Flores Marchitas


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Los cuentos suelen pasar de boca en boca, pero al ser repetidos una y otra vez, estos nunca mantienen intacta su historia. Veremos que tal sale éste.

…Sin fallar siquiera una vez que fuese, todos los meses Rosita iba al cementerio para depositar flores en el túmulo de su fallecido marido. Claro que para ella, esas visitas no eran una obligación, sino más bien una prueba del enorme respeto hacia su memoria y el vivo cariño que siempre tuviera por él, ya que ellos se habían dado tan bien en el relacionamiento conyugal.

“Mi marido, -repetía incesantemente Rosita para todas sus conocidas, junto a una tierna sonrisa-, siempre fue un hombre maravilloso. Él adivinaba mis pensamientos, hacía todos mis gustos y deseos. Y si bien, a causa de su trabajo, seguidamente se veía obligado a viajar permaneciendo por un día o dos lejos de casa, a la vuelta siempre me traía un regalito. Incluso, hubo ocasiones en las cuales yo no sabía por dónde andaba metido, pero él igual me telefoneaba, siempre apurado, pobre; tanto, que ni me daba tiempo a preguntarle en qué lugar se encontraba”.

A causa de esos lindos recuerdos, ella no podía dejar de prestarle su justa homenaje, llevándole siempre un ramo de las flores que a él tanto le gustaban. Cierta vez le habían mandado a casa un gran ramo con sus flores predilectas. Fuera un amigo que le hiciera esa gentileza. Pero en ese momento él no quiso mostrarle el origen de la tarjeta, que era por sí muy elogiosa, ya que eso de cierta forma a él lo violentaba, pues no se hallaba merecedor de tantos elogios y loores.

Sin embargo, una cosa Rosita extrañaba todos los días 15, que era justamente la fecha del mes que comparecía al cementerio. Es que al fallecido le gustaba mucho esa cifra. Decía que ese alguarismo le traía suerte.

El caso es que cada vez que iba, Rosita encontraba en el túmulo un ramo con las mismas flores que ella le llevaba, por lo que se preguntaba cómo podían durar tanto. Un mes entero. ¿Será que mi marido, mismo muerto, tiene un poder extra natural para que las flores no se marchiten?

Cierta vez ella se animó, y le contó dicha ocurrencia al padre de la iglesia que concurría, pero el sacerdote quedara medio estupefacto con el extraño relato y ella nunca más lo mencionó. Decidió que no tocaría más en el asunto, porque tampoco quería que la voz corriese entre los feligreses y luego estos la tomasen por loca.

El caso es que ella iba al camposanto a la tarde, hasta que un día resolvió ir por la mañana. Precisamente, ese día, su cuñada estaba de aniversario y la celebración sería por la noche. Hacía tanto que ya no cuidaba de su apariencia, que antes quería ir a la peluquería, para arreglarse un poco, ya que comparecerían muchos conocidos y ella no quería mostrarse abandonada.

Cual no fue su sorpresa, entonces, que esa mañana, al llegar cerquita del túmulo del fallecido, notó un grupo de personas, inclusive un par de chiquillos. Luego pensó: “de seguro, estarán enterrando a alguien al lado del sepulcro de mi marido”.

Pero, no, no era. Aquella gente toda estaba de pie frente a la sepultura de su marido. A pasos comedidos, Rosita fue acercándose, al punto que oyó a una señora de media edad, indicar a los niños:

-Hínquense de una vez, y recen por vuestro padre, que siempre fue muy bueno con ustedes.

Rosita les dio la espalda, largó las flores en un cesto de basura y se marchó a pasos decididos. ¡Nunca más volvió!

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Él


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Postrado y cabizbajo en medio del inevitable proceso de la nostalgia, Luis Alberto intentaba esconderse detrás de la pila de papeles que estaban depositados sobre su escritorio. Pero llegó a un punto en que no aguantó más, y paró de trabajar para pensar lo que había ocurrido entre ellos.

No tenía duda que se daban bien en la cama, y que paseaban siempre de manos dadas y se sentían felices en compañía de uno y otro. Con ese tipo de comportamiento entre ellos, todo le hizo creer en su momento, que sería un relacionamiento definitivo.

Paulatinamente, sin embargo, existió, sin que ellos lo percibiesen, una especie de hiato, como si un cristal se hubiese partido. De ahí en adelante las diferencias entre los dos se fueron acentuando. Claro que ella hacía fuerza para no percibirlo, pero él lo sentía en sus actitudes.

-¿Cómo un amor puede terminar así, sin que ninguno lo quisiese? -alcanzó a cuestionarse, pensativo, con la cabeza apoyada en sus manos.

Lo de ellos había sido un alejamiento gradual, que los había hecho sufrir mucho, sí, pero de cierto modo fueron impotentes delante de las circunstancias. A cierta altura le pareció imposible que eso estuviese sucediendo con ellos, y, más aún, luego después de un maravilloso periodo de entendimiento mutuo.

Tenía la mente confusa, pero él se negaba a ponderar las discusiones constantes, que si bien podían ser pasajeras, estas en verdad no lo eran, ya que quedaba siempre un cierto amargor interior en quien cedía.

Era como si ellos pasasen una goma de borrar apagando lo que hubiera sido dicho. Aunque eso solamente acontecía porque así ellos lo querían. Si bien esa no era la realidad, porque siempre permanecía escondido un resentimiento reciproco.

Luis Alberto no quería separarse de aquella mujer que le había dado tantos momentos de placer y con quien estableciera un entendimiento mutuo. Pero, silenciosa, una sensación desagradable le fue creciendo por dentro.

Hubo un punto en que los cortos momentos de felicidad que dividían ya no valían los de desagrado, y él sufrió mucho hasta tomar la resolución de marcharse.

Permanecer juntos era imposible, no tenía más coraje de continuar la vida como en suma la estaban viviendo ahora. Hasta que finalmente un día, juntó sus cosas y salió.

Sentía falta de ella, claro, pero sabía que había hecho lo mejor para los dos, antes que el odio construyese un nido en sus corazones.

Tenía claro en su entendimiento, que era un gran error querer arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tenía futuro.

Métodos Para Disfrutar del Muerto


Sin duda que el figurín de la pauta prohijada muchas veces puede estar lejos del que termina siendo adoptado por las personas como fórmula exacta para la módica resolución de sus problemas… Desde un punto de vista resignado, lógicamente.

Tal pronunciamiento filosófico no lleva en cuenta algunos entendimientos que dicen que la “pauta” es una norma o modelo que se tiene en cuenta para realizar algo, como por ejemplo puede ser: el comportamiento de sus mayores a uno le sirvió de pauta en la vida.

Con todo, sé que otros tantos del gentío, aquellos que siempre les gusta llevar las cosas al extremo, dirán que la “pauta” es tan sólo un instrumento para trazar rayas paralelas y equidistantes en un papel, o un simple papel en el que hay rayas paralelas y equidistantes y que se pone debajo de otro para no torcerse al escribir, lo que también llaman de “falsilla”, ya que nada más es que un conjunto de rayas paralelas de un papel, como el que se traza para no torcerse al escribir o el que se utiliza para la notación musical… No importando que la música termine siendo un bodrio.

Pues bien, independiente del criterio que el musiquero leyente adopte en este caso, al hablar de hábitos y estándar, es mejor nos lo explique entonces los familiares de un criminoso puertorriqueño de nombre Jomar Collazo.

Todo principió durante el transcurso del último domingo 18 del corriente mes, cuando este joven transgresor de las leyes universales creadas por los humanos, fue asesinado por causa de su relacionamiento -para nada amoroso- con el tráfico de drogas. Sin embargo, para consternación -no de sus asesinos, claro está-, el crimen aconteciera pocos días antes de cumplir su aniversario de 23 años, lo que causó gran consternación en la familia de este insulano bandolero.

Inconformados por no poder conmemorar los festejos de los 23 años de Jomar, los compinches familiares resolvieron postergar un poquito más su entierro para celebrar con el cadavérico susodicho cumpleañero, mismo que él estuviese muerto… Entonces, comenzó una fiesta macabra.

Como si nada, toda la familia se reunió normalmente en la casa de la madre de Jomar, y las festividades acontecieron como usualmente suceden en el figurín histórico de todos. Lo diferente, sin embargo, era la presencia del muerto, que permaneció en la fiesta sentado bien en medio de los demás asistentes de la pachanga.

Empero, antes de eso ocurrir fue necesario realizar algunos retoques en Jomar, por lo que su familia tuvo que pagar para que el cadáver apareciese en buen estado y con excelente aspecto, utilizando maquillaje. Luego después lo vistió con una de sus ropas preferidas en vida -un conjunto de abrigo deportivo muy mono- y lo dejó allí, sentadito en una mesa como si nada.

A más, durante el festejo Jomar estuvo siempre “interactuando” con la familia -aunque bailar no pudo-. Su madre lo besaba a todo o momento, y otros familiares se sentaron en torno de él para “jugar dominó”. Por supuesto que el cumpleañero hizo sus lances y hasta ganó algunos partidos, ya que las piezas eran manoseadas por un primo.

Para el corresponsal de la agencia Reuters que concurrió para reportar los hechos, los familiares contaron que a pesar de parecer extraño, lo sucedido estaba siendo encarado normalmente. Para ellos, fue la oportunidad de despedirse de Jomar de manera menos melancólica, pues él era una persona muy querida que ellos nunca más irían ver.

Qué decir, si todo esto se parece más a cuando uno se mira en el espejo, superficie dos veces engañadora porque reproduce un espacio profundo y lo niega mostrándolo como una mera proyección, donde verdaderamente nada acontece, sólo el fantasma exterior de las personas y las cosas, árbol que hacia el lago se inclina, rostro que en él se busca, sin que las imágenes de árbol y rostro lo perturben, lo alteren, le toquen siquiera… ¡Fantasmagórico!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Algunos Mudan Después de Casar


Para toda fémina ya fue casada o vivió algún tiempo con un sujeto, por supuesto que ya puede tener una idea de lo que diré. El caso es que una vez que se ha sellado un compromiso, por así decir, las personas acaban entrando en una zona de confort que puede ser más tóxica para el casamiento que tomar mate con hojas de ombú, o de cualquier otro daño que uno pueda imaginar.

Algunos masculinos afirman que la raíz de la cuestión no está realmente ubicada en un tubérculo, y que las vicisitudes ocurren por causa de la maldita enfermedad de Alzheimer que ataca tempranamente al hombre, en este caso: marido, pareja, novio eterno o como se le antoje clasificar al compañero perpetuo.

Pero parece que no es así, pues la especialista en relacionamientos Dra. Heavenly Kimes, se le ha dado por afirmar que: “No existe nada más estresante que el hecho de saber de memoria la rutina de su pareja”. Por lo que ella recomienda a las esposas de los olvidados a “mantener siempre a su pareja intentando adivinar el siguiente paso que ella dará”… Mismo de tacos altos o chancletas.

Lo ha dicho en la revista “The Stir” con la sana intención de que la mujer tome de vez la delantera en su relacionamiento, donde también les relató cuales son los gestos y actitudes del hombre que comúnmente van desapareciendo durante el relacionamiento. Por tanto, como la disculpa del mal de Alzheimer parece que ya perdió fuerza, vale que el distraído lector confiera lo que la doctora apuntó:

1) Andar al lado de ella – Parecería que eso es una cosa que acostumbra dejar a las mujeres confusas, puesto que la explicación es siempre la misma. Él le dice que anda más rápido, ya sean sólo tres o cuatro pasos adelante, porque sus piernas son más largas… Que ilusa, pobres.

2) Abrir las puertas para ella – Muchos maridos ni siquiera lo hicieron al comienzo del noviazgo; entonces, honestamente, hoy día las esposas se quedan sorprendidas cuando eso acontece. Pero al final de cuentas, ¿no deberíamos todos abrir las puertas para el prójimo? Con eso en mente, da para percibir lo cuan especial es la gentileza de colocar a los otros en primer lugar.

3) Llevarla para pasear – Es sabido que en todo buen casamiento, las parejas siempre encuentran un tiempo para pasar algunos fines de semana fuera de casa. Las cosas simplemente son así. Por tanto, si usted paró de hacerlo, no es una buena señal.

4) Comprar regalos para ella – Ni todo casamiento tiene un foco para regalos, o plata que sobre al fin de mes. Sin embargo, es de amplio conocimiento que hay mujeres que no están ni ahí con lo que su marido le pueda comprar, con tanto que él sea cariñoso, la escuche y le sostenga su mano seguidamente. Pero también está el hecho de que traerle dulces, flores o una pequeña joya de vez en cuando, es capaz de promover GRANDES emociones… Y la supuesta recompensa en la horizontal, lógico.

5) Sujetar su mano – Este es un gesto tan simple, y tan importante. Tomar la mano de ella anuncia para el mundo que ustedes son una unidad inseparable. Significa que él quiere tocar la mujer que lo hace feliz. Encima de todo, nos recuerda los primeros días del relacionamiento, cuando era imposible uno se cansar del otro y pensábamos que una hora ya era tiempo demás para permanecer lejos uno del otro… Y hacer aquello… Pero el maldito tiempo acaba por perjudicar esas cosas.

6) Le decir ‘yo te amo’ – Al comienzo era tan fácil pronunciarlo. Y uno decía “yo te amo” porque realmente quería a su pareja. Más bien, porque uno estaba tan metido, que uno u otro era todo para sí… Pero con el tiempo, la cosa muda.

En todo caso, de acuerdo con esta perita en cosas de parejas, uno no debe olvidar lo cuanto las palabras significan; y recomienda: “Eleve su pareja”… “Muéstrele que usted ama con palabras de afirmación. Haga elogios para él o ella tanto cuando los dos están solos cuanto en la frente de todos”.

No sé, depende, porque algo más se habrán de decir el uno al otro, y calculo que muchos darían no sé qué por saber lo que estarán cavilando cuando los rostros de ambos se muestren serenos, ya que al mismo tiempo puede ser la fisonomía de alguien que no está completamente en sí, la de alguien que ha escapado de un peligro y se sorprende de estar todavía vivo… ¡Sacrosanto dilema!

(*) Si le parece bien, visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/… Libros y e-book disponibles en Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; y en: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Las Pretensiones de un Soltero


Es factible que el grado de presunción del ser humano pueda variar tanto cuanto sus relacionamientos. A comenzar primeramente por las parejas. Por consiguiente, es fácil ver como muchas de esas yuntas creen estar dotadas de algún conocimiento raro, o hasta ser protagonistas de una gran historia de amor anacrónica… “Luego encontrarás a alguien”, le dicen ellos a sus amigos solteros, con aquella misma mirada que facilitarían a un pobre perro abandonado.

Por supuesto que además del tono condescendiente y extremamente arrogante con que estos palominos tratan a quien es soltero, a veces llegan al límite de usaren la expresión “alma gemela” en una conversión casual. Eso, cuando uno no tiene que aguantar la narrativa detallada de su viaje de luna de miel a cualquier parte, y aun tener que sonreír para cada una de las 2300 fotos de la pareja curtiendo la vida juntos. Por tanto, después de visitar su amigo casado, usted puede sentirse satisfecho con su vida de “soltero”, pero es justamente ahí que yace el peligro.

En todo caso, si usted tiene orgullo de ser o estar soltero, entonces tome cuidado, porque esa postura de autoconfianza a veces le puede salir por la culata, y puede llevarlo a hacer alarde de las mismas pretensiones que son comúnmente exhibidas por los solteros que no asumen el recalque. Como por ejemplo:

Hablar que “no tiene tiempo” para un relacionamiento, lo que inevitablemente implica en el hecho de todos los comprometidos ser perdedores en materia de amor. Es una manera egocéntrica de decir que personas ceñidas en relacionamientos son unos pobres de espíritu que no tienen libertad para hacer amistades y enfrentar desafíos.

Discutir regularmente todas las cosas que le gustaría realizar antes de “atarse” con alguien, como hacer un viaje de mochilero o escribir un libro, porque todos saben que esa “libertad para curtir la vida” acaba en el mismo segundo en que las ex-novias o ex-novios alteran su status en Facebook para “En un relacionamiento serio con…”

Inundar el feed de las redes sociales de todos sus amigos con máximas contra el casamiento. Después no reclame del tipo de atención que capturará con esa postura de “yo soy diferente y el resto es todo igual”.

Usar argumentos de personajes de series o filmes para justificar sus ataques a cualquier forma de relacionamiento amoroso. Con ese tipo de determinación, las personas acabarán realmente sintiendo pena de usted.

Improvisar en la hora de hablar lo “triste” que es, cuando un individuo entra en un relacionamiento, mencionando que “al final todos desaparecen”. Claro que puede rolar aquella etapa antisocial al comienzo de un noviazgo, pero eso de generalizar relacionamientos es casi siempre escupir para arriba en día de viento.

Querer demoler el concepto de casamiento cerca de personas que están ansiosas por casarse. Sinceramente, una cosa es no querer amarrar su burro, y otra es virar predicador quijotesco de la independencia afectiva, citando porcentuales de divorcio todo el tiempo como si usted fuese una “Nasdaq” del dolor de codo.

Decir lo cuanto está “enamorado de la ciudad” porque tiene la chance de tener una experiencia más profunda del lugar de que las parejas, ocupadas demás en el cuarto de un hotel para notar el edificio más alto de la ciudad.

Describir el tiempo que pasó soltero como un “periodo de descubrimiento”. Al final de cuentas, la introspección y el crecimiento personal quedan paralizados cuando un relacionamiento comienza, ¿no es verdad?

Hablar de lo contento que está por no estar atado a nadie en la frente de todos sus amigos comprometidos. Como si su vida fuese un genuino paseo de unicornio por el arcoíris del placer, estilo y éxito profesional.

Decir que está casado con su carrera. Puede hasta masajear su propio ego con ello, pero de hecho, es que hay mucha gente que no necesita dejar que desear en otros departamentos para realizarse profesionalmente. Óptimo si se le antoja dormir solo, pero es mejor dormir sin eso en la cabeza.

Reclamar de los convites de casamiento que recibe en las redes sociales. Pero por lo menos tenga el mínimo de decencia y reclame en privado, como un adulto.

Ponerse a distribuir consejos para las parejas como si estuviese ampliamente familiarizado con el tema relacionamiento. Claro que es mucho más confortable juzgar la convivencia a partir del puerto seguro del soltero.

Hablar sobre todas las cosas divertidas que usted puede hacer como persona soltera, incluyendo el hecho de “poder ir” a cualquier lugar cuando tiene ganas.

Cavilando sobre esto, imagino a aquellos que no están completamente en sí, actuando como quien ha escapado de un peligro y se sorprende de estar todavía vivo, con esas lágrimas que no caen y se consumen en los ojos, viviendo con ese dolor feliz, esa especie de felicidad dolorosa, ese ser y no ser, ese tener y no tener, ese querer y no poder… Del que habla por hablar porque no está pronto para encarar su bienestar a dos… ¡Desdichado hombre!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

No Queme su Filme con Ella


Piense mejor sobre lo que mencionaré a seguir, mí subyugado amigo, pues la película a que me refiero es otra. Por tanto, antes de que se le ocurra cometer ciertos actos perdularios en su vida, considere que el respeto de una mujer es como la virginidad: “después que la pierde, nunca más la consigue de vuelta”. Además, al contrario de lo que muchos caminantes piensan y opinan, si está casado, ellas no estarán dispuestas a largarlo sólo porque acabó de pegarlo en una viciosa mentira o porque lo atrapó in fraganti en los brazos de otra… Excepto que ello justamente ocurra durante aquellos días temperamentales e histéricos que mensualmente las mujeres tienen.

En todo caso y al contrario de lo anteriormente dicho, ciertos eruditos en asuntos tan ambiguos afirman que hay otras maneras más sutiles de mantener una mujer lejos de usted. Así que, para todo aquel que no hace el papel de indigno adúltero patán pero mismo así está soltero contra su propia voluntad, le propongo que descubra lo qué puede acabar por quemar su filme junto a ellas y evite a todo costo los cinco malditos hábitos que mencionaré a seguir:

Gozar muy rápido: Suele ocurrir, claro. De hecho, si acontece, es un escenario lamentable, no obstante incontrolable, cuando el hombre alcanza el orgasmo antes que su pareja. Por tanto, cuando los dos estén ejecutando los principios facundos del amor y tal hecho ocurrir, no se le ocurra pedir disculpas y alegar ser el culpado; apenas preocúpese con que ella se complazca también. Tanto sea con masturbación o sexo oral, con tal de que del mismo modo ella lo alcance.

Desistir fácilmente: Recuerde que una persona que desiste de las cosas con facilidad, difícilmente consigue construir alguna cosa en la vida -o en la cama-. La admiración es esencial para lograr mantener un relacionamiento vivo, pero si usted tiene ese espíritu derrotista estampado en su rostro, entonces está fuera de escena. Además, recuerde que personas que desisten rápido, generalmente no son muy confiables que digamos, pues tienden a decir una cosa y hacer otra.

Ser muy celoso: Muchos afirman que los celos son una cosa divertida. La falta de ellos en un relacionamiento puede llegar a levantar sospechas de ambos lados, una vez que la sensación que se siente es que nuestra pareja no tiene miedo de perdernos. No en tanto, sentir celos demás también puede llegar a ser patético. Por supuesto que eso no significa que usted debe ponerse paranoico cuando ella sale con amigos hombres, ni pretender dar trompadas en cualquier sujeto que mira para ella en un bar o en la calle. Razone que al hacer ese tipo de cosas, usted demuestra que no tiene autoconfianza. Es natural tener instinto protector, empero, canalice sus sentimientos para probar lo cuanto usted se importa por ella, y no cuan inseguro es.

Odiar su empleo y no hacer nada para mudar: Si usted no tiene ambiciones y detesta lo que hace, entonces, mi amigo, prepárese para permanecer solo en esta vida. A nadie le gusta rodearse de personas que se la pasan reclamando constantemente de la vida y de su carrera profesional y al mismo tiempo no salen del lugar. Doctos en el asunto afirman que las chances de que alguna mujer se sienta atraída por un hombre cobarde que teme mudar su propia vida, son muy remotas.

Obvio que ni todo el mundo tiene el empleo de los sueños, pero si usted es demasiado perezoso para mudar o al menos aspirar por algo diferente, será muy difícil que pueda convencer a una mujer de que usted tiene control e integridad. Evidente que tampoco hay necesidad de amar locamente lo que se hace -hasta porque eso sería una ilusión-, pero al menos lo que usted necesita es tener un plan, un hobby o hacer cualquier cosa que lo entusiasme… Menos masturbarse, obvio.

Mandarse mudar cuando es conveniente: Hay quienes afirmen que existen tantas incertezas a nuestro alrededor y tantas personas actuando por conveniencia, que todo lo que sea diferente se destaca. Por consiguiente, la mujer está siempre en busca de alguien con quien ella pueda contar en los momentos cruciales, pero si usted, como una vil rata se le ocurre abandonar el barco antes de que su hunda, o sea, justamente cuando ella más lo necesita, eso hará, automáticamente, que usted deje de ser atrayente a sus ojos.

Con todo, leyendo este asunto hasta el final, es posible notar que ciertos sujetos de carácter egoísta no están dispuestos a que nadie se lo eche en cara sin que tenga que arrepentirse más tarde de ello, y a su vez quieran parecer notables productos del sistema económico-político-social que nos guía: la ostentación… Mismo que ellos no sean ricos y tengan que endeudarse para parecerlo, no obstante anden con agujeros en los calcetines… ¡Bueno, esa ya es otra película!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La Culpa del Adúltero Viene de los Huevos


No, no es necesario que usted ahora se baje los calzoncillos para ver, o que a su mujer se le antoje revisarlo, pero tenga en cuenta que tener “testículos grandes” puede ser un indicativo de que existe “gran potencial de infidelidad” de su parte. Como ve, me tomo la molestia de avisarlo luego de enterarme de una conclusión a que se llegó en un estudio que fue realizado por científicos de la “Universidad de Oslo”, Noruega.

Por lo menos eso fue lo que le dijo el investigador Petter Bockman al periódico inglés “The Telegraph”, cuando declaró: “Si el macho va a fertilizar a la hembra y no tiene ningún competidor cerca, él necesita apenas de una cantidad suficiente de espermatozoides para alcanzar el óvulo. Empero, cuanto a la compañera que está a su lado, es inteligente de parte de ella que ésta opte por algo que ofrezca una mayor cantidad de semen”… Pienso que de glotona, nomás.

Esta lógica se diseña por cuenta del flujo abundante de semen en testículos mayores, pues de acuerdo con estos investigadores, una mayor cantidad de esperma genera mayor chance de reproducción, lo que llevaría a la procura de nuevas parejas.

Tal raciocinio se debe a que, utilizados en la investigación, los chimpancés Bonobos tienen grandes testículos y su costumbre es aparear en grandes grupos. Por otro lado, los gorilas, con órganos una vez y media menor, se aparejan en dupla… Lo que también puede ser su caso si es que sus ancestrales descienden de ellos.

Pero independiente de tan prodigioso descubrimiento bagual, ya que las mujeres se han quedado con la pulga atrás de la oreja, queda la pregunta del millón: ¿Por qué los hombres son infieles? Pues acredite o no, no es sólo por causa del sexo o el tamaño de los genitales del susodicho. Según un estudio realizado por M. Gary Neuman, psicólogo y autor del bestseller sobre traición en el “New York Times”, parece que cerca de la mitad de los hombres dicen que ya engañaron porque se sintieron desatendidos por sus esposas. Y apenas el 7% lo hicieron por causa del deseo sexual por otra persona.

En todo caso, independiente de lo apunten las encuestas, las mujeres quieren saber ¿cómo hacer para mantener su marido lejos de cometer una traición? Pues bien, ya que siempre ando acompañado de ese espíritu benemérito que me caracteriza desde que nací, les expondré a seguir, con todas las letras, algunas razones apuntadas por Neuman de porqué exactamente los hombres traicionan a sus queridas esposas y, mejor aún, lo qué una abnegada compañera puede hacer para mudar la curva del relacionamiento… El que ya va rumbo al infierno.

El tipo no se siente atrayente (por lo menos no para usted) – No es porque él sea hombre que usted no necesita elogiarlo y decirle cuan atrayente es. Mismo que estén juntos hace varios años, aun así es necesario hacer elogios constantemente, mostrar curiosidad sobre su trabajo, reparar en su cuerpo, su ropa, o lo que sea… Además de criticarlo, obvio. Es que si su mujer no lo hace, de por cierto que el marido encontrará quien lo haga por ella.

El sujeto cree que puede zafarse – Para algunos hombres, basta la falta de consecuencias para practicar la infidelidad. O sea, ser la esposa de alma buena que deja a su marido suelto por ahí, es bien arriesgado. Todo tiene un límite en esta vida. Defina los límites entre ustedes dos y mantenga la rienda corta. Es mejor ser una mujer firme pero sin necesidad de ser celosa al extremo, de que andar de paseo con guampas por ahí.

Su ego está machucado – Ciertas veces, una situación difícil puede hacer que el hombre dude de sí mismo y de su propia capacidad, aún más si la cosa envuelve trabajo. Si ocurrir: ¿adivine lo que hará? Ira procurar una forma de levantar su propio ego, sólo que en la cama de otra mujer. Por eso es tan importante que usted lo elogie y refuerce sus buenas cualidades, manteniendo vivo el eslabón que los une. Es que si él se siente comprendido en un dado momento complicado de su vida, ciertamente irá en su busca para levantar su ego nuevamente, y no una otra mujer.

Los sentimientos de ella nunca son prioridad – Cuando el individuo es un mujeriego y no da la mínima para la traición, generalmente él también no da la mínima para lo que su mujer piensa o quiere. Primero está él y sus voluntades, después vienen las de su mujer. Por tanto, abra el ojo y espere todos los tipos de disculpas de un sujeto así, porque éste no tendrá escrúpulos en la hora de mentir y en su egocentrismo no hay lugar para su pareja querida.

Él no se siente importante para usted – Y seguramente esta vez no la engañará por sexo, y sí para sentirse importante para alguien. Por tanto, mujer, si él percibir que eso hace parte da su “lista de cosas a realizar durante el día”, probablemente también no le dará exclusividad.

Está molesto pero no lo admitirá – Digamos que un marido que guarda para sí en vez de hablar lo que lo está incomodando, es más vulnerable a cometer una traición. El problema de lidiar con personas así, es que muchas veces ellas no le darán ninguna chance de saber porque están fastidiadas con usted. Por eso, deje claro a su marido que cuando algo esté incomodando a cualquiera de los dos, ambos tienen que sentarse y conversar sobre el asunto.

Usted lo acusa constantemente de traición – Así como existen hombres posesivos y controladores, también existen mujeres neuróticas y celosas al extremo. Si por acaso usted es de ese tipo, recuerde preguntarse siempre por qué está sintiéndose insegura en el relacionamiento… ¿Las horas de trabajo y los hábitos de su marido mudaron drásticamente?… ¿O su padre engañó a su madre en su infancia y ahora cree que todo hombre es como su padre? Cuando la duda llamar a su puerta, siente y converse con su marido, pero jamás lo acuse sin pruebas. Si usted permanecer martillando en la misma tecla, eso puede intrigarlo y levarlo a la traición (sólo que de esta vez no será en su cabeza).

El sujeto quiere que usted sepa que él no está feliz – Cuando él muestre esa señal de alerta roja, todo lo que usted tiene que hacer es estar atenta para no dejar los meses pasar sin resolver la situación. Si intentar disfrazar una relación que no existe, él comenzará a envolverse en un mundo que no la incluye. Prestar atención y ser una buena oyente de su pareja puede economizar tiempo, dinero y, posiblemente, salvar su relacionamiento. Un buen casamiento es una sociedad, y por ello ambas partes necesitan trabajar duro por el bien estar de una y otra parte.

Evidente que para muchos y muchas todo esto puede parecer una inconsecuente estupefacción de mi parte, no en tanto, les advierto que hay quien guste, ya que éstos actúan como los psicoanalistas Frank Philips y Wilfred Bion, a quienes les gustaba pasar tardes enteras a preguntar a sus pacientes cosas que, en verdad, estos lo sabían desde su infancia… ¡Puro mimetismo tropical!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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