Un Día Será


Cada día es un comienzo nuevo, y créeme, esa es la hora y el mejor momento, porque no estás sola, y porque yo te quiero. Pero si estás sola por la noche, ya pronta para dormir, quizás escucharás que alguien te llama sin que tú lo sepas, y aprenderás entonces que también hay cosas que son como el viento, que existen pero que no se ven.

Es probable que en una tarde de fastidio, tal cual como florecen las flores, nazca en ti un afán y aprenderás entonces que hay ciertas cosas que son como el río, que se están yendo siempre, pero que en verdad no se van.

Quizás cuando estés por cruzar la calle un día, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer, y aprenderás entonces que hay cosas que son como el sueño, cosas que nunca han sido pero que pueden ser.

Acaso, por más que tú prefieras ignorar ciertas cosas de la vida, sabrás por qué suspiras oyendo una canción, y sólo así comprenderás entonces que hay cosas que son como las rosas, cosas que son hermosas sin saber que lo son.

Una tarde cualquiera sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará tu jardín, y comprenderás entonces que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que no tienen fin.

 

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Albor de Vida


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Pequeño rayito de sol, nueva primavera de mi vida que con tu suave brisa coloreada has trasmutado mágicamente las negras rosas de mi alma por tiernos pimpollos del rojo intenso de la pasión, deja que tus tiernos labios toquen ya mi boca reseca y me abrace el calor de tu piel candente.

Oigo tu dulce resonar, y donde antes había solamente yedra marchita y yuyos secos, con tu magia juvenil y el hechizo de tu luz y tu voz y tus besos, has hecho nacer en mi deslucido corazón un egregio jardín florido donde hoy reinan celestiales miles de jazmines y magnolias, claveles y petunias, malvones y azucenas, begonias y amapolas; todo convertido ya en un descomunal vergel que empapas con el dulce hidromel de tu cuerpo de mujer madura.

Amada mía, brasa dorada de un sueño impedido que mi amor tu sombra evoca, has de mi tu prisionero y encadena de una vez tu corazón al mío, para que los infinitos sueños de amor puedan superar la lóbrega oscuridad de mi espíritu como si fuese un doble tambor a repiquetear nuestro idilio en la broza de mi jardín de fantasías cubierto por el espeso manto de hojas secas de ilusiones otrora perdidas.

Símbolo de dolor y ternura, ciego delirio de mis noches sombrías, de hoy en más, llévame a todas partes amor, y a todas partes conduce mis dedos y mis labios como si tu fueras el universo y yo, tu único habitante.

¿Quién fuera ruiseñor? ¿Quién fuera tu trovador?, que por tus besos suspiro. Quizá necesite buscar melodía para tener como llamarte. Siempre sol, siempre luna.

Reposa con tus sueños en mi sueño y sé sombra junto conmigo en todo cuanto rodea. Ya no quiero ser nadie sin que me mires. No obstante yo cambiaría la primavera para que tú me sigas mirando y amando de por vida.

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