Palabra clave. Es muy importante que antes de iniciar con el juego, ustedes se pongan de acuerdo para elegir una palabra o frase que será la que se expresará cuando una de las dos personas no esté cómoda en el juego, y una otra para cuando quiera parar por completo. No tiene que ser difícil, puede ser algo muy común como un color… Una sugestión: “colorín colorado, este juego se ha acabado”.

Zonas prohibidas. Hay zonas en la que está completamente prohibido pasar la cuerda, como por ejemplo el cuello… -o de oreja a oreja, por dentro de ellas-, pues puede causar un accidente con final fatal. ¡Ah!, y tampoco se olvide de que no se debe apretar demasiado las cuerdas para que ésta no corte la circulación de la sangre. Tampoco se olvide que la persona sumisa está inmovilizada, por lo que ocupa su completa atención… Salvo que sea su suegra.

¡Tijeras a la mano! Tenga siempre a mano tijeras, cuchillo… cualquier instrumento cortante, pues en caso de que la pareja grite la palabra clave, usted tendrás que desatarla inmediatamente, y lo mejor es estar preparado para cortar la cuerda.

Cuerdas. Aquí equivale a decir que valen muchas cosas, desde corbatas o bufandas, trozos de tela y, por supuesto, cuerda. El mínimo que se ocupará son 7 metros y el máximo de unos 20 para abarcar el cuerpo completo… Salvo que su pareja sea una ballena.

Alternativas. Si ustedes no quieren usar cuerdas o tela, pueden iniciar agregando a los juegos sexuales algunos otros juguetes que de igual manera pueden servir para inmovilizar, como las famosas esposas… No, mi amigo. No es a su cónyuge a quien debe inmovilizar. Me refiero a los grilletes que usan los policías.

¡Use la imaginación! Sé que para muchos bípedes esto parece algo difícil, ya que no tienen un pingo de ella. Pero en este juego no se trata sólo de inmovilizar, sino de usar la imaginación para llevar a cabo una recreación que excite a los dos de la misma manera.

Mi conjurado leyente, siendo este asunto tan delicado y la Historia tan frágil y aparentemente compleja, tenga en cuenta que lo único que he buscado demostrar, es que para nada sirven los sistemas métrico-filosóficos-duodenales de la preñez alucinatoria, pues a pesar de la estrechez de raciocino, la mediocridad de los terráqueos camina a cada día a pasos más largos…En todo caso… ¡Diviértete!

(*) No se apoque, mi amigo lector, pues mis libros impresos o e-book ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante… ¡Ah! ¡Gracias por adquirirlos!

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