Impaciencia


39-impaciencia

La gente no debería inquietarse con cierto tipo de cosas. Existen muchas maneras de alguien despedirse: dando la mano, dándose un beso, con un abraso tierno, sonriendo, o seguramente dando la espalda, nombrando fechas, echando en cara lo que podría haber sido y no fue, con voz de olvido, o pensando en nunca. Por eso es muy importante aprender a volar entre tanta gente de pie.

La vida es por cierto un desierto y oasis a la vez. Nos derriba, nos lastima, nos ultraja, nos enseña, y a su vez nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Por tanto, nunca podemos dejar de acreditar que las palabras y las poesías consiguen cambiar nuestro mundo aunque el viento de la desdicha sople en contra, puesto que si no dejamos de soñar, siempre podremos aportar una nueva estrofa a nuestra épica vida.

Ciertamente, todo lo que uno realmente quiere y desea en esta vida, está del otro lado del miedo y de la ansiedad. Es probable que por esas causantes, a veces nos sintamos felices así, por nada, por todo, por lo que sea; si bien es cierto que muchas veces la gente también llora, no porque sea débil, sino porque tal vez lleva demasiado tiempo siendo fuerte.

En ocasiones tampoco existe una próxima vez, a veces no hay segundas oportunidades, a veces es un ahora o nunca; no obstante, sin ideas, no hay paraíso, ya que el que vive de ilusiones muere de realidades. No podemos olvidar que en la eterna lucha entre el arroyo y la piedra, siempre triunfa el arroyo. No porque sea más fuerte, sino porque persevera.

El hecho de decir, tiene algo que ver con el tiempo. La ausencia de tiempo es algo que se sueña, es algo que llama la eternidad, y ese sueño consiste en imaginar que uno se despierta. Uno pasa su tiempo soñando, ya que no se sueña únicamente cuando se duerme.

El inconsciente es, precisamente, la hipótesis de que no se sueña solamente cuando se duerme. Ergo, lo aconsejable es uno no preocuparse, ya que en algún momento aparecerá en nuestra vida alguien que encenderá las luces que otros apagaron.

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Lágrimas


25- lagrimas

Fue como si surgiese de repente el ventarrón infausto del destino, y presumo que a ti también te habrán lastimado el alma esas agrias palabras que, al proferirlas al azar, no tuvieron la intención de hacerme daño, aunque el golpe del veneno que había en ellas fue mucho más que un rencor ajeno olvidado en su inútil corona de espinas.

Hazme el favor, cállate, abominable Eva de este paraíso terrenal. Nunca ignores a quien ciertamente le importas, pues tal vez mañana, tarde, has de darte cuenta que perdiste la luna, mientras, dispersa y afrentada, te entretuviste en contar las estrellas.

Puede que no te hayas dado cuenta, pero las tuyas han sido palabras que acecharon la muerte de un amor sublime a quien entonces lo ofendieron e hirieron gravemente, únicamente porque mi boca cerrada ya no pudo contestar su canto avinagrado.

Al oírte me sobrevino el llanto. Esas ganas de llorar que nacen de repente, ahogadas en la desolación, mismo que fuera de mi cuerpo en desconsuelo la luna florecida y el vergel en flor quisiesen forjar ese deseo de estar solo y al mismo tiempo necesitar de un abrazo, una caricia, tal vez hasta un beso que lo pueda todo.

Duele, pero el más mentado de los hombres llora en los momentos más amargos de la vida. Yo no fui diferente, pues siendo más que el mar y que sus islas, y porque hay que caer dentro de ese mismo mar como en un pozo para salir del fondo con un ramo de agua secreta y verdades sumergidas, entonces lloré, lloré con el alma. Pero no lloré físicamente, lloré de verdad, de la manera que más duele, lloré sin lágrimas.

Infausta mujer, te has olvidado que el amor verdadero nunca se da por vencido, que jamás pierde la fe, porque siempre tiene esperanza y se mantiene firme ante toda circunstancia, incluso estando dentro de un traje vacío y uno siga cojeando como un espantapájaros de sonrisa sangrante.

¡Ay de mí!, ¡ay de nosotros!, mi dulce amada, que sólo quisimos apena amor, amarnos, y entre tantos dolores nos dispusimos los dos a quedar malheridos.

Una Sublevación Paquidérmica


De ahí surgió la costumbre. Imaginemos la escena: Adán mastica lentamente, mirando a Eva que mordisquea su pedacito, inclinando la cabeza como ave curiosa. Del otro lado de la puerta, cerrada ya para siempre, le había dado ella la manzana, sin pelar. Se la ofreciera sin intención de malicia ni consejo de serpiente, porque estaba desnuda. Por eso se dice que sólo cuando mordió la manzana se dio cuenta Adán de que estaba desnudo, como Eva, sin tiempo aún de vestirse, que de momento le pareciera como los lirios del campo que ni hilan ni tejen. En el umbral de aquella puerta pasaron los dos la noche, quizás con una banana por cena. Dios, al otro lado, los oía triste, excluido de un festín que fuera dispensado de proveer, y que no había previsto…

Más tarde se inventaría el dicho: “Donde se junten hombre y mujer, allí está Dios por medio”. Por esta frase aprendemos que el paraíso, en definitiva, no estaba donde nos decían, sino aquí, adonde Dios tendrá que venir siempre si quiere reconocer el gusto o la sorpresa.

Y ya que se me ocurrió tocar el tema “sorpresa”, recapitulo que mi mente se paralizó frente a la información propiciada por la policía de Tailandia, la que avisó que un elefante del norte del país se sublevara el último miércoles, matando su tratador, antes de ponerse a correr en dirección a la floresta con tres chinos aterrorizados aun sentados sobre su lomo.

Antes de que el leyente imagine la risible escena proporcionada por el paquidermo en su irreflexiva corrida, agrego lo que el coronel Thawatchai Thepboon, comandante de la policía del distrito de “Mae Wang”, en la provincia de Chiang Mai, dijera a la agencia AFP: “El adiestrador que fue muerto, era Karen, y no estaba familiarizado con el elefante. Ellos, los turistas, están seguros ahora”, declarara el imperturbable oficial.

Nuevamente, antes que el adherido lector suponga tratarse aquí de una mujer, le aviso que está rotundamente engañado, porque en este caso Karen no es seudónimo femenino, sino que ese nombre propio corresponde a una minoría étnica muy común en el norte de Tailandia… Un equívoco muy común como el que ocurre cuando nombramos “Isis”, pero en este caso se trata de un grupo de alienados que más parecen mujeres con “TPM”.

Aclaradas todas las cuestiones peninsulares de esta mastodóntica historia, añado que la puntual policía declarara que el incidente ocurriera a las 9h30 local, justamente cuando una familia china, padre, madre y un hijo pequeño, luego de madrugar daban un paseo sentadas cómodamente -tanto como lo puede ser en este caso- sobre el espinazo de un elefante.

Con todo, parece que el cuadrúpede animal no estaba acostumbrado con su nuevo tratador y, como no le cayera nada bien la cara del menguado tailandés, se indignara súbitamente contra él, hiriéndolo hasta la muerte, según lo informó el “Channel 3”.

A su vez, la misma red de televisión divulgó imágenes de los tres turistas desesperados y de ojos agrandados por el susto -cosa que parece imposible que ocurra con un chino- siendo nuevamente llevados a una región segura aun montados en el elefante después que el furioso animal fuera aplacado por otros tratadores.

Ergo, por si el leyente tiene proyectado pasar sus próximas vacaciones en el mencionado país, sepa que paseos como éste son una prontitud turística lucrativa y popular, mismo que muchos grupos de defensa de los animales afirmen que es una actividad cruel y estresante para los elefantes, informando que el número de paquidermos domesticados en Tailandia llega a 4.000, y supera ampliamente la estimativa de los animales que permanecen en estado salvaje, que se presume lleguen a 2.500.

Rumiando un poco más sobre lo aquí exteriorizado, visando la sobrevivencia de toda especie cuadrúpede -incluso de dos patas- y exorcizando cualquier manifestación contraria, nunca está de más recordar que a finales de los años 60, con su lisérgica genialidad, la dupla “Lennon-McCartney” legó a la juventud psicodélica el éxito llamado “Happiness is a Warn gun”… ¡Mastodóntica composición!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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