Estamos a un Paso de la Vida Eterna


No es necesario ser un ignorante para afirmar que el ansia humana por pretender driblar su destino inevitable es algo que ha estado moviendo a muchos científicos y especialistas en todo el mundo… Y otros chiflados también. Por tanto, querer, a todo costo evitar la certeza de la muerte, es algo que puede hacer con que alguien avance hasta el extremo. Como parece haber ocurrido en Perú recientemente.

No hace mucho, más bien a comienzos de octubre, que, en esos parajes andinos, el médico Edgar Aranda apareció en los medios de comunicación locales alegando tener entre manos la técnica perfecta para conservación de cuerpos ya exinanidos. Sin embargo, como palabras no muestran más que intenciones y luego se las lleva el viento, para lograr probar su punto irrefutable, realizó, según las informaciones dadas por el periódico “Daily Mail”, algo más allá de lo audaz: conservó el cuerpo de su hermano muerto por más de un año.

Con todo, durante los momentos en que Aranda anuncia su descubrimiento efectivo, sin embargo, en nada ellos recuerdan un experimento científico. Todo por lo contrario, el médico intenta probar su punto de vista asustando a sus familiares al, de nada, desenterrar el cuerpo de su fallecido hermano.

Sin dar mayores explicaciones, él va al local donde su hermano Ramón está enterrado y comienza simplemente a retirarlo de dentro del cajón. Testigos presenciales del hecho afirman que la familia del médico, en determinado momento, intentó impedirlo de realizar el sepulcral acto.

En las imágenes que fueron divulgadas por el propio médico Edgar, es posible ver que la piel del cadáver está extremamente conservada después de más de un año de su muerte. Es posible notar que no hubo también alteraciones morfológicas en las uñas, cabellos y piel de Ramón… Evidente que las partes impúdicas no fueron mostradas, pero es de imaginar que estarían muy arrugadas y muertas.

En todo caso, en la entrevista es posible escuchar y ver a Edgar afirmando: “Es como si mi hermano nunca tuviese muerto, parece que él está apenas durmiendo… Con la fórmula que tengo entre manos, posibilito que los muertos continúen con sus apariencias de vivos y eso puede ser muy interesante”.

Para llegar al develamiento, Edgar necesitó de tiempo. Mucho tiempo. El médico afirma que trabajó al lado de alumnos suyos por más de diez años para desenvolver una fórmula especial que posibilitase tal “hecho”. Ahora, de ojo en la plata que podrá ganar con eso, la mantiene en secreto.

De acuerdo con Edgar, que también es profesor universitario, la técnica consiste en extraer todo la sangre del muerto y substituirla por una mistura química que él no revela aún su contenido… Lo que parece ser una fórmula ultrapasada, ya que por aquí, quien nos extrae la sangre, es el Gobierno.

En todo caso, la cuestión ha levantado de rayano un debate ético enorme. En cuanto el médico afirma que su fórmula puede ser el principio de un estudio que llevaría a las puertas de la tan soñada inmortalidad, colegas de profesión y pacientes afirman que la técnica no tiene sentido, pues ella sólo conserva el muerto con la apariencia de vivo y nada más. Ergo, mucha polémica surgirá de ahora en más al pie de las montañas andinas.

Pues bien, mi acucioso leyente, cabe recomendarle que frente a ese eufórico clima andino-esfínterico al cual nos enfrentamos, sea práctico y muestre vivir en tiempo de felicidad, solicitando un “upgrade” para el deleite de acomodarse en almohadas tipo sintéticas y, al final, ponerse a asistir el “Armagedón” perfectamente sentado… ¡Exagerado!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Selfies Resultan ser Mortales


-Ya viene usted otra vez con ese aparatito en manos… ¡Buenos días, mi amigo!

-Lo mismo para usted, doctor, y sepa que esto que tengo aquí, no es un “aparatito”. Es un telefonito de última generación… ¿A ver?… ¿A ver?… ¡Clic!

-No sea infantil, hombre… Pare de sacar fotos, para que no le suceda lo mismo que le pasó a David López…

-Primero, doctor, sepa que no se dice “fotos”, y sí “selfies”. Y segundo, no sé quién es ese tal de David que usted acaba de mencionar.

-Pues entonces sepa que las selfies son extremadamente peligrosas… Bueno, por lo menos en algunas situaciones de la vida ellas lo son.

-Esos deben ser inventos suyos, porque no tiene un celular como el mío… Mire… Mire. Para facilitar, tiene cámara de los dos lados.

-El de David también tenía, y sin embargo, ya lo ve… No está más entre los vivos para contar el cuento, mi amigo.

-¿Qué cuento tenía su amigo?

-Él no era mi amigo… Ni siquiera lo conocía.

-Entonces, ¿cómo es que habla tanto de él?… En todo caso, si usted está enterado de algo nuevo, ¿por qué no desembucha de una vez?

-Lo único que sé, es que en España, ese hombre murió al tentar fotografiarse justo en medio del festival de toros que suele acontecer todos los años en “Villaseca de la Sagra”, una población española de la provincia de Toledo.

-Que chistoso está hoy, doctor. Donde se vio, morir por sacar un selfie…

-Usted es quien vive en ayunas… Para que sepa, pedazo de un ignorante, el individuo estaba presenciando una corrida de toros, y al intentar registrar con una selfie el momento de la colisión entre dos animales, David López no percibiera que un tercer toro venía por detrás en su dirección.

-¿Y entonces, qué?

-Que luego de tirar su propia foto, terminó por ser cogido por una de las guampas del animal, el que de un solo topetazo lo tirara hacia arriba y lo hiciera caer al suelo de manera muy violenta.

-¡Espantoso, doctor!… ¡Espantoso!…

-Horrible, es verdad. Así mismo lo ha descrito un testigo que estaba muy próximo de la víctima en el momento del accidente, quien afirmara que “David parecía un muñeco girando en el aire, después que el toro pasara por él”, agregando que fuera una escena bastante agresiva, algo extremamente impactante de ser presenciado al vivo.

-Imagino que el hombre habrá muerto en la hora…

-Pues parece que no, mi amigo. Antes de morir, David llegó a ser socorrido y llevado a un hospital, donde recibió cerca de dos litros de sangre. Pero la gravedad de las heridas no permitió que resistiese al accidente.

-Una circunstancia terrible, no hay duda, doctor.

-Para que vea, mi amigo, esas cosas no son comunes de suceder, y nos sorprenden. Cuanto a usted, que pasa el tiempo todo haciendo morisquetas frente a la cámara, tenga cuidado al cruzar la calle cuando salga de aquí, no vaya a resultar que un taximetrista con prisa se lo lleve por delante… ¡Hasta mañana!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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