Nada más que Hablar por Hablar


El hecho de hablar, no es más que la función de proferir palabras para darse a entender ante otros. Es la condición de emitir sonidos articulados para comunicarse con las personas y darles a entender a ellas algo que se quiera decir y, con adverbios “mal o bien”, manifestar en lo que se dice, cortesía o benevolencia, o al contrario; o emitir opiniones desfavorables o adversas. Y evidente, también sirve para pronunciar un discurso.

Pero el verbo “hablar”, en el sentido de “reprender o regañar” que se usa en varios países, es un ahorro innecesario de palabras, como si: “¡Yo le hablé enérgicamente al presidente…!” pudiera reducirse a un simple: “¡Yo le hablé al presidente…!”, sobrentendiéndose que se trata de una reprimenda.

¡Háblale a la Vero!, o peor todavía: ¡Ve, ‘Háblale’ a la Vero!, suelen ordenar las mamás a sus esposos cuando estos llegan a casa cansados del trabajo, endosándoles sin más ni más las funciones de verdugos, pues no les piden que le “hablen” a la nena, sino que lo hagan en tono amonestador y un contenido castigador.

En cualquier país que se hable bien el castellano, la respuesta masculina sería un ingenuo: ¿Hablarle a la Verito sobre qué?… ¿Acaso sobre la inmortalidad del cangrejo o las cualidades de la Revolución del Siglo XXI?… ¿Sobre los triunfos de la diplomacia internacional de nuestro país?… ¿De qué le hablo a la Verito?

Sin embargo, en varios países sus habitantes tienen su propia manera de vapulear sin compasión al idioma sin necesidad de recurrir a la ayuda de los hermanos Castro o a los pajaritos del compañerito Maduro, la contestación del consorte, conocedor de la intención conyugal, será un automático: ¿Y por qué?… ¿Qué es lo que hizo la Verito?… ¿Cuán grave fue su acto indisciplinarlo?… Investigación previa del nombrado juez familiar, para según eso, dosificar el castigo o la consiguiente “hablada” a la niña malcriada.

Me pregunto si los días jueves de todos los jueves de los años pasados y aparentemente de los jueves por venir, nuestro eximio orador nos “hablará” o nos “hablará”, porque hay que diferenciar, según hemos intentado explicar en los párrafos anteriores, que para los habitantes de “shunsholandia”, “hablar” no es lo mismo que “hablar” o “hablar” puede significar “hablar”.

¡Hablar a los niños porque no hacen los deberes es una cosa y hablar con el jefe sobre asuntos de la oficina es otra totalmente diferente!

Con el respeto que se merece un individuo que lo sabe todo y ocupa la posición que ocupa, creo que valdría la pena preguntarle si este jueves o el próximo o el siguiente, “hablará” o “hablará” a los ciudadanos lo que ellos esperan que les diga, pero que al final nunca les cuenta… ¡Esperemos!… Sentados

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Anuncios

Mitos y Mentiras que Asombran Octubre


Al gentío le gusta decir que las elecciones tienen mucho en común con un partido de fútbol. No es de dudar, porque aquí en Latinoamérica parece que todo lo que ocurre tiene mucho en común con un partido de fútbol. En todo caso, pretendiendo evaluar la nueva jornada electoral que se aproxima, algunos “expertos” están aportando conceptos que, muy al estilo de lo que sucede en el principal deporte de masas, suelen estar basados en falacias y mitos. Por tanto, lo invito a que repare en algunos de los más habituales que ocurren, y ciertamente sucederán en la recta final electoral.

1) “En esta campaña no hay propuestas”. Esta frase ha sido habitual en casi todas las campañas de las que uno ha sido testigo, pero en pocas como la presente ha sido menos real. Si algo abundada en ésta, son propuestas de todo tipo, pelo y color, desde la lanzada prometiendo reducir el Ejército y destinar esos recursos a la educación, hasta el planteo que propone crear una nueva guardia nacional militarizada para reducir la inseguridad. Evidente que los candidatos no son bobos, ya que se tratan de propuestas bien específicas en los temas que generan mayor preocupación ciudadana.

2) “El bolsillo es lo más importante a la hora de votar”. Otra frase trillada desde tiempos inmemoriales, pero que hoy recibe un duro desmentido. Si bien la economía nacional da síntomas de estar estancada en una meseta preocupante, la situación de los bolsillos de los ciudadanos, en general, hace mucho que no era tan positiva. Sin embargo, lo que vemos, es que las encuestas están mostrando que el oficialismo ha venido perdiendo terreno en las preferencias populares, y que la oposición unida no solo la supera nominalmente, sino que ésta tiene buena chance de derrotarla en octubre. Al menos, mucha más chance de la que nadie le daba hace uno o dos años.

3) “La división interna oficialista no despierta demasiado interés”. Incluso la señora presidente ha estado apoyando esta visión afirmando que “será como bailar con la hermana”. Lejos de eso, es mucho lo que parece jugarse en la próxima elección. O al menos así lo hace sentir la masiva apelación al voto de algunos sectores, especialmente aquellos vinculados ex gobernador minero, con el argumento de que lo que se decida en octubre será determinante para el equilibrio de fuerzas entre sectores. Un equilibrio que ha sido muy conflictivo estos años, y que a su vez promete ser vital para saber qué tipo de gestión tendría un cuarto gobierno petista, si es que ganan.

4) “Al pueblerino le encanta votar”. Este es otro clásico de las previas electorales que parece bastante devaluado. Según predicen los encuestadores, la participación en la próxima elección será la más baja desde su instauración, donde se presiente que rondará entre un 60 y 70%… Lo que es pésimo para los resultados finales.

5) “La política no genera interés en la gente”. Esto es más complicado, porque afirmar que esa frase no es cierta, parece contradecir el punto anterior. Pero no es tan así, ya que una cosa es la política en general, y otra es la política interna partidaria. En una sociedad donde los vínculos de pertenencia con los partidos parecen ir perdiendo furor con cada generación, no es raro que menos gente se sienta tentada a participar en las definiciones internas de los mismos. Sin embargo, hay señales que muestran que “la gente” sí tiene interés por los temas políticos en general. Basta ver las listas de noticias más leídas en las versiones web de los diarios, o el rating de los informativos de TV (mayormente dominados por noticias políticas) para notar que el interés ciudadano por la cosa pública todavía está vivo. Si a eso sumamos la orfandad de propuestas periodísticas y hasta humorísticas políticas, abundantes hace unos años en la TV, que tanta gente siga interesada resulta meritorio.

De hecho, cada extranjero que llega al país en estas fechas, expresa su sorpresa por el grado de participación política que se ve por las calles, algo inimaginable en Europa o EE.UU. Visto por otro ángulo, la realidad es que todas las teorías que he expuesto no dejan de ser puras especulaciones de mi parte, ya que quien tiene la autoridad para decir mañana cuáles son verdad y cuáles son mentira, será el propio ciudadano que se encontrará a solas con su conciencia y con su voto en el cuarto oscuro… ¡Menos mal! Pues por lo visto, la bandera del ganador de la contienda de octubre no tendrá el mismo color de aquel submarino ruso que capitaneaba Marko Ramius, interpretado en el cine por Sean Connery… ¿Recuerda el nombre?

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: