Sin Opacidad


116-sin-opacidad

Por veces, nuestros pensamientos suelen ser tan turbios como la opacidad de la neblina en un amanecer brumoso, si bien los sentimientos casi siempre resultan lúcidos como la luz clara de la luna llena.

Quien muestre sus sentimientos de manera transparente, le resultará una ventaja si eso inspira, ya que su rostro se mostrará diáfano y claro que no ha de ser cualquier espejo del mundo el que se animará a opacarlo.

Sin embargo, todo individuo que despliega opacidad en sus actos o nutre y ceba en sus pensamientos, se arriesga a cargar con sus indivisos fantasmas, y en este caso ya no le resultará una superioridad ante nadie.

Nadie está en condiciones de cuestionar que el odio excesivo, el rencor, la lujuria, el celo, la pasión desmedida, el fanatismo delirante, la intemperancia y todos los demás etcéteras repletos que habitan ocultos en la mente de los seres pobres de espíritu, en su intención primaria los torna seres salvajes.

Entre ellos podríamos incluir a esos entes desquiciados que andan deambulando claudicantes por las esquinas del mundo elevando su mirada empañada y turbia, y revelando sin esconder de quien sea y fuere todo su desvarío interior, ese mismo que trajo al mundo con sus genes y no tienen remedio ya.

Junto a las cosas vanas de la vida, por ejemplo, está la lluvia, que cae trasparente, y sin embargo la neblina resulta sombría. Incluso entre las tantas lluvias podemos incluir el llanto, que es transparente, aunque a éste lo que lo opaca son los parpados.

No hay duda que los dioses han hecho de nosotros, los mortales, seres bastante inestables; si bien entre lo opaco y lo transparente suele existir una barrera muy sutil llamada ser humano, que nada más es que un oprimido social por naturaleza, trascendente e irrepetible que se diferencia de los animales por causa de su inteligencia y razón, y que vive conformes a reglas y normas transparentes.

Anuncios

Él


35-el

Postrado y cabizbajo en medio del inevitable proceso de la nostalgia, Luis Alberto intentaba esconderse detrás de la pila de papeles que estaban depositados sobre su escritorio. Pero llegó a un punto en que no aguantó más, y paró de trabajar para pensar lo que había ocurrido entre ellos.

No tenía duda que se daban bien en la cama, y que paseaban siempre de manos dadas y se sentían felices en compañía de uno y otro. Con ese tipo de comportamiento entre ellos, todo le hizo creer en su momento, que sería un relacionamiento definitivo.

Paulatinamente, sin embargo, existió, sin que ellos lo percibiesen, una especie de hiato, como si un cristal se hubiese partido. De ahí en adelante las diferencias entre los dos se fueron acentuando. Claro que ella hacía fuerza para no percibirlo, pero él lo sentía en sus actitudes.

-¿Cómo un amor puede terminar así, sin que ninguno lo quisiese? -alcanzó a cuestionarse, pensativo, con la cabeza apoyada en sus manos.

Lo de ellos había sido un alejamiento gradual, que los había hecho sufrir mucho, sí, pero de cierto modo fueron impotentes delante de las circunstancias. A cierta altura le pareció imposible que eso estuviese sucediendo con ellos, y, más aún, luego después de un maravilloso periodo de entendimiento mutuo.

Tenía la mente confusa, pero él se negaba a ponderar las discusiones constantes, que si bien podían ser pasajeras, estas en verdad no lo eran, ya que quedaba siempre un cierto amargor interior en quien cedía.

Era como si ellos pasasen una goma de borrar apagando lo que hubiera sido dicho. Aunque eso solamente acontecía porque así ellos lo querían. Si bien esa no era la realidad, porque siempre permanecía escondido un resentimiento reciproco.

Luis Alberto no quería separarse de aquella mujer que le había dado tantos momentos de placer y con quien estableciera un entendimiento mutuo. Pero, silenciosa, una sensación desagradable le fue creciendo por dentro.

Hubo un punto en que los cortos momentos de felicidad que dividían ya no valían los de desagrado, y él sufrió mucho hasta tomar la resolución de marcharse.

Permanecer juntos era imposible, no tenía más coraje de continuar la vida como en suma la estaban viviendo ahora. Hasta que finalmente un día, juntó sus cosas y salió.

Sentía falta de ella, claro, pero sabía que había hecho lo mejor para los dos, antes que el odio construyese un nido en sus corazones.

Tenía claro en su entendimiento, que era un gran error querer arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tenía futuro.

Fanáticos Islámicos son la Hidra de Lerna


En una etapa cataléptica entre el espanto y el horror, las personas civilizadas advierten impotentes las atrocidades que transmiten las noticias que llegan a diario desde medio oriente. Los baños de sangre y de terror que enlutan a miles de hombres, mujeres, niños y familias enteras, son parte de una danza macabra interminable, protagonizada por seres ebrios de odio, de intolerancia, mesianismo y venganza, con ansias de poder y dominio y peligrosa omnipotencia.

Mientras la cristiandad superó -aparentemente- hace mucho las épocas guerreras de las cruzadas, los tenebrosos tiempos de la inquisición y las sangrientas guerras de religión, el islam -una parte de él, al menos- sigue hundido en la obscuridad cruel de siglos pasados.

El viejo acuerdo “Sykes-Picot” realizado entre Inglaterra y Francia, que diseñó las fronteras al sur de Turquía tras la caída del imperio otomano y creó el mapa que dio forma de estado al Líbano, a Siria, a Irak y hasta cierto punto a la península arábiga, está siendo ferozmente vulnerado.

Al mismo tiempo, como la “Hidra de Lerna”, la serpiente de mil cabezas de venenoso aliento, el fanatismo musulmán traspasa su región geográfica y su contaminación llega a Europa en dos vertientes.

Por un lado el espeluznante fenómeno de jóvenes con ciudadanía europea y vocación de terrorista, que se toman el avión para ir a integrarse a las organizaciones fundamentalistas en busca del entrenamiento necesario para comenzar a matar, secuestrar, degollar, en nombre de una demente utopía como la del califato islámico.

El llamado “EI”, uno de los grupos más ricos, que dispone de US$ 1300 a US$ 2000 millones por el dinero de secuestros, robos, donaciones de multimillonarios islámicos, contrabando, peajes, extorsiones y el control de 7 campos petroleros y dos refinerías al norte de Irak y otro tanto en Siria, venden su producción en el mercado negro y se han apoderado de Mosul, la segunda ciudad de Irak.

El fanatismo absorbe a jóvenes de las periferias de las grandes ciudades del Reino Unido, Holanda, Bélgica, Alemania, España y hasta de las naciones más prósperas, como las escandinavas. Es gente que se siente marginada, con futuro nebuloso, sin objetivos en la vida.

La mayoría son hijos de una segunda generación de inmigrantes, pero lo increíble es que también hay europeos como esa mujer británica que se hace llamar Umm Hussain, madre de algunos hijos, que siempre vivió de la ayuda social. Nunca trabajó y para no quedarse atrás frente a sus nuevos pares, publica sus deseos de cortar cabezas de cristianos. O los perversos que oficiando de verdugos han decapitado con total sangre fría a dos inocentes periodistas norteamericanos. Siempre con una cámara delante, para difundir la escena urbi et orbi, ya que les interesa que el pánico se extienda y se tema.

Pero no solo existe el problema de estos cientos o miles que van a foguearse en el terreno, además del peligro latente de que regresen, gracias a sus pasaportes de la UE para luego cometer allí nuevas atrocidades.

Hay otros riesgos que tienen muy preocupados a los europeos, asustados por el número creciente de musulmanes en sus países, que al decir del holandés Geerte Wilders, Presidente del partido “Freedom of the Netherlands”, en una conferencia en Estados Unidos, se trata de ocupantes, porque no vienen para integrarse a la sociedad que los acoge, y menciona: “El Islam más que una religión, es una ideología política. Un sistema que imparte severas reglas para la sociedad y la vida de cada persona dictando sobre cada aspecto de ella. Islam es sumisión. No es compatible con la libertad y la democracia, su objetivo es imponer la sharia”.

La Universidad de San Diego, California, ha calculado que en 12 años, el 25% de la población europea será musulmana y, de acuerdo a Bernhard Lewis, a fin de siglo serán la mayoría. En Inglaterra, ya hay juzgados en el sistema legal británico que aplican la “sharia”. En Francia hay muchos barrios donde las mujeres no pueden entrar si llevan la cabeza descubierta mientras proliferan las mezquitas. A los profesores se les indica evitar autores que ofendan a los islámicos, tal Voltaire, Diderot, Darwin. Tampoco se puede hablar del Holocausto judío.

Por ahora, queda por ver lo que la coalición de varias decenas de países logrará hacer de aquí en adelante, además de gastar varios millones de dólares en bombas y armas, pues lo cierto hoy día, es que los “burbujeros”, o sea los fabricantes de burbujas financieras y de armas letales y los que han hecho del Estado su arma para la perpetuidad y abuso del poder prepotente, todos nadando en los peligrosos océanos de petróleo, ya están prendiendo velas negras para que todo salga mal… ¡Sería una verdadera lástima!

(*) Por si está dispuesto, pase por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”. Allí lo aguardan algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Además, mis libros están en www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La Pesadilla de ser Negro en la India


Primeramente, el leyente debe considerar que el asunto en cuestión no es una exclusividad ocurrente de aquella región oriental de nuestro vilipendiado planeta, pero me da la impresión -al igual de lo que ocurre en otros países- que la incompetencia y el descaso de las autoridades gubernamentales de la India forjan aún más la acentuación de este melancólico tema de odio premeditado hacia los seres humanos de otras razas.

Es evidente que la razón de lo antes mencionado se debe a las recientes revistas nocturnas que son realizadas en casas de subsaharianos en Nueva Delhi, las que son lideradas por un miembro del gobierno de la capital y sin permiso judicial, que trajeron a flote la discriminación y el preconcepto que es practicado en la India contra la gran comunidad negra que allí reside.

Por ejemplo, Mek, un estudiante nigeriano, llegó a explicar a la “Agencia Efe”: “Para mí, es muy difícil vivir aquí porque somos negros. Cuando alguien te ve por la calle te ataca con piedras. Salir después de las ocho de la noche es complicado. Además, las mujeres negras son perseguidas… ¿Por qué eso acontece? ¡No sé decir! Pero en mi país le preguntamos (a la numerosa población indiana) si para ellos es difícil vivir en Nigeria, y nos responden que no. ¿Entonces, por qué para nosotros es difícil vivir aquí?”, cuestionó Mek.

El relato de este estudiante, que cursa gestión de negocios en la capital indiana, se repite con frecuencia entre los negros que se arriesgan a hablar, pues desde que las casas comenzaron a ser revistadas a partir del 15 de enero, lo que predomina es el silencio.

En la noche del 1º de marzo el hecho volvió a suceder. Es que el abogado y ex consejero de Justicia del gobierno de Nueva Delhi, Somnath Bharti, realizó una incursión acompañado de la policía y de cámaras de televisión por un barrio de la capital con gran emigración subsahariana, ya que Bharti y otros acusan a los vecinos negros de dedicarse al tráfico de drogas y la prostitución.

Esa noche, Bharti ordenó a los policías para que entraran en una de las casas, no en tanto ellos se negaron ya que no portaban orden judicial. Delante de la recusa, él, junto con algunos seguidores y moradores del barrio, actuó por cuenta propia.

Fue cuando Bharti obligó a cuatro ugandeses a comparecer al hospital para realizar un test por consumo de drogas -que dio negativo-, e, inclusive, exigió a una de ellas a orinar en público, según el abogado de las víctimas, Harish Salve.

Pero el relato de otro de los subsaharianos va más allá: “Ninguno de ellos usaba uniforme. Batieron en la gente, me golpearon en el ojo y por todos lados. Pensé que me iban a matar. Después me llevaron para la comisaría”, alcanzó a declarar uno de los ugandeses al canal indiano “NDTV”.

Es conveniente destacar que el tema de la percepción de los negros como gamberros, vulgares y traficantes de drogas, parece ser algo generalizado en barrios como Krishna Park, en el cual existe una gran comunidad de nigerianos.

Por ejemplo, Anil Kumar, de 51 años, acompañado de su perro, y quien afirma orgulloso que sólo late para negros, declaró: “Los negros salen en grupos y pasean hasta de madrugada, pero la policía no les hace nada. Sentimos que somos nosotros los que vivimos en Nigeria y no al contrario… Sentimos miedo de ellos”.

Al igual que Kumar, Vijay Sharma, de 54 años, protesta, junto a otras vecinas del barrio, explicando que se siente escandalizada por la forma como se visten las nigerianas… “No tienen noción de quien es el pueblo que vive aquí”, comentó, acrecentando que los negros no se importan en hacer barullo cuando las otras personas están durmiendo.

“Los malos tratos a los cuales sometemos a los africanos, es producto de nuestra actitud con el color de la piel. No nos gustan aquellos que son más oscuros que nosotros, en cuanto ansiamos por una piel más clara”, discurrió el prestigiado periodista Karan Thapar, que comanda un programa de entrevistas en la TV.

En la obra “India: retrato de una sociedad”, el psicoanalista Sudhir Kakar y la antropóloga Katharina Kakar, basan esa obsesión por la piel más blanca al sistema de castas, en el cual “un brámame será más claro que un intocable”.

“Hay pruebas por toda parte de esa preferencia indiana por la piel clara y el menosprecio, que fronteriza el desprecio a los de piel oscura. (…) Un africano de piel oscura recibirá, en general, un tratamiento condescendiente y será, inclusive, sometido al ridículo”, sentencian estos autores en su libro.

Kim Barringhton Narisetti, una editora afroamericana que vive en Nueva Delhi, llegó a escribir un artículo que fue publicado a fines de enero en el diario indiano “The Economic Times” sobre los continuos ataques y provocaciones que ella sufre por causa del color de su piel… “Un niño de unos ocho años me tiró una piedra y me tendría golpeado en el ojo si yo no estuviese con lentes de sol. (…) Otro día, en un hotel, un otro niño saltaba y hacía gestos imitando un mono, en cuanto apuntaba para mí y para mi hija, mientras sus padres se reían”, recordó ella en su artículo.

Claro que cualquier viviente puede extrapolar esta situación de intolerancia hacia prójimos de distintas razas y otros credos en su propio país, ya que casos similares ocurren con más o menos incidencia de que en la India… Y es eso lo que me lleva a preguntar al considerado leyente: ¿No estaría en la hora de bajar los decibeles, no declamar tanto, y pasar a valorizar un poco más tantas cosas positivas que existen en medio de los desastres y de las actitudes segregacionistas y discriminatorias que todavía conservamos, y pasar a luchar todos juntos para desterrar de nuestro planeta la violencia, el racismo xenófobo y la mala fe?… Bastaría con un pequeño esfuerzo para cada uno contribuir con un poco… ¿No le parece?

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Existen Vaginas Abstinentes


“Odio el sexo y he decidido que no me someteré a esa tortura otra vez”… ¡No! ¡Por favor, mi amigo, yo no sería capaz de decir semejante barbaridad! En realidad, esa frase expresa lo que llegó a afirmar Lisa Smith sin una gota de rubor en su rostro de piedra. La verdad, es que esta mujer británica de 29 años, a fines de enero ha publicado un artículo en el “Daily Mail”, nada más que para dar a conocer al mundo, y de paso a sus más cercanos, que las relaciones íntimas con un hombre no le caen bien, y que ha resuelto vivir sin ellas por el resto de su vida… ¡Una escatológica determinación!

Pero resulta que su exótica confesión ha causado tremendo revuelo y, aunque le haya servido para conocer la realidad de otras personas que se sienten igual que ella, también se vio obligada a recibir comentarios del tipo: “no puedes conseguir un hombre y así es cómo lo escondes”… ¡Ululante verdad!

Eso ocurrió durante una entrevista con el programa “ITV This Morning”, donde Lisa afirmó sentirse frustrada cuando le dicen: “no has conocido al hombre correcto”, “no lo estás haciendo bien” o “quizás te gustan las mujeres pero no te has dado cuenta”… ¿Y, hasta puede ser, no?

Sin embargo, Lisa tiene muy clara cuáles son sus preferencias sexuales y asegura que no siente atracción física por personas de su mismo género; sino que, por el contrario, ella gusta de los hombres y de su compañía. De hecho, en su vida amorosa ha tenido tres parejas, con dos de las cuales incluso se ha ido a vivir. Pero las relaciones entre ellos se han vuelto insostenibles cuando su repulsión por el sexo ha sido más que el amor por el susodicho… Pienso que a lo mejor, esta chica tiene miedo de la oscuridad.

“Siempre he detestado el sexo: la idea de él, el hecho de él, la noción repelente de que la sociedad parecer girar en torno a él”, afirmó ella en el texto que apareció en el periódico británico. Donde agregó: “He tratado de calmar la indignación que siento ante la perspectiva del sexo, pero he fracasado en repetidas ocasiones”.

Según los expertos en eso del “vamos ver”, lo que le pasa a Smith se denomina “asexualidad”: personas que aseguran no sentir atracción sexual a nada… ni con nada. Se dice que cerca del uno por ciento de la población mundial hace parte del club y sufre esta condición, y es a quienes esta británica alienta a salir del armario y admitirlo, tal como ella lo hizo al publicar su columna en un medio de comunicación.

En la entrevista, Lisa relató que desde que era niña se sintió diferente a sus amigas -creo que cuando vio que hacía aguas menores de pie-; y que para ella las clases de educación sexual eran extrañas y vergonzosas, y que no veía cómo podría encajar en ellas… Juzgo que nunca le explicaron que era en ella que se lo debían encajar.

Pero dándole al hueso desde muy temprano, Smith perdió su virginidad a los 16 años con su primer novio, tres años mayor que ella… “Tres meses después de que comenzamos a salir, dormí con él por primera vez en la cama que tenía en la casa de sus padres, una tarde cuando ambos estaban en el trabajo”, contó ella sin dar otras explicaciones de lo que allí hicieron.

De ese día en adelante, la pareja continuó teniendo relaciones, las cuales sólo confirmaron a Lisa su aversión hacia el sexo… “Aprendí a fingir el placer, pero después, mientras él dormía, miraba el techo y silenciosamente lloraba”,… A lo mejor, era porque le faltó lo principal.

Pero convencida de que había algo físico que le impedía disfrutar del sexo, Lisa acudió a un médico que la examinó y le realizó varios exámenes, todos los cuales confirmaron que sus niveles hormonales eran normales y que nada malo ocurría con ella… El problema debería ser con su “chichula”.

Su siguiente relación fue a los 20 años, con un hombre tres años mayor con quien se fue a vivir, a pesar de que el sexo continuaba pareciéndole aborrecible y siempre hallaba alguna excusa para evitarlo… “Lo encontraba tan repelente que incluso dejé de simular que lo disfrutaba. Pobre, él habría hecho cualquier cosa para complacerme, pero nunca pude decirle que la única manera de hacerme feliz era que hiciéramos un voto de abstinencia de por vida”, señaló Lisa, sin darse cuenta que a ningún individuo le gusta la anorexia sexual.

Pese a que sus relaciones íntimas se limitaban a una cada tres o cuatro meses, -y si no llovía, lo que en tierras galesas es muy común- ellos estuvieron juntos durante siete años, hasta que él la dejó por otra mujer… ¿Y quería, lo qué?

Como Lisa estaba segura de que lo que sentía no era normal, entonces visitó a un terapeuta sexual y asistió a sesiones durante seis semanas… no en la horizontal, que era lo que en realidad necesitaba. Pero resulta que hablar de sexo le producía incomodidad, así que decidió terminar con ellas… ¡Haya mujer hastiada!

Luego en julio de 2011 conoció a su tercera pareja, un hombre que -aseguró ella- se acercaba mucho a su ideal de hombre perfecto, lo cual la hizo pensar que si tenía sexo con él, quizás su repulsión desaparecería. Pero no fue así. Estuvieron ocho meses juntos, viviendo bajo el mismo techo, pero durante todo ese tiempo ella nunca fue capaz de confesarle que, aunque lo encontraba maravilloso, consideraba la intimidad repulsiva… Y el “birgulino” muy chico.

Ahora, como era de esperarse, Lisa está soltera, pero con un loco deseo que ella reconoce le será difícil de cumplir: encontrar a un hombre que esté dispuesto a llevar una relación célibe… ¿Quién sabe prueba con un eunuco?

“Pero no hay muchos como nosotros y sé que mis chances de encontrar un compañero asexual -un hombre sin aquello-, que ame pero que nunca quiera tener una relación física son remotas”, admitió. Y añadió: “Me gustan los abrazos, no me importa besar y anhelo el afecto. Pero nada más que eso, aunque quien me lo pida sea el hombre de mis sueños”… afirmó sintiendo náuseas de placer.

Además de no querer tener sexo, esta británica asexuada tampoco desea tener hijos, por lo menos de forma natural… “La idea de esperar un bebé ya me causa repulsión tanto como el propio acto de procrearlo. Pero si alguna vez quiero niños los adoptaré”, sostuvo y añadió: “Mi decisión está tomada: no tendré sexo otra vez. Esto puede relegarme a una vida solitaria, pero es mejor que engañar a un hombre”.

Por esto, al ser consultada sobre cómo pensaba que sería su futuro, respondió: “Soy una vegana asexual que no quiere niños. Me veo como la señora loca del gato”.

Pues bien, siempre que cosas así ocurren en el orbe, me dejo caer de rodillas, arranco dos o tres páginas de la Encyclopédie, de Diderot, las mastico calmamente para rumiar un buen pedazo de la intelligentsia que se produjo en el siglo XVIII, y evoco el nombre de antiguos maestros que me permitan con las facciones enrubiadas de felicidad y el pecho explotando en relevancias, concluir que todo esto no pasa de una cuestión de habas contadas… ¡Impresionante!

(x) Para adquirir las obras de este autor en ediciones impresas o e-book, solicítelas en el sitio www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: