El Costo de la Reconstrucción


Al principio era el caos… ¿y ahora? Bueno, ahora es el caos civilizado donde unos hombres destruyen lo que otros construyen, muchas veces utilizando palabras bonitas como evolución, progreso, adelanto y tecnología de punta. Todo eso junto a las aviesas ambiciones de fanatismo, dinero y poder.

Pero como es tan disparatado todo lo que pasa y seguramente pasó en otras épocas que no vivimos y de las que sólo tenemos noticia por la información de “historias oficiales”, que desde psicólogos a peluqueros para perros, todos se oponen cada vez más a las calamidades que tarde o temprano irrumpen en nuestra realidad.

No en tanto al presente, si bien aún no sabemos hasta cuándo durará la vaporosa paz acordada, parecería que se han interrumpido las balaceras y los bombardeos entre palestinos e israelíes. No obstante, como suele suceder en todos los ámbitos, ahora llegó la hora de pasar la cuenta.

Es que el valor estimado para la reconstrucción de la Franja de Gaza, donde los intensos bombardeos israelíes contra los grupos militantes islamistas han generado una extendida devastación y dejado más de medio millón de personas desplazadas, costará al menos 6.000 millones de dólares, conforme lo anunció el viceprimer ministro palestino Mohammed Mustafa.

De acorde con sus palabras, los palestinos sobrevivientes esperan que los futuros países donantes cumplan con sus promesas de ayuda. Todo, porque en 2009 sólo llegó a sus cofres una porción de los casi 5.000 millones de dólares de los fondos prometidos en una conferencia internacional, después de tres semanas de conflicto entre Israel y el grupo Hamas, que gobierna en Gaza.

“Ahora, luego de alcanzar un alto el fuego, tendremos que solucionar el inmediato problema de realojar a quienes perdieron sus casas”, explicó Mustafa a la Agencia Reuters… “De acuerdo con nuestras estimaciones, el esfuerzo podría alcanzar las 400.000 personas”, agregó.

Dirigentes del gobierno con sede en Cisjordania del presidente palestino, Mahmud Abbas, de platillo en la mano, ya se han puesto en contacto con Estados Unidos, la Unión Europea, alguno estados árabes y el Banco Mundial, para celebrar una cumbre de donantes después de que se detuvo el enfrentamiento por las armas, comentó Mustafa.

Se habla de que Catar, uno de los principales aliados del grupo islamista Hamas, podría contribuir generosamente a los esfuerzos de reconstrucción. Eso, porque el año pasado, el rico estado árabe del Golfo Pérsico comenzara a ejecutar obras de proyectos en la Franja de Gaza con un costo superior a los 400 millones de dólares.

Sin embargo, un funcionario del gobierno catarí que fue contactado por la Reuter en Doha, dijo que sí, que su país estaría preparado para entregar dinero con fines humanitarios, pero no directamente a Hamas.

En un reconocimiento superficial, se habla de que la destrucción alcanzada por el actual conflicto, es más extendida que en el 2009; y que los escombros -entre ellos de hogares, escuelas y fábricas alcanzadas por los bombardeos israelíes y que fueron reconstruidas después de la guerra de hace cinco años- ahora se extienden a casi cada calle en ciudades, pueblos y campos de refugiados del enclave densamente poblado de 1,8 millones de personas.

Como dije, y repito, al principio era el caos y Dios tardó siete días en organizar todo. Sin embargo, no queriendo ser demasiado pesimista, juzgo que hoy día el Supremo deberá tomarse unos siete años para reconstruir toda ésta destrucción… Eso, considerando que para Dios las cosas deben ser más fáciles… Y siempre y cuando no surja una nueva camorra entre ellos.

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Se les Escapa Como por un Colador


Me llamó la atención lo que mencionó el periodista y analista político israelí, Marcelo Kisilevski, sobre el momento de tensión que se vive en Medio Oriente, cuando concluyó que “Abbas ya comprendió que no puede controlar a Hamas”. Así pues, transcribo algunos puntos que Kisilevski abordó en su entrevista:

¿Qué tan firmes son las evidencias contra Hamas? – Hamas no se adjudicó la autoría del atentado, y hasta se preocupó con inusual vehemencia por negarla. Queda en claro así que ni Israel ni Hamas estaban interesados hoy por hoy en una escalada, y que lo que está ocurriendo en Gaza se les está yendo de las manos: una cosa son los intereses de estado, y otra la realidad en el terreno. De todos modos, el gobierno de Israel no dice manejar evidencias de la autoría de Hamas, sino de su responsabilidad. Es decir, Hamas no es una organización jerárquica con jefes que dan órdenes y soldados que las ejecutan linealmente. Al menos no en todas sus capas. En el nivel de la militancia violenta, basta con que Khaled Mashal, líder del brazo político de la organización, diga -como lo dijo- que “solo los secuestros (como el del soldado Gilad Shalit) podrán lograr la liberación de presos palestinos”, para que células o subgrupos en el terreno entiendan la indirecta. De hecho, en el último año los servicios de Inteligencia israelíes, en cooperación con sus equivalentes palestinos, frustraron nada menos que 50 intentos de secuestro por parte de células dispersas, no necesariamente en comunicación con la cúpula. Uno de los secuestros logró ser ejecutado, pero les falló en la fase operativa, y los investigadores revisan por qué terminó en el rápido asesinato de los tres adolescentes en lugar de llevarlos vivos a guarida segura. Una de las teorías es que se trató de novatos, que se habrían asustado al ver que uno de los chicos había logrado llamar a la policía llegando a murmurar: “Nos secuestraron”, antes de serle arrebatado el celular. Y si de evidencia de responsabilidad se trata, los dos autores del secuestro, que todavía no fueron apresados, son miembros locales de Hamas en la zona de Hebrón.

¿Qué “beneficios” puede rendirles a los terroristas un atentado de esta naturaleza? – La expectativa con estos secuestros es de dos tipos: en el nivel puntual, lograr la liberación de sus compañeros presos en cárceles israelíes como rescate por los secuestrados. En el nivel macro, mantener viva la lucha violenta contra “la ocupación sionista de toda Palestina”, diferenciándose de paso del partido Fatah, que mantiene la tesitura de dos estados, uno judío y otro palestino, y el apoyo a la dinámica de negociación diplomática y confrontación no violenta. Sin embargo, la negación de responsabilidad por parte de la cúpula de Hamas muestra que no todos allí se sintieron cómodos con este atentado, en momentos en que se intentaba consolidar la alianza con Fatah. Ahora están en un callejón sin salida: deben enfrentar las represalias israelíes a los misiles y al secuestro, y para ello acusan a Israel de culpar al Hamas con el fin de “preparar el terreno para una nueva agresión”. Y también deberán enfrentar la tensión con Mahmud Abbas, ya que éste comprendió que no puede controlar al Hamas, cambiar su agenda, y además bien puede buscar ahora una escalera para bajarse del incómodo árbol de la unidad nacional.

¿Qué posibilidades reales hay de volver al diálogo? – Quizás estamos a las puertas de un nuevo operativo israelí a gran escala en Gaza, si es que Hamas no atina a frenar los lanzamientos de cohetes, tanto propios como de otros grupos y organizaciones en Gaza, lanzamientos que llegan a varias decenas por día. El portavoz militar dejó en claro que los bombardeos que ya tienen lugar en Gaza no son castigo por el secuestro, sino reacción por los misiles. De continuar a este ritmo, y de haber más víctimas israelíes, la opinión pública israelí no lo podrá seguir digiriendo, y el gobierno se verá arrastrado a una acción más contundente que, de momento, ni el ejército ni el premier Netanyahu desean… Por lo menos, como se ve, parece ser una opinión más esclarecedora.

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La Flama del Fanatismo y la Intransigencia


A cierta altura de la vida ya no nos puede extrañar que hayan temas mundiales que perduran en el cotidiano como si estos fuesen un apéndice de nuestra existencia, principalmente cuando estos envuelven beligerancia, fanatismo, e intransigencia que esconden intereses más económicos que políticos o religiosos, y todo porque estos mismos temas son los que se mantienen interminables a costo de la obcecación y testarudez de algunos líderes, mientras los humanos caminan como si fuesen ovejas de presepio.

En un caso específico y, salvando las distancias, se puede decir que fue así desde la época de Abraham y Moisés, nombres de hombres citados en el Antiguo Testamento como patriarcas de la Tierra Prometida (Israel), el uno como fundador y el otro como el conductor que devolvió al pueblo a su patria tras el exilio en Egipto.

En aquella época los territorios no estaban vacíos. Tan solo había diversas tribus que los habitaban, como los filisteos, fenicios, moabitas, idumeos, hititas, madianitas, amorreos, amonitas y algunas menos expresivas.

Se puede afirmar que los filisteos son los actuales palestinos que ocupan una mínima parte del territorio (Gaza y Cisjordania), el que consideran que les fue arrebatado tras la Segunda Guerra Mundial, cuando por acuerdos entre las potencias de Gran Bretaña y EE.UU, e impulsados por su comunidad judía, dieron el beneplácito para la creación de Israel en 1948 en los territorios que entonces eran protectorado de la ONU bajo el control británico, luego de haber sido, hasta 1919, parte del Imperio Turco-Otomano.

Quien se recuerda de su época de estudiante, sabe que durante su historia, estos mismos territorios han sido un excelso teatro de conflictos y el eje de disputas geopolíticas entre varias potencias, y todo por causa de sus intereses económicos (reservas de petróleo) o intereses políticos (los del Estado judío).

Durante décadas, los palestinos se han sentido desplazados y han vivido la diáspora que, por siglos, también les tocó vivir a los judíos hasta la creación de Israel. Además, no se puede descartar que otros intereses están en juego, como los de vecinos incómodos: Egipto (que mantiene relaciones con Israel), Siria, Irán (que amenaza con borrar del mapa a ese país), Irak, Jordania, Líbano y -mirando desde lejos-, una compleja Turquía.

Pero los más recientes problemas parece que siguen siendo consecuencia de cierta intransigencia de los líderes de ambas comunidades (Netanyahu y Habbas) que se han alejado de la línea moderada del extinto Yasser Arafat de Palestina o Yitzhak Rabin (primer ministro de Israel asesinado por causa fanatismos religiosos).

Esto significaría la reanudación de la Intifada, o Guerra Santa, si este término le gusta más, pero de cualquier modo que se le llame, no significa nada más que la continuación de consecuencias impredecibles.

Consiguientemente, y por todo lo que ya se vio, profeso que el mundo tendría que estar atento a esta llama interminable de beligerancia, fanatismo, e intransigencia que esconden otros intereses que suponemos pero que no nos cuentan.

Ojalá que la tregua acordada por estos días surta efecto… Los escépticos así lo esperan.

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