Palabras, Siempre Palabras


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No somos nada sin el candor y sin la palabra que nos deje vida. Pasión, ternura, soledad y muerte complementan la poesía de mi vida y se han transformado en odas para las noches oscuras sin luna y sin sueño.

Con todo, ese plectro no es más que la voz del amor, de los huesos y de la sangre, de los sueños que se tornaron posibles o resultaron imposibles, los mismos que día tras día se han ido depositando como pedruscos sueltos a un lado de mi camino.

Es el sentimiento asidero del canto del tiempo que fluye gradualmente en nuestro río mágico de la memoria. Como si fuesen primaveras que cubren los dolores del alma, o como vivos rayos de sol que derriten nubes de sufrimiento.

Peregrinando por el camino de la vida, fui aprendiendo que no debo acumular más dolor en mi cuerpo, y por eso suelo soltar pequeños pedacitos de lluvia por las noches.

Pero a la par de esa menudencia de partículas de rocío de atrición nocturna, realizo mi acto de contrición e intento perdonarme siempre y recordar a quien amé en mis días sin sol, reviviendo los escarmientos que esos intensos amores han quedado gravados en mi alma mientras voy besando en silencio cada tiempo que ellos me regalaron.

Sin ofuscar ni entorpecer mi mente, me he dado cuenta que el silencio es el único que logra contestar las preguntas del pensamiento. No es por nada que ambos son cómplices callados de la palabra.

Hoy conservo ingeniosamente todos sus mensajes, y los he guardado en un lugarcito especial de mi corazón, el que junto a mi recuerdo, siempre siempre están dándoles calor. Al fin de cuentas ella me amó tanto en palabras, que nunca se olvidó de amarme en actitudes.

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El Día que Jesús Dio la Cara


Lo que muchas religiones cristianas tienen por costumbre pregonar por los cimbrados caminos del orbe, es que Jesús Cristo un día volverá. Mismo que la fecha exacta y el modo cómo esa vuelta se daría discrepen en cada una de ellas, no obstante el final de la historia siempre es el mismo. Con todo, según lo afirma un ciudadano colombiano de nombre Juan -que no es Valdez ni trata con cosecha de café-, esa vuelta ya aconteció en su tierra.

O por lo menos en parte, según lo explica el mismo Juan David Montano, ya que todo habría comenzado cuando él estaba en Cali, una gran ciudad local por donde andaba de paseo, y justamente donde se le ocurrió tirar una foto recordatoria junto con su familia.

Como clicar el botón aparatito ya se ha tornado tarea fácil para cualquier ignoto, sólo faltaba algo para llevar de recuerdo inolvidable: el paisaje a ser escogido para la selfie… Por supuesto que luego de un ligero intercambio de pareceres, quedara definido nada sería mejor que tirarla con la estatua de Cristo Rey apareciendo al fondo.

Una vez definida cuál era la mejor escena, todo estaba marchando muy bien como previamente combinado. Uno ensayó una sonrisa, otro se arregló el pelo, otra pasó lápiz labial, Juan se alisó la camisa y luego la familia se reunió feliz para salir lo mejor posible en la nostálgica fotografía y…

Bien, es ahí entonces que empieza la historia de Juan que, como dije, no es Valdez. Resulta que este colombiano alega que efectivamente en esa selfie que tiró con sus familiares, sin necesidad de cualquiera aguzar la vista y aclarar los ojos, es posible notar la presencia de Jesús Cristo junto a ellos.

El propio Juan es quien explica: “Yo quedé completamente paralizado, fue una conmoción para mí. Tiramos la foto y allí estaba, el fantasma vestido con ropas blancas… La primera vez que vi la foto no reparé en su figura, pero en todas las otras él estaba allí, semejante a Jesús”.

La “presencia” de Jesús en la foto, claro, no demoró en causar polémica mismo que Juan gaste saliva jurando de pies juntos que no había nadie en el lugar, hecho que pasó a ser confirmado por todos los familiares que aparecen en la selfie. O sea que todos afirman de común acuerdo, que nadie pasó por la frente justamente en la hora de la foto, lo que podría crear con ello un borrón.

Sin embargo, por ser sumamente religiosos, a los vecinos de Juan no les ha gustado mucho lo que él anda diciendo a los cuatro vientos, y pasaron a exigir más respeto a la vez que solicitaban para que el caso sea olvidado. No obstante a ello, Juan se negó a darles oídos y afirmó que él nunca irá dejar de acreditar: “Jesús apareció para él y su familia”.

No sirviendo la aparición como garantía de la salvación eterna de Juan y su familia, el gentío afirma que de ilusión vive el hombre aunque éste peque por la palabra, muchas veces inútiles, y eso es lo mejor que podemos decir de ellas, casi todas, realmente, hipócritas. Razón tenía el francés que no recuerdo su nombre, cuando dijo que la palabra le ha sido dada al hombre para disfrazar el pensamiento, no obstante, en fin, estas sean cuestiones sobre las cuales no debemos hacer juicios perentorios, ya que lo más seguro es que la palabra es lo mejor que se puede encontrar, la tentativa siempre frustrada para expresar eso a lo que, por medio de la palabra, llamamos pensamiento… ¡Devoto asunto!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Mire las Cosas con Otros Ojos


Se me dio por pensar que nosotros, los humanos, deberíamos sentirnos más unidos por los dioses, un pensamiento suelto que más parece identificarse con fósiles o restos de antiguas civilizaciones. No obstante hay un momento inmediato en que dudo si no harían más sentido las odas completas de donde lo saqué, que ponerme a unir trozos sueltos aún coherentes pero ya corroídos por la ausencia de lo que había antes o viene después, y contradictoriamente afirmando, en su propia mutilación, otro sentido cerrado, definitivo, como el que parecen tener los epígrafes puestos en la entrada de los libros.

Fuera estas divagaciones pueriles que no llevan a nada, la intención mismo era registrar que, en 2010, el periodista científico Carl Zimmer llegó a escribir un artículo para la revista “Discover” hablando sobre un extraño caso clínico que había sido estudiado por el neurólogo inglés Adam Zeman. Se trataba de un hombre que no podía ver personas o cosas, con los ojos de la mente… Aunque todos sepamos que muchos sólo ven las cosas con el “tercer ojo” que tienen localizado al final de la espina dorsal.

Como sea, luego después de haber sido editada la tal publicación, el profesor Zimmer fue abordado por 21 personas que se sintieron identificadas con el artículo y querían saber más al respecto.

Qué pasó durante estos últimos años, no se sabe, pero hoy día Zeman y sus colegas de la “Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter” relatan para la revista “Cortex”, que esa condición puede estar afectando hasta el 2,5% de la población… Mismo que no sea una cifra extraordinaria, de por sí significa que hay un montón de delirantes en el mundo.

Con todo, a esa síndrome ahora la denominarla de “aphantasia”, no obstante Zeman tenga insistido en una entrevista para la “BBC”, que no se trata de una enfermedad -no necesariamente mental-, y sí de una “variabilidad de la experiencia humana” que hace con que la mayoría de los mortales “conviva durante toda la vida con imágenes producidas por los ojos de la mente; imágenes que ellos analizan de vez en cuando”.

Por ejemplo, un hombre que sufría de insomnio durante la infancia, llegó a expresar lo siguiente a ese respecto: “Yo no podía ver ninguna ovejita saltando la cerca, no había nada para contar en mi mente”… ¡Estupendo! Por eso él leía la revista “Playboy”.

No importando los detalles sobre entretenimientos nocturnos de cualquiera, agrego que esa recién nombrada condición, es algo que en realidad afecta a varias personas desde el nacimiento, y de por sí es diferente de la experiencia descrita por primera vez por Zeman en la revista “Discover”. En ese ensayo él relataba que un paciente perdiera la capacidad de ver imágenes mentales después de someterse a una cirugía cardíaca.

Cuanto a los pacientes con “aphantasia” congénita, Zeman dice que la red de regiones que están distribuidas a lo largo del cerebro -del que tiene-, implicadas en el proceso de visualización, puede funcionar de forma diferente ya desde el nacimiento del individuo, y no debido a un acontecimiento traumático. Por otro lado, hay personas que nacen con “hyperaphantasia”, que nada más es que la capacidad de visualizar imágenes mentales con riqueza de detalles… Y puede que talvez de ahí se originen los chimes.

En todo caso, para comprender mejor las bases neurológicas de esa gama de experiencias visuales, Zeman ahora está trabajando en el proyecto “The Eye’s Mind”, o “Los Ojos de la Mente”, un proyecto que tendrá duración de un año y cuenta con la participación de la artista Susan Aldworth, del historiador de arte John Onians y de la filósofa Fiona Macpherson… Todos ellos preocupados en descubrir con cuantos ojos al final de cuentas nacimos… ¡Hace sentido!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Pues la Promesa no se Cumplió


Noto sin llegar a admirarme que varios de los que hacen parte de una multitud claudicante se sorprenden con la forma tan fácil y natural con que algunas personas asumen sus promesas, como si la vida fuera un juego en el que se puede prometer cualquiera cosa, sin saber siquiera si uno está en condiciones de afrontarla en el futuro. Eso deja el sentimiento de que: ¡Total, nadie nos obliga a cumplir nada!

Hasta se podría decir que cuando se trata de cuestiones que para algunos podrían ser triviales, pero que para otros son importantes, percibo que las promesas caen en desuso. Por tanto, es mejor que a uno no prometa nada, porque asumimos que algunos están muy lejos de cumplir lo que prometen.

Todos hemos escuchado a nuestros abuelos decir, sobre aquellos lejanos tiempos, en que honrar una promesa era poco menos que vernos con un compromiso de vida o muerte. Y no hablo de promesas de amor, de las que ya hemos asumido, sino de las promesas que más dejan de cumplirse. No importa que lo que nos prometan sea algo trivial o algo muy importante, el compromiso de decir que harás o darás algo, debería ser suficiente para que uno se haga cargo de ello.

Visto desde el ángulo de la cristiandad, en “Eclesiastés 5-8” existe la siguiente recomendación: “No te apresures, ni con los labios ni con el pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el cielo y tú en la tierra. Por eso, habla lo menos que puedas, porque por mucho pensar se tienen pesadillas, y por mucho hablar se dicen tonterías… Cuando se haga una promesa a Dios o a quien se nos ocurra, no se debe tardar en cumplirla, porque a Él no le agradan los necios. Por tanto, cumple lo que prometes, pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir”.

Es bien probable que pretendiendo llevar al pie de la letra eso de “Dios está en el cielo y nosotros en la tierra”, que a uno de esos genios de la publicidad con mente innovadora se le ocurrió prometer que bastaba con tomarse un Red Bull para disminuir la distancia. Pienso que sí, que todo iba bien con su volador slogan, hasta que apareció un oportuno abogado y se le dio por cuestionar que la alas prometidas no tenían plumas.

Por tanto, ahora la dirección de la empresa Red Bull no tuvo más que concordar el pasado día jueves 9 del corriente mes, en pagar más de US$ 13 millones para poner un fin a una acción colectiva llevada a los tribunales de los Estados Unidos, en la que se alegaba propaganda engañosa de su bebida energética. Millares de personas habían entrado con una acción después de consumir el producto e constatar que el Red Bull no “da alas”, como afirma el slogan.

Al presente la empresa tendrá que reembolsar el valor de US$ 10 o dar dos bebidas gratis para cada consumidor que adquirió el producto durante los últimos diez años y entró con la acción judicial contra la Red Bull.

El representante de la acción colectiva, Benjamin Careathers, dijo que la empresa engaña sus consumidores sobre la superioridad de sus productos con el slogan “Red Bull te da alas”… “Ese tipo de conducta y prácticas engañosas significa que la publicidad y el marketing de la Red Bull no es apenas ‘exagero’, sino más bien ella es engañosa y fraudulenta y, por tanto, accionable”, registró en la acción.

En el sitio “BevNet”, la empresa afirmó que decidió realizar el reembolso para evitar los altos costos del litigio, agregando: “No en tanto, la Red Bull reitera que la comercialización y las etiquetas de sus productos siempre fueron precisas y niega toda e cualquier irregularidad”.

Bueno, el petulante de mi vecino, enterado de la tal promesa volátil, afirma que es más o menos como si se tomase la maravillosa pastillita azul y… ¡Sería horrible!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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