Reconozco


Reconozco que he llegado a destruir las normas que me guiaban y junto a ellas todos mis consuelos. Logré pervertir la sonrisa, y aun así no consigo decir no por última vez a tu calma fatigada y a tu infinito sin rumbo.

Sonará extraño que lo mencione ahora, no obstante, pese a todo, tuve tiempo de decirte cuan sencillo es amar cuando no importa que el futuro sea una oscura y espesa hojarasca del rastrojal de la vida.

Es probable que mi manera tan poco suntuaria de decirlo, haya sido lo que permitió que optásemos por una de entre todas nuestras mutuas tentaciones para vivir ese prototipo de estupor alegre que no carga culpa ni disculpa, pero que sin duda es el que ha nutrido de optimismo nuestra pasión.

Lo que sigue ya lo sabes, o quizás lo supongas, pero entre tantas cosas por decir, me queda pendiente un ojalá pueda estar siempre en tu sueño junto a tu cama vacía.

Mientras tanto, te guardaré en la retentiva esperando por la luz de tus ojos en cuanto te miro con ojos de nostalgia en el recuerdo.

 

Ya no te Pienso


115-ya-no-te-pienso

De pronto uno tiene la firme intención de alejase de las imágenes queridas, pero me he dado cuenta que justamente en una de estas tu has quedado prendida, frágil, en la línea tenue del horizonte añil.

Te quiero, es verdad. Por veces lejos y fuera de mi vida y de mis pensamientos. Otras veces, inclusive, quisiera no quererte, pero aquí estoy. Y aun te quiero.

He percibido que este mundo en que vivimos, no pasa de una vitrina gigantesca en la cual lucen opacas ausencias imborrables, gran parte de los hechos acontecidos y tal vez por acontecer, tendencias, ilusiones, pronósticos, un plagio de dioses de barro y de papel, de semidioses que no lo son ni nunca serán, toda especie de nostalgia, corazones ajenos, unos enteros otros en añicos, y, en una de sus esquinas, un remanente de consternaciones de la comedia humana.

No han sido escasas las veces que me entregué a mirar todas esas minucias allí expuestas bajo mil luces coloridas, y puede que las haya advertido en un estado infrecuente, pero eso sí, sin llegar a reconocerlas como mías y tuyas.

Las he observado con detenimiento y examinado con la misma precisión de un joyero, cuando finalmente advertí que muchas son parte integrante de nuestra desolación. Son esas ínfimas cosas que he ido acumulado desde el tiempo de nuestros besos queridos y que hoy llevo guardadas en mi archivo memorioso, cuando ya no sé más si las debo confinar en el cielo o en la basura.

De pie frente a esa vitrina de ilusión perdida, me quedo pensando en lo que fuimos, pero sobre todo en lo que no fuimos ni pudimos ser cuando el sueño nos abrazó en la noche de las tinieblas, en cuanto el presente vibraba como un juego de niños practicado por adultos.

Hoy he dejado de pensar en muchas cosas, pero eso sí, ojalá tu sigas pensando en mí.

Desamor


114-desamor

Vaya esa suerte mía, ya que tengo libertad para elegir como pensar, como pasar el tiempo que me resta y cómo afrontar la vida. Dicen que para una mente amplia, nada es pequeño en este mundo incrédulo.

Estoy cansado de amores fugaces. De ahora en adelante  buscaré solamente un amor que sea a fuego lento. Un amor en el cual sus besos sean como carbones ardientes que me traspasen y los pueda sentir en el alma.

Nunca más buscaré una persona perfecta para quererla a mi lado. Intentaré descubrir a quiera dedicarse junto a mí a hacer simplezas por la vida. A alguien que me trate bien y que le encante estar conmigo.

Usted sabe que en esta excursión hacia la muerte que es la vida, ya me sentí bien acompañado junto a usted, pero hoy me siento casi sin respuestas cuando imagino que allá lejos, allende del horizonte gris, quizás usted crea poco y nada en mis dogmas antes de dormirse, como quizás no le importe cruzarse fugazmente conmigo en los pasillos de mis sueños.

Quizás esté demás decirle que por su causa, a esta altura ya no creo en predicadores ni en ordinarios ni en oradores de oropel. Como tampoco creo en el arrepentimiento de los verdugos y los impíos, o en el doctrinario catecismo del conformismo de los abnegados, ni en el flaco perdón de Dios, ni en quien jura amor y luego se olvida.

A esta altura de la vida sólo creo en las manos que me tocan y en los ojos que me miran. En especial, diría que en vuestros ojos y en vuestras manos en particular, visto que toda usted es como la ambivalencia poética de la cicatriz, que tiene dos mensajes claros: aquí dolió, aquí sanó.

Pero como lo nuestro aun no sanó ni sanará tan fácil, brindemos ahora usted y yo por lo que fuimos y ya no volveremos a ser, por lo que me dio y le di, mismo que ninguno de los dos supiese percibir a tiempo que nuestro amor existió por lo que fue en su momento.

Brindemos asimismo por ese vuestro desamor y por la nostalgia del ayer, por ese orgullo que usted no abandonó y  por la insistencia que yo no supe guardar.

Dejémonos un beso final de los míos que usted no besó y  por sus besos que ya no besaré nunca más.

Recuerdos


111-recuerdos

Los recuerdos suelen doler de acuerdo con la intensidad que nuestra memoria esté preparada para guardar imágenes y momentos que han quedado detrás del tul de la nostalgia. Pero cuando estos surgen, agoreros, descabezados, siempre habrá un precio a desembolsar.

Con todo, hay que tener en cuenta que un recuerdo es aquella imagen del pasado que guardamos en la memoria, ya que ésta tiene la capacidad condescendiente y generosa de lograr almacenar, retener y recordar alguna información del pasado. Es más, no pasa de una función cerebral que gracias a las conexiones sinápticas entre las neuronas, nos permite retener las experiencias vividas. Implícitamente los amores fallos, los besos perdidos en el viento de primavera o los abrazos que estrechamos rompiendo corazones.

Ese dolor causado por el recuerdo, nos viene de la mano de la nostalgia, porque ella es descrita como un sentimiento de anhelo por querer revivir un acontecimiento, momento o situación del pasado que el amor nos concedió.

Usualmente, cuando se nos ocurre hablar del recuerdo, nos remitimos a un sentimiento que cualquier alma puede atravesar en cualquier etapa biológica de su vida, pero que suele traer a sus espaldas el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido o vivido en una época y ahora no se tiene, está extinto o ha cambiado, aunque la nostalgia se puede asociar a menudo con la memoria cariñosa de la niñez, de un ser querido, un lugar, juego, objeto personal estimado, o un suceso en la vida del individuo o grupo.

Sin embargo, los recuerdos de amores de ayer no dejan de ser como las palabras. Y aunque una multitud diga lo contrario, a éstas no se las lleva ningún viento. Porque cada palabra destruye o edifica, hiere o cura, maldice o bendice, o nos hace caer de rodillas si se trata de la pasión.

Para evitar sufrir con esos sentimientos dolorosos de los recuerdos, debemos aprender del árbol, ya que todo lo que él tiene de florido, viene de lo que tiene sepultado en sus raíces y se convirtió en recuerdos.

Ufanidad


86-ufanidad

Solemos escuchar que la nostalgia engaña al incauto, al inculcarle el ufano deseo de simplicidad y una inocencia inalcanzable. Esos sortilegios de la palabra ajena me llevan a cuestionar: ¿Cómo haré para dejar de lado los sombríos atributos dominantes que gobiernan mi solitaria vida en la actualidad?

En realidad, ella y yo somos cobardes que a la distancia se quieren, pero por prejuicios de amores pasados y de las cicatrices que tenemos en el corazón, no nos arriesgamos a amarnos con locura, esa misma locura que causa ímpetu y arrebato, y nos negamos a darnos todo este amor.

Como no hay solución, uno necesita aprender a llevarse bien con la soledad. Es necesario hacerlo, sin duda, porque en el aislamiento de mi corazón, que se sabe condenado a morir sin sus besos, necesito de su compañía, y es cuando percibo que la soledad resulta buena amiga. No miente, me escucha inerte en silencio y hasta muestra su valentía, esa valentía que un día pensé que no existía.

Mis avenidos pensamientos pretenden, de manos dadas, llevarme al sacrificio, y aunque en mi alma hay un pozo y en mi sangre habita un náufrago, mis sentimientos por ella pagan el rescate y yo me escapo abrazado a mi sueño con el que al acaso cruzo el mundo, sin pensar de dónde vengo, ni a dónde mis pasos me llevarán.

No niego que por veces la veo como la imagen que en un sueño pasa, como un rayo de luz tenue y difusa que entre las tinieblas nada. ¿Será verdad que, huésped de las tinieblas, de la brisa nocturna, un tenue soplo alado me hará subir a una región vacía para encontrarme con ella?

A veces me pregunto si todas las palabras que me han quedado presas en la punta de la lengua, de haberlo hecho hubiesen cambiado nuestras vidas… Mientras no descubro la respuesta, la seguiré soñando eternamente.

Adiós


65-adios

Me pregunto quién, en sus plenos cabales, ha de tener el coraje de amarte mañana como hoy te amo yo, pues si bien nadie sabe lo que a nadie digo, las noches enteras son cortas para soñar contigo, y el día todo no alcanza para pensar en ti.

Perpetua nómade en el jardín de mi memoria, soberana que reinas esplendorosa en el castillo de mis sueños, puede que te resulten algo tardías mis agonistas palabras, pero tengo que reconocer que tú eres de esas mujeres que agradan más al corazón que a la vista, que primero se meten silenciosas por el alma y después por los ojos, de esas que son como gaviotas en la playa que en sus arenas dejan huellas que revelan un amor sincero.

Entristecido, lo confieso con nostalgia, hoy me miran con tus ojos las estrellas más brillantes mientras mi corazón sombrío te busca en llantos; fue tanta la pasión que tú anudaste a mi alma cuando percibí que ambos andábamos por ahí en la vida sin buscarnos, que pronto comprendí que estaba escrito que un día acabaríamos para encontrarnos, así como lo hace el trigal y el sol, como mariposa y flor.

Fue extraño cuando todo sucedió, por haber encontrado de casualidad todos mis deseos en una sola persona. Pero ya sin ti, me toca vivir ahora un profundo silencio poblado de retumbos, oscuras horas de nostalgia, infinitas horas de soledad… Pregúntale a la luna, ella es testigo terco de mis noches enteras pensando en ti.

Has sido mi mejor tiempo perdido, mi acierto más errado, mi desvelo lleno de insomnio, mi cáliz de veneno dulcificado. Llegaste a ser la piedra con la que tropecé por voluntad propia, una adición de sueños que terminé perdiendo, la claridad más oscura, un grito inaudible en medio del silencio, la luz del universo que resplandecía en mi alma.

Ahora, claudicante entre los despojos, sois el futuro que murió antes de llegar, un errático camino que estaba destinado a terminar. Fuiste todo y hoy ya no eres nada. Solo me ha restado un adiós en defensa propia y un ayer que no tendrá mañana.

Quizás te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas en esta despedida, que aunque el amor nos une, nos separa la vida… Hoy puedo decir que tú y las estrellas lo eran todo.

Ebrio de Amor


37-ebrio-de-amor

Incongruentes campanillas que tintinean en el pecho, mariposas que revolotean en el estómago, pies que pisan en nubes, una mente lejana extraviada en la nostalgia son, sin duda, los desvariados sentimientos de todo ser apasionado.

Vencido por esas emociones, cuando la aurora vuelque de vez sus flores silvestres en la inmensa copa del cielo infinito y en el aire de cristal que envuelve hoy mi alma se desmigaje el canto del último ruiseñor, viviré el momento en que la brisa matinal reabrirá las rosas para decirle a las ilustres violetas que ellas ya han desplegado su espléndido ropaje multicolor, y quizás mi alma descubra entonces que si existen lámparas que se apagan han de surgir esperanzas que recién se encienden.

Dama de mis sueños incontinentes, ese efluvio menudo y tenue que envuelve las flores, ¿por acaso es una voluta de perfume o el débil amparo que les concedió la luna entre la bruma de la noche? Por acaso tu cabellera de oro caída como catarata sobre el rostro en la alborada, ¿son las tinieblas de la noche que tu mirada ha de disipar con el primer rayo de sol?

Princesa de mis quimeras, cuando vaciles bajo el peso del dolor porque ya no hay noches de plenilunio o tu amor se ha roto o de repente se marchitó, cuando estén ya secas todas las fuentes de tus llantos, cuando el resplandor del día te exaspere, o cuando llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre tu mundo, piensa entonces en el césped que brilla tras la lluvia o el rocío de la madrugada, piensa en el despertar a mi lado… Es lo que deseo y sueño.

Notarás entonces que así como el cielo nocturno vuelca sus rosas de amor sobre la tierra de mi corazón reseco, las estrellas han de dejar caer sobre el tuyo sus pétalos de seda para tapizar el jardín de tu alma… Ven, ven a beber de mi copa el rosado vino de la felicidad.

Esta es precisamente mi vida ahora, cazar ideas, soñar despierto y casi siempre hablar dormido y, de vez en cuando, cuando estoy con suerte, hablar contigo.

Él


35-el

Postrado y cabizbajo en medio del inevitable proceso de la nostalgia, Luis Alberto intentaba esconderse detrás de la pila de papeles que estaban depositados sobre su escritorio. Pero llegó a un punto en que no aguantó más, y paró de trabajar para pensar lo que había ocurrido entre ellos.

No tenía duda que se daban bien en la cama, y que paseaban siempre de manos dadas y se sentían felices en compañía de uno y otro. Con ese tipo de comportamiento entre ellos, todo le hizo creer en su momento, que sería un relacionamiento definitivo.

Paulatinamente, sin embargo, existió, sin que ellos lo percibiesen, una especie de hiato, como si un cristal se hubiese partido. De ahí en adelante las diferencias entre los dos se fueron acentuando. Claro que ella hacía fuerza para no percibirlo, pero él lo sentía en sus actitudes.

-¿Cómo un amor puede terminar así, sin que ninguno lo quisiese? -alcanzó a cuestionarse, pensativo, con la cabeza apoyada en sus manos.

Lo de ellos había sido un alejamiento gradual, que los había hecho sufrir mucho, sí, pero de cierto modo fueron impotentes delante de las circunstancias. A cierta altura le pareció imposible que eso estuviese sucediendo con ellos, y, más aún, luego después de un maravilloso periodo de entendimiento mutuo.

Tenía la mente confusa, pero él se negaba a ponderar las discusiones constantes, que si bien podían ser pasajeras, estas en verdad no lo eran, ya que quedaba siempre un cierto amargor interior en quien cedía.

Era como si ellos pasasen una goma de borrar apagando lo que hubiera sido dicho. Aunque eso solamente acontecía porque así ellos lo querían. Si bien esa no era la realidad, porque siempre permanecía escondido un resentimiento reciproco.

Luis Alberto no quería separarse de aquella mujer que le había dado tantos momentos de placer y con quien estableciera un entendimiento mutuo. Pero, silenciosa, una sensación desagradable le fue creciendo por dentro.

Hubo un punto en que los cortos momentos de felicidad que dividían ya no valían los de desagrado, y él sufrió mucho hasta tomar la resolución de marcharse.

Permanecer juntos era imposible, no tenía más coraje de continuar la vida como en suma la estaban viviendo ahora. Hasta que finalmente un día, juntó sus cosas y salió.

Sentía falta de ella, claro, pero sabía que había hecho lo mejor para los dos, antes que el odio construyese un nido en sus corazones.

Tenía claro en su entendimiento, que era un gran error querer arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tenía futuro.

Ella


34-ella

La nostalgia es un sentimiento que cuando no cabe en el corazón, huye por los ojos. Y así estaba Cristina, sentada, observando en dirección a la nada, con ojos húmedos por un llanto silencioso, mirando sin noción la cresta de los árboles que dificultaban el paisaje desde la ventana de su apartamento.

Estaba llorando desde la noche anterior, pero en ese instante pensaba: ¿por qué todo estaba acabado?

¿Lo de ellos había sido un amor verdadero o sólo un encantamiento sin mayor profundidad? -se cuestionó, al pasar el dedo sobre el párpado para secar una lágrima.

Todo parecía tan cierto entre ellos, combinaban en todo, les gustaban las mismas películas, apreciaban los mismos platos, reían siempre juntos… Y, de repente, el fin.

Él se llevara sus perteneces como si fuese a viajar por unos días, aunque ella notara que sus ojos también sufrían con la separación.

Llorosa, Cristina estaba pretendiendo descubrir lo que realmente había acontecido, quería encontrar en ella o en él, la culpa. Como si hubiese una culpa a ser encontrada.

Habían existido desentendimientos entre ellos, claro está, pero estos siempre duraban poco. Pero es posible que en esos momentos él cediese más que ella, no obstante ella comprendiese que las pequeñas desconformidades se van acumulando lentamente hasta que la última trasborda la copa.

Cristina recordó el día que discutieron sobre una tercera persona. En ese momento ella no renunció a su posición, mientras él, calmamente, procuró mostrarle que estaba equivocada. Ella se exaltó y él, con toda calma, vistió su campera y salió. Sin embargo, una hora después volvió, trayéndole flores, y no tocó más el tema.

No hallaba nada demás que defendiese con coherencia sus opiniones. No pensaba ni un instante que podía haber maneras diferentes de encarar los comportamientos y las actitudes de los otros. Y como él llegara tan alegre y cariñoso, le pareció que había olvidado todo. Fue lo que se le ocurrió pensar ese día, pero ahora estaba percibiendo que no había sido bien así.

Siempre procuró ayudarlo, a veces hasta diciendo cosas que realmente no estaba sintiendo. ¿Será que él percibía su esfuerzo? -se cuestionó, mientras secaba gruesas lágrimas.

-Cuantas cosas que ocurren en una convivencia diaria son desgastantes, no obstante no se perciba… Con certeza fue eso que aconteció entre nosotros: nuestro amor se desgastó -se dijo entre sollozos renovados.

Evidente que habían sobrado muy lindos recuerdos de los momentos vividos bajo un mismo techo, pero eso de nada sirviera para fortalecer la unión de ellos.

Sin duda, a veces es necesario pasar un tiempo sin hablar ni ver a una persona, para saber si en verdad la quieres, la extrañas o era sólo costumbre.

Motivos que Terminan con su Relación


Parece que otra vez estoy tocando la misma tecla, ya que es evidente que durante siglos ya se ha gastado mucha saliva, tinta y papel para asentar que la finalización de un relacionamiento amoroso siempre es difícil, aunque variando, obviamente, los motivos de cada desenlace. De cualquier manera, creo oportuno dedicarle dos dedos más de prosa a este delicado asunto, ya que el impulso que lleva cualquier relacionamiento a su fin, parecería que para algunos inconscientes los motivos no les quedaron muy claros.

Tal vez por estar inspirados en esas crueles dudas, es que el personal de la “Men’s Health” se encargó de compilar una lista de situaciones que conspiran para el fin de los relacionamientos, no obstante, según lo mencionan con antecedencia, la opinión a que llegaron se basa en la óptica femenina. Incluso, comentan cuales son los crímenes que uno comete para lanzar la relación para el espacio antes mismo de ella comenzar. Por tanto, si la curiosidad ya le está carcomiendo las entrañas como si fuese un ácido desoxirribonucleico, a seguir enumero algunas de esas demasías que el hombre comete.

Coquetear con las amigas de ella – La única cosa peor de que ponerse a conferir el cuerpo de otras mujeres en la presencia de ella, es coquetear con alguien de su grupo. Eso puede sonar divertido para uno, pero para la mujer es algo inadmisible. Claro que ella adorará saber que usted puede hacer parte de su grupo de amigos, sin embargo suele resultar al contrario si percibir que usted está babando aquella amiga de “legging”. Ser legal con sus amigas está liberado, desde que uno no deje de dar la debida atención a su enamorada. Al final de cuentas, ella necesita saber que usted sólo tiene ojos para ella.

Querer controlar cada centavo – En realidad, en el mundo de hoy día las mujeres son plenamente capaces de pagar la cuenta. Algunos piensan que ellas deberían ofrecerse siempre para colaborar. Entre tanto, si usted insiste en tratarla bien, hágalo sim reclamar. A ninguna chica le gusta salir con un tipo que discute precios el tiempo todo, que paga con moneditas o que va al baño en la hora de pagar la cuenta. Todos sabemos que nuestra cuenta corriente tiene un límite, pero siempre es posible ser un caballero sin salirnos del presupuesto.

Sofocarla – Durante la fase de luna de miel es así: uno quiere pasar cada minuto con ella. Seguramente que ella también, pero puede apostar que igualmente desea que usted tenga su propia vida. Si uno aparece en todas las aulas de yoga o en los “happy hours” de su grupo de trabajo, o donde sea, ella puede comenzar a sentirse sofocada. Al contrario de lo que se piensa, en esos períodos es mejor uno hacer planos por cuenta para esos durantes y encontrarla más tarde. Al final, ¿cómo ella irá sentir nostalgia de usted, si está siempre que ni un chicle pegado a su lado?

Uno demuestra estar poco interesado – Todas las mujeres quieren seguridad cuanto a los sentimientos de un hombre. Si uno no es cariñoso, ira dejarla con dudas sobre lo cuanto está comprometido con el relacionamiento, y eso puede que las haga sentirse tentadas a acabar con todo antes que uno tenga tiempo de reaccionar. Para evitarlo, entre tanto, no necesitamos ser pegajosos o lanzarle miradas profundas. Intente elogiarla, asegurar su mano, decirle lo cuanto siente su falta, o simplemente dejar que los codos se toquen al dividir el postre. ¿Quién sabe? Todas esas cosas son pequeños señales de atención que pueden levarlo más tarde a una última señal de afecto: el sexo.

No tener palabra – De repente usted menciona que gustaría de levarla a cenar el próximo sábado -pero eso fue antes de conseguir ingresos para un determinado partido-. ¿Qué debe hacer enseguida?… Ni piense en fingir que se olvidó de la cena o actuar como si no fuese firme de palabra, una vez que usted nunca termina lo que comienza. Cuando uno vacila, ella presupone que uno es falso o apenas un idiota. En otras palabras, la próxima vez que usted aludir la idea de salir, seguramente ella no ira pestañear para devolverle el golpe en el acto. En todo caso, encare la situación como hombre maduro y llámela. Dígale que lo siente mucho, y que tendrá que remarcar el encuentro para la semana siguiente. Esa actitud revelará que usted realmente tenía la intención de levarla para cenar, y eso le agradará. No en tanto, certifíquese de la semana entrante cumplirá con lo combinado.

Querer darle un ultimato – A todo el mundo le gusta tomar su propio rumbo. Pero si ella no está preparada para el compromiso, no la amenace con esa historia de “pegar o largar”. Forzarla a tornar “oficial” el caso entre ustedes solamente ira apartarla. Tente ser paciente y mantener el canal de comunicación abierto. Pero si acaso ella no da el próximo paso, la respuesta es obvia, mi amigo.

Andar de “ti-ti-ti” con a su ex – Volver con la ex nunca fue una buena idea, Pero reencender una amistad no sólo es posible como saludable -con tanto que su actual no se quede con la vela en la mano-. Vale la pena mantener esa onda a través de chats y mensajes de texto con su antiguo “affaire”. Pero si por acaso acaba reencontrándose con ella, de un toque para su actual enamorada con antecedencia. Dígale el horario y local -y hasta vale convidarla por si ella quiere ir junto. El relacionamiento con su ex necesita ser 100% transparente para que su nueva pareja sepa que no hay motivos para celos. Si mismo así ella no está convencida cuanto a esa situación, limite todavía más su conversa con la ex. Eso demuestra que la actual es la nueva prioridad en su vida, e su ex pasó a ser llamada así por algún motivo.

Empero, ja con un ojo psicoanalítico me diciendo que “si” en cuanto el otro me dice que “no”, juzgo que en estos instantes de espasmódicas revelaciones, se puede revelar sin sorpresa que, al fin de cuentas, además de las perfumadas verdades habituales que aquí escribo, nada nada mudó tanto en nuestras vidas… ¿No concuerda?

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

A %d blogueros les gusta esto: