Siga la Dieta del Sexo


Si existe alguna cosa que nadie quiere perder en este mundo, es una noche promisora de sexo en la horizontal, tan sólo porque comió demás y quedó de barriga llena, o porque le dio pereza para una buena transa. Claro que cuando esto ocurre, no piense el desayunado leyente que es por culpa de su cerebro -que puede ser minúsculo o no-, y sí más bien por causa de su cuerpo, que pasa a necesitar de más energía para metabolizar os alimentos… mientras el birgulino queda desmayado.

En todo caso y de manera laudable, le aviso que para que esas situaciones no acontezcan con usted y logre mantener siempre una vida sexual interesante y no estresante -como eso de dormir después del sexo, o eructar en la cara de ella durante lo mejor del momento-, debe tomar algunas precauciones.

Pero si esas situaciones incomodas le suceden con frecuencia, eso ya es un problema que su médico debe resolver. Entonces, imagine si esas cosas le ocurren antes del placentero momento comenzar, y venga que usted pierda la oportunidad de divertirse muchísimo con la persona escogida… ¿No sería fatídico?

En todo caso, siempre preocupado con el bienestar del más conspicuo lector amigo, resumo a seguir una listita de alimentos que, siempre que posible, deben quedar fuera de la dieta antes de la hora programada del “vamos ver”, justamente para que su pique no se torne una víctima fatal.

Empero, si usted pensaba que el problema era apenas con el ajo y la cebolla, por causa del mal hálito que dan, o de alimentos que lo dejan con gases, entonces se engañó rotundamente… Puede que el mal hálito lo combata con chicles o pastillas, pero con los alimentos que forman gases no hay tu tía, ya que ellos están presentes en su dieta como un todo. Así que entonces no hay mucho que se pueda hacer en ese sentido… A no ser que beba perfume o coma rosas para que salgan un poco mejor.

En todo caso, el alcohol, por ejemplo, está asociado casi siempre al sexo. El champagne, entonces, es apuntado como algo extremamente sexy. Sólo que ni todo el mundo está acostumbrado a beber, y cuando una de las dos personas toma uno o dos cálices a más ya es suficiente para ser pega por la somnolencia, y de ahí resta un paso para acostarse a dormir. Y convengamos que el sexo durante el sueño, no era exactamente su idea de diversión para aquella noche… ¿O era?

Ahora, si el menú del día irá a consistir de quesos y vino, entonces mi amigo, las chances de usted desistir del sexo y quedarse apenas con la cena son muy grandes. Tenga en cuenta que los quesos demoran para ser procesados y digeridos por el cuerpo humano, y gastan mucha energía para ello. Quien ya tiene una vida agitada de por sí, no necesita generar más gastos de energía bien sobre la hora del “vamos ver”.

Las papas fritas, y las frituras en general, tampoco son buenas amigas del sexo. La digestión de esos alimentos es más lenta, da sueño y acaba con la disposición. Así como ocurre con la carne medio cruda o mal pasada. Su organismo queda enfocado en digerirla y manda una sensación de relajamiento para el resto del cuerpo… Principalmente para aquel pedacito de la anatomía varonil.

Imagino que más de mil ya estarán pensando que parece que no hay muchas alternativas para una buena cena antes de una linda noche de sexo, ¿no es verdad?

¡Equivocado! ¡Hay, si! Por ejemplo, usted puede apostar en pescados, castañas, frutas y ensaladas. Pero si quiere comer otro tipo de alimentos porque sus deseos son grandes, entonces puede comerlos los demás días de la semana, y no justamente cuando esa noche su dieta será de carne cruda… ¿Comprende?

Tenga en cuenta que en la hora de divertirse a dos entre cuatro paredes, vale la pena hacer un esfuerzo y ayudar a su cuerpo con esa tarea tan dificultosa de tener que levantar miembros caídos.

Así que, como jamás escondo algo del gentil lector, antes de embreñarme en los hechos aquí narrados con sangre y sudor, le diré que “más vale un pájaro en la mano que dos bueyes volando”… ¡Estupendo!

(*) Para continuar entreteniéndose con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … Gracias por colaborar adquiriéndolos.

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El Candidato Engañador


Cada vez que hay elecciones, por mucho que se quiera evitar, siempre termina colándose entre los punteros algún candidato de mal gusto que nos hace recordar que los habitantes de esta tierra somos mucho menos civilizados y racionales de lo que a nosotros nos gusta pensar.

Claro que también están los perdedores, un pelotón aupado por la prensa y los intelectuales, más bien compuesto por políticos al estilo “correctitos” que deberían ser los mejores indicados para manejar un país urbano, educado, compuesto por una gran clase media y poblado por gente racional…

Por supuesto que esa no es la composición del electorado y por ello, es que cada elección deja siempre una estela de derrotados cuya inmensa campaña y perpetua presencia en las páginas de los periódicos y en las ediciones de los noticieros, nos hubiesen hecho pensar en un resultado mucho más halagador. Pero es muy probable que ellos sean, en estas y en las venideras elecciones, los mimados del sistema que se irán siempre con las manos vacías.

Esta usual discordancia entre resultados en las urnas y la presencia en los medios, debería hacer meditar a la prensa sobre los políticos a los que está dando cabida. Algunas veces por intereses directos en un candidato, otras porque existe un bien intencionado interés en la victoria de alguno, y la mayoría por simple pereza y facilidad para conseguir una entrevista, ya que son los políticos poco representativos los que terminan haciendo más bulla en periódicos, revistas y programas.

En muchos países se acusa a la prensa de perjudicar o beneficiar candidatos al darles más o menos tiempo al aire. Pero pienso que en Latinoamérica no tenemos ese problema, porque los mimos de la prensa a un candidato parecen no servir en absoluto para conseguirle votos entre la gente.

Este fenómeno termina convenciendo al pueblo de que la prensa no se preocupa en lo más absoluto por sus inclinaciones. Lo que por fin genera una élite engañada que cree que está ganando solo porque sus candidatos aparecen mucho en la televisión y siembra el rencor entre los triunfadores, que siempre sienten que fueron marginados.

Sobre todo, nos deja la impresión que se premia más a las relaciones públicas que a las ideas y genera una clase política más preocupada de ganarse a los editores que a los electores… ¡Vale pensarlo!

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