Una Muerte que no es de Película


Es probable que quien nunca haya asistido el filme de magia negra “La Ouija – El juego de los espíritus” -en su título original: “Long Time Dead”-, tal vez no logre entender muy bien qué fue lo que ocurrió con Jaqueline Sánchez, una joven nascida en Belice, un pequeño país de América Central… Pero si en todo caso no vio la película, no se preocupe, porque los comentarios apuntan que ella es rémala. Ahora, eso sí, le exhorto que no confunda “magia negra” con la negra que hacía magia…

Por tanto, ateniéndonos exclusivamente al relato de los familiares de Jaqueline, parecería que a Jaqueline se le ocurrió jugar con ese famoso tablero que, en tesis, afirman ser capaz de invocar espíritus de personas que ya murieron. El caso es que luego de ese retozado momento ella pasó a comportarse de una forma extraña, al punto de hacer con que sus familiares acreditasen que la joven estaba poseída por alguna entidad sobrenatural… Aunque sabiendo cómo son las malas lenguas, no faltó quien se le antojase decir que quién la había poseído era un masculino de las vecindades.

Economizando chismes, el caso es que Jaqueline vino a fallecer repentinamente por causa de una parada cardiorrespiratoria durante una ceremonia de exorcismo que la familia realizaba en una iglesia local. De acuerdo con aquellos que estaban presentes en el momento de la función -que no era cinematográfica-, afirman haber vito a la joven levitar en la atmósfera parroquial -sin que el cura se importase con ello-, al mismo tiempo que hablaba con una voz bien más entonada que la habitual. Y esta actitud, para quien ya vio muchas películas de terror, significaría una posesión demoníaca… Lo que echaría por tierra lo que las gentuzas del pueblo se les antojaron apuntar.

Como sea y fuere, los padres de la joven contaron al periodista del “The Mirror”, que Jaqueline estaba sufriendo periódicamente de convulsiones y ataques de histeria; sin embargo, al ser llevada al hospital de la ciudad de Santa Cruz, los médicos no fueron capaces de diagnosticar cualquier enfermedad o irregularidad con relación a su condición de salud. Tal hecho, sumado a los comportamientos diferentes, llevó a sus padres a la conclusión de que ella había sido tomada por espíritus, después de jugar “Ouija”.

Resumiendo, la afectada Jaqueline paró de respirar después del aparente exorcismo que aconteció en el interior de la Iglesia Pentecostal de Santo Ignacio de Velasco. Con todo, contrariando a los puebleros, su muerte pasó a ser investigada por la “Fuerza Especial de Combate al Crimen” de la ciudad de Santa Cruz, ya que un “diagnóstico” de muerte como el de ella puede ser considerado bastante polémico.

Una pericia que fuera realizada en la morgue, demostró que la joven murió de causas naturales después de un ataque cardíaco sufrido durante un estado de trance no explicado, y que las escoriaciones en su cuerpo habrían ocurrido por cuenta de los golpes causados por el estado de consciencia alterado de la joven, conforme apunta el portavoz de la policía local.

Pienso que cada uno sabrá sus razones, ya que, como de costumbre, las razones sólo uno las conoce. Por tanto, con estas u otras palabras no he hecho más que recordar aquí que todos los días fueron víspera y todos los futuros lo han de ser. Volver a ser víspera, al menos por una hora, es el deseo imposible de cada ayer pasado y de cada hoy que está pasando, ya que ningún día consigue ser víspera durante todo el tiempo que soñaba… ¡Alucinante tema!

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Programas de TV que Encantan a un Muerto


No pretendo recalcar nada sobre ciertas manías, visto que no se puede dar marcha atrás al reloj. Con todo, si se trata de alguna pieza de relojería antigua, es posible que se le pueda dar cuerda nuevamente… Locos sueltos los hay de montón.

Decir eso de “sueltos” es pura fuerza de expresión, ya que también los hay en las casas. Para ejemplo basta con enterarnos de lo acaecido con Timothy Brown.

Para suerte del sujeto, la semana pasada la policía británica decidió no inculpar al desvariado hombre de 59 años que, “incapaz de aceptar la muerte de su padre”, había colocado el cuerpo del fallecido en su poltrona favorita y continuaba de lo más campante a asistir televisión junto a él… No necesariamente películas de terror.

El caso es que Timothy Brown y el esqueleto de su querido padre estaban desde hacía cuatro meses en una casa de Strafford, en la región central de Inglaterra, cuando la policía, alertada por un vecino que no aguantaba más el mal olor, entró y, “en estado de choque” con la visión digna de la película “Psicose” de Alfred Hitchcock, detuvo a Timothy por “disimulación de cadáver”… Pero no del nauseabundo olor.

“Desde la cocina era posible escuchar la televisión a todo volumen. Entonces fui a observar, y como la puerta del fondo estaba destrabada, entré y conversé por un momento con Tim desde la escalera. Él estaba en la sala asistiendo un programa de Tv. Cuando abrí completamente la puerta, vi en la poltrona un cráneo que aparecía, y quedé impactado”, dijo el chusma del vecino a los policías, y eso bastó para que la prensa lo registrase.

Según su versión, Timothy explicó a los policiales que instaló a su padre, Kenneth, de 94 años, en su poltrona favorita, cerca de la chimenea -pronto para esperar a Santa Claus-, después que un incendio fue registrado en su cuarto en el mes de junio.

“Un plato de sopa lo reconfortará”, pensó el hijo esa noche, pero al día siguiente Timothy encontró a su padre muerto en el sillón. Entonces decidió dejar al fallecido en el local, con el mismo piyama, y continuar asistiendo TV en su compañía… Si bien pensó que su padre estaba enojado porque no le hablaba ni respondía.

Andrew Weatherley, de la policía de Stafford, que ahora decidió archivar el caso, explicó: “El hijo no conseguía aceptar que su padre estaba muerto. Eran muy próximos y ambos vivían recluidos. Timothy sabía que debería informar la muerte del padre, pero no conseguía hacerlo”.

A causa del avanzado estado de descomposición del cuerpo, la investigación no consiguió elucidar todos los misterios sobre la muerte del nonagenario. Con todo, la necropsia constató algunas costillas fracturadas, sin duda provocadas por la caída de la cama en el momento del incendio.

Independiente de lo que se apure, las autoridades consideraron que el hijo “no tenía ningún motivo manifiesto” para matar a su padre y decidió encerrar el asunto que, según Weatherley: “Porque, definitivamente, se trata antes de más nada de la historia de un hijo que perdió a su padre”… Y debe estar falto de un tornillo.

Es de los manuales elementales de psicología aplicada, capítulo comportamientos, consta que las personas sin carácter suelen tener actitudes extraviadas. Es de suponer entonces que una vez acomodado en el sofá, el padre haya dicho: “ya está, quedó todo resuelto”, a lo que su hijo habrá respondido que sí, que todo quedara resuelto, y luego los dos habrán pensado, o habrán sentido, si hay desigualdad y contradicción entre sentir y pensar, que esta parte que ha acabado es la misma que está impaciente en comenzar, puesto que los primeros, segundos y terceros actos, da lo mismo que sean los de las funciones o los de la vida, son siempre una sola pieza… ¡Macabro tema!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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