El Nieto de Noé También Tenía Barquito


Teniendo en cuenta que la memoria es corta, rescato que en la tradición judeo-cristiana, el diluvio se narra en el “Génesis”, donde se cuenta cómo Noé construyó un arca en la que salvó a su familia y también tomó siete en siete, el macho y su hembra, y de toda bestia que no es limpia solamente dos, el macho y la hembra. (Génesis 7:2), siendo estos los únicos sobrevivientes en todo el mundo… Por lo que los de género dudoso los dejó afuera.

Como sea y fuere su predilección, en otros textos judeo-cristianos considerados apócrifos, tales como el “Libro de Enoc”, se muestra que la historia del diluvio no sólo fue un castigo hacia los hombres que obraron mal, sino principalmente en contra de un grupo de ángeles llamados vigilantes, y los hijos gigantes de éstos llamados “nefilim”… Que no se puede confundir con “Netflix” que se usa para ver series y filmes online.

Estos seres, según estos textos, habrían sido los causantes de un gran daño y desequilibrio entre los hombres, por lo que Dios habría decidido castigarlos y limpiar la tierra del mal producido por ellos, mandando este diluvio… Lo que bien podría repetirlo hoy día si se le antoja eliminar todo el mal que nos acosa a diestra y siniestra.

Indiferente de las posibles ocurrencias futuras de Dios, se sabe que en la ciudad de Shurupak, una antigua ciudad sumeria cuyos restos se encuentran localizados en el yacimiento de Tell Fara, a 200 km al sureste de Bagdad (en Irak) y a 70 km al sudeste de Babilonia, un día se produjo una gran inundación fluvial que se encuentra probada arqueológicamente y que ha sido datada mediante el método del radiocarbono hacia 2900 a. C.

Referente a la existencia de la bendita Arca, existe la versión de que “en el siglo XX fueron encontradas en la cumbre del monte Ararat pruebas fehacientes de restos de una embarcación aceptadas por la arqueología”. Las presuntas pruebas apoyadas por grupos creacionistas serían las siguientes: “en los últimos cincuenta años, tras la aparición de unas polémicas fotografías en las que, según algunos investigadores, se apreciaban en las estribaciones de esta montaña formaciones naturales que ellos creen que podría ser restos de madera que habrían pertenecido a dicha Arca, las cuales no fueron consideradas concluyentes arqueológicamente”.

Con todo, ahora, los destrozos relativamente bien conservados de un viejo barco de 18 metros, que se calcula tenga cerca de 4.500 años, fueron desenterrados en la necrópolis de las pirámides de “Abusir”, cerca del Cairo. Por lo menos fue lo que anunció días atrás un equipo de arqueólogos checoslovacos para descubrir su hazaña como “descubrimiento notable”.

Dicho barco, enterrado en una cama de piedras cerca de una Mastaba (sepultura que tradicionalmente abrigaba notables del Egipto Antiguo) debe “pertenecer al dueño del túmulo, una personalidad de altísimo escalón en el Gobierno de la época”, comentó el checo Miroslav Barta, que comanda la misión, en un comunicado del ministerio de Antigüedades de su país.

Quien no conoce, Abusir, a cerca de 20 quilómetros al sur del Cairo, es un sitio arqueológico que contiene pirámides de varios faraones, aunque de tamaño mucho menor que las de Gizeh, localizado en el suburbio de la capital egipcia.

Empero, como esta sepultura “no está localizada inmediatamente al lado de una pirámide real, el propietario del túmulo probablemente no era un miembro de la familia real”, alerta Barta en el texto, evocando a su vez un “descubrimiento notable (…) que contribuirá para comprender” técnicas de construcción de barcos en el antiguo Egipto y “su lugar en los ritos funerarios”… “Porque donde hay un barco, puede muy bien haber muchos otros”, conmemoró Barta, del Instituto Checoslovaco de Egiptología, que previó nuevas excavaciones en la región… Pensando ya que algún nieto de Noé fundó en dicho lugar un astillero.

“Mismo que el barco esté localizado a cerca de 12 metros del Mastaba (…), su orientación, tamaño y cerámicas muestran que existe una alianza clara entre esta tumba y el barco, los dos datando del final de la tercera o del inicio de la cuarta dinastía, más o menos del 2.550 del periodo precristiano, explicó él en el comunicado del ministerio.

“Las planchas de madera fueron mantenidas juntas por estacas de madera que aún son visibles en su posición original”, afirmó. “De forma extraordinaria, la arena del desierto que cubrió los materiales vegetales conservados encubrió todo junto” y se nota que “algunas de las cuerdas que aseguraban la estructura del barco aún están en el lugar”.

Pues bien, en esa musical relación entre lo divino y sagrado, imposible olvidarse de Gregorio I, el Papa que adaptó villancicos que llevan su nombre en la liturgia de los cultos, mismo sabiendo que ni todo fiel es culto y que el propio Gregorio, un gregario… ¡Bombástico!

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El Verdadero Beso Animal


Lo aprendimos en la escuela: humanos son animales, se comportan como animales… Más tarde, a esos mismos perseverantes en el aprendizaje se les ha ido inculcado que el ser humano se interesa por otro de su misma especie no apenas por cuestiones ligadas a la personalidad, inteligencia o estilo, sino también por el “vaho” -no necesariamente de las sudoríparas axilas-, de las hormonas que son liberadas por el cuerpo. Por tanto, la cosa es química y no hay como negarlo.

Con todo, es caso de preguntar: ¿Por acaso alguien ya vio a algún animal besándose?

No es un dato científico, pero la gran mayoría de bípedes claudicantes que andan por ahí, afirma animales no se besan. Puede que hasta algunas especies refrieguen sus rostros, pero nada de besos en sí.

¡Respuesta equivocada, mí vertebrado leyente! Científicos afirman que los chimpancés se besan, aunque eso ocurra sólo entre los machos de la especie, y como forma de reconciliación entre ellos. Además, el “bonobo” -que no es igual que lo hagan a uno de bobo-, un primate más conocido como “chimpancé pigmeo”, también se besa y hasta usan sus lenguas, así como también tranzan así que se conocen, sin mucha ceremonia ni rodeo. Visto así, su beso no parece realmente tan romántico como cualquiera pueda imaginar.

En todo caso, excepto estas especies, nada de beso entre animales. El beso, mismo, sólo ocurre entre los humanos, aunque no esencialmente tal acto sea aceptado en todas las culturas.

Un estudio realizado conjuntamente por las “Universidades de Nevada e Indiana”, en Estados Unidos, llegó a estudiar 168 sociedades en todo el mundo, y descubrió que apenas el 46% tiene el beso como algo romántico. Y que algunas de esas sociedades, como la tribu de los “Meinacos”, que vive en la selva brasileña, más específicamente en la región de Xingu, definen esa práctica simplemente como “asquerosa”.

¿Qué quiere que le diga? Al fin de cuentas ellos no están del todo equivocados, ya que se sabe que el intercambio de saliva con otra persona puede aumentar las chances de diseminar enfermedades: un beso de lengua puede transmitir hasta “80 millones de bacterias”… Una pavadita.

Siendo así, sería de cuestionarse: ¿dónde radica esa cuestión insistente con el beso?

Por lo que se sabe, la primera vez que el beso fue encontrado por historiadores, fue en textos en “sancristo védico hindú” de más de 3,5 millones de años atrás. Tal práctica era llamada de “aspirar el alma de otro ser”. A más, en las escrituras de las paredes existentes en las pirámides y otros locales de Egipto, por ejemplo, las personas aparecen muy próximas unas de las otras, pero nunca con los labios colados.

Pues bien, resulta que estos estólidos investigadores, ahora se les ha dado por sospechar que el beso sea algo cultural que ha ido pasando entre generaciones, y su objetivo real sería el de aproximarse de otro ser para sentir su olor y tener contacto con las hormonas expelidas por la piel, y así descubrir si esa persona es realmente el par que ella procura. Como se ve y se deduce, el beso se tornó algo romántico, pero comenzó como una buena disculpa para nuestras necesidades químicas de detectar las feromonas.

No sé, porque luego de cualquier esfuerzo, lo que en verdad se huele no es más que intenso sudor. Pero no es de dudar lo que afirmas estos catedráticos si con tanta firmeza lo afirman. Por otro lado, un hombre, si ha estudiado, aprende a dudar, mucho más siendo los dioses tan inconstantes, seguros sólo, ello por ciencia, nosotros por experiencia, de que todo acaba, y el beso siempre antes que lo demás… ¡Pura zalamería!

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Dónde Plantar Bandera


Un padre de familia que ama a su hija con todo su corazón, nunca escatima esfuerzos por hacerle todos los agrados posibles que la dejen feliz. A bien verdad, el asunto va más allá de lo comprensible, pues es evidente que todos los padres están dispuestos a desvivirse cuando se trata de convertir a sus hijas en princesas; aunque algunos sólo les compren lindos castillos de plástico, coronas que en lugar de diamantes contienen guijarros de color rosa, vestiditos de tul muy graciosos, etc., etc.

Así pues, es de dar por cierto que el propio Jeremiah Heaton no iba a ser una excepción a la regla cuando de ese mismo asunto soberano se trata: él le ofreció a su hija Emily un “reino” flamante en África.

Así pues, a fin de lograr su cometido, necesitó viajar desde Estados Unidos hasta la frontera entre Sudán y Egipto para “ocupar” un territorio sin administración política, de forma que su hija fuera coronada princesa. Ello ocurrió el 16 de junio, cuando Heaton, habitante de Virginia, Estados Unidos, decidió clavar una bandera sobre una parcela de tierra inhabitada en aquella frontera para festejar los siete años de su hija. Nacía por tanto, el nuevo “Reino de Sudán del Norte”.

“Nadie quiere decirle a una niña que ella no puede ser lo que sueña ser. Normalmente, en su mundo, una chica de seis años quiere ser una princesa”, llegó a explicar Heaton a la AFP, agregando: “Y yo le dije que eso era factible”.

Partiendo de su aseveración, Heaton se puso en busca de una parcela de tierra que pudiera transformar en “reino”…. “Busqué en principio en la Antártida, donde no vive nadie. Pero en virtud del Tratado Antártico nadie puede reivindicar territorio”, contó.

La realización de investigaciones en internet lo llevaron finalmente a interesarse por Bir Tawil, una pequeña región desértica de varios centenares de kilómetros cuadrados entre Egipto y Sudán, y que ni uno ni otro país reivindica. Encantado con su hallazgo, Heaton voló entonces hasta Egipto. Por lo que relató todo entusiasmado al reportero: “No vi las pirámides, no vi Luxor, no vi Alejandría. Yo sólo quería ir a la frontera y reivindicar Bir Tawil”.

Pero no piense usted que tal regalo le costó caro, porque según él afirma, en total, la expedición le salió por menos de 3.000 dólares. En vista de ello, la princesa Emily ya tiene grandes proyectos para “su reino”, como ella misma lo afirma: “Ayudaremos a los niños de África que no tienen nada para comer… Haremos un jardín que será tan grande como nuestro territorio”, dijo la ilusionada niña… Que por ser niña, de por sí la ilusión lo puede todo.

No obstante de su parte, el padre ya cuenta con hacer un oasis ecológico para hacer crecer frutas y verduras gracias a las donaciones recaudadas a través de la web de financiamiento colectivo “Kickstarter” o de gobiernos extranjeros.

Evidentemente que de por medio está la cuestión de la legitimidad de este “reino” establecido en territorio extranjero, por lo que según dice Edward Swaine, profesor de Derecho de la “Universidad George Washington”, en la capital estadounidense, no es tan simple… “La primera cosa que hacer, es probar que ese territorio no fue reivindicado por nadie. Y por lo que yo sé, esto no es evidente”, manifestó, agregando: “Luego, Heaton debe efectivamente ocupar este territorio, y eso va más allá del simple hecho de clavar una bandera o de tomarse una foto”.

Siguiendo este consejo, eso fue lo que Jeremiah hizo. Ya abrió una oficina en Washington y se vuelca ahora para que el “reino” de su hija sea reconocido por los demás países. Por lo que entusiasmado al extremo, declaró: “En mi opinión, cuando los gobiernos egipcio y sudanés se den cuenta de que vamos a ejercer una fuerza positiva en la región, comprenderán que lo tienen todo para ganar con el reconocimiento del Reino de Sudán del Norte”… Mismo que después surjan las guerras por conquistar el trono.

No obstante el “reino” de la pequeña Emily sea jurídicamente difícil de defender, el profesor Sawainte tiene unas palabras de consuelo: “Si a una niñita se le entrega el título de princesa, ella lo es. El derecho internacional es muy claro en eso”, concluyó el jurista, socarrón.

Como terminará este asunto, mi principesco lector, es difícil de prever, pero por ahora las embajadas de Egipto y Sudán no respondieron a los contactos de la AFP; por lo que diría, contrariando anticipadamente a los intransigentes, que mismo que Jeremiah haya exagerado un poco en su megalomanía y su entusiasmo, todavía le resta, una vez conquistado el patriotismo, contentarse con la adhesión regional… ¡Soberana cuestión!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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