A Pocos se les dio por la Monogamia


Le diré que así como la muerte, la vida también tiene sus propios misterios, aunque muchos de los cuales la respuesta parece estar lejos de querer dar la cara. Entre tanto, contando con el empeño de prestidigitadores investigadores, parecería que algunas cuestiones ya comienzan a ganar la debida explicación. Pues resulta que a algunos científicos se les ha dado por alegar que la monogamia es “evolutivamente inviable”, conforme lo asentaron con letra grande en una pesquisa que fue divulgada recientemente. En todo caso, le aconsejo que antes de usted emita su volatinera protesta, parece mejor que entienda sus porqués.

El tema aquí, es que dos pesquisas que fueron publicadas recientemente, apuntan motivos que justificarían el origen de las relaciones monogámicas. Aunque aquí vale resaltar que a pesar de ellas trataren del mismo asunto, los estudios publicados en la “Proceedings of the National Academy of Sciences” y en la revista “Science” alegan causas diferentes para los que no exploran la pluralidad de compañeras del sexo opuesto… No porque les falte voluntad, obvio

Pero de acuerdo con dichos estudios, la monogamia no es causa “natural”, o sea, cuasi ninguna especie de género llega a practicarla, con excepción, claro, de las aves y, supuestamente, de las cucarachas. Así pues, la “monogamia social”, un arreglo en que dos criaturas de sangre caliente trabajan en conjunto para satisfacer sus necesidades básicas, es particularmente poco común entre los animales de buena sangre en sus venas. Es que apenas cerca de un 5% de más de 5 mil especies de mamíferos tienen solamente un compañero. Y eso suele suceder, porque eso de juntar los bártulos con apenas una hembra, disminuye las chances de producir crías y perpetuar las especies.

Pero aquí viene la pregunta del siglo, mi entusiasta lector. Si la poligamia es “naturalmente buena” (evolutivamente hablando y no para la salud del macho), ¿cómo es que los mamíferos acabaron siendo monogámicos?

Bueno, parece que uno de los motivos, de acuerdo con la observación que fue divulgada en la  “Proceedings of the National Academy of Sciences”, sugiere -al contrario de muchos que indican que ello ocurrió en el Arca de Noé-, que los machos comenzaron a elegir andar solamente con una hembra con la intención de garantir que sus crías no fuesen muertas por otros machos, garantizando así la continuación de su linaje genética. Como sea, el descubrimiento -al igual que Colón con su huevo- fue realizado con base en el análisis del comportamiento de 230 especies de primates a lo largo de varias generaciones.

Esto por sí ya explicaría todo, si no fuese el otro estudio, esta vez publicado en la revista “Science, que uso un tipo semejante de análisis, pero a través de una muestra mucho mayor, donde se incluyeron cerca de 2.500 mamíferos. Es que los autores, Dieter Lukas y Tim Clutton-Brock, de la “Universidad de Cambridge”, no encontraron ninguna correlación entre el infanticidio y la monogamia. Lo cómico del caso, es que sus resultados sugieren que la monogamia funciona como si fuese el “sistema inmobiliario”: tiene a ver con  localización y oferta.

Sí, porque según ellos, la monogamia surge donde hay menor cantidad de hembras. Así que, de acuerdo con Dieter y Tim, es más difícil para un macho apastar pretendientes de más de una hembra al mismo tiempo.

Sin embargo, no se entusiasme, mi amigo lector, pues en relación a la monogamia humana, todavía existen muchas dudas. Eso se debe, porque los científicos de la National Academy of Sciences acreditan que su teoría se aplicaría a los humanos, principalmente por cuenta de la mayor dependencia que los hijos tienen de los padres durante su desenvolvimiento. No en tanto, los científicos de Cambridge no se sienten muy a gusto en crear especulaciones hilarantes, ya que, según ellos, el ser humano es “un animal poco común” y por tanto es imposible ser tan categórico en este delicado asunto. Mismo así, su opinión es bastante controvertida: “Para ellos el ser humano está lejos de ser monogámico”.

Analizando lo aquí puntualizado, pienso luego en la falta de complacencia y en el estupro intelectual que siempre se practicó contra Orides Fontela, la poeta virgen, delirante e insípida que creó bellezas complicadas, y que finalmente después de escribir: “Misterios sin respuesta se aglomeran… Allá encima, el cielo, y aquí, bultos imperfectos…, se entregó de vez a los brazos de la muerte bajo las animadas victorias de la mediocridad… ¡Polémico asunto, mi amigo!

(*) Siguiendo la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, conteniendo apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Conjuntamente, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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Homos Necesitan de Photoshop Peneano


Hoy puede que sea difícil querer responder algo, mi fotogénico lector, pues no sé siquiera si sabría encontrar una respuesta del tamaño que usted se merece. Digamos que estoy así como un insomne que acaba de encontrar el lugar exacto de la almohada y al fin va a poder concentrar su meditación en el sueño. Pero si quiere, usted puede entender esta comparación al revés, o sea, que si se acepta el sueño, es para soñar. Quizás hasta soñar con esa ausencia que está del lado de allá.

Quién sabe, no es por ventura que a los científicos australianos se les ha dado por asegurar que el tamaño del pene es uno de los más importantes rasgos anatómicos que ayudan a los hombres a seducir mujeres.

Pues bien, habiendo quitando ya esa duda que lo carcome, mi amigo, resulta que investigadores de la “Australian National University” de Canberra, nos explican que desde antes que de los homo sapiens retoñasen en el globo terráqueo, las mujeres ya utilizaban el tamaño del pene como uno de los factores para elegir a quién podría ser su mejor compañero sexual con fines reproductivos… Y sicalípticos, ¿por qué no?

“Es trascendental que el tamaño del pene sea uno de los rasgos anatómicos que contribuyen a seducir a las mujeres”, es lo que alcanzan a concluir estos biólogos australianos, que hicieron su aporte peneano-mental-ilusorio a un debate que ya lleva siglos obsesionando a los hombres con sus asuntos disminuidos.

“Este tema excita la imaginación del público desde hace mucho tiempo”, observa Michael Jennions, profesor de biología en la “Australian National University” en Canberra, y uno de los principales autores de la investigación que ha sido publicada en las Actas de la Academia estadounidense de las Ciencias, la “Proceedings of the National Academy of Sciences”… Inmenso nombre para tratar asuntos tan delicados.

“Si usted es uno de esos curiosos que mira las revistas en los quioscos, verá a menudo artículos titulados: “¿Es importante el tamaño del pene?” (…) Por tanto, nosotros hemos buscado responder a la pregunta ancestral desde un acercamiento científico válido”, agrega Jennions.

“Todos los biólogos piensan que antes de que los hombres modernos, -los homo sapiens-, vistieran ropa, las mujeres utilizaban el tamaño del pene como uno de los factores para elegir al mejor compañero sexual con fines reproductivos, pero muy pocos datos lograron hasta el día de hoy respaldar esta hipótesis”, alcanza a explicar el experto en eso que todo hombre lleva guardado dentro del calzoncillo.

Estos biólogos australianos, nos recuerdan que, en todo caso, estudios anteriores ya habían afirmado que las mujeres de hoy prefieren a los hombres más altos, con espaldas anchas y cadera angosta,… Tal vez, por dar rienda suelta a su imaginación imaginando lo que ellos tienen un poco más abajo.

Pero este último estudio suma a todos estos criterios anteriorse, el del tamaño del pene. Sin embargo, el tamaño del miembro masculino no es una cualidad suficiente: “Si usted es bajo y tiene un cuerpo con forma de pera, un pene grande no aumentará su atractivo sexual”,… y sólo le servirá para entretenerse manualmente en solitario, llega a observar Brian Mautz, de la misma universidad, y un otro autor del estudio.

Para llegar a su conclusión, los investigadores mostraron en una gran pantalla a 105 mujeres heterosexuales de un promedio de 26 años, más de medio centenar de imágenes digitales de siluetas de hombres con diferentes alturas y anatomía, pero con el pene en reposo… Que era para no asustarlas.

Como si ellas fueran vírgenes prudentes postradas de pie ante estas psicodélicas imágenes, las participantes tenían que valorar, en forma anónima, el atractivo sexual que tenía cada imagen para ellas apretando teclas… Y no otras partes, obvio.

“El tiempo de respuesta de las -incontenidas- mujeres para cada imagen, fue muy rápido, de menos de tres segundos”, contó Bob Wong, biólogo de la universidad australiana “Monash” en entrevista telefónica con la agencia “AFP”: este detalle revela, -según él-, que la reacción es mucho más producto de un reflejo que de una reflexión… Pero yo creo que fue mucho más apoyada en sueños incontenidos.

En todo caso, otro estudio similar anterior no había arrojado conclusiones tan convincentes como esta, porque él se apoyaba en una cantidad de imágenes reducidas… Y el nene casi no florecía. Además, las respuestas de las mujeres interrogadas no eran anónimas… ¡Oh, chismosas!

Otro dato que agrego para quitar el sueño de todo iluso lector, es que según la “Academia Nacional de Cirugía francesa”, el tamaño del pene en reposo, es de entre 9 y 9,5 centímetros y de 12,8 a 14,5 cm en erección… Sin llevar en cuenta a los asnos, que son como las brujas…, sabemos que, aunque no las vemos, las hay. ¿No es verdad?

(*) No se apoque, mi amigo lector, pues mis libros impresos o e-book ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … ¡Ah! ¡Gracias por adquirirlos!

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