Las Fuentes Pueden Ser Numerosísimas


A lo largo de su vida, Ryszard Kapuscinski supo conjugar lo mejor del periodismo con la literatura. Consta que este polaco nacido el 4 de marzo de 1932, desfiló por la Universidad de Varsovia para estudiar Arte e Historia, aunque luego pasó a dedicarse al periodismo y se desempeñó como profesor en varios centros universitarios y en otras instituciones por el estilo, como la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (creada por Gabriel García Márquez).

Kapuscinski fue autor de libros como: “El emperador” (sobre el emperador de Etiopía, Haile Selassie), “El Sha” (Sha Mohamed Reza Pahlevi), “El Imperio” (acerca de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), “Ébano” (una antología de reportajes situados en África), “La guerra del fútbol”(enfrentamiento entre Honduras y El Salvador), “Los cínicos no sirven para este oficio”, “Un día más con vida”, “Los cinco sentidos del periodista”, “El mundo de hoy” y “Viajes con Heródoto” (un homenaje al primer historiador griego), entre muchos otros.

Por tanto, Ryszard Kapuscinski, el periodista que fue calificado como el “reportero del tercer mundo”, dijo durante una de las varias entrevistas que concedió, que las fuentes que utilizaba para construir sus textos periodísticos eran varias:

“Hay tres tipos -dijo-: la principal son los otros, la gente. La segunda son los documentos, los libros, los artículos sobre el tema.

La tercera, es el mundo que nos rodea, en el que estamos inmersos: los colores, las temperaturas, atmósferas, el clima, todo eso que llamamos imponderabilidad, una palabra que es algo difícil de definir y que, sin embargo, es una parte esencial de la escritura”…

Por tal motivo, se aconseja a los estudiantes universitarios de hoy, que recuerden siempre esta definición de Kapuscinski, ya que cuando el escritor polaco apunta a la gente como fuente de información, no hace más que referencia a las personas que viven en las ciudades del mundo.

Por tanto, si pensamos solo en nuestro pueblo o en cualquiera, donde viven centenares, millares o millones de personas, podemos concluir que tenemos el mismo número de fuentes y también de historias.

Hace varios años, en Argentina, fue publicado un libro sobre las fuentes. La publicación tenía 600 páginas y explicaba detalladamente el manejo de las fuentes. Quién no pudo echar mano sobre ella, puede que la encuentre en alguna biblioteca, o en todo caso que lea otra obra escrita por Sibila Camps y Luis Pazos. Se llama: “Así se hace periodismo” cuando se proponen explicar, de la manera más pragmática posible, como funciona una redacción, e incluye una lista de fuentes que está encabezada por la “observación directa” del reportero para cumplir sus tareas.

Como fuente de información, luego le sigue la gente en la calle, los documentos, los archivos y contactos, e inspirado en los consejos de Ryszard Kapuscinski, los libros y la experiencia propia.

En todo caso, no sería mal pensado pedirles a mis amigos que intenten escribir una noticia del barrio donde residen. Para construirla, pienso que el requisito fundamental debería ser la utilización de al menos cuatro o cinco fuentes, ya que insisto en decirles que para mí, el periodismo sin fuentes no existe y eso es lo mismo que decir que no pueden existir los reporteros sin contactos… ¿Qué tal probar?

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