Insectos Nocturnos


23- insectos nocturnos

Bien que en lugar de escribir este cuentito podría haber hecho otra cosa, pero no sé qué otra cosa hubiese podido hacer, ni si ello me habría salido mejor que este cuento.

…Noche ya después del nublado atardecer y el comedor era espacioso. Lo ataviaba altos muebles oscuros y un gran reloj con pesas de bronce estaba colocado al lado de un gran cuadro al óleo en donde perdices y liebres muertas se mostraban colgadas de las patas dando la impresión de continuar a morir interminablemente o estar fijadas en una muerte intemporal.

Como faltara la energía, el ambiente era alumbrado por una lámpara a queroseno que había sido suspendida del techo y un candelabro de tres velas estaba colocado sobre el centro de la mesa. No obstante, en noches como esta, socavada en rachas por la insidia de un viento norte, un viento de bocanadas casi calientes, oloroso por momentos a los sudores nocturnos, tormentoso y a su vez presagiador de torbellinos, exigía la ventana abierta.

En noches así, las luces de los hombres suelen atraer una gran cantidad de insectos voladores, y esta no fue una excepción. Rondando la llama del queroseno y haciendo temblar las de las velas, golpeado contra el tubo y pantalla de la lámpara y posándose cargosos en su barroca fábrica de arabescos metálicos, cayendo a veces a la mesa con las alas chamuscadas y aleteando otras veces al ras del mantel, chocando contra vasos y copas, jarras, salero, botellón de vino, hubo ejemplares que se convirtieron en algo así como vivas, inadecuadas y molestas ilustraciones de un manual de entomología.

El cuadro se veía iluminado más por las intranquilas vivas velas que por la luz dormilona de la lámpara, cuando una mariposa de las grandes se posó debajo, en el marco, justo allí, en donde las liebres y perdices colgadas de las patas seguían muriendo sin término.

Se vieron en el comedor, entre el cargoso bicherío, además de las infaltables moscas domésticas y los puntuales cascaruditos, diferentes variedades de mariposas, varias langostas bobas, algunos isópteros ventrudos y zumbadores, numerosos caballitos del diablo, una media docena de aguaciles de largos abdómenes y alas como de mica y dos o tres vaquitas de San Antón. Y pudo verse también, apareciendo parada como en un pedestal sobre la naranja que culminaba una frutera de mimbres y desapareciendo sin que nadie la viera irse, una elegante, espigada, bellísima mantis religiosa, el conocido mamboretá, voraz carnicero, cazador de hábitos diurnos pero que suele no desaprovechar una noche muy clara, insecto de más que tigresca ferocidad con que es llamado comúnmente, a causa de su actitud de acecho que parece la de un orante piadoso, Tata-Dios, o El Profeta, y cuya hembra, pese a su apostura llena de misticismo, dice con deliciosa bobería un estómago, el mismo que no ahorra dos líneas después insecto de trágicas nupcias casi siempre asesina y devora al macho en seguida de la cópula.

Antes de dar por terminada la cena, el hombre de la casa comentó con voz penetrante:

-La tormenta y el viento norte han puesto cargoso al bicherío.

La esposa, ojos quietos, pelo tirante preso en una cola de caballo, negro y ya con hebras blancas, murmuró sin dirigirse a nadie:

-Deberíamos haber cerrado la ventana.

Apúrese… Estamos Cerca del Apocalipsis


Le aviso que suizo no es, por lo que carece de su común escrupulosidad puntual. Mismo así, un “reloj” ficticio que fue inventado hace 70 años para conseguir medir lo cuan próxima está la humanidad de su extinción, parece que volvió a mover sus punteros esta semana. En realidad, él estaba a 5 minutos de la medianoche (horario que representa la “extinción”) y el último día 22 fue “adelantado” en dos minutos, lo que lo deja solamente un “minuto” de lo que será el momento más próximo de nuestra decadencia final.

De acuerdo con los científicos del “Bulletin of Atomic Scientists”, el grupo que monitora la posibilidad de extinción de la humanidad, esto se debe a la negligencia de los gobiernos al rededor del mundo de querer atacar radicalmente el calentamiento global… Muy diferente a otros calentamiento humanos.

De acuerdo con las palabras de estos doctos, Estados Unidos, China y Rusia son los mayores villanos en el asunto, porque ni siquiera mandaron representantes a la última conferencia realizada en Lima, Perú.

Las reacciones contra tan delicado tema, según el “BAS”, están siendo tomadas en “cámara lenta”… “La ‘medianoche’ no es una hora cualquiera: simplemente significa la extinción de la raza humana y de la vida en nuestro planeta”, afirmó Kennette Benedict, la apocalíptica directora del “Bulletin of the Atomic Scientists”.

El tal reloj, oficialmente llamado de “Doomsday Clock” (“Reloj del Apocalipsis”) fue inventado hace décadas por el BAS para dar una idea al mundo de cómo el ser humano se aproxima de la autodestrucción. La creación de del mismo surgió luego del lanzamiento de la bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki, en Japón, cuando la esposa de uno de los científicos que anda a las vueltas con el “Manhattan Project”, fue quien idealizó la concepción gráfica del “Reloj”… El que no necesita de pilas; es sólo darle cuerda y pronto.

Es más, durante la Guerra Fría, el malévolo reloj se “aproximaba” de la medianoche siempre que la tensión entre EUA y la ex Unión Soviética se agravaba. El momento más próximo de la destrucción fue en 1953, cuando las dos superpotencias de entonces comenzaron a realizar testes con la bomba de hidrógeno. En todo caso, con el fin de la Guerra Fría, el puntero de los minutos del reloj alcanzó su mayor distancia de la “medianoche”, en 1991, llegando a 17 “minutos” de distancia.

En la colectiva de prensa dada por esta organización científica, los investigadores observaron que muchas de las consecuencias van mucho más allá de la catástrofe natural… “Gobiernos pueden perder estabilidad. El Océano Ártico pasará a ser un área de inestabilidad militar porque nuevas fronteras se formaran por allí. Crearemos un nuevo tipo de refugiado, los refugiados ambientales”, ilustró con lápiz gris, más bien tirando al negro retinto, el incoloro profesor Richard Sommerville, de la “Universidad de California”.

La última mudanza de éste perseverante medidor de tiempo fue en 2012, cuando el reloj pasó a estar a 5 minutos de la autodestrucción, luego del desastre nuclear de Fukushima y de la diseminación del virus H5N1… En todo caso, sobre la epidemia del Ebola y de las atrocidades y muertes causadas por el Boko Haram y los dementes del Isis, ellos se abstienen de decir nada.

Con todo, la decisión de estos científicos en adelantar las agujas del reloj en “dos minutos” indica que la humanidad se está destruyendo a pasos más largos… Por lo que razono con ligereza que si no termino ya este post y no voy lo cuanto antes al baño, la hecatombe me alcanzara en una situación periclitante… ¡Dios me libre!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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