Efectos de la Turgencia Craneana


Es lógico que un disgusto por más pasajero que sea, como lo puede ser una jaqueca, incluso de las más soportables, sea capaz de trastornar inmediatamente el curso de los astros y perturbar la regularidad de las mareas. Otros dicen que conforme ocurra, hasta pueden retrasar el nacimiento de la luna y, sobre todo, desajustar las corrientes de aire, el sube y baja de las nubes y otras cosas por el estilo… Por supuesto que si el dolor es de guampas, ahí ya no hay tu tía que valga.

Dirán los escépticos, esos que hacen profesión de dudar de todo incluso sin pruebas en contra o a favor, que esta proposición es indemostrable, pero ya verán ellos que no es bien así como lo piensan e intuyen. Quien diga que la naturaleza se muestra indiferente a los dolores y preocupaciones de los hombres es porque no sabe ni de hombres ni de naturaleza… Cuanto más de mujeres.

A causa de esas inmoderaciones, recuerdo que hubo una época en que el propio Harpócrates, el austero dios del silencio en tierras helénicas, ordenara que las criaturas fuesen comedidas al expresarse en el relacionamiento interpersonal para con los que tienen el propósito de imitar la honestidad. Con todo, además de los violadores de sepulturas, que bien sabemos les gusta tocar viola sobre los túmulos de lo Verosímil, estamos rodeados de las estupideces habituales que nos llegan con un ruido ensordecedor de onomatopéyicos discursos que buscan defender códigos recontra ultrapasados.

Que lo diga una mujer que vive en Arabia Saudita, ya que ella ahora corre el riesgo de ser presa por un motivo impetuoso y audaz -a su favor, claro-. Ocurre que cuando ella flagró a su marido besando a la empleada doméstica, no dudó dos veces y filmó el cariñoso momento y lo luego lo postó en internet… Todo por causa de la repentina y fuerte puntada que ella sintió en la frente superior de su cabeza.

Como esos no son malestares que uno los solucione con Mejoral o Aspirina, como resultado de ímpetu, en la grabación, el hombre aparece en la cocina de su casa con la mimosa empleada. Después de una breve conversa, el marido comienza a pasar su mano boba en el cuerpo de la mujer antes de abrazarla y besarla.

De acuerdo con el periódico árabe “Sada”, la acorneada esposa ya sospechaba de la traición y decidió usar una cámara escondida para flagrar el apasionado momento. Con todo, su identidad y la de su marido no fueron reveladas por la prensa local.

“La punición mínima para su marido es escandalizarlo”, exclama la mujer engañada en la descripción del video que fue postado en “Youtube” para el deleite de los internautas.

Sin embargo, mismo delante del flagrante incontestable de la traición, la mujer con espíritu vacuno puede ser condenada a un año de prisión o arcar con una multa de casi U$ 150 mil. Todo, porque según la ley del mencionado país, cualquier persona que usar celulares o cámaras fotográficas con el intuito de difamar a alguien por la razón que sea, deberá cumplir la punición establecida en la legislación.

Luego de dar cuenta de lo ocurrido, los internautas del mundo entero pasaron a criticar la posibilidad de la condenación de la esposa que le salieron guampas. Entre tanto, como ocurre en la vapuleada democracia, otras personas acreditan que la difamación, a pesar de la traición del marido, debe ser castigada.

Por tanto, para apacentar el espíritu y crear un clima de absoluto suspenso, hago caretas “Kabuki” y respondo al amado lector que simplemente saltaré ventanas de la conciencia para penetrar de vez en esa cuestión de la altisonancia innoble que nos rodea… ¡Tremebundo!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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El Arte Hace una Chichula Navegar


Aun no sé qué decir sobre Megumi Igarashi, principalmente, porque yo mismo he conocido y me relaciono con muchos productores de obras de arte en las más distintas categorías de vocación artística. Incluso, en mi propia familia han existido por varias generaciones -y aún prexisten e insisten en serlo- varios pintores, dibujantes, escultores, grabadores, poetas, escritores y artesanos, unos con diestro talento, otros no tanto, como yo… Pero en fin, comprenda el lector que nadie es perfecto en esta vida.

En todo caso, la propia UNESCO utiliza como definición para referirse a esos industriales del arte, de que el artista es “toda persona que crea o que participa por su interpretación en la creación o la recreación de obras de arte, que considera su creación artística como un elemento esencial de su vida, que contribuye así a desarrollar el arte y la cultura, y que es reconocida o pide que se la reconozca como artista, haya entrado o no en una relación de trabajo u otra forma de asociación”.

Por consiguiente, ser artista casi supone una disposición especialmente sensible frente al mundo que lo rodea, desembarazo que lo lleva a producir obras de arte. Consecuentemente, el artista es un individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar lo sentido, mediante el buen uso del talento como de la técnica, y que busca constantemente el dominio y perfeccionamiento de las técnicas necesarias para realizar su creación y que es capaz de aportar nuevos elementos y técnicas a su arte por medio del empleo de la creatividad.

Siendo así, tenemos que la noción de arte continúa sujeta a profundas disputas, dado que su definición está abierta a múltiples interpretaciones, que varían según la cultura, la época, el movimiento, o la sociedad para la cual el término tiene un determinado sentido. El vocablo “arte” -con el cual muchos se llenan la boca-, tiene una extensa acepción, pudiendo designar cualquier actividad humana hecha con esmero y dedicación, o cualquier conjunto de reglas necesarias para desarrollar de forma óptima una actividad.

Asimilados todos esos conceptos, ahora sí puedo referirme tranquilamente a ésta artista japonesa que llegó a producir imágenes de Lady Gaga y hasta un caique con la forma de su “vagina”… ¿Su nombre? Megumi Igarashi, de 42 años, y es la misma que declaró el miércoles pasado en una penitenciaria de Tokio, que está sumamente “indignada” con su prisión, y prometió luchar contra las acusaciones que se le imputa por distribuir material obsceno. Inclusive, dijo estar pretendiendo con su arte desafiar una cultura de “discriminación” contra la discusión de la vagina en la sociedad japonesa… Que muchos imaginan ser diferente de las demás.

Con todo, hay que agregar que Megumi, quien ha estado trabajando bajo el seudónimo de “Rokudenashiko”, (que significa “chica que no vale nada”, en japonés), un cierto día se le dio por querer imitar a los “The Beatles” y su famoso y ambarino submarino musical, y por tanto llegó a construir un caique amarillo con la parte de arriba poseyendo la forma de su propia vagina, obviamente, luego después de haber levantado cerca de 10.000 dólares a través de un “crowdfunding”.

Pero resulta que ella no es ninguna egoísta ni aprovechadora, como los criticones del arte suelen pensar, y en señal de agradecimiento, ella decidió enviar a los donadores de su proyecto una lindísima impresión colorida en 3D de su vagina escaneada, la misma que sirvió de base para su obra.

Así pues, como derivación de tan humanitario acto de gratitud mal interpretada, tenemos que Megumi acabó siendo presa el sábado 5 del corriente mes, acusada de distribuir material obsceno, y por ello puede amargar hasta dos años de prisión y tener que pagar una multa que puede llegar a 25 mil dólares.

Fue la propia Megumi quien dijo que cerca de 10 policías llegaron a su casa ese sábado. Inicialmente, ella pensó que ellos estuviesen apenas interesados ​​en confiscar su trabajo, que ella define como una exploración artística de la “manko”, el argot japonés usado para referirse a vagina… “Yo no pude dejar de reírme un puco en cuanto explicaba a los policiales, con expresiones serias: Ésta es la figura de la ‘manko’ de Lady Gaga”, comentó ella a la agencia Reuters a través de una barrera de separación, de plástico, en la prisión central de Tokio. Momento en que agregó: “No esperaba ser presa. Mismo cuando ellos estaban confiscando mis obras, pensé: Ésta será una buena historia. Pero enseguida ellos me esposaron y prendieron. Estoy indignada”… Quizás, por no poder continuar mostrando públicamente su escultural “chichula.

En todo caso, solidarias, más de 17.000 personas ya firmaron una petición online solicitando la liberación inmediata de Megumi y su -ahora- conocida argolla en el sitio “Change.org”, una plataforma online para peticiones de este tipo.

No sé, pero ya lo anunció un poeta: “Lo mejor de la erudición, es poder tripudiar sobre ella”… ¡Hermoso epíteto para colocar en una lápida!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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