Estrellas Diáfanas


12- estrellas diafanas

Desde muy pequeño que me gusta hablar a solas con las estrellas. Pero fue tan solamente al rebasar el trajinar del tiempo, que alcancé a darme cuenta que cuando cualquier estrella recorre inmortal las sombras de la madrugada, como si ella fuese una lágrima furtiva, es en verdad la noche quien llora profundamente angustiada.

Es durante esos fuscos momentos de soledad noctívaga, que las sombras logran escuchar con claridad quien entre las sombras canta y encanta, no obstante yo, confiando en la intuición del viento en su espasmo madrugador, disfruto el instante y me pongo a elegir palabras.

Es la noche y es la duda quienes nos enseñan a contar con casi nada. Y si acaso un incierto motivo hace que la vigilia cuente con la guía segura de algunas pocas estrellas, yo como cualesquiera nos veremos obligados a andar por caminos sin mucha confianza. Sin embargo, es ahí donde mi fe, en un rescoldo que ni alumbra ni se apaga, la que mantiene intacto el secreto primogénito del alba.

Inmerso en esa magia estelar, supongo fácilmente que al principio de los tiempos debo haber sido una estrella en la mirada de nuestro Supremo, de cuya pupila soberana descendí tal cual una lágrima de novia acongojada.

Pero hoy, cansado y dolido en mi hosca mansedumbre condenada, soy tan sólo un pedazo de sombra que se revela y canta. Y, a lo mejor, probablemente mañana u otro día cualquiera, puede que Dios me lleve con mi copla donde más se necesite para salvar allí una esperanza.

Quién sabe escondida dentro de esa estructura de barro estrella que poseo, tenga yo encarcelada un ave cantora que habita inconsciente en un alma que tiembla en la gruta del grito y que sin más aletea triste en mi garganta.

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Una Pléyade ya Piensa con Cabeza Propia


Considerando los obliteros resultados que fueron mencionados por los medios en la madrugada posterior del domingo 14 de abril, nos enteramos -algunos risueños y otro no-, de que Nicolás Maduro fue el ganador de las últimas elecciones presidenciales realizadas en Venezuela y, en el caso de éste sujeto pasar por la prueba del recuento de votos que muy justamente habrá de emprender el Consejo Nacional Electoral de dicho país, sucederá definitivamente al difunto y polémico comandante Chávez.

Sin embargo, dicho corolario deja claro que su aparente victoria brinda un mal sabor entre sus adláteres más connotados dentro y fuera de su país: el estrecho margen de votos que lo separa del líder opositor Henrique Capriles, lo que sin ninguna duda refleja una escisión social muy seria en Venezuela…O, “República Bolivariana”

En efecto, ese estrecho porcentual existente entre el 50.6% de los votos que obtuvo, cuando lo comparamos contra el 49,07% conquistados por su adversario, nos devela la fragilidad de la herencia populista dejada por su antecesor, y nada más significa que una severa advertencia a todos aquellos que buscan utilizar la imagen del ex-líder incontestable, que ahora está siendo sacralizado como ícono, como si éste fuese un fetiche capaz de garantizar una muy prolongada permanencia en el poder. Desde luego, mientras persistan en querer emplear para ello el idéntico sistema democrático hasta ahora aceptado en aquel país.

De igual modo, tampoco gozan de credibilidad todas las quejas que fueron mencionadas por Maduro antes de la elección, cuando se le dio por aludir la existencia de un tipo etéreo de conspiración en su contra, como por ejemplo: ¿Apagones planificados en su contra, luego de transcurridos 14 años de un riguroso poder chavista y del control de toda la industria eléctrica?… ¿Un desabastecimiento a propósito, pese a los mercados paralelos impulsados desde el Gobierno?

Juzgo que no es necesario que yo mencione más nada. El propio sápido lector será competente para concluir que la socorrida tesis del complot desestabilizador con participación foránea, ya no tiene algún poder de convencimiento capaz de arrastrar a las multitudes, como si estas fuesen ovejas rumbo al matadero.

Por consiguiente, gusten o no, podemos sacar a limpio que las recientes elecciones venezolanas dejan una contundente lección para todos quienes detentan el poder en América Latina, y son habitués en querer utilizar todos los recursos del Estado en contra de sus adversarios. Puede que se olviden de que, poco a poco, muchos de los votantes que les beneficiaron antaño, de igual forma se saturan con la propaganda apologética y pasan a refugiarse en el viejo recurso de pensar con cabeza propia.

En todo caso, amigo leyente, hay que tener en cuenta que el voto es el arma más efectiva que el pueblo tiene para expresar su voluntad, premiar aciertos, castigar errores y corregir equivocaciones. Hasta los más cándidos han de recapacitar un día, que los sistemas democráticos están construidos sobre las bases fundamentales de la perpetua prueba y error que las sociedades ejercitan con sus elecciones, opciones o “resignaciones” de acuerdo al panorama de la oferta que cada sector del espectro político presente en sus plataformas… ¿No es verdad?

(*) No se apoque, mi amigo lector, pues mis libros impresos o e-book ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … ¡Ah! ¡Gracias por adquirirlos!

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