El Uso Inadecuado del Estimulante Sexual


Me detengo a pensar en cómo llega a ser increíble, advertir como las personas vacías siempre tienen ese maravilloso don de llenar la paciencia de los otros. Pero no sé por qué le digo esto, mi amigo, ya que el tema en cuestión dice sobre un levantamiento inédito divulgado hace días por la “Secretaria de Estado da Salud de São Paulo”, el que apunta que jóvenes entre 20 ya 35 años utilizan medicamentos para la disfunción eréctil de manera irregular, debido al deseo de mejorar el desempeño sexual. Y lo peor, es que lo hacen sin consultar un especialista.

Tal encuesta fue realizada con base en los atendimientos realizados por el “Centro de Referencia en Salud del Hombre”. Dicha unidad atiende a más de 300 hombres por mes con problemas sexuales y, cerca de 20% de este total, afirma ya haber hecho uso de estimulantes sexuales por lo menos una vez, sin prescripción médica.

Resulta que en la hora de la consulta, las explicaciones son siempre las mismas: curiosidad, voluntad de optimizar la “performance” sexual y, claro, o recelo de fallar en la “hora fatídica del vamos ver”. No en tanto, el médico jefe del servicio de urología del hospital, Joaquim Claro, -que no es dueño ni pariente de los dueños de esa malévola empresa de teléfonos móviles que nunca tienen señal-, explica que los comprimidos no demuestran un buen resultado para una grande parte de los hombres.

“La medicación no es instantánea y mucho menos mágica como piensan los pacientes. Si el individuo ya es saludable, su pene no irá ponerse más rígido después del consumo del medicamento. Por lo tanto, no existirá mudanza de desempeño”, avisa el sabio doctor para todos aquellos flácidos desesperados.

De acuerdo con este médico, los estimulantes sexuales pueden llegar a causar dolores de cabeza –la superior-, y musculares, diarrea –que puede ser mental-, alergias, visión doble –como llegar a ver dos mujeres en la cama– y, en casos más severos, hasta ceguera… O sea, que si insiste, mi amigo, usted no verá nunca más a su querido “birgulino”.

Además, hay que destacar que los pacientes cardiópatas tampoco pueden ingerir este tipo de medicamento, considerado un vasodilatador, principalmente sin supervisión médica. Solamente este tipo de especialista puede diagnosticarle la necesidad de su uso y, además, el mejor método de utilizarlo, conforme criterios como: edad, histórico familiar y condición financiera… Principalmente esta última, porque un jubilado cualquiera, sobre seguro que al precio que están las pildoritas, no las podrá comprarlas jamás.

“Los efectos colaterales son peligrosos, además del riesgo de la dependencia psicológica. El hombre pasa a supervalorar la droga y liga su propio desempeño sexual al uso del remedio. Esta actitud genera un grado elevado de ansiedad y el paciente asume el miedo de no poder tener más relaciones satisfactorias si no contar con la ayuda medicamentosa”, destaca el Dr. Claro… Mismo que el enfermo viva cambiando de pareja.

Tampoco olvidemos que la práctica de actividad física es una manera saludable y eficaz de mejorar la actuación en la hora del sexo, según lo afirman los médicos. Por ello que los ejercicios contribuyen con el condicionamiento físico, mejoran la circulación sanguínea y aumentan la resistencia trabajando las regiones del pecho, hombros, brazos y piernas, además de elevar la autoestima… y el pobrecito de su querido “birgulino”, claro.

En todo caso, nunca está demás conocer otras actitudes importantes para mantener  una vida sexual activa y segura, en base a sugestiones de especialistas del “Hospital del Hombre”:

Proteja su cuerpo – No sea egoísta, cuide de su amigo. Use condón en las relaciones sexuales y evite el contacto con las enfermedades sexualmente transmisibles. No deje de visitar al médico por lo menos una vez al año para realizarse un check-up y exámenes preventivos… Además de contribuir para con el bolsillo del galeno, obvio.

Converse sobre sexo – Tenga un buen diálogo con su pareja. La confianza es importante para que el sexo satisfaga plenamente a la pareja… Y si mismo así no funciona, entreténgala recitándole unos cuentos verdes.

Prepare el ambiente – La presión psicológica y los problemas del día a día pueden perjudicar su desempeño. Por eso es importante escoger el local y el momento ideal propicio para a relación… Al final, cualquier lugar oscurito, ya sirve.

Olvídese de las leyendas – Según estudios anteriores, el tiempo medio de una relación, -excepto los jóvenes-, es de 15 a 20 minutos. Y mismo que algunos lleven horas, saber sobre esto es uno de los primeros pasos para que la pareja consiga disminuir sus propias expectativas…

¿Al final de cuentas, para qué apurarse cuando se está en una mejor?

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Como Practicar la Espontaneidad Sexual


¡Magnifico! Porque en tiempos como los de hoy, comprendo que el disneico lector, en estado jadeante, ha de percibir que no deja de ser interesante notar que las más retumbantes energías de la vida, paradójicamente, se manifiestan ya sea por lo peor inesperado, ya sea por lo inconcebible mejor. Sin embargo, les resalto que lo más curioso parecería ser que la frecuencia con que tales situaciones acontecen aumenta con el tiempo, sobre todo con las inesperadas alegrías del Hacer… ¡Impresionante!

Claro que el improviso siempre cuenta y, para tal, basta con enterarnos que una pareja comenzó a tener relaciones sexuales en un vagón del metro de Toronto, en Canadá. De ahí, resulta que un pasajero, sintiéndose molesto por la sicodélica escena que tenía frente a sus ojos, denunció la pareja ante un inspector de la empresa, quien los obligó a descender del tren. No obstante, tal circunstancia no desanimó a los inflamados amantes, quienes decidieron seguir con el acto en pleno andén.

De acuerdo con lo que fue informado por los medios locales, esta joven pareja de ardientes apasionados canadienses, al ser expulsada del vagón del metro, lejos de desanimarse, ya que tal era su estado de destemplanza, decidió continuar con lo que estaba haciendo en plena plataforma de una de las estaciones más concurridas de Toronto.

Para confirmar los hechos ocurridos hace unos tres domingos atrás y a primeras horas de la tarde, tal erótica, maquinal e irreflexiva efemérides luego fue capturada en vídeo por otro viajero del metro.

En las imágenes, que prontamente alguien se ha encargado de colgar en internet, se puede observar a un varón desnudo de cintura para abajo sobre una mujer en la plataforma del andén de la estación de “Spadina”, una de las más concurridas de la ciudad de Toronto.

Según dijo un portavoz de la empresa pública de transportes de Toronto (TTC), un pasajero presenció el referido domingo, como una pareja con claros síntomas de embriaguez, mantenía de manera acalorada relaciones sexuales en un vagón del metro.

Tras avisar a un empleado de TTC, la pareja fue expulsada del tren en la estación de Spadina. Pero para sorpresa de todos, la pareja se acostó sobre la plataforma y continuó el coito.

“Supongo que decidieron que no habían terminado su viaje y continuaron sobre la plataforma”, explicó todo sonriente el portavoz de TTC.

La divulgación del incidente coincidió junto con la publicación en ese mismo lunes, los resultados de una encuesta que fuera encargada por una empresa farmacéutica, y en la que se señala que los canadienses de edades entre los 46 y 60 años, son los que menos espontaneidad tienen en materia de relaciones sexuales… Se sobrentiende que por lo visto, hay excepciones, claro.

Según la referida pesquisa, que fue realizada apoyándose en las respuestas por Internet de unos 13.000 adultos de 13 países, apunta que los canadienses dentro de esa franja de edad, mantienen relaciones sexuales 1,35 veces por semana, estadísticamente muy por detrás de los portugueses (1,96 veces) y los mexicanos (1,89 veces).

Por su vez, si entendemos que la misma encuesta no comprueba datos nada asustadores o fuera de lo común en lo tocante a la frecuencia en que se realiza lo amatorio de las personas, esta también señala que un 40% de los canadienses utilizan las mismas excusas de siempre para evitar mantener relaciones sexuales –aparentemente en su casa-, destacándose principalmente cansancio, dolores musculares y jaquecas…

Tal vez, mismo sin querer ser un lenguaraz inoportuno, creo que haya llegado el momento de preguntarle al distraído lector: ¿Y por casa como andamos?

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