Se va el Caimán, se va el Caimán…


Tal cual un limón o naranja, ya han exprimido tanto el asunto, que lo que quedan son simples teorías que avientan suposiciones del tipo: que las excavaciones habrían hecho ruido, que los constructores habrían necesitado planos y mapas, que el escape se hizo desde el único lugar a donde las cámaras de seguridad no llegaban en la prisión de seguridad máxima de Altiplano, México.

Durante los días, semanas y meses posteriores, las autoridades continúan buscando cualquier señal de vida del narcotraficante más poderoso de México, y expertos de seguridad siguen afirmando que está claro que el escape de Joaquín “El Chapo” Guzmán por un túnel de elaborado diseño, requirió necesariamente trabajo a gran escala.

El secretario de Interior, Miguel Ángel Osorio Chong, se muestra de acuerdo en que la fuga de un penal de máxima seguridad tuvo que requerir la ayuda de alguien del sistema.

“¿Cómo se escapó El Chapo? Una sola palabra: corrupción”, llegó a escribir Alejandro Hope, un ex miembro del servicio de inteligencia de México en su blog “El Daily Post”… Con todo, el misterio continúa y ya lo buscan por Argentina y Uruguay.

Esto me recuerda lo que más de un centenar afirma, cuando dicen que si alguien merece ser mandado a la mierda, no hay que dudar en hacerlo; la diplomacia es para las embajadas… Y hasta puede ser, por qué contrariarlos.

Por otro lado, no teniendo nada a ver con “El Chapo”, agrego que este año Indonesia alcanzó notoriedad en los medios, por cuenta de sus rígidas leyes contra quienes no respetan los códigos jurídicos de ese país Oriental. No hace mucho, un australiano, dos brasileros y algunos más, fueron condenados a muerte por tráfico de drogas y todos vimos cómo sus sentencias fueron cumplidas rigurosamente.

Sin embargo, al día de hoy, no sólo por cuenta del rumoroso caso de “El Chapo” Guzmán, el sistema judicial del referido país asiático puso las barbas en remojo y vuelve a tomar notoriedad por causa de sus ocurrencias.

Ocurrente al extremo, el gobierno local creó una nueva propuesta con la cual promete innovar para “mejorar el sistema carcelario del país”. Y si fue innovación lo que antes habían prometido los gobernantes, es innovación lo que tendrá entonces el sistema local. Al final de cuentas, cocodrilos se convertirán en “guardias” de presidiarios.

Sí, eso mismo que el imprevisor leyente acaba de saber. Es que en lugar de colocar seres humanos -corruptibles- para cuidar de los presos, Indonesia adoptará este nuevo método insólito. De acuerdo con autoridades del gobierno, la medida sería esencial para evitar la fuga de los condenados que allí se encuentran detenidos.

Budi Waseso, el jefe del sector antidrogas del país, afirmó enfático e hiperbólico: “Colocaremos tantos cocodrilos cuanto sea posible. Voy a procurar los más feroces tipos de cocodrilo que existan. Nadie puede sobornar un cocodrilo, nadie logrará hacer que estos fieros animales dejen huir los detenidos. Es un sistema infalible”.

El tono riguroso adoptado por Waseso, que de cierta manera agradó a la población, pasa aun por la construcción de nuevos presidios que tendrán las “adaptaciones necesarias”. En ellos, los detenidos serán colocados en una isla artificial cercada de cocodrilos, de preferencia los más feroces posible, conforme lo destacó la mencionada autoridad.

De acuerdo con datos del gobierno de Indonesia, el tráfico de drogas se encuentra entre los principales problemas del país. Los condenados por ese tipo de crimen, informan las autoridades, son los que más recurren al soborno para huir de la prisión, una vez que la pena máxima para ese crimen en el país es la pena de muerte.

Sin duda, hay cosas que son tanto lo que son, que no necesitan de ninguna explicación extra. Ante una tan categórica manifestación de sabiduría básica, nos topamos sin respuesta ya que es de imaginar si para los presos la vida en la cárcel nunca ha sido lo que se podría llamar un mar de rosas, los de Indonesia ahora tendrán que vivir muchas horas malas entre pocas buenas… Si es que tienen mucha suerte.

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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