Santificado


Han de existir, por supuesto que sí, aunque no sea nada fácil ser un santo en este equívoco mundo en que vivimos.

Pero incluso sin haberlos visto una única vez en carne y hueso ni haber escuchado sus santas palabras ecuménicas, nos basta con ver las innumerables imágenes de madera, piedra y mármol que están expuestas en altares de aquí y allí para que los adoremos.

Es más, algunos de ellos son de barro, con coronilla y todo, lógicamente, que es justificadamente para hacer santo honor al fango de la albardilla de donde surgieron.

Todos, sin excepción, fueron seres bienaventurados que hicieron que sus piadosas palabras y su voz coincidieran con la esperanza de quien de lejos o cerca los miró y aguzó el oído, cuando entonces vieron que tanto las maravillas y las impurezas se ahogaban repentinamente en el olvido y lo normal se convirtió en milagro. Por ende, luego de su muerte los convirtieron en estatua.

Pero no me refiero exactamente a estos, pues intuyo que más santo ha de ser el necesitado humano que ama y no es correspondido. Que si bien sus rezos y rogativas son un tanto diferentes al pragmático modelo eclesiástico, por otro lado no podemos dejar de dar razón a sus apostólicas argumentaciones de amor, las que hilan y rehílan una y otra vez, sentimentales y afables, en un oído sordo.

La concepción del amor y la introspección del lenguaje del apasionado surgen, como en un pase de mágica, de una bolsa de ideas que él tiene escondida en su corazón. Quien un día ya vivió febril de amor, sabe muy bien que esos actos y ruegos responden a una complicada filosofía de sentimientos que no tiene reglas ni se ajusta a criterios de la ley mayor. Es pura pasión.

Con todo, peripatéticamente, éste ya no se tornará un santo hombre ni un día ganará silla en el reino celestial, si en esos acasos de la vida convierte su ilusión en realidad, ya que tendremos entonces un santo viviendo su propio infierno… ¡Ah, el amor, el amor!

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Todo se Arregla con Plata


Existen varios tipos de deudas: económicas, hipotecarias, sentimentales, morales y de diversos tipos más. Algunas de las deudas llegan a estar garantizadas por un activo, otras no están atadas a nada. Pero siempre, cuando se trata de reestructuración de deudas, el tipo de deuda es un elemento importante antes de elegir una solución correctiva y preventiva ya que algunas condiciones se aplican respecto a los tipos de deudas. Este es el caso que se aplica 70 años después.

Primero se debe tener en cuenta que tres cuartos de los judíos franceses -que no es igual que tres judíos franceses en un cuarto-, se salvaron de la deportación durante la Segunda Guerra Mundial. Esta es la mayor proporción entre todos los países que fueron ocupados por los nazistas. Por lo menos así llegó a afirmar días atrás un funcionario de alto escalón de los Estados Unidos.

“Acredito que casi nadie conoce muy bien el tema: entre todos los países sometidos a la ocupación nazista, Francia tuvo de lejos el mayor porcentual de judíos que salvaron su vida”, dijo Suart Eizenstat, el consejero especial sobre el Holocausto del secretario de Estado John Kerry, durante la firma de un acuerdo entre Washington y Paris sobre la indemnización de víctimas, especialmente americanas, de la Shoah, (término hebreo utilizado para referirse al Holocausto).

Eizenstat recordó que “76.000 judíos fueron deportados de Francia para su muerte en Auschwitz y para otros campos de concentración nazistas”.

No en tanto, “el 75% de los judíos se salvaron gracias al coraje de hombres y mujeres franceses y de las iglesias francesas que consideraron a estos judíos como ciudadanos iguales a ellos”, añadió el funcionario durante una ceremonia realizada en la sede del Departamento de Estado, en la cual apareció para la foto junto a la embajadora francesa para los Derechos Humanos, Patrizianna Sparacino-Thiellay.

La plenipotenciaria, que habló en inglés, prestó sus homenajes a los presidentes Jacques Chirac y François Hollande, quienes, en 1995 y en 2012, respectivamente, reconocieron la responsabilidad de su país, a través del régimen de Vichy, cuando se dio la deportación de judíos.

“Este oscuro capítulo de nuestra historia fue escrito por el supuesto ‘gobierno del Estado francés’, que colaboró con las autoridades de ocupación alemanas y ayudó directamente a deportar 76.000 judío”, reconoció ella.

De acuerdo con los historiadores, en 1940 vivían en Francia 340.000 judíos, 150.000 de los cuales eran extranjeros. De los 76.000 que fueron deportados a los campos de muerte, 25.000 de ellos eran franceses.

Después de firmado el acuerdo que fue finalizado la semana pasada, Paris entregará 60 millones de dólares a las víctimas no francesas de la Shoah, en su gran mayoría americanas, deportadas de Francia.

Sin embargo, este caso puede colocar en riesgo una serie de contratos de la compañía ferroviaria francesa “SNCF” en los Estados Unidos. Eso, porque los 76.000 judíos deportados en 1942 fueron transferidos de tren desde Francia a los campos de exterminio. Apenas 3.000 de ellos consiguieron sobrevivir, según lo menciona el grupo ferroviario europeo… Lo que resulta en en plato lleno para abogados expertos.

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/… Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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