Contra la Democracia Excluyente


Es posible que por haber carecido de un enfoque más elocuente, haya pasado desapercibido que la “Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia” (Redlad) tenga celebrado recientemente su tercera asamblea en Tegucigalpa, la cual se llegó a realizar con la presencia de más de 350 participantes de la sociedad civil del continente americano.

En verdad, el cenáculo fue un esfuerzo realizado por un sector que cada vez se siente más amenazado por ciertos gobernantes que desatinadamente se consideran que son el alfa y el omega de la administración de libertades, en cuanto dejan pasar por alto la oportunidad de convertirse -por causa de los votos que conquistaron-, en los garantes de respeto del Estado Constitucional y Democrático de Derecho.

Puede que estos mismos eminentes patricios que nos gobiernan, se olviden que los derechos son el límite al poder, y no el pretexto para enarbolar proyectos excluyentes que, en nombre de los pseudos electores, desbordan el mínimo respeto de las minorías y de los grupos que disienten.

En todo caso, los temas que allí se debatieron fueron aquellos básicos que sirven para la construcción de un convivir democrático, pues se alejan de todo autoritarismo y dogmatismo que convierten a las posturas ideológicas en antípodas, en lugar de considerarlas como fuentes de generación de una agenda nacional y regional basada en principios incluyentes que se nutren del pluralismo y la apertura.

Un aspecto trascendental de la Redlad, es precisamente su variedad, ya que sus miembros defienden diversas posiciones, y se centran en la calidad de la democracia, más allá de las formas donde la libertad se conjuga con la justicia y la equidad social en busca de una igualdad de oportunidades que crea una atmósfera donde todos podemos vivir sin incomodarnos, ya que la presencia de distintos sujetos de Derecho aseguran la no vulneración de los derechos humanos.

Es bueno recordar que la democracia es un compromiso y no una imposición, y para ello, tener en ese encuentro la presencia de ciudadanos propositivos es un pilar importantísimo, pues su voz es necesaria para que los gobiernos descarriados tomen nota de las distintas lecturas que pueden darse sobre un mismo acontecimiento, de tal modo que sus políticas y decisiones puedan ser verdaderamente universales y no sectarias o mesiánicas… visando tan sólo intereses partidarios o personales.

Sin duda, ha sido un gran esfuerzo de las organizaciones y personas objetivas que buscan que los riesgos del autoritarismo sean enfrentados y erradicados, para que una sociedad pueda ser concebida como realmente democrática gracias a la participación responsable de todos.

Por las dudas, también hay que tener en cuenta que el poder del fuerte lucha eternamente contra el poder del débil, y los roles se intercambian muy velozmente haciendo que la masa popular oscile permanentemente apoyando a unos y otros con fanatismos dignos de mejor causa.

Por tanto, mi amigo, debemos evitar a todo costo caer en las trampas de los que ostentan el poder. Nuestro trabajo mayor es mantener la cabeza fría y el corazón caliente para aplicar el menos común de los sentidos, o sea, el sentido común… ¿No es verdad?

(*) Para continuar entreteniéndose con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene mis libros impresos o en versión e-book, que ahora están disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … Desde ya, le doy las gracias por adquirirlos.

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