Constancia


77-constancia

Tengo lo que tengo y nada más, pese a que ciertas veces mi mente trepide afligida entre la consolación y el llamado desconsuelo. Pero lo más curioso, es que nada en el mundo sustituye a la constancia.

Siento que por veces me duelen las sienes, no a causa de cualquier achaque, sino por una angustia que se origina en mi constante búsqueda por ese precario equilibrio que intenta fluctuar como nube lánguida entre remordimientos viejos que en su momento han quedado incrustados como reliquias que alguien engarzó en mi mente.

No es de dudar entonces, que mis raciocinios insistan en conducirme al sacrificio, pero doy gracias a ese menudo salvavidas que poseen mis sentimientos, y con él me evado como puedo de esa libación, para de a poco emerger del pozo como un náufrago empapado por tímidos sudores de dolor.

Anhelo lograr un día estrechar un entendimiento que sea definitivo con mis sordas voces internas; pero, mientras tanto, cargo con ellas por el mundo, sintiéndome un poco desolado, ya que ansío verdades y no reflejos, de los hechos y aun no desechos, de esas presencias fantasmales, retratos nebulosos y a la vez espejo de lo que vieron un día y de lo que ya no está, pero que me siguen y persiguen y, si bien estos no resultan una compañía clamorosa, de poco y nada me sirven sus parodias de muerte.

En suma, he logrado darme cuenta, quizá no a tiempo, que únicamente la constancia y la decisión lo consiguen todo. Esto se debe a que el talento no es capaz de sustituirlo, pues nada es tan corriente como los inteligentes frustrados que nos circundan. El genio tampoco lo es, ya que resulta ser típico el caso de los genios ignorados que con pasos errantes deambulan por el mundo. Ni siquiera la educación está capacitada para sustituir a la constancia, ya que el universo está lleno de fracasados bien educados.

Dejando de lado esas continuaciones, logré convertirlas en trazos lineales del tiempo, imitación de lo inimitable, y siento que hoy ya estoy más lejos, y más seguro.

El Otro Cráneo de Hamlet


“Ser o no ser”, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?… Así lo escribió William Shakespeare alrededor del año 1600 en la primera línea de un soliloquio de la obra “Hamlet”.

Claro que aun existen controversias sobre ese pensamiento shakespeariano, y por esa época Brasil ni era Brasil. A bien verdad, estaba lejos de serlo, no obstante ya daba señal de querer ingresar para la historia no por causa de la corrupción sistemática de sus políticos. Por lo menos eso es lo que indica un reciente estudio que ha sido realizado por la “Universidad de São Paulo”, Brasil, y por el “Instituto Max Planck”, de Alemania.

Estos investigadores afirman haber encontrado, en tierras brasileras, un esqueleto que indica ser el más antiguo caso de decapitación humana en las Américas… Hoy día eso ya mudó bastante y sólo se ejerce el descabezamiento bancario, que es peor.

En todo caso, el hombre -sin cabeza-, que estiman tendría 30 años antes de defuntar, habría muerto hace 9 mil años. Por tanto, de acuerdo con los relatos -no del descabezado, por supuesto-, la decapitación tendría acontecido durante un ritual religioso aunque esa no sería la causa de su muerte. Los expertos en esas cosas de cabeza fuera de los hombros, afirman que el individuo puede haber tenido la cabeza arrancada durante la realización de un “sacrificio” después de su muerte… Hoy día ese tipo de sacrifico ya se realiza en vida, principalmente para poder llegar a fin de mes con algunas monedas en el bolsillo.

Como sea y fuere, a pesar de algunas teorías que fueron ventiladas, los investigadores han descartado que el cráneo sea un “trofeo de guerra”, y han partido más para la hipótesis religiosa. La parte del esqueleto fue encontrada en la ciudad de “Lagoa Santa”, estado de Minas Gerais, en la caverna “Lapa dos Santos”.

Dicen que el cráneo fue encontrado en 2007 y ha sido estudiado desde entonces. Cuando fue encontrado, él estaba enterrado a 55 centímetros de profundidad y separado de los demás huesos encontrados. Según los especialistas, la certeza es que la decapitación fue realizada utilizando una piedra afilada.

Con esta confirmación, las Américas mudan drásticamente esa parte descabezada de su historia. Es que hasta surgir este caso brasilero, el más antiguo y conocido de decapitación humana documentado en el continente, era proveniente de Perú y habría ocurrido hace 4 mil años.

El caso que la localización de la decapitación también intrigó la os especialistas. Eso, porque las civilizaciones andinas estaban más implicadas con ese tipo de ritual, diferente de las que habitaron en lo que hoy es Brasil. Con todo, parece que la posición del cuerpo, sin embargo, puede ayudar a resolver ese problema.

Estos afanosos arqueólogos afirman que el cráneo fue encontrado muy próximo a dos manos amputadas que cubrían sus ojos… Tal vez en una postura clásica de quien no quiere ver la muerte llegar.

Ergo, hoy en día, afirman que los antropólogos entrarán en acción para intentar descubrir las motivaciones de la decapitación “brasilera”, hasta ahora la más antigua de las Américas, tiempo en que aún no existía Evo, Lula, Maduro, el Tuerto, Correa y otros descabezadores de sueños… ¡Tenebroso!

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