No Quiero


Insisto, no me inventes cualidades ni virtudes, que yo no soy diferente a miles de mujeres que mueren o las que nacen a diario. No soy perspectiva, soy realidad.

Tampoco quieras cargarme con la responsabilidad de una mirada encantadora. No me incluyas en tus sueños de mujer prefecta. No quiero que me idealices con las cuestionables mansedumbres de la vida. No puedo, no quiero serlo.

Entiende que la cadencia de mis caderas no tiene el ritmo de tus deseos, ni mis labios saben a tiempo o a miel.

Yo no tengo ese tipo de dulzura con la que todo hombre enaltece a su dama, como tampoco llevo la fragancia de un perfume inolvidable preso a mis cabellos.

Lo que sí quiero, es que te sea indiferente si mi voz canta o grazna. Yo no soy canto, soy tan sólo palabra.

No coloques otros roles a mi vida. Soy, sin más, realidad, defecto y caos, y es justamente así como puedes nombrarme.

No permitiré jamás que me pretendas mujer celestial. No puedo. No quiero serlo.

 

Mujer Madura


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Uno debe estar muy atento a esas mujeres maduras que andan campantes caminando por las calles con su atrevido miedo, llevando sus años de experiencia a cuestas, lindas, leídas, viajadas, sensibles, prácticas.

Digo, cuidado, porque muchas de ellas vienen de cerrar una puerta con decisión extrema, pero sin pizca de olvido. Son mujeres que amaron, construyeron, parieron, y con eficacia inaudita cumplieron con la vida.

Ya han agasajado con respeto a su hombre, han dado alas a sus crías y ahora desentumecieron las suyas, por lo que se las ver intactas, brillantes, soberbias, majestuosas, listas para el vuelo, que ciertamente no ha de ser el de un horneros y sí el de una gaviota, soberana, curiosa.

Es de suponer que ellas saben de la vida y de su hambre porque con su cuerpo han sabido saciarla. Pero al tornarse expertas en todo nivel de estupidez en sus más variados matices, se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor.

Luego, lo sabrán distinguir, no lo dude nadie. Por eso que una vez que alcanzaron su madurez, se han vuelto versadas en economía; la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad. En el movimiento rítmico de sus caderas, las que ya se estiraron y contrajeron más de mil veces, se estremecieron y agitaron.

Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris. Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía. Y prontas a sentir la vida, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en su sonrisa.

Sin embargo, por si acaso esta advertencia llega tardía, y alguien descubre que ya no puede dejar de pensar en ella, entonces, lo recomendable es cuidado de ahora en más. No caiga en el mismo error de los inmaduros, no se equivoque, no lo arruine todo, no le mande mensaje de texto. Lo mejor sería invitarle a un café con tiempo.

No recurra al correo electrónico, ya que ellas preferirán sin duda un poema en servilleta. No le haga promesas, no les venda imagen, ya que es mejor exhibir su autenticidad más despojada. No caiga, por querer rellenar el momento, en aturdido vacuo. Deje que ella respire un silencio común.

No se olvide que vienen de quemar las naves y cambiar la comodidad indolente por riesgo vital. Avanzan por un camino incierto, pero elegido.

Seguramente, en su cartera, habrá fotos, un perfume y unas cuantas lágrimas. Pero en su mirada habrá, con toda certeza, una decisión.

Pensando en Ti


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No tenerte a mi lado, plétora de mi vida, es una manera de entregarme a vivir el paradigma de una muerte lenta y segura. Hoy me he transformado en un cartujo. Soy una hoja marchita de una flor que perfume ya no tiene, un patético despojo del huracán de pasión que un día pasó robándome el corazón.

Tengo certeza que de ahora en más, por doquier que vaya con mis glorias y congojas, las calles me recibirán haciéndome mil preguntas. Extrañarán no vernos pasear de manos dadas por sus esquinas. Sus ensombrecidas puertas, ventanas y balcones ya no vigilarán con su valor aprensivo nuestros besos y murmullos de amor repletos de promesas. Les extrañará no escuchar el eco de nuestros pasos, lentos y pánfilos, resonando sobre los adoquines y las baldosas, ni nos verán detenernos reservados bajo un farol mientras nos entregábamos al idilio de nuestra pasión.

En ese mundo de taciturnas visiones infernales que hoy habita dentro de mí desde que te has marchado, cariño mío, únicamente mi ángel de la guardia dulce compañía, vigila mis horas de dolor desde algún dintel o marquesina donde sentimental anida, para quizás en algún momento acercarse a mí, susurrándome que de hoy en adelante, el umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasará.

En el mar de la duda en que hoy bogo, ya no sé más lo que creo y sostengo; pero, eso sí, durante las noches, mis eternas noches en vela, cuando entonces miro el cielo, en el fondo oscuro del firmamento veo mil estrellas temblar como ardían tus pupilas de fuego, y se me antoja posible subir en un vuelo mágico para abnegarme a su luz, y con ellas fundirme en un beso.

¿Será verdad que cuando toque el sueño con sus dedos míticos mis ojos, de la prisión que hoy habita huirá mi espíritu en vuelo presuroso?

Felicidad


 

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La felicidad que todos buscan en la vida, es algo que se parece a un perfume que no podemos verter sobre otros sin que algunas gotas caigan sobre nosotros mismos, ya que con frecuencia abarca la misma felicidad que brindamos a los demás.

Lo que de cierto suena medio extraño, es que algunas veces sospechamos de la felicidad. Es que si la tenemos o la sentimos, estamos seguros de que ella no durará mucho, y tenemos la supuesta convicción de que la desventura y la adversidad no deben andar muy lejos. Es más, de alguna manera disfrutamos del vago sentimiento de que luego seremos castigados por algún dios intrínseco si nuestra alegría perdura más allá de lo común.

Evidente que la mayoría de los humanos, inclusive yo, no actuamos con ese tipo de locura patológica en su grado extremo, aunque, para decir verdad, eso no signifique que no tengamos probablemente algunos síntomas.

Instintivamente sentimos que hay algo que no es del todo aceptable en el hecho de que las cosas nos vayan bien, y de ahí comenzamos a ver angustias a la vuelta de cada esquina y debajo de cara farol o dentro del ropero. Y tanto le damos manija al asunto, hasta que al final terminamos angustiados y luego alcanzamos el punto que nos llega a preocupar la propia preocupación.

También existen aquellos que se sienten molestos por la felicidad de los demás, y hasta pueden llegar a demostrar verdadero desprecio por la felicidad de los otros, a la que denominan ingenuidad. Esas son personas tan pesimistas que, cuando sienten un perfume a flores, luego buscan de inmediato localizar el ataúd. Sin duda es una actitud cínica que surge, usualmente, por envidia.

Cuando éramos niños, dábamos por sentado que cada día nos brindaría una felicidad mayor. Celebrábamos todo: las flores, los animales, otros niños, los adultos cariñosos, el aprendizaje, y los abrazábamos a todos con los brazos abiertos y una gran alegría.

Pero también debemos reconocer que cuando éramos niños, llorábamos bien alto para llamar la atención. Hoy, ya de grandes, lloramos bien bajito para no tener que explicar la razón.

¿Me pregunto cuáles serán las causas reales de que esta alegría se convirtiera en cinismo al crecer?

Ebrio de Amor


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Incongruentes campanillas que tintinean en el pecho, mariposas que revolotean en el estómago, pies que pisan en nubes, una mente lejana extraviada en la nostalgia son, sin duda, los desvariados sentimientos de todo ser apasionado.

Vencido por esas emociones, cuando la aurora vuelque de vez sus flores silvestres en la inmensa copa del cielo infinito y en el aire de cristal que envuelve hoy mi alma se desmigaje el canto del último ruiseñor, viviré el momento en que la brisa matinal reabrirá las rosas para decirle a las ilustres violetas que ellas ya han desplegado su espléndido ropaje multicolor, y quizás mi alma descubra entonces que si existen lámparas que se apagan han de surgir esperanzas que recién se encienden.

Dama de mis sueños incontinentes, ese efluvio menudo y tenue que envuelve las flores, ¿por acaso es una voluta de perfume o el débil amparo que les concedió la luna entre la bruma de la noche? Por acaso tu cabellera de oro caída como catarata sobre el rostro en la alborada, ¿son las tinieblas de la noche que tu mirada ha de disipar con el primer rayo de sol?

Princesa de mis quimeras, cuando vaciles bajo el peso del dolor porque ya no hay noches de plenilunio o tu amor se ha roto o de repente se marchitó, cuando estén ya secas todas las fuentes de tus llantos, cuando el resplandor del día te exaspere, o cuando llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre tu mundo, piensa entonces en el césped que brilla tras la lluvia o el rocío de la madrugada, piensa en el despertar a mi lado… Es lo que deseo y sueño.

Notarás entonces que así como el cielo nocturno vuelca sus rosas de amor sobre la tierra de mi corazón reseco, las estrellas han de dejar caer sobre el tuyo sus pétalos de seda para tapizar el jardín de tu alma… Ven, ven a beber de mi copa el rosado vino de la felicidad.

Esta es precisamente mi vida ahora, cazar ideas, soñar despierto y casi siempre hablar dormido y, de vez en cuando, cuando estoy con suerte, hablar contigo.

Perfume de Flor


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Debes suponer, mi dulce y sensitiva niña, que el infinito nunca será por demás distante e inalcanzable, si tú admites por un instante que tus sueños e ilusiones nocturnas vuelen hacia él en un serafín alado.

Alma de mi alma, hoy eres todo perfume de flor. Tu tibia piel posee la penetrante fragancia de mil rosas, junto al dulce aroma del jazmín que desabrocha en la primavera de la vida.

Puede que tú no lo sepas aun, pero llevas preso a tu cabello el efluvio de los claveles del amor. De hecho, el estar a tu lado es como si caminase en una pradera de miles de celestes lavandas afloradas.

Disculpa el ardor de mi voluntad, hechicera de mis horas, pero te suplico de rodillas que permitas que mis manos, en este momento atrevidas y codiciosas, se ahuequen durante un largo instante en tus rosadas mejillas, y que mis labios, que hoy son de mármol, toquen mil veces tus labios de almíbar y arrope, para que el beso que te entregan sea la caricia suave de una brisa de esplendor que mima la frescura del rosedal.

Confieso, dulce niña de mis aturdidas quimeras, que tus bellos ojos color de miel, tu sonrisa de querubín, y la dócil cadencia de tu voz, es lo que me provoca alucinaciones de aguamiel.

Deja, hada de mis sueños, que mis anhelantes y trémulas manos se entreguen, esperanzadas que están, a explorar entre caricias el terciopelo dócil que cubre la piel de tu cuerpo. Concede a este torpe penitente del amor, a que sus dedos ambiciosos se deslizan leves y tibios sobre tu cuerpo de seda.

Aprecia como mis ojos, bajo párpados humildes, te aman silenciosos con la mirada… Y notarás que junto a su tácito observar, mis labios sedientos ahogarán ahora su sed de amor en tu boca de almíbar.

Con tu anuencia, miles de veces mis tiernos besos de amor y mis suaves caricias de pasión colmarán tu alma de un delirio sinfín, haciendo que el nirvana entero se postre a tus pies.

¿Sabe lo que Ella Piensa Cuando lo ve Desnudo?


De comienzo ya le advierto que estando usted en las preliminares horizontales, a ella no se le antojará compararlo con un Brad Pitt o Hugh Jackman, u otro ejemplar cualquiera. En verdad, las mujeres no piensan tanto en uno desnudo como nosotros lo imaginamos, por lo menos es lo que afirma la psicóloga Jill Weber, PhD y autora del libro “Having Sex, Wanting Intimacy”…. “Ellas se ponen menos excitadas con el cuerpo masculino sin ropas de que con representaciones de actividad sexual real”.

Empero, mismo que el cuerpo semidesnudo del hombre no cause el mismo impacto que el de ellas a nuestros ojos, de por cierto que la susodicha estará confiriendo cada detalle en usted. En verdad, ellas nos observan de la cabeza a los pies… “Estudios de rastreo del movimiento ocular en mujeres muestran que ellas ‘miden’ los hombres tanto cuanto ellos las miden a ellas”, revela la escritora Tracey Cox. Por tanto, cuando usted se desvista frente a una mujer, tenga en cuenta para donde ella va mirar:

Irá reparar en sus manos, principalmente las uñas – Generalmente sucede antes de uno desvestirse, por tanto es el momento de la verdad: sus manos están prestes a tocar todo el cuerpo de ella… “Muchas mujeres creen que las manos de un hombre son sexy. Nosotras las imaginamos por todo nuestro cuerpo y eso puede ser un plus o no, dependiendo de cómo ellas se muestren”, informa Jennifer Landa, Ph.D y médica del “BodyLogicMD”. Por eso, preste siempre atención a la higiene de las manos y corte seguido sus uñas. ¿Uñas largas? ¡Jamás! A no ser que usted sea músico y necesite tenerlas más largas que lo normal. Caso contrario, no hay disculpas.

¡Ah, y le va mirar las uñas del pie también! – “Podemos no ver sus pies con tanta frecuencia, pero pies ásperos no combinan con las sábanas”, afirma Jennifer. Por tanto, considere hacer una visita a la pedicura si necesario, y nunca no se muestre con los pies descuidados, más pareciendo una lija.

Notará si usted se raspa, depila o no hace nada – ¿Usted es de los que recortan, raspa o deja crecer? “La mayoría de las mujeres de hoy espera que usted apare o raspe la región pubiana. Puede aumentar la accesibilidad y la sensibilidad”, cuenta Jennifer.

Observa su calzoncillo – “A algunas les gusta los calzoncillos comunes, otras los boxer o hasta los más largos, pero generalmente mujeres gustan de un tipo particular”, confirma Jennifer… “Si usted quiere saber la mejor forma de impresionar a su mujer con la ropa interior, entonces pregúntele antes de cual ella gusta”.

Espera que usted huela bien – “El olor y el sexo tienen un relacionamiento muy íntimo, entonces deje que ella elija el perfume que usted debe usar para estar más sexy para ella en la cama”, aconseja Jennifer. Sólo no mascare completamente su olor natural, pues él la atraerá aún más. Nuestro olor natural carga buenas dosis de feromona, una de las más poderosas formas de atraer a alguien.

Pensará en lo que usted piensa del cuerpo de ella – Así que ella se quitar la ropa, instantáneamente observará su reacción. “En verdad, eso tiene más a ver con ella de que cualquier otra cosa”, garante Tracey. La especialista explica que lo mejor en esos casos es mirar para el cuerpo de la mujer con cara de placer. Pero eso no suficiente, ¡háblele de lo que usted siente por ella!… “La mejor cosa que un individuo puede hacer, es elogiarla para dejarla más a voluntad”, revela Jennifer.

Le gustaría que las luces no fuesen tan claras – Para ponerse más confortable, tiente luz de velas o mismo el viejo truque de un paño en vuelta de la pantalla. Nadie se siente confiado y sexy con luz fuerte. Al mismo tiempo, la oscuridad total también no ayuda a conocerse mejor. ¿Entonces, por qué no un medio termo?

Mirará se usted alcanzó la erección – A ella le gusta de saber lo que te deja excitado. “Si usted no tiene una erección, la primera cosa que irá pensar es que la culpa es de ella”, comenta Tracey. Entre tanto, no hay motivo para estrés. Apenas dígale que usted está un poco nervioso y necesita de más tiempo (o de un viagra, si es el caso).

Incluso, irá verificar el tamaño del susodicho – ¿Tamaño realmente importa? Según un estudio publicado en 2013 en la revista “Proceedings of the National Academy of Science”, ¡sí!, pero otros factores, como altura, forma del cuerpo y tamaño del nene sin erección, impactaron las respuestas de las mujeres. Entonces relaje, no es sólo el tamaño que importa… “No es verdad que las mujeres adoran hombres con pene grande. Muchas veces el sexo es desconfortable y hasta doloroso”, resalta Tracey. Si el suyo es de tamaño medio, siéntase seguro. Mismo si él es menor que la media, no entre en pánico… Ahora es tarde, mi amigo.

Se preguntará si usted será hombre suficiente para ella – Mujeres adoran un hombre gentil en su día a día, pero muchas veces quieren un hombre fuerte y dominante en el cuarto, según Wendy Walsh, PhD y especialista en sexo y relacionamiento en EUA. En el momento del vamos ver, ella también irá observar ese quesito. “Sexo a la fuerza es la fantasía sexual número uno entre diferentes culturas”, revela Wendy. Por tanto, más tarde, cuando se le dé por hacer sexo oral, agarre el cuadril de ella con firmeza para que no consiga moverse. Eso irá dejarla más excitada, recomienda Wendy.

Se preguntará si usted hablará sobre sexo – La parte del cuerpo más importante en la cama es su boca, de acuerdo con Wendy. “La mujer se preguntará si usted va mostrar interés en saber cuáles son sus fantasías sexuales, o de qué ella más gusta en la cama y cómo se siente”. Cuanto más la mujer se siente deseada, más excitada se pondrá.

Tendrá recelo de pegar una DST – Disculpe, pero siempre existe la duda y la preocupación. “Uno en cada cuatro hombres carga bacterias clamidias, lo que puede llevar al cáncer de útero en las mujeres”, informa Wendy. Por tanto, la mujer casi siempre irá querer saber si usted está abierto a tener una conversa sobre el uso de protección, o si ya sale asumiendo que ella no espera que usted use preservativo. Usar protección o tener una discusión de antemano sobre el teste de DST irá aliviar la mente de ambas partes.

Ella quiere saber cuán confiable es usted en la cama – Dé lo mejor de un James Dean: “Un hombre que actúa como si supiese su camino en torno del cuerpo de una mujer es simplemente sexy, principalmente cuando él realmente sabe lo que está haciendo”, cuenta la educadora sexual Devi Ward.

Así pues, previendo sabiamente que las relaciones dichas “humanas” ya se han tornado un prosaico juego de virtudes prestidigitadoras, en que tanto hombres como mujeres adoran perder la ropa mismo que la Naturaleza bostece aburrida, ya vendrá el tiempo en que sustituiremos los deslumbrantes artificios gozosos por meras artimañas gaseosas… ¡Aguarde!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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