Quedó Elucidada la Vieja Manía Canina


Y a causa de ese nuevo develamiento acabo de desilusionarme con mi abuelo, a quien siempre tuve en alta estima. Aunque también es cierto que no estoy triste por ello, pues pienso que todo se debe a esa ignorancia propia que tenían los antiguos. A bien verdad, recuerdo que cuando yo era chico, y de ello ya se van muchos años, él me contara sobre la manía del por qué los perros se vienen oliendo la cola desde los tiempos antediluvianos, explicándome que se debía a un hecho lógico.

Y digo “lógico” por no decir fortuito ya que, según él, todos los perros del mundo fueron llamados por Noé a una reunión previa antes de éste terminar de construir su famosa Arca. Sin embargo, existía una determinación categórica: nadie podía entrar a la reunión con las bolas puestas. Eso originó que todos los perros dejasen las suyas en la puerta. Con todo, en medio de la tertulia aconteció una tremenda trifulca y todos salieron corriendo echando mano a lo que veían primero. Así pues, a partir de ese día, cada vez que ellos se encuentran se huelen uno a otro, que es para ver si alguno lleva las suyas puestas por equivocación.

Obvio que en aquel momento di el hecho por sentado, pues lo que él me contara hacía sentido; pero pasados los años uno se da cuenta que la respuesta para esa cuestión no es tan sencilla como parece… O mejor dicho, no era, puesto que en pocas palabras, se ha descubierto que los perros lo hacen para poder recolectar la mayor información que puedan sobre el otro animal… Por lo que algunos ya estarán deduciendo que estos animales tienen un chip escondido en el orificio.

En realidad, el secreto, conforme asegura la “Sociedad Química de Estados Unidos” (ACS por su sigla) en un artículo que fue publicado por la cadena “BBC”, estaría en la química, debido a que los perros tienen un olfato tan desarrollado que llega a ser entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que el humano.

El asunto es que cuando dirigen sus hocicos a la cola de otro perro -tal cual un pendrive-, lo que hacen es recolectar un montón de información sobre el otro animal, desde lo que come hasta su género o estado emocional, llegaron a explicar los técnicos al medio de información británico.

Años atrás, George Preti, un conocido experto en feromonas y olores humanos, se dedicó a estudiar las secreciones anales de perros y coyotes, por lo que identificó los componentes de las secreciones que producen las glándulas alojadas en dos pequeñas bolsas… Lo que por sí sólo deja evidenciada la delicia de su trabajo.

De acuerdo con lo que informó el oledor de Preti a la BBC, este lenguaje químico del que habla estaría compuesto de trimetilamina y ácidos grasos volátiles; empero el aroma pueda cambiar de acuerdo a la genética y el sistema inmunológico del animal… Además de las porquerías que le den de comer en casa.

Por lo demás, todo indica que los perros, conforme llegaron a explicar los expertos de la ACS, tienen un sistema olfativo auxiliar diseñado específicamente para la comunicación química, un órgano que tiene nervios que se comunican directamente con el cerebro… O sea, que es algo así como un enchufe que lo conecta en el c… Bueno, es fácil uno imaginar a donde.

Pues bien, este sistema odorífico, aseguraron los especialistas consultados, le asegura no tener interferencias de otros aromas y dedicarse sin distracciones a leer las “tarjetas de presentación” de los terceros.

Reflexionando sobre esta revelación, es como si yo le digiera al perro: “el diablo no acecha siempre tras la puerta”. Aunque reconozco que a causa de la manifiesta diferencia de conceptos y la distinta naturaleza de los vocabularios entre él y yo, no podrá el perro aspirar siquiera a una mera comparación preliminar de lo que yo pretendía comunicarle, y en cierto modo menos mal que así es, porque, condición indispensable para pasar al siguiente grado de entendimiento, tendría que ser él preguntarme qué era eso del “diablo”, figura, entidad o personaje, como se supone, ausente del mundo espiritual canino desde el principio de los tiempos… ¡Guau!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Anuncios

¿Usted ya Tiene Blutufe en Casa?


El otro día, mi vecino fue a una tienda y, de su bolsillo, sacó un pedazo de papel. Confirmó lo que estaba escrito, y le preguntó a la dependienta:

-Hola, ¿tiene pendrive?

-Sí, tenemos -le confirmó la chica.

-¿Qué es un pendrive? ¿Puede explicármelo? Mi hijo me pidió que comprara uno.

-Bueno, un pendrive es un aparatito en el que se guarda todo lo que hay en el PC…

-¡Ah!, es como un disquete -replicó mi vecino, con cara de asombro.

-No -impugnó ella- En el pendrive usted puede salvar textos, imágenes, músicas y películas. El disquete, que ya ni existe, solo guardaba textos…

-¡Ah!… Entiendo, quiero uno.

-¿De cuantas gigas? -inquirió la chica.

-¿Qué me dice?

-¿Qué de cuantas gigas quiere el pendrive?

-¿Y… que es una giga? -le preguntó.

-Es el tamaño del pen…

-¡Ah!, entiendo -afirmó-. Quería uno pequeño, que dé para llevar en el bolsillo, no muy grande, para que no tenga que andar con paquetes en la mano.

-Todos son pequeños, señor -le dijo ella-. El tamaño se refiere a la cantidad de cosas que puede guardar -aclaró.

-Ah, ya veo. ¿Y cuantos tamaños tiene?

-Puede tener 2; 4; 8; 16 gigas…

-Hummm, mi hijo no me dijo de cuántos gigas él necesita.

-En ese caso, lo mejor es llevar el mayor -aconsejó la dependienta.

-Sí, bueno, creo que sí… ¿Cuánto cuesta?

-Bueno, el precio varía conforme el tamaño… ¿Su entrada es USB?

-¿Cómo? -quiso saber mi vecino.

-Es que para acoplar el pen en el PC, debe haber una entrada compatible…

-¿USB no es la potencia del aire acondicionado? -buscó aclarar mi vecino.

-No, señor… Eso es BTU.

-¡Ah!… Sí, es eso… Confundí las iniciales… Pero, qué sé yo si la entrada del PC es USB -se justificó.

-El USB tiene unos dientes que se encajan en el PC. El otro tipo de USB es el P2, más tradicional, y aquí usted tiene que meter el pino en el agujero recóndito… ¿Su PC es nuevo o antiguo? Si es de los nuevos es USB, pero si es algo más viejos es P2.

-Creo que el mío tiene 2 años. El anterior tenía disquete. ¿Se acuerda del disquete? Cuadradito, negro, fácil de cargar, casi no tenía peso. Mi primer PC funcionaba con esos disquetes que había, tipo galleta, grandotes y cuadrados. Era bien más simple… ¿No cree? Los de hoy ni tienen entrada para disquete… O es CD o pendrive. ¡Qué cosa!… Bien, no sé qué hacer. Mejor le voy a preguntar a mi hijo.

-Claro -concordó la chica-. ¿Pero por qué no le llama? -sugirió atenciosa.

-Bien que me gustaría, pero mi móvil es nuevo y tiene tantas cosas que ni aprendí aún a marcar…

-Déjeme ver -solicitó ella-. ¡Guau!… ¡Es un Smartphone! Este es bien bueno… Tiene bluetooh. woofle, brufle, trifle, banda larga, teclado touchpad, cámara fotográfica, flash, vídeo, radio AM/FM, TV digital… También puede enviar y recibir e-mail, torpedo direccional. Micro-ondas y conexión wireless…

-¿Blu… Blu… Blutufe? -tartamudeó mi vecino, asombrado-. ¿Y micro-ondas? ¿Entonces da para cocinar?

-No, no señor -replicó ella, sonrisa escondida- Es que usted me hace gracia… Es que este funciona en el sub-padrón y por ello es mucho más rápido.

-Y… ¿Para qué sirve el blutufe ese?

-Es para poder comunicar un móvil con otro, sin cables…

-¡Qué maravilla! ¡Qué gran novedad! Pero, vamos a ver, ¿los celulares no se comunican unos con otros sin cable? Yo nunca he necesitado de un cable para llamar a otro celular… Cable, en un celular, que yo sepa, es sólo para cargar la batería.

-No, ya veo que usted no entiende mucho de esto -afirmó la chica, sonriente-. Mire, con el bluetooh usted pasa los datos de su móvil… Por ejemplo, su guía de teléfonos…

-¡Ah! ¿Y antes necesitaba de un cable?

-No. Tenía que cambiar el chip…

-¿Quéee?… Ah, sí, el chip… Entonces, hoy, ¿ya no es necesario el chip?

-Sí, es necesario, pero el bluetooh es bastante mejor.

-Que bien esto del chip… ¿Mi celular tiene chip?

-Momentito, déjeme ver… Sí, tiene chip…

-¿Y yo que hago con el chip?

-Si usted necesita o quiere cambiar de operador, portabilidad, eso…

-Sí, lo sé… Claro que lo sé. ¿No iba yo a saber una cosa de esas, tan simple? Entonces, imagino, para conectar todo eso y después de un curso de dos meses, ¿sólo necesito clicar en unos doscientos botones, no?

-¡Noooo! Es todo muy simple… ¡es fácil de aprender! ¿Quiere llamar a su hijo? Escriba aquí su número, teclee y apriete el botón verde… Ya está llamando -le avisó la chica.

En ese momento mi vecino sujetó el celular con la punta de los dedos, temiendo ser llevado por los aires… hacia otro planeta.

-Hola, hijo, soy papá… Sí, dime, hijo, tu pendrive es de cuantas… ¡Ay! ¿Cómo es el nombre?… Ah, gracias, ¿cuantas gigas?… ¿4 gigas? Vale, y hay otra cosa… ¿Cómo era?… Ah, nuestra conexión es USB?… ¿Sí? Vale… ¡qué locura! Bien, hijo, te llevo el pendrive…

-¿Qué edad tiene su hijo? -preguntó la dependienta.

-Va cumplir 10 en septiembre…

-¡Oh, que rico!

-Pues sí, señorita, me llevo uno de 4 gigas con conexión USB…

-Ok, señor… ¿Lo quiere para regalo?

Más tarde, ya en su oficina, mi vecino examinó el pendrive, un minúsculo objeto, menor que un encendedor, capaz de gravar películas… Pero… ¿Dónde iremos a parar? -piensa abstraído. Lo mira con cierto recelo, y al notar su celular, que está sobre la mesa, piensa: “Máquina infernal”, y se da cuenta que todo lo que necesita es de un teléfono capaz de marcar números y recibir llamadas. Se da cuenta que en ese momento tiene en sus manos un dispositivo sofisticado, tan complejo que nadie que no sea especialista sabrá comprender.

Ya una vez en casa, entrega el pendrive a su hijo y le pide para ver cómo funciona. El niño, inserta el dispositivo en el PC y se abre una ventana en la pantalla… Seguidamente, con el ratón, el niño abre una página de Internet en inglés. Selecciona unas palabras y un “heavy metal” infernal invade la habitación y los oídos de mi vecino. Después de un otro click se acaba la música, y el niño comenta:

-Bueno, papá, ya bajé la música. Ahora, me llevo el pendrive a cualquier sitio y donde haya una entrada USB, lo inserto y puedo escuchar la música… En mi móvil, por ejemplo.

-¡Ah!… ¿Tu celular tiene entrada USB?

-Claro… El tuyo también.

-¿Ah, sí? ¿Eso quiere decir que yo puedo gravar músicas en un pendrive y escucharlas en mi celular?

-Sí, claro que sí, papá -le confirmó su hijo.

Esa misma noche, antes de dormir, mi vecino le dio un beso a su mujer, y le dijo:

-¿Sabes que tengo Blutufe?

-¿Cómo es eso? -ella inquirió asombrada.

-Blutufe… No me vas a decir que no sabes lo que es, ¿no?

-No me fastidies, viejo… Déjame dormir -protestó.

-Cariño, ¿te acuerdas de cómo era la buena vida, cuando el teléfono era teléfono, un grabador era un grabador y un toca-discos sólo tocaba discos? ¿Y sólo había que pulsar un botón?

-Claro que me acuerdo. Pero hoy día es bastante mejor. Varias cosas en una sola… Mira, hasta tienes Blutufe y conexión USB también… Qué bárbaro, viejo.

-Pero, vieja, pienso que con tanta tecnología envejecemos más rápido… Me quedo mal sólo de pensar cuantas cosas hay por ahí que nunca usaré…

-¡Ah!… ¿Y por qué?

-Porque yo aprendí a usar el PC y el celular y ahora veo que todo lo que aprendí ya está sobrepasado.

-Hablando de eso, tenemos que cambiar la TV -sugirió ella.

-¿Qué?… ¿Se estropeó la nuestra?

-No, pero la nuestra no tiene HD, tecla SAP, slowmotion y reset.

-¿Todo eso?

-Todo…

-¿Y la nueva, va a tener Blutufe?

-Buenas noches, viejo, dormite que no te aguato más…

Bueno, pienso que el protagonista del cuento bien podría ser cualquiera de nosotros o alguien que haya nacido en los años 40, 50, 60 e, incluso, en los 70… ¿Por qué no?

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: