Hombre Prevenido, Vale por Dos


Entre las galimatías de una lengua españolizada que era hablada en los colegios a cargo de antiguos y famosos educadores religiosos, hace años se denominaba como “ínsula asnaria” a un espacio ubicado en las dos o tres últimas filas del salón de clase, y este era asignado para los alumnos de bajo rendimiento durante las aulas anteriores. Con tal procedimiento se procuraba infringir una sanción moralmente muy fuerte, y justamente de esa forma era sentida en la mayoría de los casos, no en todos.

Con el pasar de los años, el método disciplinario se consideró demasiado severo y agresivo y su continuidad de uso duró poco tiempo. Pero aquel recuerdo quedó gravado en la mente de todos aquellos que ya nos consideramos unos dinosaurios.

Pero ciertamente en todos los órdenes de la actividad de hogaño nos podemos encontrar, y de hecho nos encontramos, con ejemplares de primera categoría para integrar ínsulas asnarias que podríamos llamar de virtuales. En niveles de jerarquía como el de los profesionales universitarios, una estadía en una de esas ínsulas puede comprometer sin remedio la carrera de un médico que en lugar de curar mata, un abogado incompetente, un arquitecto a quien se le derrumban las casas.

También hay países con aspirantes de gobernantes que hacen cola para ingresar a cargos de relevancia en el ejercicio del poder. Nosotros los tuvimos, los tenemos, y aun así parecería hacemos méritos suficientes para seguirlos teniendo.

Tal vez, motivado por la constante limpidez de mis intenciones, sé que ya debo haber dicho algo al respecto, no en tanto, y para tener certeza de su inmortalidad, lo recordaré nuevamente. Entonces, vamos a un episodio de reciente ocurrencia, y no precisamente para reírnos, pues sería injusto hacerlo justamente ahora en que aquel arte conmemora obras primas como Harry Potter, y vemos como la mediocridad universal tripudia exhumando hasta el DNA de Auguste Marie Louis Nicholas Lumière y Louis Jean Lumière.

Resulta que el actor Zac Efron acabó de vivir un bochornoso momento cuando, al atravesar la alfombra roja en la avant premiere de una película infantil, dejó caer de sus bolsillos un preservativo.

El actor, ex estrella Disney, puso su voz para “The Lorax”, una película animada en la que interpreta el personaje de Ted, un niño de doce años.

Según informó “E!”, el actor atravesaba la alfombra roja en la avant premiere de este filme cuando sorpresivamente dejó caer por accidente un condón. El galán juvenil estaba sacando cosas de su bolsillo para dárselas a su asistente, cuando el preservativo cayó al piso, y rápidamente lo levantó y lo volvió a guardar.

Luego Zac se alejó para seguir posando ante las decenas de cámaras, pero no pudo ocultar su risa por el momento vivido. Y claro, las cámaras que registraron el accidente hicieron un plano por plano del mismo para captar la caída del profiláctico.

Es probable que al caminar con heroísmo por entre estudios y sets penumbrosos, olfatear sexualmente la algidez de los equipamientos, oír otra vez su espasmódico ruido intestinal y requilibrarse en las telas de su fecunda y elástica imaginación, cada vez más purulenta, contagiosa y epidémica, el fascino surreal le haya permitido tal desliz, el que ciertamente provocó desmayos en las plateas televisivas, que pateando con ansiedad, han de estar pidiendo más y más… Mientras tanto, lijándome las uñas, yo les prometo pensar un poco más sobre este asunto.

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