Ebrio de Amor


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Incongruentes campanillas que tintinean en el pecho, mariposas que revolotean en el estómago, pies que pisan en nubes, una mente lejana extraviada en la nostalgia son, sin duda, los desvariados sentimientos de todo ser apasionado.

Vencido por esas emociones, cuando la aurora vuelque de vez sus flores silvestres en la inmensa copa del cielo infinito y en el aire de cristal que envuelve hoy mi alma se desmigaje el canto del último ruiseñor, viviré el momento en que la brisa matinal reabrirá las rosas para decirle a las ilustres violetas que ellas ya han desplegado su espléndido ropaje multicolor, y quizás mi alma descubra entonces que si existen lámparas que se apagan han de surgir esperanzas que recién se encienden.

Dama de mis sueños incontinentes, ese efluvio menudo y tenue que envuelve las flores, ¿por acaso es una voluta de perfume o el débil amparo que les concedió la luna entre la bruma de la noche? Por acaso tu cabellera de oro caída como catarata sobre el rostro en la alborada, ¿son las tinieblas de la noche que tu mirada ha de disipar con el primer rayo de sol?

Princesa de mis quimeras, cuando vaciles bajo el peso del dolor porque ya no hay noches de plenilunio o tu amor se ha roto o de repente se marchitó, cuando estén ya secas todas las fuentes de tus llantos, cuando el resplandor del día te exaspere, o cuando llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre tu mundo, piensa entonces en el césped que brilla tras la lluvia o el rocío de la madrugada, piensa en el despertar a mi lado… Es lo que deseo y sueño.

Notarás entonces que así como el cielo nocturno vuelca sus rosas de amor sobre la tierra de mi corazón reseco, las estrellas han de dejar caer sobre el tuyo sus pétalos de seda para tapizar el jardín de tu alma… Ven, ven a beber de mi copa el rosado vino de la felicidad.

Esta es precisamente mi vida ahora, cazar ideas, soñar despierto y casi siempre hablar dormido y, de vez en cuando, cuando estoy con suerte, hablar contigo.

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Abjuración


22- abjuracion

Aun no soñaba en conocerte, vida mía, pero ya me dedicaba a plantar flores y madrigales en el camino. Tuve como propósito que ni un sólo día de mi vida me faltasen las mariposas.

Pero luego que te conocí desenredando festivamente ese viento primaveral que se levanta en el ocaso, me distes un beso, y nuestros besos se transformaron pronto en danza y la sonrisa se hizo niña en tu rostro.

Tiempo después, sumergidos en un lento juego de luces noctívagas, mientras miles de nuestros besos varaban en un ansia anidada, nuestras manos construyeron diligentes una alianza de amor perpetuo. Entonces el suave toque de mis manos de pergamino convirtió mágicamente tu cuerpo en rosas y en mi estómago nacieron nuevas mariposas.

De inicio no lo advertí, pero traía tu amor, tal cual una estrella fugaz del firmamento, una larguísima hilera de emociones y dolores, un largo rayo mancillado de espinas; y, sin querer, ciegos de amor y pasión, decidimos cerrar nuestros ojos al mundo para que ninguna herida nos separase jamás.

En ti los ríos cantaban, pero de rebato, nada más que de repente, tú partiste y los minutos de mí vida se volvieron horas. Desde ese día mi cama pareció vacía, y la falta de tu toque se convirtió en pura agonía cuando la adversa campana solitaria del crepúsculo cayó de vez sobre tus ojos.

Desde ese día la tierra ya no canta. No es culpa de tus ojos este luto mío, no buscaron tus pies este camino y tus manos no clavaron esta espada, pero la simple evocación de tu piel perfumada hoy me causa un agito de escalofrío y mis lágrimas se tornan puras antes de ahogarse en el hondo torrente de un río.

El delicioso gusto azucarado de tu boca lo busco ahora en toda fruta madura, y encuentro la mirada de tus ojos en toda nube oscura. Fruto prohibido de mis quimeras, mujer de ensueños y alucinaciones noctívagas, rumor de olas quebrándose en la playa, en tus brazos me he rendido un día después de haber sido ladrón de corazones.

Farsante impío y despiadado que ha pasado toda la vida esquivando balas, siento que de repente me ha matado tu abrazo, tus besos, una despedida, y un hasta nunca más.

Exuberancias


16- exuberancia

Sería oportuno que se estableciera cuanto antes, en que fecha cumplen su mayoría de edad los vicios menores; no obstante, de cara a los desenfrenos que causa la pasión, me sobrevenga una duda: ¿quién jamás ha puesto al huracán del amor ni yugos ni trabas, ni quién el rayo del deseo detuvo prisionero en una jaula?

Está probado por a más be, que yo alcanzo el éxtasis de mis utopías ante una impactante presencia de coloraciones surtidas, fusionadas en una amalgama entre cal y fango, entre madero y guijarro, entre metal y cristal, entre sangre seca y rezos de plegarias, entre imágenes ya esculpidas y rostros cobrizos donde tú no estás.

Es a causa de ello que, consternado por la distancia que nos separa, ruego al santo pajarillo que canta plegarias al amor, tan sólo un favor: vuela hasta la lucera de mi velada amada y entrégale en mi nombre el requiebro de tus trinos, y omite revelarle a la diva de mis ilusiones que por aquí yerran mis más resignadas reflexiones. Entretanto, en cuanto no vuelves con tu trino, me entregaré a indagar los sucesos de una época que probablemente jamás volverá.

Entre las mil aflicciones que me atosigan el alma, debo admitir que el leve roce de su beso fresco sobre mis labios de jaspe, su dócil caricia afectuosa sobre mi piel deslucida, o el más exiguo susurro que ella dispensa en mi oído como gemido de amor en flor, despiertan y provocan en mi alma una exuberante cascada de emociones expectantes que me conducen a la puerta de la locura.

Esa hechicera luz que irradian sus lindos ojos color de melaza azucarada, es la que ahora sirven para iluminar mi pedregoso sendero, permitiéndome distinguir con claridad la flor de esa niña mujer que, callada, habita dentro de mí.

Sus largos cabellos dorados son como largas espigas de trigo maduro que se mecen con la caricia del viento… Pero cuando me besas, ¡oh!, cuando tú me besas, mi linda niña, miles de mariposas de colores aletean agitadas en mi mente y me transportan irreflexivo hasta la punta del delirio.

¿Ya Pensó en el Mal Efecto de su Tatuaje?


Quizás muchos no lo han notado aun, pero no hay duda que algunos de los tatuajes que ciertos “varones” realizan en su piel pueden llegar a ser mal interpretados por sus amadas y el resto del sexo opuesto, o hasta por quien los ve de fuera y desconoce los pretextos y motivos que indujeron a dicho individuo a querer grabarlos en su piel. Esencial mencionar al leyente que no me gusta generalizar, como tampoco es lo que intento pasar aquí, pero entiendo que ese asunto de tatuaje es cosa seria, mi amigo.

Tanto es así, que existen algunas situaciones que merecen atención especial, ya que algunos diseños de tattoos caen dentro de una clasificación de “total mal gusto”, que en ciertos casos llegan a causar un efecto negativo en las mujeres, como por ejemplo: nombre de mujer; símbolos pequeños en hombres grandes; los dos antebrazos tatuados; mujer desnuda con pechos expuestos; y, lo que parece ser peor, el blasón del cuadro de futbol favorito.

Acá entre nosotros, mi emblemático amigo, un hombre que estampa en su brazo el nombre de una mujer, puede llegar a causar cierta extrañeza en la fémina que pretende aproximarse de él, pues ella no se sabe si él ya está comprometido y totalmente asido por el cuello por esa doña, o si en verdad ejerce un complejo de Edipo.

Cuanto al gravado de delfines, mariposas y otros pequeños símbolos en brazos, hombros o espaldas, le aviso que no quedan muy bien que digamos en los Hombres con “H” mayúsculo; al final de cuentas, ese tipo de individuo que se preocupa haciendo musculación para que su cuerpo parezca bien tallado, resulta que, en la hora crucial de mandar un tattoo de macho, él acaba optando por un “tatuajecito” que más parecerá una mancha de caca de mosca en el tórax… Piense bien antes de hacerla, ya que después, arrepentido, querer cubrirla va demandar más trabajo.

En todo caso, eso de querer cubrirse de tattoo los dos brazos tiene un nicho específico, me refiero al personal que vive un “lifestyle” rap, hip hop. La mayoría de la gente hasta concibe ese tipo de gusto, pero entienda que esa moda no estampa bien en cualquier persona. Por tanto, si usted no pertenece a la tribu do Charlie Brown Jr. u otros artistas por el estilo, olvídese; prefiera un arte más adecuada a su estilo personal.

¡Gente! Tenga en cuenta que no existe cosa de tan pésimo gusto como mandar estampar en la piel pechos y nalgas desnudas. Claro que no me refiero a “pin ups” y “guerreras”, pues existe una gran diferencia entre una mujer vestida sensualmente con lencería u otros adornos, y la de una mujer desnuda. Cualquiera no necesita mostrar lo cuanto le gusta ese tipo de fruta usando su cuerpo como si fuese pantalla de la “Playboy”… Salvo que sea un solitario marinero y las utilice para otros fines.

Además, ni se le ocurra intentar…  ¡No da! La pasión abismal que un sujeto pueda sentir por un cuadro de futbol, hasta la más recalcitrante de las mujeres lo entiende, ya que ella está acostumbrada a que el hombre de sus amores la cambie todos los domingos por un encuentro de futbol… En vivo o en la TV. Siendo así, lo recomendado es que haga uso de camisetas, sombreros, bufandas u otros accesorios que hacen parte de esa serie de ítems que los clubes ofrecen para comprar y que dejan a su agrupación del alma más rica, en lugar de querer gravar en la espalda o brazos el blasón de su cuadrito… Mismo que él sea un súper campeón.

Una deja: encuentre otros símbolos y diseños que puedan representar nombres y blasones da su eterna pasión, pues tarde o temprano los relacionamientos acaban, los clubes no mudan, y ciertamente muchas mujeres no curten ni mueren de amores por los croquis que usted tiene estampados en la piel.

En este caso, le tengo que dar razón al fanático de mi vecino, cuando me dice: “tatuaje no es una “t-shirt” que uno tira y coloca para lavar, la tiene que llevar puesta la vida entera”.

Por supuesto que me resulta difícil definir por escrito esos tipos de sujetos de mil dibujos y colores que andan por ahí, ya que de una mirada ellos pueden ser distinguidos a cien metros de distancia y uno encontrárselos en todas partes. Curioso, pero a pesar del gran esfuerzo nemotécnico que despliego para aclarar esa secuencia de raciocinios de mal gusto, lo que me viene a la cabeza son imágenes teatrales, sobre todo, las farsas… ¡Si, adoro pantomimas!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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