Pimienta en Ojo Ajeno


Preocupado con esas cuestiones de carácter arqueológico que son inherentes al siglo XXI, con cierto pasmo noto que leones llegan a ser sacrificados por un puñado de dólares, que agentes mercenarios promueven banquetes de bies político, y que risibles velos son sacralizados a todo instante en “selfies”. Por tanto, concluyo que la virginidad ya no es más un privilegio de los films “Kodak”.

En fin, como decía mi abuela, “tenemos que acostumbrarnos”, pues el tiempo muda y las tragedias de Sófocles ya no son transformadas en comedias de Plauto. Ergo, las confusiones ahora se resumen al acto de crear libremente.

Como sea, no es de espantarse cuando uno se entera que el consumo regular de comida picante estaría asociado a la longevidad y a un riesgo menor de cáncer, enfermedades coronarias o respiratorias, según lo afirma un estudio chino que fue publicado por la revista británica “BMJ”, pero cuestionado por algunos especialistas.

Excepto la picazón que eso puede llegar a causar en la parte inferior-sacro-lumbar de cualquiera, los propios responsables por el estudio advierten que es muy temprano para sacar una conclusión definitiva sobre los potenciales beneficios de una “dieta picante”, y, por supuesto, defendieron la necesidad de más investigación al respecto.

Así que, antes que algún precipitado mude su dieta sin prescripción médica, el equipo responsable por el estudio, advierte: “Nuestra análisis muestra una correlación invertida entre el consumo de comida condimentada y la mortalidad global, así como con ciertas causas de muerte, como el cáncer o las enfermedades del corazón o respiratorias”; o sea, una ilusoria certeza de que la mitología estaba bajo control.

Los especulativos investigadores llegaron a la tan ardiente conclusión a partir de un grupo de 490.000 chinos con edades entre 30 y 79 años, los que fueron observados en media por siete años, y a partir de ahí se les dio por afirmar que “aquellos que consume alimentos condimentados casi todos los días, tienen 14% menos de posibilidades de morir por las causas antedichas, que aquellos que comen alimentos picantes menos de una vez por semana”.

Según estos estudiosos, la asociación vale tanto para hombres cuanto para mujeres y es aún más importante para los que consumen comidas picantes pero no beben alcohol.

El estudio también fue asociado específicamente a un riesgo menor de muerte por cáncer, enfermedad coronaria o respiratoria, ya que el consumo frecuente de comida picante, especialmente “la pimienta”, el condimento más utilizado en China, sería favorable, porque ella contiene “capsaicina”, un agregado que, según los coordinadores de la investigación, también ayudaría a combatir la obesidad, a más de tener efectos antinflamatorios, antioxidantes y contra el cáncer.

Dejando de lado efectos colaterales como la picazón, la inflamación de las hemorroides y otras secuelas de carácter molesto-redundante, se sabe que a pesar del número considerable de personas observadas, el estudio presenta algunos puntos frágiles, en particular la falta de información detallada sobre la composición de las comidas de los participantes.

A causa de ello, Nita Forouhi, una especialista en Nutrición de la “Universidad de Cambridge”, llegó a comentar: “No sabemos si las correlaciones observadas son resultado directo del consumo de pimienta o la simple consecuencia de otros elementos favorables de la alimentación que no fueron llevados en consideración”.

Po tanto, y antes de que los sucesos colaterales lleguen a perturbar la conciencia de todo apresurado por pensar que dicho condimento puede ayudarlo a corregir su inútil fecundidad, le anticipo que todo aquí no ha pasado de un prosaico juego de palabras con virtudes prestidigitadoras que no advierten que tanto hombres como mujeres, si mudan su dieta, no deben olvidarse de cortar la uñas… ¡Extraordinaria conclusión!

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Puede que no Sea Olvido Sino Confusiones


No importa que el individuo en cuestión ocupe el cargo de mandatario de un país poco relevante o no en el escenario mundial, pero él no es una excepción a la regla y juzgo que olvida cosas que no debería olvidar. En realidad, parecería que no son estrictamente olvidos sino confusiones y poca noción del tiempo en que vive, y quizás haya utilizado esa procesadora no muy aceitada con la cual su cerebro licua y disuelve fechas, nociones, hechos y contextos, produciendo por así decir un cocktail catastrófico que se parece más a un puré ideológico sin sabor que a un trago largo.

Tan filosófica manifestación de opinión, se debe a que el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, sancionara el lunes 24 de febrero una ley que pune con prisión perpetua actos homosexuales “con agravantes”, una ley que endurece la persecución de su gobierno a una orientación sexual que por allí ya es tipificada como crimen.

En todo caso, retrocediendo un poco en la historia de éste asunto, la “Ley Homofobia” ya fuera aprobada por el Parlamento en diciembre de 2013, pero el presidente decidió adiar su entrada en vigencia hasta saber los resultados de un estudio que fue encargado a un grupo de 14 científicos.

Después de estos estudiados quemar un poco las pestañas y exprimir los sesos, llegaron a la conclusión de que la homosexualidad “no es genética”, y si una opción de los individuos derivada de una conducta social “anormal”.

Así pues, el estudio que fuera solicitado por el presidente Museveni después de las varias críticas recibidas por parte de la comunidad internacional, llevó a que el grupo sustentara que “el homosexualismo no es una enfermedad, y sí un comportamiento anormal que es aprendido a través de las experiencias que le otorga la vida a cada sujeto”.

Con eso tenemos que a través de la sanción firmada, la cual fue transmitida por la televisión pública ugandesa, el señor presidente terminara por refrendar la tesis de estos científicos, y dijo que “la homosexualidad es producto da la educación recibida por cada uno, y por tanto un factor que puede ser corregido”.

El propio Musaveni alcanzó a argumentar que el decreto también estaba siendo otorgado por motivos económicos, ya que prefirió llamar a los homosexuales de “mercenarios y prostitutas”.

“No hay dudas de muchos de nuestros homosexuales son mercenarios… En verdad, ellos son heterosexuales que se transforman por dinero, por tanto, ellos son como las prostitutas”, declaró el gobernante en su pronunciamiento televisivo.

A su vez, el presidente afirmó, incluso, que no está preocupado con el efecto que la nueva ley podrá tener en las relaciones internacionales de Uganda.

“Las relaciones entre países deben basarse en la igualdad, no en el servilismo. Por consiguiente, puedo muy bien aconsejar a nuestros amigos occidentales a no transformar este asunto en un problema mayor, porque cuanto más ellos lo hagan más perderán”, afirmó enfático.

Una semana antes de ser firmada de la nueva ley, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ya lo habría advertido de que la firma de esa ley sería un retroceso en la protección de los derechos humanos que complicaría la relación entre los dos países… Pero todo lleva a creer que el alerta no funcionó.

En todo caso, la minuta del polémico proyecto, transformado ahora en ley, fue presentada en 2009 incluyendo penas tan severas como la condenación a muerte por la comisión de actos de “homosexualidad con agravantes”. Eso incluiría el estupro homosexual, las relaciones homosexuales con menores de edad o incapacitados, o cuando el acusado sea portador de HIV. Circunstancialmente, la revisión del viejo texto terminó substituyendo la pena de muerte por la de prisión perpetua.

En este caso, no importa mucho qué lado de la hinchada el lector ocupe, pero recordando lo que mencioné en la frase inicial de este texto, entiendo que las confusiones mentales del mandatario no se restringen a este neto relato, pues pocas semanas antes, el presidente ugandés ya había firmado una otra ley contra la pornografía que, entre otros comportamientos “insidiosos”, prohíbe y pune el uso de la minifalda.

Creo que de nada sirve que en dicho país se busque utilizar sanciones métrico-filosóficas en ritmo historiográfico, pues a pesar de la estrechez de raciocinio demostrada por este oscuro comandante, su mediocridad camina a pasos largos… Bueno, quizás aún no sepa que vivimos en el siglo XXI… ¡Lamentable!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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