El Vampiro que se Escapó del Rollo


Parece que algo se ha escapado de la saga de “Crepúsculo” y, saltando de película en película, ha llegado hasta la “Entrevista con el Vampiro”. No obstante no se trate exactamente de “Un Vampiro suelto en Brooklyn”, ni de “Rise. Cazadora de Sangre”, como tampoco de “La Criatura Perfecta”, ya que el contenido de todos estos celuloides tratan del mismo tema.

Pensando mejor, ya que para eso mismo existe la materia dentro del cráneo, quizás el asunto tenga algo que ver con el film “Daybreakers”, donde la trama cuenta que en el año 2019, una plaga ha transformado a la mayor parte de la población mundial en vampiros. La raza humana se acerca a la extinción y los vampiros deben capturar a los que quedan para crear granjas humanas, o encontrar un sustituto de la sangre lo antes posible.

Sin embargo, tal cual se tratase de cualesquiera de los personajes de la películas citadas, auspiciosamente os digo que Georgina Condon, una maquilladora profesional de 38 años que vive en Brisbane, en el rincón sureste de Queensland, Australia, acaba de afirmar con todas la letras -que no son chiquitas-, que tiene por costumbre beber sangre humano desde su época adolescente.

Condon -que obviamente no es elástica ni profiláctica- recitó sin más: “Yo necesito beber sangre más o menos una vez por semana”… “Quedarme sin sangre por más tiempo afecta mi humor”… “Yo tengo dermatitis solar, lo que significa que mi piel se llena de ampollas cuando me expongo a la luz UV fuerte”… “¡Soy literalmente alérgica al sol!”, avisó riendo… No obstante no se haya dado cuenta una baba rojiza se escapaba enigmáticamente de la comisura de sus psicodélicos labios carmesís.

Como sea y fuere, lo que tenemos, incluidos estos esputos bucales, es que Georgina mencionó que normalmente encontraba sus “víctimas” en clubs góticos, lugar donde todos aceptaban “donar” su sangre voluntariamente; si bien que, para su actual novio, si ella lo hiciese hoy día estaría cometiendo una infidelidad caso se le ocurriese beber sangre de otra persona… Exceptuándose el “kétchup”.

“No se trata apenas de sangre, pues esta ocurrencia pode llegar a ser muy sensual”, prescribió esta vampira moderna del país de Paul Hogan, el famoso “Cocodrilo Dundee”. Con todo, por no tener colmillos apropiados -lo que la hace una minusválida sanguijuela-, ella revela que usa una navaja para realizar los cortes en el pescuezo de su novio, cuando advierte: “Es necesario tener mucho cuidado, la lámina puede llegar a cortar profundamente con mucha facilidad”… Cosa que si ocurre ahí ya no hay tu tía.

“Sé que él se sacrifica frecuentemente para darme lo que yo quiero”… “Él acredita en monogamia, entonces esa es también una forma de intimidad”… “Yo lo conocí en un “Bloodlust Ball” en Brisbane, un tipo de baile que es organizado por fans de vampiros, algo así como si fuese nuestra fiesta de Navidad, donde todos van muy bien vestidos y se engalanan con lindas fantasías”… Inclusive las mentales.

“Hay toda una expectativa en torno de ese evento, la misma que cualquiera siente cuando sale en busca de un lugar donde pueda comer un asado bien suculento”… -Aunque la carne debe estar muy mal pasada-, comentó, agregando: “Normalmente encuentro algunas personas en la calle que tienen por costumbre preguntarme si a mí me gusta el ajo. Simplemente me viro y les digo que adoro”.

He dicho lo que he dicho, con la única intención de mostrar a esa platea siempre sedienta de sangre, la trágica e inútil obsolescencia de ciertos fenómenos pregonados como verdades… En fin, cosas profundas que resultan permitidas mismo que uno termine repitiendo los crasos errores de Phillipe Cousteau, quien pasó toda su existencia diciendo luchar por un lugar al sol, todavía, viviendo siempre a la sombra de su padre… ¡Juglar asunto!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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Emociones Deletreadas


Nadie debe perder el resuello al intentar silabear letras sin nexo y sin sexo, pero científicos afirman que algunos representantes del género humano tienen un gene llamado “DRD4”, que en hipótesis alguna debe confundirse con el “CR7”. Esencialmente, porque el primer gene nombrado permite que la persona sea más libre, en cuanto que el segundo lo llevaría a querer patear las pelotas.

Como sea, es común encontrar el gene “DRD4” en individuos que buscan emociones fuertes, que gustan de situaciones nunca vividas, que tienen una posición política liberal y, de acuerdo con un nuevo estudio, no se dan muy bien con la monogamia.

El estudio, que fue realizado por científicos de tres universidades de los Estados Unidos, une ese tal gene a la infidelidad y al sexo sin compromiso. Para llegar a esta conclusión fueron analizadas informaciones del DNA y los históricos de la vida sexual de 181 personas… Y les aclaro que de la mía no, porque me negué a participar.

En fin, la triste conclusión a que llegaron esos letrados, es que quien tiene el “DRD4” en la sangre se siente dos veces más propenso a encarar el sexo sin compromiso como algo normal… Algo que suena confuso, pero opino que mi vecino debe tener ese gene, porque él no consigue entender como sexo casual podría ser un problema. Además, porque mitad del grupo que tiene ese gene en su cuerpo ya asumió haber engañado un día… O muchos, muchos días.

Si es así, es evidente que frente a tal encrucijada surgirán aquellas preguntas que han quedado en abierto en la mente del más fino lector, como por ejemplo:

¿Traición: perdonar o seguir la vida solo/a? – La explicación científica hace referencia a que quien tiene ese gene busca más por la recompensa rápida, y con ello surge la liberación de dopamina. Esa substancia es liberada en mayor cantidad cuando uno alía el acto a un riesgo… Algo así como comer chocolate cuando se está de dieta.

¿Usted está pronta/o para un relacionamiento abierto? – No obstante nada de ello sirva de disculpa para engañar y hallar que está todo bien en el huerto del Señor, el lado bueno es que este gene puede influenciar el interés por otras personas, incluso cuando se está en un relacionamiento. Sin embargo el pecado no es del gene, ya que es uno mismo quien decide si quiere ser una persona decente y honrar el compromiso, o si en verdad quiere arrojar todo en la lama por un poquito de emoción.

¿Cuantas personas uno puede amar al mismo tiempo? – El acto de engañar no es correcto y, aunque sepamos que ello acontece en las mejores familias, no es adecuado y no necesita acontecer. Sin embargo, si se da el caso en que uno no consigue permanecer con apenas una persona, entonces es mejor que busque un relacionamiento abierto y no monogámico.

Por supuesto, no se olvide que todos los tipos de relacionamiento exigen responsabilidad afectiva, al final de cuentas, conforme lo registrara Antoine de Saint-Exupéry un día, uno siempre debe ser responsable por todo aquello que cativa… Una cuestión de elección, nada más.

En todo caso, atormentado por lo que he escrito y sintiéndome perseguido por el clamor intestinal de la hipocresía ajena, me estimo propenso a seguir los mismos pasos que diera Gauguin y mudarme de una vez para Tahití, a donde huiré de los olores sociales con sus optimismos exagerados y sus positivismos excesivos… ¡Cosa de loco!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Caen por Tierra Viejos Mitos Escolásticos


A diversos pensantes con poco seso se les ha dado por salir por ahí mencionando mitos que ni siempre son correctos, Unos dicen las mujeres hacen parte del sexo más justo, que ellas adoran casamientos y simplemente son mejores que los hombres cuando el asunto es monogamia. Otros afirman que bastaría con que uno les proporcione un buen orgasmo para que ellas se apasionen. Imagino ante esto lo que el sabio leyente puede responder, pero igual insisto: ¿Cree que es cierto?

No exactamente, ya que buena parte del censo común sobre la sexualidad de las mujeres no pasa de bobadas Sí, porque según el “Huffington Post”, existen seis mitos sobre la sexualidad femenina que ya pueden ser llamados de antiguos. Confiera:

Mito 1: Las mujeres nascieron para casar – En su libro “¿What Do Women Want? Adventures in the Science of Female Desire” (“¿Lo qué las mujeres quieren? Aventuras en la ciencia del Deseo Femenino”), Daniel Bergner desmitifica: “una de nuestras presunciones más reconfortantes, la de que el eros femenino fue realizado para la monogamia en vez de la libido masculina, no pasa de un cuento de hadas”. Para él, es “casi cómico” el tiempo que este mito fue considerado ley.

Bergner cita un estudio alemán realizado en 2006 con 2500 parejas, el cual determinó que las mujeres se aburren sexualmente en relacionamientos monógamos más temprano que los hombres. Otra investigación realizada en Canadá en 2012, confirmó que el deseo femenino está volcado para relacionamientos de largo plazo, en cuanto el masculino no presenta cualquier tipo de queda. La monogamia también no es nada fácil para las damas.

Mito 2: Mujeres piensan en sexo tanto cuanto los hombres – Las personas tiene por costumbre pensar que los hombres sienten más ganas de hacer sexo de que las mujeres. Sin embargo, de acuerdo con Bergner, ellas no apenas tienen la libido tan aguzada cuanto la de ellos, como son más “fluidas” en su atracción sexual y posiblemente más biológicamente programadas para buscar sexo con compañeros diferentes. Infelizmente, las convenciones románticas dictan que la mujer debe esperar pasivamente las investidas sexuales masculinas. La verdad es que ellas tienen libertad de procurar por sexo cuando bien entienden.

Mito 3: Ellas no son tan seducidas por la imagen cuanto ellos – Hasta parece. No en tanto, las mujeres son más afectadas por el visual de que los hombres. De hecho, ellos tienden a hablar menos de eso. Meredith Chivers, una investigadora y profesora de la “Universidad de Queen”, observó la respuesta de hombres y mujeres a material erótico, y descubrió que las mujeres se excitan con una gama bien más amplia de imágenes eróticas de que los hombres. No obstante las mujeres recurran menos a la pornografía de que ellos, la actividad cerebral es la misma en los dos sexos.

Mito 4. Mujeres llevan más tiempo para excitarse – Los hombres exigen aproximadamente 90 segundos de preliminares, en cuanto ellas necesitan de mucho más tiempo para estar prontas, ¿cierto? No de acuerdo a científicos de la “Universidad McGill”. Estos se sorprendieron al descubrir que hombres y mujeres experimentan más o menos el mismo nivel de excitación sexual, con ambos sexos llevando cerca de 10 minutos para alcanzar el ápice en cuanto asisten pornografía. No obstante la excitación física no esté siempre vinculada al deseo emocional de transar, el descubrimiento derriba el mito de que las mujeres llevan más tiempo para quedar excitadas.

Y lo mismo vale para el orgasmo femenino: las mujeres no necesitan de más tiempo para gozar. Por lo menos ellas llevan el mismo tiempo que ellos cuando estos se masturban. Lo que acontece, entretanto, es que el orgasmo de ellas demora más cuando van para la cama con hombres. La diferencia puede tener origen en nuestra cultura, que prioriza actos sexuales que favorecen orgasmo de cara, como la penetración vaginal.

Mito 5: Con el tiempo, ellas van perdiendo el interés sexual – No existe nada más cliché de que la esposa de 40 y pocos desinteresada sexualmente frente a la TV. Pero eso no pasa de ficción: de acuerdo con un estudio realizado por el psicólogo David Buss, de la “Universidad de Texas”, mujeres entre los 30 y 40 en verdad tienen la libido más activa de que adolescentes y mujeres de veinte. Lo más interesante es que las cuarentonas también reportaron orgasmos más poderosos, los cuales también tienden a ser múltiplos, según un informe de salud publicado por la “Universidad de Harvard”.

Mito 6: Orgasmos hacen que las mujeres se apasionen  – La sabiduría convencional sustenta que los hombres consiguen separar las cosas, por tanto pueden tener sexo por placer y sin cualquier compromiso. Ya las hormonas femeninas responden a los orgasmos haciendo que las mujeres se apasionen o sientan conexión emocional. ¡Bobada!… Barry Komisaruk, profesor de psicología de la “Universidad de Rutgers”, afirma que el orgasmo hace que hombres y mujeres liberten ocitocina, el “harmonio del amor”; pero que no existen evidencias de que la substancia haga que alguien se apasione de verdad. Según Komisaruk, no obstante la ciencia carezca de más investigación sobre el asunto, descubrimientos recientes sugieren que el orgasmo produce un efecto parecido en ambos sexos.

¿Vio? Esto me lleva a pensar en las congénitas virtudes de la noche, recordar a los hombres del Renacimiento y a Alan Turing, el matemático británico pionero en la teoría de la computación que, no poseyendo paz y no sabiendo cómo solucionar los mitos de su propia sexualidad, fue asolado por una ginecomastia y acabó matándose… ¡Lamentable!

(*) Visite el blog “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, http://guillermobasanez.blogspot.com.br/

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La Felicidad Eterna Dura 5 Años


Calma, hay casos y casos, mí apasionado lector. Como lo es el de aquél sujeto de muy buena familia -tal como gustaba apuntar mi abuela-, buena pinta y elegante como un príncipe y que era codiciado por las más bellas damiselas de alta estipe, que tuvo la infeliz idea y aquella innata debilidad humana de venir a enamorase de una mujer de medio pelo -otra referencia clásica de mi abuela para identificar los de clase media baja. Evidente que en cualquier lugar del mundo, ellos podrían haberse amado sin tragedia, pero en ese ambiente en que les tocó vivir, ambos fueron condenados al ostracismo y no pudieron ser felices eternamente.

Quizás por causa de esa amplia hornada de similares historias de amor frustrado que todos conocemos, fue que el investigador español Rafael Santandreu, autor del libro “Las Gafas de la Felicidad”, no teniendo nada mejor que hacer, se le ocurrió pasar un largo periodo estudiando de qué manera se dan las relaciones amorosas, las frustraciones y de donde surgió la idea de la monogamia. En todo caso, su principal conclusión después de un largo ensayo, es que para ser felices eternamente, “los humanos deberíamos cambiar de pareja a cada cinco años”… ¡Una extraordinaria resolución!

Indudablemente que al enterarme de ello, podría mencionar que no sé si existe realmente un tiempo exacto para vivir perenemente dichoso al lado de otra persona, algo posible de ser medido en números para determinar cuándo es que la felicidad va terminar, pero es elemental que la recomendación de Santandreu no deja de ser una buena teoría, especialmente si sirve para hacernos pensar en cómo andan nuestras relaciones conyugales y cuáles son los motivos que nos hacen permanecer al lado de personas que, teóricamente, amamos.

¿Por qué digo, “teóricamente”? Es que muchas veces, los vivientes nos olvidamos de preguntarnos cuál es el sentimiento que impregna nuestra relación. Por veces nos quedamos tan acomodados y confortables que, mismo teniendo que convivir con diversos problemas gigantescos en nuestra vida, preferimos mantener esos problemas que ya conocemos, en lugar de salir a buscar algo nuevo. Quizás eso se deba al hecho de que lo nuevo siempre asusta.

En todo caso, ¿en base a qué, este investigador atribuye todo ese histórico de monogamia en nuestras vidas? Pues pienso que se debe a la existencia de una relación de amo/esclavo, en la cual el hombre posee a la mujer y la mantiene prisionera de una relación… Que muchas veces no es la ideal.

¿Hace sentido? En algunas culturas puede que un poco más, y menos para otras, pero el caso tanto da. Existen lugares, aquí mismo en nuestro terruño, en que hombres son libres para mantener diversas relaciones mientras la mujer debe permanecer quietita en casa… De por sí, juzgo que eso ya es un indicio de que hay algo extraño.

Santandreu acredita que esa nueva manera de observar los relacionamientos, es lo que permitiría disminuir problemas como celos, dependencia material y psicológica, y quizás hasta disminuir los índices de violencia doméstica… “El amor sentimental del futuro será itinerante: ninguna pareja tendrá pretensiones de que dure toda la vida”, comenta este licenciado en dolores de codo ajeno.

Tal anacrónico raciocinio hace con que mucha gente piense -mismo no teniendo materia gris entre oreja y oreja-, como es posible que así sea, si nuestros antepasados pasaron la vida entera juntos. Aunque aquí cabría preguntarse: ¿cuál era esa expectativa de vida que ellos tenían?

Actualmente, a cada año que pasa, la expectativa de vida aumenta por cuenta de mejoras en la salud, nuevos medicamentos y avanzos en la tecnología, por tanto, las relaciones tendrían más tiempo para durar. Sin embargo, uno debe preguntarse: ¿Será que estamos preparados para ello?… ¿Es posible amar y mantener tesón por una misma persona con quien durante 30, 40 o 50 años dividimos la vida, la cama, las cuentas, las frustraciones, y, claro, las alegrías?

El secreto, mi febril leyente, tal vez no radique en querer colocar un plazo de validad en el relacionamiento, y sí en mantener los ojos abiertos y establecer ciertos parámetros para la pareja, los que les irán mostrar cómo es que anda el índice de felicidad en su casa.

Mirar para el relacionamiento con sinceridad es extremamente importante, así como buscar ser feliz. Así que, cuando eses índices no estén bien, la pareja puede intentar mudar los caminos, las manías, los objetivos, las vivencias… Aunque siempre es bueno recordar que lo más importante no es tener alguien al lado, más bien, diría que es ser sincero consigo mismo y recordar que ni todo el mundo precisa buscar la misma cosa en la vida… Ser feliz es lo que realmente importa, de la manera que sea.

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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