¡Apague la Luz! La Penumbra Hace Mal


Hasta el presente día nunca he dejado de preguntarme cuál sería la razón que, tal cual una diabólica seducción insondable, nos conduce casi de ojos cerrados hacia ciertas ocurrencias. No sé, pero tampoco tengo inconveniente en creer que cada uno tiene su propio ángel custodio; si bien que, al mismo tiempo, juzgo que tenemos un demonio familiar yuxtapuesto.

Fundo tal empeño en que no quisiera, por nada del mundo, considerarme un ser excepcional, pues yo sé que tengo uno… Quiero decir de esos demonios, que, aunque jamás lo vi, por supuesto, igual me guio por la evidencia que las mismas circunstancias me proporcionan.

No hay duda de que ese ente siniestro existe, y, como es maligno, me lleva a escribir esta clase de cosas… ¿Qué cosas son éstas?, preguntarán muchos. Pues nada: esas noticias bisoñas que dos por tres salen en los periódicos y revistas del orbe.

Le parecerá al lector que falto con la verdad en lo que digo, pero bastaría para saciar su disimulo cuando se entere de vez lo que menciona un reciente estudio que fue publicado por el “Instituto de Investigación del Cáncer” de Londres, ya que según ellos, el hecho de dormir en una habitación con mucha luz puede llegar a incrementar el riesgo de obesidad en las mujeres, lo que también significaría un “factor de riesgo” para el cáncer de mama… Además, de acuerdo con la voluble opinión mi vecino, de ser un elemento más que compone la irritabilidad y neurastenia de ellas por las mañanas.

Pues agregaré que para llegar a tan sabia conclusión, los científicos analizaron los hábitos de un amplio grupo de mujeres de cuarenta años en adelante, con la sana intención de identificar las causas del cáncer de mama… Lo que de por sí es loable.

Por tanto, el referido trabajo ha sido financiado por la organización británica de lucha contra el cáncer de mama “Breakthrough Breast Cancer” y se ha publicado en la revista estadounidense “American Journal of Epidemology”; y así, los doctos detectaron que 113.000 mujeres que dormían con una alta exposición a la luz, terminaron por sufrir un aumento de su índice de masa corporal y de su talla de cintura, si bien hay que aclarar que ellos no pudieron determinar la causa de esta relación.

Tan deletéreo hallazgo fe el que llevó al investigador Anthony Swedlow, a afirmar: “La asociación que hemos visto entre la exposición a la luz durante la noche y la obesidad, es muy intrigante… No podemos decir todavía cuál es la razón de esta relación, pero los resultados dejan abierta una futura investigación muy interesante”… Quizás la de descubrir si las dentaduras postizas tienen alguna relación directa con esta balumba corporal de ellas.

En todo caso, según el mencionado estudio, todo lleva a creer que el metabolismo de las féminas está afectado por “ritmos cíclicos del cuerpo” vinculados a los hábitos de dormir, caminar y exponerse a la luz… Y a lo mejor, por ventura, a la falta del pecaminoso ejercicio a dos en la horizontal.

Claro que eso último no ha sido señalado, pero por su parte, la doctora Emily McFadden, coautora del estudio, llegó a apuntar que la relación entre dormir con mucha luz y ser obeso, se apoya en investigaciones anteriores sobre el impacto de la luz en el metabolismo, aunque insistió en decir que “es necesaria la realización” de nuevos estudios… Principalmente, sobre esa maldita falta de voluntad de ellas que siempre surge acompañada de un montón de disculpas efímeras.

Por ende, uno de los investigadores de esa asociación, afirmó que “es demasiado pronto para sugerir que dormir en la oscuridad ayuda a prevenir la obesidad, ya que ésta representa un factor de riesgo para el cáncer de mama, pero la relación es realmente interesante”…

Evidente que todas estas declaraciones nos deja con la impresión de que ellos no gastarán tiempo y dinero para confirmar lo que todo el mundo ya sabe: ¡Independiente de pasar la noche con la luz prendida o apagada, el hecho de dormir sin ropa puede dejar a la mujer embarazada!… ¿No es fantástico?

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

La TV Puede Generar Muerte Prematura


Cuál terráqueo no está al corriente de que el proceso de fallecimiento de un individuo, si bien está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista neurofisiológico, bioquímico y médico, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico, ya que existen discrepancias científicas al respecto.

En todo caso, todos entendemos y asimilamos de que la muerte no es más que un proceso terminal que consiste en la extinción del proceso homeostático de un ser vivo, esto es, “la extinción de la vida”… O sea, uno deja de respirar y pronto.

Sin embargo, según lo menciona un reciente estudio publicado en el periódico de la “Asociación Americana del Corazón”, y que es el más reciente a describir los riesgos potenciales de la vida sedentaria de los bípedes, que incluye presión alta, obesidad, cáncer y dolencias cardíacas, da a entender que las personas que asiste televisión durante tres horas o más por día pueden estar dos veces más propensas a morir prematuramente de que aquellas que permanecen menos tiempo frente a la TV… Dependiendo, claro, del programa que los entretenga.

Pues, siendo así, le indico que el autor principal del estudio, Miguel Martinez-Gonzalez, director del departamento de Salud Pública en la “Universidad de Navarra”, en Pamplona, España, dijo a ese respecto: “Nuestros descubrimientos son consistentes con una serie de estudios anteriores, donde el tiempo gasto asistiendo TV estaba vinculado a la mortalidad”.

Dicho estudio se basó en los registros de más de 13 mil personas letradas, quienes estudiaron diversos cursos y se recibieron en universidades españolas… O sea, no eran unos cualquieras. Otro dato, la edad media de esos entrevistados era de 37 años y el 60% de ellas eran mujeres… Lo que no significa nada de extraño.

Pues bien, resulta que estos científicos querían descubrir si había algún vínculo directo entre la muerte precoz de un efímero viviente y el tiempo que éste se pasaba distraídamente frente a la TV. Y además, aprovechando tan relevante momento, ellos también analizaron cuanto tiempo las personas pasaron delante de un computador, dirigiendo un vehículo, y si estos factores influenciaban el riesgo de muerte.

Pero como quien busca de alguna manera cuidar sus espaldas, estos doctos avisaron que los participantes del estudio eran personas saludables cuando comenzaron a ser analizados y fueron acompañados por 8,2 años, en media… Lo que deja claro que durante ese periodo la salud de ellos quedó perjudicada vaya uno a saber por qué.

Acortando el asunto, conforme destacó el estudio, resulta que todos aquellos que asistieron televisión durante más de tres horas por día -además de quedar lelos asistiendo una programación bazofia-, mostraron estar dos veces más propensos a morir jóvenes de los que la veían por una hora o más… Mismo que no mencionasen cual canal ellos sintonizaban.

Resumiendo, lo que se obtuvo en abreviada cuenta, es que la causa más común de muerte fue el cáncer, que mató 46 personas, y que treinta y dos de ellos murieron de otras causas y 19 muertes fueron ligadas a problemas cardiovasculares.

Sí, como ya imagino lo que el lector está pensando, le diré que la investigación no descubrió una asociación entre el tempo gasto en la computadora y la muerte prematura o entre dirigir y morir joven; y que tampoco probó que asistir televisión causó las muertes prematuras, apenas indicando que una asociación podría ser encontrada entre asistir más TV y un riesgo mayor de morir, mismo cuando estos científicos ajustaron el estudio para otros factores potencialmente correlatos.

Sin embargo, y según lo esclarece el propio Dr. Martinez-Gonzalez: “Los descubrimientos que realizamos sugieren que los adultos necesitan considerar el aumento de su actividad física -de pie, y no en la horizontal-, evitar periodos de sedentarismo largo y reducir el tiempo que gastan asistiendo televisión para no más que una a dos horas por día”. Por su vez, la “Asociación Americana del Corazón” también recomienda que las personas hagan algún tipo de ejercicio moderado durante casi dos horas por semana… Como bien puede ser lo que usted está pensando, ya que sexo también es muy bueno para el corazón.

En todo caso, es aconsejable ir con calma en esas santas horas crepusculares, que es cuando el aire se rarefaz bajo el ruido de un aireo de alas, y donde decenas, centenas de caballos verdes volando como un puñado de esmeraldas centellantes aparecen en el firmamento para realizar un delicado ballet vespertino… ¡Idílico momento, mi amigo!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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