Su Sombra


Se hace imposible negar y esconder de quien sea, que al comienzo todo resultó como una serena conflagración de sensaciones que generaron confusos sentimientos en mí. Me atrapó su rostro, el cual no fingía ni siquiera su belleza. Y hasta un par de manos que si bien no hablaban, por veces inventaban un lenguaje que nos conectaba en delirios.

Es factible que haya sido su tersa piel memorable que la convertía en una convicta del amor, mi amor. O quizás su mirada limpia y sin traiciones ocultas que se habría ufana a la vida como pimpollo de rosa en primavera.

No lo sé, pero su voz, aquella vos que incitaba un rictus de pasión, estaba contornada por un par de labios rojos que insinuaban contorsiones que convidaban a un brindis.

Pero este falso abandono que vivo hoy, me ubica en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto. Y es más, sé que su sombra y mi sombra siempre estarán repartidas y quebradas entre las manchas proyectadas en las baldosas de mi vereda por las ramas de un árbol añoso en un día de sol.

 

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Ditirambo


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A causa de mis incesantes desvelos, me veo encallado en un ditirambo de plenilunio que me aguija a trasmitir a mi hiriente cojín de espinas, todos los sueños y sensaciones noctívagas causantes de mis insomnios.

Tan simplemente dos letras y una inmensa fantasía de amor componen tu nombre, luciérnaga de la noche. Desde mi boca muda, hoy ganan el cielo las palabras que habían quedado dormidas en mi alma y que ahora son la ilusión de cada día. Te has convertido en ideas sin palabras, palabras sin sentido cuando tú no estás.

Delirio de mi vida, tu pueblas mis sueños con ecos y voces nostálgicas, y a su vez marchitas mi horizonte con tu ausencia en una eterna fuga como si fueses olas marinas que llegan y se van.

Ese delirio que hoy me consume por ser cadencias sin sentido que no tienen ni ritmo ni compás, se ha convertido de pronto en un sobresalto extraño que agita mis ideas como un huracán que empuja las olas en tropel, en un murmullo que en mi alma se eleva y va creciendo como volcán sordo que anuncia su ardor, en memorias y deseos ocultos de cosas que no existen ni nunca existirán, de accesos de alegría coronados de impulsos de llorar.

Te has convertido en la deforme silueta de un ser imposible, paisaje de luna que aparece como a través de un tul, colores que se funden en la brisa cálida de la noche de verano caliente y se convierten en átomos de un arcoíris que nadan en la luz de mi madrugada.

Por tu causa, hoy mi vida es un páramo de espinas donde cada flor que toco se deshoja. Las mismas que en mi camino fatal tú decides sembrar con el mal de amor para que yo las recoja, mientras lágrimas de emoción ahogada brotan de mis ojos en cuando el alma duele.

Esencia de Amor


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Como si fuese la trompeta alada que el viento trae y que suena y pasa cantando melodías mientras la noche oscura gira en mi alma, el soplo de tu voz toca mi oído y su onda me sabe a poema, así como a la hierba verde la acaricia el rocío de la noche en primavera.

Eres la sutil visitadora de mis caprichos sofocados que mi corazón marchito busca en el cielo, en la luna y en las estrellas durante mis perpetuas noches mal dormidas, eres, mismo cuando toco el lado vacío y gélido de mi cama, la que igual siento ahí, acurrucada en mis brazos, soñando delirios de amor en el lado izquierdo de mi pecho.

Es tu indivisa belleza la que aprecio y sueño durante mis sueños sin dormir. Es tu individual elegancia la que me enamora y seduce mis ojos con todo tu pleonasmo. Es tu inteligencia la que en silencio admiro, pero es tu esencia la que en verdad con locura amo.

Eres la suma perfecta de un vino de uvas frescas, miel de abeja caprichosa, espiga de trigo maduro que se mece suave en el viento que la despeina, rosa de tallo largo sin espinas, puro ímpetu y emoción de mis delirios, torrente de sensaciones, canción en fiesta, materia prima de mil otras cosas por decirte y tan pocas de ellas son las que logran salir de mi boca, que tu deberías aprender a leer mis ojos cuando te miro y sueño.

Mientras tus ojos de lucero reflejen estos tristes ojos que abismados hoy te admiran, mientras me respondan suspirando tus tibios labios a estos tiesos labios que hoy anhelan, o quién sabe cuando logremos unir en cientos de besos nuestras dos almas confundidas, vivirá en ti y en mí un infinito amor que permute perpetuas caricias y mimos.

Todo será ciertamente poesía, si al menos logro un día musitar en tu oído un buenas noches en cuanto nos ciñe un abrazo eterno.

Las Alocadas Etapas de la Pasión


Parapléjico de verbosidad emocional, siento que el retumbo acústico del gentío arrastra afirmaciones que indican que “estar apasionado” es mucho más que una simple delicia. Es aquel momento en que el mundo se pone más interesante, donde cualquier cosas que uno haga con la persona querida es divertido, interesante y nuestra energía parece triplicar. Las ganas que uno tiene bajo ese auspicio, es que esa sensación dure para siempre y que uno pueda vivir en ese nuevo mundo para siempre.

Sólo que la pasión acaba, mi amado lector. Claro que no se puede negar que la mudanza que uno siente bajo esas sensaciones físicas trae consigo diversos beneficios, pero el mundo encantado en que pajaritos vuelan a su alrededor y las personas danzan en cuanto usted pasa, tiene un plazo de validad: dura de 18 a 48 meses.

Después de ese período, mi amigo, lo que uno siente puede convertirse en amor, comodidad, o hasta terminar y pasar a ser una bella historia en la memoria de quien la vivió. Cuando todas las alteraciones químicas ligadas a la pasión paran de existir en su cuerpo, aparecen valores como la complicidad, los intereses en común –y no aquellos forjados por las hormonas que le hacían gustar hasta de Fórmula 1-, la tolerancia, el respeto, la voluntad de relevar pequeños atritos y, claro, la confabulada intimidad que la pareja construyó.

Pero antes de llegar al amor -o al odio-, inadvertidamente usted pasa por tres las diferentes etapas de la pasión. Ellas pueden sucederse seguidas una después de otra, pueden tener un orden diferente de la presentada a seguir, o hasta pueden mezclarse y virar menos etapas, pero siempre estarán presentes.

Los sentimientos románticos – Justamente en este momento su cuerpo está lleno de hormonas -dopamina, oxitocina e endorfina- que resolvieron promover una alteración cerebral y amplificar sus sensaciones de euforia, palpitación, manos que tremen, humor inestable, dependencia de la persona amada, o le hacen ignorar los defectos del otro y transforman la nostalgia en un sentimiento fuertísimo.

Esa es la hora crucial en que usted sólo piensa en la persona amada, su espíritu queda medio que abobado y el deseo sexual pasa a ser intenso, de una manera que usted nunca pensó que sería posible sentirlo… A veces espléndido.

La atracción física – Es cuando usted comienza a volver para la Tierra, sus pies están casi tocando el suelo y, así de cerca, consigue ver un poco más claramente quién es la persona con quien usted se ha envuelto emocionalmente. Por tanto, esa es la hora en que usted se pregunta si es eso mismo que quiere para el resto de su vida.

Justamente ahí, es que le aparece la falta de sueño, sus pensamientos quedan distantes y el apetito desaparece. Claro que usted todavía siente aquellas sensaciones increíbles de la primera etapa, pero como la convivencia y la intimidad ya son mayores, entonces el idealismo, la imagen que usted había creado de la otra persona pasa por mudanzas… A veces trágicas

Emoción y aceptación – Pues esto es lo que llaman del momento decisivo en todo relacionamiento –y, por ello mismo, el que acaba con el sueño de muchas parejas locamente enamoradas-. Las hormonas que circulaban en su cuerpo de alguna forma disminuyeron, y le queda más fácil visualizar las cualidades y defectos de su pareja y, gustar de lo que se ve en ese instante, ni siempre parece ser la opción escogida… Finiquitó su pasión.

Es aquí cuando acontecen las primeras peleas, discusiones y la famosa DR (discusión de relacionamiento), para decidir cuál será el futuro de los dos. Al llegar a este punto, el sentimiento puede que se haya convertido en amor, puede haberse transformado en comodidad y puede, también, haberse convertido en una repulsa mutua. Y es aquí que los dos deciden si van, o no, continuar juntos para el resto de sus días.

En todo caso, le recuerdo al leyente, que el escritor español Noel Clarasó dijo un día que “el hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos”, -advirtiendo en tiempo- “que los amantes más célebres de la historia vivieron siempre separados”. En todo caso, más pertinente fue Honoré de Balzac, que por experiencia propia, nos advirtió: “Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días… ¿No es notable?

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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