Hoy Pensé en Ti


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Confieso que hoy pensé en ti al ver resbalar las gotas de lluvia por mi ventana. Cada una de esas líneas dibujas al acaso en el cristal me trajo un recuerdo tuyo, y pienso que quizás tú también me estés extrañando en esta tarde fría.

Estoy convencido que hoy te pensé más ayer, más que nunca, al beberme una copa de vino, cuando el calor que me trasmitió me hizo recordar los días que te abrigaba en mis brazos y te decía cosas bonitas al oído, mientras tú me contestabas que ése era tu lugar favorito: mis brazos.

Hoy tuve la carente necesidad de sentir aquel tan tenue y prolongado abrazo que solías darme antes de despedirnos en aquella esquina de siempre.

Sí, hoy te pensé más que en los ayeres, y doy gracias a la lluvia de hoy que me permitió ver tu rostro una vez más trazado en cada gota, y recordar tus ojos de miel mientras bebía otro sorbo de vino con sabor a te extraño.

Sin embargo, sé que hoy tú no estás en las palabras u otros léxicos. Estás tan sólo en mis recuerdos tristes, y considero que eso no tiene nada que ver con decirlo, con querer buscarle nombres, pronombres o morfemas. Pero sin dudad eres mi día de sol cuando es noche, mi eterna noche sin ti. Eres música cuando todo es silencio, eres todo en mi nada.

Sé que he dejado una huella. Nunca me iré del todo. Me recordarás. Lo harás cuando menos lo esperes.

Tal vez algún otro día nos cruce nuevamente la vida y lo que hoy queda en poesía y deseo, se haga realidad entre tus brazos y mis besos.

Dime que sientes lo que yo siento, que no te lo explicas, pero que lo sientes, ahora… Mientras yo te amo.

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-Hoy le digo buen día, sólo por educación, doctor… ¡Ha llovido a cántaros! Como puede ver, con el chaparrón que ha caído me empapé todito.

-Porque usted quiere, mi amigo. ¿Para qué existen los paraguas?

-Que quiere que le diga doctor. ¡No sé dónde me lo dejé olvidado!

-Es habitual que cuando pasa la lluvia, gente como usted permita que los paraguas queden en el olvido.

-En verdad, que no, porque en los días nublados él es mi amigo inseparable…

-¿Quién, doctor?

-¡El paraguas! ¿Quién más podría ser?

-¡Ah! Pensé que usted se refería a alguien en especial, doctor.

-Noto que con la lluvia, sus neuronas han entrado en cortocircuito, mi amigo. Hace cada pregunta…

-Bueno, no se irrite, doctor. No entendí a quien se refería.

-Para nada, mi amigo. Ahora, tenga en cuenta que para gente como usted ya existe una solución al alcance de la mano, puesto que ha sido por eso que la tecnología salió en ayuda de los boca abierta, para que esos instrumentos no los pierdan.

-¿Se refiere al paraguas, doctor?

-Por supuesto, ya que el croata Goran Candrlic ha creado “Kisha”.

-Por favor, doctor, me hable en castellano. No me salga con charadas.

-No son charadas, mi amigo. Kisha es un paraguas inteligente que viene equipado con un chip “Bluetooth” para que pueda estar sincronizado con un teléfono celular.

-¡Ah! Debe ser cómo esos bastones para selfies.

-Más o menos, mi amigo. Estos tienen un sistema que emite un alerta en caso que el dueño se lo olvide. Además, lo que sería formidable para usted, envía notificaciones y recomendaciones de uso en función al pronóstico del tiempo.

-Usted se cree que yo soy un gil, ¿no?

-Si usted piensa así, mi amigo, que puedo hacer. A mi edad, yo no voy a ponerme a discordar de sus condiciones intelectuales. Cada uno tiene sus propias percepciones.

-Me importa un bledo lo que usted pueda pensar de mí, doctor. Pero, donde se vio que un paraguas indique el pronóstico del tiempo, si los propios cronistas viven fallando.

-Por si no lo sabe, todos sacan las informaciones sobre el tiempo directo de la central de meteorología y otros institutos similares que hay desparramados por todo el globo terráqueo.

-No se escabulle por otros vericuetos, doctor… Hablábamos de “paraguas”.

-¿Qué quiere que le diga, hombre? Hasta el momento hay tres versiones disponibles, muy similares entre sí, y los precios oscilan entre las 50 y los 100 dólares y su sistema de funcionamiento casi es el mismo.

-¿No me diga? ¿Por acaso sabe cuáles son?

-Evidente, mi amigo. Fíjese que con presentaciones similares, los creadores del “HAZ Umbrella” lograron sumar un sistema de monitoreo y notificaciones sobre el estado del tiempo, porque además del chip Bluetooth tiene una batería interna que le permite poner en funcionamiento al motor incorporado en el mango para la apertura y cierre del paraguas de forma automática.

-Pensé que eran chinos, doctor. Pero usted dijo que eran tres modelos… ¿Y el otro?

-El otro se llama “Davek Umbrella”, que por ahora se encuentra en período de fabricación. Pero que al igual que el “HAZ”, sus creadores presentaron su proyecto en “Indiegogo” y han obtenido más de 50 mil dólares para financiar su invento. Funciona igual que los dos paraguas anteriores y dicen que tiene una autonomía de dos años de uso sin necesidad de recargar la batería. Estiman que costará aproximadamente 99 dólares, y estará disponible a partir de septiembre.

-Carito, ¿no?, doctor.

-Depende lo que se considera caro, mi amigo. Hay ciertas cosas que tienen sus ventajas. Especialmente para distraídos y tarambanas igual que usted.

-Estaba demorando mucho para comenzar con sus ofensas. Si no fuese por sus chimes, ya lo habría mandado pelar cocos… ¡Hágame el favor, doctor!

-¿Qué quiere?

-¿De usted?… ¡Nada! Me voy. Quiero aprovechar que ahora sólo garua…

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