Una Pasión Más Grande que el Mar


Presumo que un disgusto, por más pasajero que éste sea, una jaqueca o migraña, incluso de las más soportables, es capaz de transformar inmediatamente el curso de los astros, de perturbar la regularidad de las mareas, de retrasar el nacimiento de la luna, y, sobre todo, desajustar las corrientes del aire, el sube y baja de las nubes; y basta con que le falte un único centésimo a nuestros pesos reunidos para el pago de una cuenta, para que los vientos se levanten, se abra el cielo en cataratas, como forma de que la naturaleza se muestre toda compadecida con el inquieto afligido.

Hay de todo en este mundo, pero mismo así no han de faltar los escépticos de siempre, me refiero a esos que tienen por función dudar de todo incluso sin pruebas en contra o a favor, que mi proposición es indemostrable y vera el exagero.

No los culpo por pensar así, y para agradar su egolatría, enmiendo mi reflexión y digo que a lo mejor, pensando que ella era una Krisztina Egerszegi -no confundir con la CK argentina-, o una Inge de Bruijn, o tal vez en ese momento estuviese vistiendo el espíritu deportivo de la norteamericana Janet Evans, que una turista inglesa de 65 años intentó alcanzar a nado un navío que zarpó del puerto de Funchal el sábado retrasado a la noche sin ella a bordo.

Ahogada entre varias bocanadas del pernicioso salitre del mar, cuatro horas más tarde, la mujer, tremiendo y asida a una pequeña valija, fue rescatada por un grupo de pescadores que, para su suerte, la avistara ese sábado a la medianoche, a unos 500 metros de la costa, en aguas del Océano Atlántico, conforme lo comentó Félix Marques, hombre responsable por la administración del puerto de Funchal, en la capital de la isla portuguesa de Madeira.

“Pese a la oscuridad de la noche, los pescadores percibieron la mujer gracias a sus gritos”, acrecentó Félix, que se mostraba feliz.

Es más, de acuerdo con el relato del periódico “Correio da Manhã”, la turista dejara el navío “Marco Polo” en el puerto de Funchal, donde éste realizara escala, después de ella discutir con su marido. Aparentemente -con aquella parte anatómica colgante ya inflada como pelota de fútbol-, el hombre había decidido más que alígero volver para Gran Bretaña de avión… Más o menos así como irse lo cuanto antes a la gran puta.

Pero una vez en el aeropuerto, que queda en la costa este de la isla, la mujer vio pasar, de repente, de lejos, el navío de la empresa británica “Cruise & Maritime Voyages”, a camino de Lisboa. Sin meditar mucho -y sin verificar antes si estaba de pose del flotador y su biquini-, ella entonces se zambulló en el agua a las 20.00 horas con la intención de nadar hasta el cruzeiro, de acuerdo con lo relatado por Marques.

Cuatro horas más tarde, con la piel más arrugada que perro de raza “Shar Pei”, la sexagenaria mujer fue rescatada y llevada a un hospital en Funchal, con avanzado estado de hipotermia. De acuerdo con la cadena “SIC”, su marido ya no estaba más en el navío porque había tomado el primer vuelo para Inglaterra.

Enterado de tanta desilusión aguada y vista esta historia con la intensidad que se merece, inmediatamente recuerdo la íntima relación entre la locura del balé “Giselle”, la pobreza irrisoria de la literatura contemporánea y, claro, mi sempiterna homenaje a Freud, a quien se le atribuye la simpática historia pasada en Viena, cuando, ociosos, un asesino, un necrófilo, un zoófilo, un sádico y un pirómano estaban sentados en un banco de jardín sin saber exactamente como ocupar su tiempo… Por suerte allí no había mar… ¡Impresionante!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Anuncios

Un Culo de Bombón, o Viceversa


Si bien mirado, puede llegar a existir, ya desahogado de accesorios sobrantes, ínfimas diferencias con pormenores superfluos entre lo real y lo ejecutado, lo que muchas veces puede exigir del hombre distraído atenciones especiales para no pasar de lo parecido a lo igual, de lo semejante a lo idéntico, o de lo similar a lo análogo.

Sin embargo, todo indica que los idealizadores no admitieron que el resultado de la idea y del trabajo que realizarían podría llegar a tener un rechazo brusco por parte del gentío. Así que, luego siguió la operación de dar forma y estilo al proyecto que imaginaban complicado no por exageradas preocupaciones de primor en la ejecución, sino porque era necesario escoger y combinar modelos que, sin llegar a probarlos antes, deberían corresponder al natural, dado que, tirada la idea de una enciclopedia, ilustrada de acuerdo con las tecnologías gráficas del momento de la foto, sólo contenía grabados a talla dulce, minucioso en pormenores pero sin otros efectos cromáticos que las variaciones aparentes de un gris resultante de la impresión de los trazos negros sobre el fondo invariable del papel… A parte de lo cavernoso del tema.

Y así fue que, una vez pronto lo antes idealizado, como una empresa de confituras británica logró causar polémica en la siempre lluviosa “tierra de la reina” por cuenta de su último lanzamiento en el segmento de bombones: “un bombón de chocolate moldeado a partir del ano de una modelo”… Que ellos opinaron ser como si se tratase de un ángel de caridad que baja a la tierra con el mandato de aliviar -entre otras cosas- las angustias y mitigar los dolores. Claro -pensaron estos- mientras que antes o después, no tuviese que ser llamado deprisa otro ángel vestido igual para mitigarle y aliviarle a la modelo de carne y hueso sus propios dolores y aflicciones.

Pues bien, resulta que esta psicodélica golosina ganó el nombre de “Edible Anus” (culo comestible, en una grosera traducción del inglés), según llegó a ser publicado en el sitio norteamericano “Huffington Post”.

Por ende, para los amantes chocolateros de este mundo sublime, el novedoso producto está siendo vendido en cajas con 10 unidades anales y cuenta también con una pieza especial en plata. No en tanto, y según las informaciones que están publicadas en el sitio web de la empresa, “el producto es realizado y moldeado a partir de la delicada parte anatómica de su exclusivo modelo real de exuberantes nalgas”, avisando que los pedidos de compra pueden ser enviados a cualquier parte del mundo. No obstante, ellos notifiquen que el paquete de 10 cuesta 60 libras si es comprado directamente en el sitio. Pero aquellos que prefieran el modelo en plata, tendrán que desembolsar 300 libras (ya con el flete incluido).

Aún más, de acuerdo con declaraciones de los directivos de la empresa, ellos creen que su chocolate “puede servir para disolver tabús culturales de género, clase y orientación sexual, y a su vez explayar la alegría de enseñar al mundo a amar el ano”… Mismo sin lavarlo antes.

En todo caso, ellos avisan a tiempo que sus productos son confeccionados con “ingredientes naturales” y chocolate belga, (55% en el caso del chocolate amargo; 34% para los bombones de chocolate al leche y 28% para los de sabor de chocolate blanco).

Visto y revisto lo aquí expuesto, juzgo que no sirve la misma forma e idea para todos, pues cada uno inventa la suya propia, mientras hay quienes se pasan la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, quedándose pegados a la página, ya que no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, y que si están allí es para que podamos llegar a la otra margen… Al final de cuentas, la otra margen es lo que importa.

(*) Siguiendo la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, conteniendo apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Conjuntamente, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: