Recuerdos


Suspicaces afirman que en ambos lados de los árboles de los bosques suelen crecer infinitas flores que pertenecen a un colorido jardín que ha sido construido con palabras y pensamientos aun sin confesar.

Estos bien que pueden ser extravagancias o liviandades que repentinamente surgen del olvido y se introducen sin permiso en nuestro asombro y nos causa consternación, ya que no importa si de ojos abiertos o cerrados, de la nada veamos brotar ecos de voces de un pasado remoto, mismo que ese pasado sea una colección de silencios ahogados de los que aún quedan partículas calladas que nunca quisimos contar.

Todo lo perdido ya tuvo su color exclusivo y original; sin embargo, junto a las sístoles de un jadeante corazón viejo, cuantiosos de esos serrines de recuerdos nos invaden en la quietud de la noche entonando su partitura inoportuna para corear los pensamientos que no revelamos, y mucho más si los hemos ahogado en llantos junto a la almohada.

Esos pensamientos disipados se asemejan a una luna llena que imaginábamos elíptica en un oscuro firmamento sin estrellas, aunque a todo momento manifestemos la sana intención de borrarlos o dejarlos escondidos en las sombras del vacío. Pero todo esfuerzo resulta en vano, porque ahí están, como lobos solitarios que aúllan en las madrugadas, que corren, simulan que se detienen y vuelven a correr con sus mandíbulas abiertas deseando desangrarnos.

Cada persona tiene sus propios vaivenes, pormenores que ha ido acumulando en el joyero de su intimidad. Claro que cualquiera de ellos puede que sean algo artificiales, pero las fotografías del antaño lejano y no tanto así no lo son. Estas son fieles testigos de los pensamientos de la época y de palabras repentinas o aleatorias que un día quedaron presas en los dientes por no animarse a traspasar los labios.

Yo mismo no paso de un bosque y una noche de árboles oscuros, pero puedo garantir que quien se anime y no tenga miedo de mi oscuridad, podrá encontrar también en mí enormes canteros de rosas en medio a mi floreta particular.

Sin Opacidad


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Por veces, nuestros pensamientos suelen ser tan turbios como la opacidad de la neblina en un amanecer brumoso, si bien los sentimientos casi siempre resultan lúcidos como la luz clara de la luna llena.

Quien muestre sus sentimientos de manera transparente, le resultará una ventaja si eso inspira, ya que su rostro se mostrará diáfano y claro que no ha de ser cualquier espejo del mundo el que se animará a opacarlo.

Sin embargo, todo individuo que despliega opacidad en sus actos o nutre y ceba en sus pensamientos, se arriesga a cargar con sus indivisos fantasmas, y en este caso ya no le resultará una superioridad ante nadie.

Nadie está en condiciones de cuestionar que el odio excesivo, el rencor, la lujuria, el celo, la pasión desmedida, el fanatismo delirante, la intemperancia y todos los demás etcéteras repletos que habitan ocultos en la mente de los seres pobres de espíritu, en su intención primaria los torna seres salvajes.

Entre ellos podríamos incluir a esos entes desquiciados que andan deambulando claudicantes por las esquinas del mundo elevando su mirada empañada y turbia, y revelando sin esconder de quien sea y fuere todo su desvarío interior, ese mismo que trajo al mundo con sus genes y no tienen remedio ya.

Junto a las cosas vanas de la vida, por ejemplo, está la lluvia, que cae trasparente, y sin embargo la neblina resulta sombría. Incluso entre las tantas lluvias podemos incluir el llanto, que es transparente, aunque a éste lo que lo opaca son los parpados.

No hay duda que los dioses han hecho de nosotros, los mortales, seres bastante inestables; si bien entre lo opaco y lo transparente suele existir una barrera muy sutil llamada ser humano, que nada más es que un oprimido social por naturaleza, trascendente e irrepetible que se diferencia de los animales por causa de su inteligencia y razón, y que vive conformes a reglas y normas transparentes.

Ya no te Pienso


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De pronto uno tiene la firme intención de alejase de las imágenes queridas, pero me he dado cuenta que justamente en una de estas tu has quedado prendida, frágil, en la línea tenue del horizonte añil.

Te quiero, es verdad. Por veces lejos y fuera de mi vida y de mis pensamientos. Otras veces, inclusive, quisiera no quererte, pero aquí estoy. Y aun te quiero.

He percibido que este mundo en que vivimos, no pasa de una vitrina gigantesca en la cual lucen opacas ausencias imborrables, gran parte de los hechos acontecidos y tal vez por acontecer, tendencias, ilusiones, pronósticos, un plagio de dioses de barro y de papel, de semidioses que no lo son ni nunca serán, toda especie de nostalgia, corazones ajenos, unos enteros otros en añicos, y, en una de sus esquinas, un remanente de consternaciones de la comedia humana.

No han sido escasas las veces que me entregué a mirar todas esas minucias allí expuestas bajo mil luces coloridas, y puede que las haya advertido en un estado infrecuente, pero eso sí, sin llegar a reconocerlas como mías y tuyas.

Las he observado con detenimiento y examinado con la misma precisión de un joyero, cuando finalmente advertí que muchas son parte integrante de nuestra desolación. Son esas ínfimas cosas que he ido acumulado desde el tiempo de nuestros besos queridos y que hoy llevo guardadas en mi archivo memorioso, cuando ya no sé más si las debo confinar en el cielo o en la basura.

De pie frente a esa vitrina de ilusión perdida, me quedo pensando en lo que fuimos, pero sobre todo en lo que no fuimos ni pudimos ser cuando el sueño nos abrazó en la noche de las tinieblas, en cuanto el presente vibraba como un juego de niños practicado por adultos.

Hoy he dejado de pensar en muchas cosas, pero eso sí, ojalá tu sigas pensando en mí.

Desánimo


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Hermosa eras tú, altanero yo; y poco a poco nos fuimos acostumbrando uno a querer dominar, el otro a no ceder, y seguimos andando por esa apremiante senda hasta que nos resultó inevitable el choque, y un día concordamos en dar adiós a las mutuas manos y a las sienes que acercaban el amor. Hoy en día sólo ha quedado entre nosotros la fiel memoria y los desiertos días.

Ya no me resulta mágico el mundo si me has dejado. Ya no compartimos de manos dadas y pausados pasos la clara luna ni los serenos jardines. No existe más una luna que sea espejo de nuestro pasado. Sólo ha quedado en mí un cristal de soledad, un sol de agonías.

Como si fuese un enjambre de abejas irritadas, desde un oscuro rincón de la memoria surgen a perseguirme con insolencia los recuerdos de nuestros ayeres. Medroso y triste, entrego mis pensamientos a tocar el pentagrama de tu belleza y afinar mis melodías para un amor que ya se fue. Esfuerzo inútil. Los recuerdos me rodean, me acosan, me maltratan, me aguijonan el alma unos tras otros con fatuo encono.

Mismo así, he percibido en medio a mi dolor, que nadie pierde sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, y que no basta ser valiente para aprender el arte del olvido.

Ensimismado en ese contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, creo que si una próxima vez vuelvo a perder a alguien, esa vez no será por tener pensamientos demasiado profundos, por tener estándares muy altos o sueños muy grandes, por tener demasiada alma, por tener los pies en la tierra, por amar demasiado, por empujar a otros a creer que el pasto es verde solamente si lo riegas.

Un día te rogué que no me tentaras. Y ya lo ves, hoy no puedo olvidarte.

Sé que te Veré


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Mientras el alma esté en la tierra, ella siempre ha de necesitar un cuerpo en el que habitar; no obstante dentro del contexto secular y perecedero en que nos han encajado sin pedirlo, lo aconsejable es uno no ponerse a mimar demasiado el cuerpo, como para que éste no vaya a pensar equivocadamente y se crea que él es más importante que nuestros sentimientos.

Estoy convicto de que mis años vividos ya son historia; eso es algo que ya nadie puede quitármelo. Más tarde me ha de llegar la vejez con sus achaques y demás malestares a cuestas, así que por ahora mí consuelo es animarme con reflexiones consoladoras y entregarme a pensar en ti, Maga de mis sueños.

Por eso me gusta pensar que voy a verte. No sé en qué lugar, ni en qué estación o bajo qué circunstancia. No sé si será hoy, mañana, dentro de un par de años o en otra vida. Tampoco sé si ese encuentro ocurrirá siendo niños, jóvenes o ancianos; en forma de personas, o en una conjugación de agua y piedra, de luna y estrellas, de flor y tierra o como lluvia y cielo. Pero igual me gusta pensar que voy a verte.

En realidad, me encanta conceder las horas de mis días y mis noches a pensar que de algún modo voy a verte; posiblemente ha de ser en algún momento en que nuestros destinos coincidan nuevamente. Simplemente pienso en eso. Me gusta pensar que voy a verte.

Tal vez nos volveremos a encontrar cuando seamos ligeramente más viejos y nuestras mentes sean menos frenéticas, cuando entonces yo seré adecuado para ti y tú serás buena para mí, porque entiendo que justo ahora soy un caos para tus pensamientos y tú eres veneno para mi corazón.

Eso sí, prometo que volveré a verte antes de que tu preguntes: ¿De qué murió?, y mucho antes de que todos te contesten que me caí de lo más alto de mis expectativas.

No hay nada más bonito que volver a oírte decir: “me hiciste mucha falta”. Porque tú existes dondequiera, pero yo sé que siempre existes donde mejor te quiero: en mi corazón.

Vaya… Relaje la Tensión en la Cabina


Como la rutina de las personas se está volviendo a cada día más estresante en todo el mundo, algunas empresas han tomado firmes actitudes para intentar mudar de alguna manera esa ocurrencia. Mismo así, ni siempre esas buenas intenciones acaban dentro de lo que sería, digamos, el límite de la normalidad. Si bien es bueno aclarar a tiempo que existen varios métodos para derivar el límite inferior de la normalidad, pero no es exactamente sobre eso que me refería.

Lo cierto, a bien verdad, que fue justamente pensando totalmente fuera de la curva normal de la vida, que una oportuna empresa británica se convirtió recientemente en el centro de intensa polémica en los Estados Unidos. Todo, porque a la “Time Out” se le ocurrió instalar, bien en medio de la imponente Quinta Avenida, en Nueva York, una cabina específica para alivios manuales, (léase masturbación).

No vaya a pensar ahora el apurado leyente, que me equivoqué, pues ha sido eso mismo que leyó pero que seguramente no entendió, por tratarse de actividades secundarias de los placeres solitarios… Aunque primaria para los adolescentes.

En fin, el caso es que la “GuyFi”, como fue bautizada esta invención para goces espontáneos, parece un confesonario que ha sido colocado en el medio de una de las avenidas más importantes del mundo. Con todo, dicho artilugio no es nada más nada menos que una cabina destinada para la persona necesitada entrar, sentar, y masturbarse a voluntad y así relajar los ánimos exaltados. Además, por ser un artículo de última generación -no de placeres- tiene hasta un computador para quien lo quiera usar por si le falla el susodicho.

Vale aclarar que esa cosa cuadrada no brotó de la nada así porque sí, sino que la idea de la empresa británica surgió después que un estudio mercadológico indicara que, en la ciudad de Nueva York, nada menos que el 39% de los hombres se masturban en las dependencias de sus respectivos trabajos. Por tanto, pensando en ellos, la empresa quiso dar un poco más de confort y privacidad para esas personas tan necesitadas de alivio manual… Por lo que a otros ya se les ha dado por decir que los nuevayorquinos no pasan de unos pajeros.

“Nada que ver, nosotros ya sabemos que ese tipo de actitud (masturbación) hoy día es completamente normal, por eso decidimos quebrar el tabú… Claro que con esta idea estamos sugiriendo llevar ese hábito -que no es de monje- para fuera de los escritorios, y por eso pasamos a ofrecer a esos menesterosos un ambiente más íntimo con internet de velocidad rápida para dar justamente la privacidad que los hombres ocupados de Manhattan necesitan”, afirmó el portavoz de la empresa Time Out al explicar el porqué de la cabina… Aunque lo que no quedó muy bien explicado, es si la velocidad de internet ayuda para alcanzar el éxtasis de la jugada más rápidamente.

Fuera esos pensamientos de carácter lúdico-manual, de acuerdo con lo que fue citado por la empresa, la estructura de la tal cabina es bastante simple, aunque focalizando siempre el confort del necesitado usuario. Dentro se encuentra una silla, un laptop e internet wifi.

De acuerdo con los dueños del artilugio, muy en breve éste deberá aparecer en más ciudades de los Estados Unidos, ya que apenas en el primer día 100 personas utilizaron la cabina para “aliviar manualmente las tensiones”.

Ha quedado demostrado aquí que la Realidad en verdad está llena de tiesuras y que lo irreal exprimirá lo que el chileno Marqués de Cuevas advirtió un día, puesto que los sombríos callejones de esa ermita ciudad tipo manzana sólo admiten a través de las técnicas de grandes elevaciones y bajo el malabarismo virtuoso de su población inerme, que finalmente todos acabarán bailando injustamente en el picadero de la vida, no obstante, sin jamás vivir el placer de haber pisado en un palco… ¡Sublime!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Sobre los Bellos Durmientes


De acuerdo con los resultados conclusivos de un estudio reciente, la hora a la que nos vamos a la cama y la cantidad de horas que dormimos podría tener efectos en la negatividad o positividad de nuestros pensamientos… Y cuando digo “nos vamos a la cama”, significa que es para dormir y no para explayarse con otras bobadas en la horizontal, por supuesto.

Pues bien, excluyendo esas simplezas recreativas que a veces son imposibles de realizar en posición oblicua, tenemos que algunos investigadores de la “Universidad de Binghamton”, Estados Unidos, sometieron a 100 jóvenes adultos a una serie de cuestionarios.

Durante de ese proceso investigativo-bisectriz, los licenciados buscaron medir las intensidades de preocupación, rumiación y obsesión (ya que los pensamientos negativos repetitivos acostumbran a medirse con estas variables). También se le preguntó a los encuestados acerca de sus hábitos de sueño: más nocturnos o más diurnos, más regulares o menos regulares… Sin llegar a entrar en los pormenores de la pareja de estos bellos durmientes.

Por tanto, según consigna la edición digital de la revista “Muy Interesante”, luego que los investigadores analizaron los resultados, observaron que los voluntarios que experimentaban más a menudo pensamientos negativos eran los que se acostaban más tarde o dedicaban menos horas al sueño…

Eso se debe, conforme apunta la investigación, a que las personas que duermen menos y se acuestan más tarde suelen sentirse más agobiados por pensamientos negativos en comparación con aquellos que mantienen un horario regular a la hora de dormir.

Acredite o no, y si esto sirve de algo a la hora de dormir, sé que los resultados de este nuevo estudio fueron publicados en la revista “Cognitive Therapy and Research”.

Además, parece que los resultados sugieren que la interrupción del sueño puede estar relacionada con el desarrollo del pensamiento negativo repetitivo… Algo que todos ya sabemos, pues no hay quien, cuando lo despiertan en lo mejor del sueño no se quede recontra caliente.

Como sea, ya que no existe confirmación científica de donde sale ese asunto de que a uno se le suban los humos si nos cortan el sueño, lo que resulta del estudio, es que a los investigadores se les ha dado por sugerir que las terapias contra los trastornos que llevan aparejados estos síntomas incidan en que dediquemos un tercio de nuestra vida a dormir… Y diría más: un otro tercio a trabajar y el tercio restante a divertirse, pues la vida es dura y no dura… ¡Aproveche! Al final de cuentas el año nuevo recién está comenzando.

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: http://www.bubok.es/

Ya no se Puede Escoger el Entierro


No lo ponga en duda, mi amigo, porque es verdad. Existen preguntas que son puro fingimiento. Eso se debe, porqué, en primer lugar, ciertas preguntas se forjan sólo para hacer más explícita la ausencia de una respuesta y, en segundo lugar, puesto que es simultáneamente verdadera y falsa esa respuesta posible y oblicua de que hay motivo bastante de interés, sin más profundas o laterales razones de que un día iremos a morir.

Por tanto, cuando una idea tira de otra decimos que hay asociación de ideas, y no falta incluso quién opine que todo proceso mental humano deriva de esa estimulación sucesiva, muchas veces inconsciente, otras no tanto, otras compulsiva, otras obrando en fingimiento de que lo es para ser adjunción distinta, inversa a veces, en fin, que hay muchas relaciones, pero ligadas entre sí por la especie que juntas constituyen, y siendo parte de lo que latamente se denominará comercio e industria de los pensamientos, por eso el hombre, aparte de lo que en otros aspectos sea, haya sido o pueda ser, es espacio industrial y comercial, productor primero, detallista después, consumidor al fin, y también, barajado y reordenado este orden, de ideas hablo que no de otra cosa, entonces podríamos llamarlo con propiedad, de ideas asociadas, con o sin compañía, o en comandita, acaso sociedad cooperativa, nunca de responsabilidad limitada, jamás anónima, porque no olvidemos que nombre todos tenemos.

Recapacitando sobre lo mencionado, es evidente que las recientes muertes de seis personas longevas de nacionalidad china, fueron motivadas por las nuevas reglas que prohíben entierros con ataúd, extraña información de acuerdo con lo que menciona el periódico local “Beijing News Daily”. En todo caso, y según los familiares de estos, ellos se mataron para conseguir que fueran sepultados en sarcófagos.

Hasta ahí nada de asombrarse, porque así termina la mayoría de los vivientes de este mundo, pero resulta que tal ocurrencia se debe a que a partir del último 1º de junio, el gobierno de la ciudad de Anqing, situada en la provincia oriental de Anhui, ordenó que todos los muertos deberán ser cremados.

Con todo, primero debemos tener en cuenta que China tiene una tradición milenaria de culto a los ancestrales, por la que se determina a los parientes la responsabilidad de enterrar a sus familiares y construir los túmulos. No en tanto, lo que se sabe ahora, es que en los últimos años las sepulturas han estado siendo demolidas en diversas partes de China como parte de una campaña nacional de incentivo a la cremación. Puede que el lector se cuestione el porqué de la incineración del difunto y negarse a colocar al fallecido en una sepultura. La respuesta es clara como la nieve siberiana, mi amigo: el objetivo del gobierno es intentar economizar los recursos terrestres hoy limitados, ya que los de ojos oblicuos del régimen proveen que con dos mil millones de amarillos no hay recurso terrenal que aguante.

Por tanto, frente a esta combustible medida, los funcionarios del gobierno comenzaron el mes de mayo a confiscar los ataúdes de los futuros muertos-vivos, -o viceversa-, lo que terminó por causar un impacto psicológico en la población. Eso ha llevado al abogado chino Zheng Daoli, a clasificar las remociones de los féretros como un acto ilegal, porque estos son en verdad propiedad -incluyéndose los financiados- de sus dueños vivos, aunque muy pronto muertos.

Por ejemplo, Zheng Shifang, de 83 años, se mató después que las autoridades le serrucharen el cajón frente a si, en cuanto, según la prensa, la mujer china Wu Zhengde, de 91 años, terminó por ahorcarse después de saber de las nuevas reglas. Otros ancianos ya no fueron tan extremistas, y sólo bebieron veneno.

Si ello lo sorprende o no, allá usted, pero debería saber que en la ciudad de Anqing, los vecinos gastan -en tiempo- casi una década preparando sus ataúdes; y como la noticia de la prohibición de los entierros sólo fue divulgada en abril, dos meses antes de la nova reglamentación entrar en vigor, ellos anticiparon la respuesta.

Frente a tan moribundos hechos, el gobierno local no calló y dijo a la prensa que los suicidios no estaban ligados a la prohibición del entierro y que esas personas tenían desistido de sus cajones de forma voluntaria… Puede que esta respuesta se base en ese espacio industrial y comercial que ya mencioné antes.

Sin embargo, en otras localidades de la enorme China, las autoridades locales ya han lanzado campañas para disminuir las sepulturas, como forma de dejar la tierra disponible para la agricultura. Por ejemplo, según indica la prensa del mencionado país, en la provincia central de Henan, 400 mil túmulos fueron destruidos en 2012.

Quiero que el leyente comprenda que ponerme a mencionar estas cosas a través de mi prodigiosa y elástica imaginación proverbial, me deja con los ojos rasos de agua, pero para evitar continuar a pensar en este asunto, a seguir me dedicaré por horas a escuchar Gustav Mahler, único consuelo auditivo que tengo desde que oí por última vez el canto de las alondras en mi ventana, mismo que otros hipocondriacos insistan obstinadamente en llamar de “neurotic landscapes”… ¡Sepulcral!

(*) Si le parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Piense pero no Escriba Sobre la Relación Perdida


Ya nos cansamos de escuchar decir por ahí, que para superar una ruptura sentimental las personas son capaces de hacer cualquier cosa. Hay quienes prefieren dar vuelta la página rápidamente y se deshacen de todo lo que puede hacerles recordar a su expareja. No en tanto, otros deciden recobrar el tiempo perdido y vuelven a la soltería con venganza. Además, también están los que optan por vivir el sufrimiento en plenitud, escuchando canciones románticas, viendo fotografías, releyendo e-mails u oliendo prendas que aún mantienen el aroma de su expareja… Y es justo que en este grupo se incluyan a los mermados de espíritu.

En todo caso, mi preciado amigo, he de apuntar que algunas de estas técnicas son más efectivas que otras, como acabó por ser demostrado en un estudio realizado por afanosos investigadores de la Universidad de Arizona. Estos concluyeron que quienes acaban de terminar una relación de la forma que sea, lo peor que pueden hacer para sobreponerse en poco tiempo, es ponerse a escribir todo lo que sienten.

En la investigación, que fue dirigida por David Sbarra -un profesor de psicología de dicho centro de estudios, que se ha especializado en analizar las rupturas sentimentales para comprender cómo las personas enfrentan hechos difíciles o estresantes en su vida-, participaron 90 personas -32 de ellas hombres- recién divorciadas o separadas, a quienes se les pidió escribir un diario durante 20 minutos por tres días consecutivos… Ni quiera saber, mi amigo, las escatológicas cosas que subrayaron algunos.

Sin embargo, no todos tenían que escribir sobre lo mismo. A algunos se les instruyó dejarse llevar, y explorar las emociones y pensamientos más profundos; otros debían relatar la historia de sus relaciones fallidas como si fuera una novela; y un último grupo -el de control-, tenía que registrar sus actividades diarias omitiendo opiniones y emociones… Lo que convengamos, es súper difícil.

Los investigadores revisaron los estados de ánimo de los participantes antes de que comenzaran a escribir en sus diarios, y los reevaluaron después de ocho meses. De esta manera, ellos descubrieron que quienes eran más reflexivos y en sus registros habían incluido emociones, lograban pocos progresos para superar sus rupturas. Por el contrario, aquellos que escribían sobre sus actividades cotidianas fueron los que más avanzaron… Pienso que el resultado de los reflexivos tal vez se deba a que sus imprecaciones fueron un meritorio desahogo.

De todos modos, el estudio demostró que escribir a diario sobre el término de una relación puede aumentar la angustia en algunas personas… “Si alguien le da vueltas a algo una y otra vez en su cabeza y uno le dice: ‘escribe tus pensamientos más profundos y repásalo todo de nuevo’, estamos intensificando su angustia”, afirmó David Sbarra.

Empero, andando por la otra vereda, al enfocarse en las actividades diarias, las personas pueden retomar mejor sus vidas, determinar cómo quieren gastar su tiempo y encontrar claridad fuera de la relación. En definitiva, eso las obliga a pensar de forma práctica, en lugar de elucubrar y despotricar sobre lo que hubiera ocurrido si la relación continuase… aunque fuese a las patadas.

“Si alguien tiene la tendencia a pensar y repensar respecto a lo que pasó y por qué ocurrió, lo que necesita es sacárselo de su cabeza, y comenzar a pensar cómo volver a poner su vida en orden y organizar su tiempo”, sostuvo Sbarra, quien agregó acentuadamente: “Algunas personas podrían ingenuamente llamar a esto de evasión, pero no es eso”… Mientras tanto, el inexorable de mi vecino insiste en llamarlo de: “masturbación mental”.

Por lo que sea, y a juicio de Sbarra, la investigación que dirigió es importante porque desafía las nociones acerca de qué es lo que se debe hacer para “sanar” después de una separación… “Nos hace reconsiderar las cosas que hacemos para intentar retomar nuestras vidas”, añadió el hombre.

Y así, enterado de tales cochos literarios que infectan la Patria, mismo humilde y a un paso de la locura total, todavía consigo discernir la verdadera geometría surreal que orienta prosélitos por las sendas de la abstracción descriptiva.

En todo caso, mi caro lector, frente a estos asuntos tan delicados, y llevando al pie de la letra lo que recomendaba Confucio, lo mejor es relajarse como si usted fuera un pote de gelatina Royal, y continuar a pensar en la heterogénea complejidad de las cosas vanas mientras continúa intentando llevar adelante sus hazañas… ¡Espectacular!

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