Absurdos Abusos de Género


Uno no se cansa de oír todos los días sobre esos tristes inventores de historias e Historias de mala fama y de obras aún peores que su propia fama. Pero duele más cuando se piensa en las pobres mujeres que caen en esas manos arbitrarias sufriendo torturas, castigos o malos tratos a cualquier hora.

No es que uno lo sepa por experiencia propia ya que lo repite sólo por lo que otros han contado, al menos por ahora, como suele ocurrir con tantos de nosotros. En todo caso, si son verdaderos los refranes, tiempo al tiempo, pues hay más mareas que marineros, y nadie sabe lo que le espera.

Así que, para ilustrar sin colores lo antes dicho, basta con repetir aquí lo que la policía japonesa anunció la semana pasada, al informar sobre la detención de un desvergonzado chofer de taxi que ofrecía a sus distraídas pasajeras unos biscochos rellenados con un diurético, por el mero placer de verlas orinar en su vehículo.

Como si fuera poco, el ingenioso conductor llegó a declarar a los investigadores, que “se ponía muy excitado cuando veía que las pasajeras mujeres no podían contener su sorpresiva voluntad de orinar”.

Por su vez, la misma fuente de información agregó que la policía encontró en la casa de éste, alrededor de 50 videos en los cuales aparecían mujeres orinando en el asiento trasero del automóvil, las cuales eran filmadas con una pequeña cámara de seguridad. El taxista, cuja identidad no fue revelada, alcanzó a explicar que compraba los diuréticos por internet y, enseguida, los añadía a los biscochos.

Pero como todo invento un día supera al inventor, todo iba bien hasta que una de las pasajeras víctimas de su fetiche, que fuera filmada a fines de octubre de 2013 en Osaka, la segunda mayor ciudad japonesa, presentó una denuncia contra este chofer, declarando que él le había ofrecido realizar la corrida en su taxi por la mitad del precio, y que durante el transcurso del viaje la obsequiara con varios biscochos. Además, agregó que el acusado se negara a detener el taxi cuando ella le pidió para dirigirse a un baño, y le entregó, en vez de detenerse, un papel absorbente encorajándola a que orinase allí mismo.

Conforme comentó un policial a la AFP, “aparentemente, el taxista adoraba ver la contorcida fisonomía de sus pasajeras cuando estas se torcían de ganas de irse en aguas en el banco trasero de su coche”.

Creo que ante tal acto de irracionalidad no hay más lo que agregar. Sin embargo, podemos reparar sorprendidos que esa misma semana ocurrió un otro tipo de injusta arbitrariedad de género. Esta vez, según lo cuenta la agencia EFE, fue en la India.

Allí, de acuerdo con lo mencionado en los medios de comunicación locales, una mujer murió quemada viva por su marido y sus suegros en el norte del mencionado país por no pagar el dote matrimonial que era exigido por la familia.

El delictivo e infausto hecho ocurrió en la ciudad de Jhaberpur, en el estado de Uttar Pradesh, donde la mujer fuera empapada con querosene para después prenderle fuego a su cuerpo, según dijeron las fuentes policiales a la agencia local “PTI”. Poco más tarde, la policía denunció al marido, llamado Nitu, al suegro, Raj Kumar, y a la suegra, Sudesh.

De acuerdo con la cultura local, en la India las mujeres son obligadas a pagar al novio y a la familia de éste un dote, mismo que sea una práctica prohibida por ley, pero esta praxis se acentuó con la llegada de la modernidad y el consumismo, donde cada vez más son exigidos valores mayores que pueden incluir autos e inmuebles.

Empero, lo que nos impresiona enormemente, es que los crímenes por dote han aumentado considerablemente en los últimos años, al punto de detallar una mujer asesinada por la familia de su novio a cada hora, como también se han incrementado los suicidios de novias que se matan para evitar arruinar a sus parientes, ya que el costo de las ceremonias nupciales es muy elevado, puesto que desde un punto de vista legal y social, una vez consumado el casorio, la novia pasa a ser parte de la familia del cónyuge.

Son cosas así que me llevan a pensar, como algunos piensan, que de hombres son generalmente esas osadías, pues siendo Dios el administrador del futuro y no nos proclama sus intenciones a tiempo para que podamos ponernos a cubierto, Él no es más que un mal gerente de ese capital, pues es de ver que ni su propio destino fue capaz de prever… ¡Fatídico asunto!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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La Pesadilla de ser Negro en la India


Primeramente, el leyente debe considerar que el asunto en cuestión no es una exclusividad ocurrente de aquella región oriental de nuestro vilipendiado planeta, pero me da la impresión -al igual de lo que ocurre en otros países- que la incompetencia y el descaso de las autoridades gubernamentales de la India forjan aún más la acentuación de este melancólico tema de odio premeditado hacia los seres humanos de otras razas.

Es evidente que la razón de lo antes mencionado se debe a las recientes revistas nocturnas que son realizadas en casas de subsaharianos en Nueva Delhi, las que son lideradas por un miembro del gobierno de la capital y sin permiso judicial, que trajeron a flote la discriminación y el preconcepto que es practicado en la India contra la gran comunidad negra que allí reside.

Por ejemplo, Mek, un estudiante nigeriano, llegó a explicar a la “Agencia Efe”: “Para mí, es muy difícil vivir aquí porque somos negros. Cuando alguien te ve por la calle te ataca con piedras. Salir después de las ocho de la noche es complicado. Además, las mujeres negras son perseguidas… ¿Por qué eso acontece? ¡No sé decir! Pero en mi país le preguntamos (a la numerosa población indiana) si para ellos es difícil vivir en Nigeria, y nos responden que no. ¿Entonces, por qué para nosotros es difícil vivir aquí?”, cuestionó Mek.

El relato de este estudiante, que cursa gestión de negocios en la capital indiana, se repite con frecuencia entre los negros que se arriesgan a hablar, pues desde que las casas comenzaron a ser revistadas a partir del 15 de enero, lo que predomina es el silencio.

En la noche del 1º de marzo el hecho volvió a suceder. Es que el abogado y ex consejero de Justicia del gobierno de Nueva Delhi, Somnath Bharti, realizó una incursión acompañado de la policía y de cámaras de televisión por un barrio de la capital con gran emigración subsahariana, ya que Bharti y otros acusan a los vecinos negros de dedicarse al tráfico de drogas y la prostitución.

Esa noche, Bharti ordenó a los policías para que entraran en una de las casas, no en tanto ellos se negaron ya que no portaban orden judicial. Delante de la recusa, él, junto con algunos seguidores y moradores del barrio, actuó por cuenta propia.

Fue cuando Bharti obligó a cuatro ugandeses a comparecer al hospital para realizar un test por consumo de drogas -que dio negativo-, e, inclusive, exigió a una de ellas a orinar en público, según el abogado de las víctimas, Harish Salve.

Pero el relato de otro de los subsaharianos va más allá: “Ninguno de ellos usaba uniforme. Batieron en la gente, me golpearon en el ojo y por todos lados. Pensé que me iban a matar. Después me llevaron para la comisaría”, alcanzó a declarar uno de los ugandeses al canal indiano “NDTV”.

Es conveniente destacar que el tema de la percepción de los negros como gamberros, vulgares y traficantes de drogas, parece ser algo generalizado en barrios como Krishna Park, en el cual existe una gran comunidad de nigerianos.

Por ejemplo, Anil Kumar, de 51 años, acompañado de su perro, y quien afirma orgulloso que sólo late para negros, declaró: “Los negros salen en grupos y pasean hasta de madrugada, pero la policía no les hace nada. Sentimos que somos nosotros los que vivimos en Nigeria y no al contrario… Sentimos miedo de ellos”.

Al igual que Kumar, Vijay Sharma, de 54 años, protesta, junto a otras vecinas del barrio, explicando que se siente escandalizada por la forma como se visten las nigerianas… “No tienen noción de quien es el pueblo que vive aquí”, comentó, acrecentando que los negros no se importan en hacer barullo cuando las otras personas están durmiendo.

“Los malos tratos a los cuales sometemos a los africanos, es producto de nuestra actitud con el color de la piel. No nos gustan aquellos que son más oscuros que nosotros, en cuanto ansiamos por una piel más clara”, discurrió el prestigiado periodista Karan Thapar, que comanda un programa de entrevistas en la TV.

En la obra “India: retrato de una sociedad”, el psicoanalista Sudhir Kakar y la antropóloga Katharina Kakar, basan esa obsesión por la piel más blanca al sistema de castas, en el cual “un brámame será más claro que un intocable”.

“Hay pruebas por toda parte de esa preferencia indiana por la piel clara y el menosprecio, que fronteriza el desprecio a los de piel oscura. (…) Un africano de piel oscura recibirá, en general, un tratamiento condescendiente y será, inclusive, sometido al ridículo”, sentencian estos autores en su libro.

Kim Barringhton Narisetti, una editora afroamericana que vive en Nueva Delhi, llegó a escribir un artículo que fue publicado a fines de enero en el diario indiano “The Economic Times” sobre los continuos ataques y provocaciones que ella sufre por causa del color de su piel… “Un niño de unos ocho años me tiró una piedra y me tendría golpeado en el ojo si yo no estuviese con lentes de sol. (…) Otro día, en un hotel, un otro niño saltaba y hacía gestos imitando un mono, en cuanto apuntaba para mí y para mi hija, mientras sus padres se reían”, recordó ella en su artículo.

Claro que cualquier viviente puede extrapolar esta situación de intolerancia hacia prójimos de distintas razas y otros credos en su propio país, ya que casos similares ocurren con más o menos incidencia de que en la India… Y es eso lo que me lleva a preguntar al considerado leyente: ¿No estaría en la hora de bajar los decibeles, no declamar tanto, y pasar a valorizar un poco más tantas cosas positivas que existen en medio de los desastres y de las actitudes segregacionistas y discriminatorias que todavía conservamos, y pasar a luchar todos juntos para desterrar de nuestro planeta la violencia, el racismo xenófobo y la mala fe?… Bastaría con un pequeño esfuerzo para cada uno contribuir con un poco… ¿No le parece?

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Cuando el Sexo Vira Venganza


Existen casos verídicos de hombres a los que sus mujeres, como un castigo Supremo, les han cortado el pene. Estos son algunos de los más sonados, pero sin embargo, existen otros casos insólitos como el que acabo de enterarme, donde una noticia de Brasil, cuenta que una mujer puso veneno en su vagina para matar a su marido durante el sexo oral… ¡Wow! Vaya episodio satánico.

¡Pronto! El lector ya estará imaginándose la escena previa: “querido, hoy se me antoja un poco de sexo oral, ¿qué te parece si te hincas y me das un poco de placer?”. Él, claro está que, ni tardo ni perezoso, atiende sediento al deseo de su mujer que, minutos antes, ha embadurnado su vagina con alguna mezcolanza extraña. Y luego, ya está, algunas contracciones de dolor para él, quien ya conjetura lo que su maquiavélica mujer acaba de hacer y se dirige al hospital para salvar su vida… Pero para completar su suposición, habría que preguntar: ¿Acaso ella habrá llegado al orgasmo?

A continuación, me enteré que su marido la denunció por intento de asesinato y entonces me preocupé también en saber: ¿cómo quedó la vagina de la presunta asesina después de eso? Al parecer todo bien. Aparentemente, ponerse veneno en la vagina no mata… O puede que el producto sea malo, o que esté vencido.

Eso me hace recordar los incidentes en los que las mujeres buscan vengarse de su hombre, ya sea por infidelidad, por violación, por malos tratos, porque las han engañado, o porque son idas… a través del sexo, o de querer amputar el miembro de su pareja, para quitarles de tajo y de una buena vez, aquel instrumento con el que las han engañado… ¿Qué mejor solución?

Claro, ¿qué mejor venganza que dejarlos solitos sin su compañero amado de toda la vida: su birgulino? No, no digo para nada que ellas sigan ese terrible ejemplo. Sólo que eso me hace pensar, ¿cómo y de qué manera una mujer puede enfurecerse a tal grado de llegar a cometer una tropelía de esa magnitud? Bueno, no se explicarlo, pero lo mejor, hombres del mundo, por las dudas cuídense…

No se puede dudar que una mujer furiosa, que ha sido sometida a maltrato, o que se encuentra presa de sus celos, puede ser capaz casi de cualquier cosa. Por lo tanto, hombres, cuidado con lo que hacen. Tengan siempre en cuenta esta mitológica fórmula peligrosa: “mujer enojada + pene + cuchillo de cocina = cero pene + hombre ligeramente desconsolado”.

¿Recuerdan aquella memorable historia protagonizada por Lorena y John Wayne Bobbit, en la que ella cortó el pene de su marido con un cuchillo de cocina? Y luego, ¿cómo la historia se transformó en una noticia que vendió muchos tabloides cuando él, tiempo después, se convirtió en actor porno y nuevamente recibió acusaciones de sus novias posteriores por violencia?

Bueno, todo indica que la mítica Lorena Bobbit tuvo muchas seguidoras: y casi todas, corrigiendo el error de Lorena, se llevaban el pene del hombre para tirarlo por allí sin posibilidades de que pudieran volverlo a implantar nuevamente. Como le ocurrió a un chico en Indonesia, cuyo pene fue amputado por su novia celosa y que sospechaba una infidelidad. La chica se llevó el pene para nunca regresar con él. Nadie jamás la volvió a ver a ella… ni al pene… Se lo guardó como reliquia.

Así que, si por allí te encuentras un pene tirado, apiádate del pobre hombre que debe estar en ese momento esperando a su tan deseado compañerito. Un penecito en las rocas no le caería nada mal a alguien que lo ha perdido.

También están los casos de los hombres que se han amputado su miembro: como un caso famoso y reciente en República Dominicana, protagonizado por un hombre que al padecer disfunción eréctil, decidió cortar por lo sano y mejor olvidarse de su amiguito para siempre. Pero si él supiera que existen tratamientos médicos maravillosos para solucionar la disfunción, el hombre en cuestión, hoy no sólo mantendría su miembro, sino que podría satisfacer con mucho a su mujer… o con poco, más satisfacción al fin.

El pene, ese amigo inseparable de todos los hombres, el juguete más popular de todas las mujeres, el sexo, y la forma de venganza de muchas parejas que desvirtúan el verdadero sentido de la cópula, puede llevar a la forma más equivocada de querer arreglar las cosas… ¿Para qué hacer la guerra si podemos hacer el amor?

Así que, en torno a la noticia que recién acabo de leer, va una recomendación incluida: “Jamás usen el sexo para vengarse de situación alguna o de alguien. Así lo desvirtúan, y lo están haciendo de la peor manera. Siempre, lo más importante es hablar y hacer las paces como gente decente… No olviden que en la horizontal todo se arregla.

Por lo tanto, hombres, por las dudas, mientras no conozcan las reacciones anímicas y temperamentales de su pareja, asegúrense de no dejar frascos de veneno por allí y de tener, eso sí, muy bien guardados los cuchillos de cocina. Y de paso, pórtense bien, para que el karma no les alcance.

Y a las féminas, les diría ¿para qué usar el sexo para una acción desagradable, cuando se trata de la actividad más placentera que existe?… ¿No es verdad?

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