Desvelo


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Tuve el presagio de que ésta no sería otra noche más de mis calladas luchas. Por la ventana, noté que el cielo había anclado su huraña sombra negra entre dos serranías y la lluvia en la errante oscuridad caía formando cortinas de agua, impulsada por un viento intenso que hacía teclear las celosías de la ventana mientras mi corazón daba vueltas como molino loco.

Dentro de la habitación no había vestigios del viento de mi angustia que suele arrastrar mis sueños que se tumban. Ahí estaba ella, apegada a mis brazos como una enredadera en cuanto en mí ardía una hoguera de estupor como lo hace el mar a la orilla de un faro.

En eso andaba yo, cuando luego de haberla besado de manera apremiante y prolongada, de haber acariciado lo más suavemente posible sus cabellos lacios y depositar varios besos breves en su cuello de gacela y en su hombro reprimido cubierto de piel rizada, de mirar más de mil veces ese par de ojos profundos donde ciertamente cada día la noche alea, de repente se me ocurrió buscar imperfecciones en su cuerpo, cualquier falla invisible, más específicamente esos pequeños pero significativos defectos anatómicos.

Entre sus brazos de flor y regazo de rosa los encontré, y tuve certeza que desde ese día en más me sería posible conquistar el mundo desde cualquier punto de su espalda, tan sólo usando como trinchera sus lunares y perderme ahí, entre sus sueños, sus miedos y pudores. Sin embargo, hubo específicamente un diminuto lunar que me desveló. Estaba ahí, donde más se desea.

Ahora todo en mí lo ocupa ella, arco de esperanza, pues es en ella que mientras las aguas de los ríos cantan, que mi alma en ella huye como lo desea y hacia donde ella quiera.

Te escojo a ti, vida mía, porque me di cuenta que tu encontraste al fin mi punto débil. Has sido la única que descubrió la forma de calmar esta alma indomable que poseo. Te elijo, alma de mi alma, porque descubrí que vales la pena, vales los riesgos, vales la vida.

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Olvido


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Durante mi tosco andar por el solapado camino de la vida, fui aprendiendo que llegar alto no es crecer, que mirar no es siempre ver lo que se busca, ni que el hecho de escuchar es oír la melodía que toca en el corazón, así como el hecho de lamentarse no es sentir, ni tampoco acostumbrarse es querer.

Del mismo modo, deambulando con ineptitud en esa misma senda, aprendí que estar solo no es soledad, que cobardía no es paz, ni el hecho de sonreír es estar feliz, y que peor que mentir es silenciar la verdad.

Sin embargo, mi alborozado gorrión de sueños difusos, niña que has venido de tan lejos, remolino con mezcla de furia y pasión, mismo que nuestro mañana continúe a ser un amanecer imposible, tú a mí me seguirás gustando como el primer día en que te vi.

Sé que debo seguir adelante por ese mismo camino que me aleja de todo, pero me encantaría que alguien me dijese antes dónde encuentro el olvido. Alguien que pueda atajar mi angustia y me cure este cruel dolor que me devora las entrañas. Que se lleve de una vez toda esta desesperación que siento por saber de ti.

Sutil visitadora que llegaste a mí en el retoño de la flor y en el agua de la lluvia mansa, me gustaría que el tiempo girase hacia atrás para que vuelvan a llover nuevamente los “te quiero” que nos mojen la boca con besos de miel.

Mi estrella del sur, esplendor de mi alborada, desearía que el invierno robase ya el frío de tu ausencia. Que no existan más noches sin besos y ni besos sin diez minutos.

Tantas veces hemos visto arder el lucero besándonos en la aurora, que me encantaría si nuevamente mis palabras pudiesen conquistar hasta el aire de los silencios. Que la soledad huyese hacia donde habitan los miedos. Que tú volvieses conmigo como si nunca te hubieras ido.

Y si no fuera así, si otro está escribiendo hoy tu nombre con letras de humo, ruego únicamente que alguien me cuente donde puedo encontrar el olvido.

A Ellas les Inquieta sus Fobias Sexuales


Hay individuos que no viven abierta y plenamente su sexualidad, ya que día y noche les persiguen fantasmas relacionados con creencias e ideas que despiertan en ellos una terrible aberración a todo lo relacionado con el sexo.

Pero quien cree que la sexualidad es sinónimo de placer al máximo, está en un error, ya que hay muchas personas que padecen diversos trastornos que no les permite disfrutar de ella por completo, como por ejemplo las llamadas fobias sexuales que atacan principalmente a las mujeres.

Como indica “apalcomunidad.org”, estos miedos y temores lo único que provocan es que la relación con la pareja se enfríe, se entorpezca y al cabo del tiempo llegue a romperse, provocando infelicidad en aquella persona que quizá por pena, no se atrevió a hablar con alguien de esa problemática.

Ante tales casos, exhibiendo mi carácter humanitario y desprendido de siempre, y con la ayuda de diversos sitios, entre ellos “parasaber.com” y “blog.juguetesvenus.com”, plasmo aquí y ahora un listado con las fobias sexuales más comunes, que a continuación dadivosamente les presento:

Vaginismo. Sucede cuando las mujeres experimentan mucho temor de ser penetradas, lo que provoca la contracción involuntaria de los músculos perivaginales. El sitio “mujeractual.com” explica que esta situación no siempre está relacionada a un trastorno mental, sino que también pueden existir diversas causas orgánicas que lo provoquen, tales como cicatrices en la zona, desórdenes hormonales, infecciones, entre otras… inclusive aquellas que morbosamente usted está pensando ahora.

Erotofobia. Se le denomina de esta manera al miedo o malestar que pueden experimentar tanto hombres como mujeres al momento de entablar una conversación relacionada con la sexualidad. La erotofobia significa un problema de pareja, pues como explica “tamaraespumademar.blogspot.com”, las personas no consiguen comunicar abiertamente sus deseos e incluso rechazan la idea de tener experiencias sexuales, optando por una vida célibe… Y se contentan con revistitas y actividades manuales.

Venustrafobia. Este miedo es exclusivo de los hombres y lo experimentan cuando se acercan a una mujer a la cual la consideran sumamente hermosa. Los caballeros experimentan escalofrías, taquicardia, tartamudez y sudor excesivo cuando se encuentran al lado de una bella dama, según indica “planetaneutro.blogspot.com”. Los especialistas concluyen que los hombres que la padecen son aquellos que experimentaron un rechazo que los dejó marcados de por vida y, para superarlo, se recomienda acudir a psicoterapia… O a un burdel, que es más barato.

Gimnofobia. Tal y como indica “noticiasdesalud.blogspot.com”, se trata del miedo que una persona puede llegar a sentir de verse a sí misma o alguien totalmente desnuda. Puede sucederles tanto a hombres como a mujeres y hombres, y los especialistas coinciden en que este miedo fue infundado por un aprendimiento mal adquirido del cuerpo cuando se es niño. Es común que las personas con gimnofobia presenten problemas respiratorios o taquicardia a la hora de ir al médico y tener que mostrarse sin ropa y, por lo tanto, es prácticamente improbable que puedan sostener una relación sexual… Mejor es hacer lo que indica el Talmud, se visten con un camisón agujereado y pronto.

Fetichismo. Es el uso recurrente de diversos objetos y juguetes al momento de una relación para alcanzar el máximo placer; hay a quienes esta práctica se les vuelve una obsesión y uno de los individuos que sostiene dicha relación se verá afectado, pues desarrollará sentimientos negativos contra los hechos de sometimiento y para con la otra persona… Por lo tanto, nunca le regale a los chicos, soldaditos de chumbo o muñequitas con cara depravada, no son nada recomendables.

Heterofobia. Originalmente, es el terror o miedo que puede desarrollar una persona hacia las otras del sexo opuesto. La gente que la padece desarrolla cierto rechazo hacia el otro género, aunque el término en los últimos años se ha tergiversado, pues comúnmente lo usan los homosexuales para referirse de esta manera a todos aquellos heterosexuales que excluyen y no aceptan a la comunidad gay… Todo recurrente de la falta de experiencia y uso de sus partes pudientes, claro.

Genofobia. Según “fobias.net”, es el miedo extremo que alguien puede llegar a sentir de tan sólo imaginarse teniendo relaciones sexuales. Puede derivarse por varias cosas, entre ellas que la persona haya sido víctima de una agresión o bien, que haya presenciado un acto sexual traumático. Esta gente cree que el sexo simplemente es una cosa asquerosa y horrorosa… No en tanto, masturbarse, parece que no los afecta tanto.

Medomalacufobia. Este miedo es exclusivo de los hombres y se trata del pánico que pueden llegar a experimentar de tan sólo pensar que en el momento más álgido y placentero de la relación, pierden la erección, lo que podría generarles una mala imagen y posterior rechazo de sus parejas… Lo más recomendable, es que ellos pasen antes por la farmacia y compren algunas pastillitas de viagra.

Itifalofobia. Otra exclusiva de los caballeros y resulta ser todo lo contrario a la medomalacufobia, pues se trata precisamente del miedo que origina el ver o tener una erección. Según lo publica “sexologia.net”, el mayor pánico se desencadena de tan sólo pensar que otros pudieran llegar a enterarse de que la estás teniendo, un miedo que se generó siendo niño, al ser excesivamente reprimido por llevar a cabo este acto de manera involuntaria… O lo agarraron con la mano en la masa.

Falofobia. Es el terror que les causa a las mujeres ver o tocar un pene. Las chicas que sufren de esta fobia y llegan a entrar en contacto con el miembro viril sufren ansiedad, sudor excesivo, temblores en el cuerpo e incluso podrían llegar a perder el conocimiento.  La falofobia es todo un reto para la psicología, ya que hasta ahora no se sabe qué puede originarla, pues ha quedado descartado que derive de un abuso o de un acto violento… En todo caso, si en lugar de acostarse con un osito de peluche, tuviesen un falo de felpa, pronto se recuperarían de su fobia…

Y así, completamente nostálgico y totalmente palimpsesto este pedagógico artículo, aunque siempre preocupado en exhibir el lado adverso de los tapetes en los cuales enterramos nuestros trastornos sexuales y todas las malezas del oficio, creo haber develado la Nada y estar más próximo de los dioses, y claro, mordisquear la perfección, mismo sabiendo que esta es intragable… ¿No es formidable?

¿Ese Modelo se Termina?


Entre los grandes miedos que el ciudadano común -entiéndase vulgo-, le tiene al poder, está en un lugar destacado el “aparato”, un eufemismo nada sutil que identifica al centro neurálgico por excelencia que manejan los poderosos para amedrentar al “soberano”, otro eufemismo a su vez utilizado para identificar al mismo pueblo en los sistemas democráticos.

El “aparato” versus el “soberano”, libran batallas permanentes reflejadas por esa especie de árbitros, no siempre imparciales, que son los medios de comunicación.

El “aparato” forma parte de los recursos intimidatorios que esgrimen los partidos políticos mayoritarios y los grupos de poder representativos, que algunas veces pueden ser formados por corporaciones manejadoras y administradoras del poder económico, y en otras, por fundamentalistas de toda índole.

No hace mucho, la historiadora Margarita López Maya efectuó algunas declaraciones que merecen comentarse, tanto por la calidad de quien emitió los conceptos, como por el pleno conocimiento de los asuntos que esa destacada intelectual vive en carne propia, ya que reside en el país que una vez fue de Simón Bolívar, cuya figura e ideario han sido groseramente distorsionados con fines electoreros, en el vano intento de querer presentar al “Libertador”, que fue liberal, como socialista. Pero sin ir muy lejos, vasta recordar que Carlos Marx calificó con los peores epítetos a quien es considerado el padre de cinco naciones.

La investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, aseveró que su confianza en Hugo Chávez se extinguió cuando el proyecto político que encabeza este caudillo comenzó a salirse de los márgenes de la Constitución, en el momento en que lo que llaman socialismo del siglo XXI, al que calificó de cosa ambigua e inventada por ese Mandatario, se desvió de la democracia participativa hacia un tipo de gobierno autoritario.

Añadió que dicho modelo no tiene futuro, por cuanto se parece al viejo socialismo fracasado del siglo XX, estatista, como el cubano, de cuyo régimen recibe directa asesoría el mencionado Presidente.

Este testimonio, objetivamente fundamentado y que refleja la real situación venezolana, es digno de tomarse en cuenta como claro indicador de lo que ciertamente acontece. Basados en autorizadas opiniones como la presentada y no en sesgada y agobiante propaganda de estilo fascista, se vuelve necesario tomar conciencia de lo que está ocasionando la mencionada corriente de socarrón populismo con tendencias totalitarias.

Y es por ello que los retos contemporáneos claman por regímenes de genuinas libertades y desarrollo, para evitar Estados fallidos.

En todo caso, no hay que olvidarse que, como todo gigante temible, el “aparato” tiene muchas veces pie de barro, de una especie de lodo muy manoseado lleno de puntos débiles y flancos vulnerables. Y es que los procesos históricos, a veces lentos y en otros vertiginosos, no se pueden detener así por así.

Basta con recordar que ni los imperios de la antigüedad ni los de la época contemporánea, desde Alejandro Magno hasta el Imperio Romano y desde la monarquía absolutista de Francia hasta el comunismo soviético, han podido revertir sus propias decadencias y, a pesar de la brutalidad de sus métodos, han sido vencidos por el mismo soberano que los aceptó, forjó y aguantó, pues el más perfecto de los asesinos, siempre comete erros… Pues entonces, veremos lo que sucede ahora en las próximas elecciones de dicho país.

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