Las Amigas


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Existen cuentos que se perpetúan ad infinitum por la tradición oral, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes y que puede dar cuenta de hechos reales o fantásticos, pero siempre partiendo de la base de ser un acto de ficción, o una mezcla de ficción con hechos reales y protagonistas reales, como es el caso a seguir.

…Ellas salían siempre juntas. Antonia era una mujer divorciada. Luisa era arquitecta y aún tenía la pretensión de hallar quien la consolara afectivamente. Perla, profesora universitaria, ya había vivido muchos amores en su vida. Marieta, la más joven de las cuatro, tenía un novio que no siempre daba su aire de gracia.

Este cuarteto era muy unido; ninguna hablaba mal de quien quiera y fuese. Ellas iban juntas a los cafés, a las discotecas, danzaban en las noches de sábado, y siempre, siempre, estaban prontas para levantar el astral de quien de ellas comenzase a dar señales de depresión.

No era de dudar, porque la de ellas era una amistad que ya duraba cinco años, más bien, desde que Antonia había sido abandonada por el marido por una chica diez años más joven. Fue, justamente en esa ocasión, que las otras tres amigas, que por entonces eran meramente conocidas, se unieron para dar algo de consuelo a su repudiada amiga.

Con el paso del tiempo, Antonia y Luisa comenzaron a tornarse cada vez más íntimas, al punto que una ya no salía de la casa de la otra. Entonces, un bello día comunicaron a las otras dos amigas que ellas pasarían a vivir juntas.

Y si una gustaba de la otra, por qué no asumir esa unión que se tornara muy importante en sus vidas, que llenaba sus instantes vacíos y las hacía sentir muy felices…

-¡Que se vayan al diablo las convenciones! -insistieron en decir-. Lo principal, para nosotras, es el placer de estar juntas -afirmaban con convicción desmedida.

Fue así que el viejo cuarteto viró dueto. Evidente que Marieta y Perla quedaron impresionadas por causa de tan prodigiosa alianza, pero las dos estaban acostumbradas a no realizar cualquier comentario. Inclusive, cuando alguien hablaba cierta cosa fuera de contexto, ellas disfrazaban su aturdimiento explicando que continuaban amigas, porque a veces los caminos se separan.

No demoró mucho, y Marieta se fue definitivamente a vivir junto con su novio, y todo indica que hasta el presente continúan juntos.

Por otro lado, Perla, la que era profesora, continuó a experimentar sus muchos amores de siempre. Como en los viejos tiempos, solía apasionarse perdidamente cada vez que alguien surgía en su vida, e, invariablemente, a causa de su buen presagio, pensando que ese sería un amor definitivo. Sin embargo, luego de un corto tiempo de amorío, ella se desilusionaba y continuaba a procura del príncipe de sus sueños… Nunca desistió.

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¿Bombacha es cosa de Hombre?


Un asunto que viene dejando mucha gente pensativa desde hace algunos días, es esa tal de bombacha masculina… ¡Ops! ¿No me venga a decir que usted nunca estuchó hablar del asunto?

¡Ah, entonces, mi carismático lector, no sabe lo que se está perdiendo! Pues esta es la última moda. Hasta Beckham la usa, a pesar de él preferir usar las bombachitas con puntilla de su esposa, sin necesidad de tener que llenar el ropero con las suyas —eso fue la propia Victoria Beckham quien lo contó para la impensa.

Apuesto que en el primer momento en que hablé de las bombachas masculinas usted frunció la nariz. Y apuesto también que así que toqué en el nombre de Beckham, el mujerío dio aquel suspiro profundo.

Bueno, no importa lo que el lector este pensando pues el artículo continua siendo una bombacha usada por hombres. Para su información, caso ya se sienta con ganas de entrar en la moda y las quiera adquirir, les digo que existen varias empresas que producen estos accesorios, pero los que ya adhirieron a la novedad dicen que las mejores son la gringa “Xdress” y la brasilera “Cuelcinha” (slipbombacha). Sin embargo, parece que la marca brasileira lleva ventaja sobre la americana, pues ya comenzó ganando adeptos por causa de su nombre compuesto, claro.

Como la curiosidad mata a las personas, tengo certeza de que los lectores ya estarán  preguntándose como serán esas nuevas “ropas intimas”’. Pues bien, aviso: son imágenes fuertes y nada apropiadas para ser vistas en horario de trabajo. Esa novedad va mucho más allá de los calzoncillos tipo hilo dental que ya se cruzaron en su camino… ¿Preparados?

Ahora, respire hondo… ¿Usted está seguro que ya consiguió superar ese estado mixto de choque/risa/deseo? Entonces continuaré a contarles sin sentir remordimiento de que el pasivo lector se convierta a esta nueva tendencia.

Pues bien, lo que los creadores de esta novedad dicen, es que la intención es dejar al hombre más confortable. El sitio de la marca “Cuelcinha” explica: “La empresa acredita que belleza, elegancia y bienestar pueden caminar juntos. Respetando la anatomía de su cuerpo, ofrece a sus clientes productos de excelente calidad, con elegancia, belleza, sofisticación, requinte, seducción y, principalmente, conforto”.

Según ellos indican, la intención de la empresa es ser referencia explorando siempre una óptima calidad, autenticidad única y el buen gusto.

Ya la marca americana “Xdress”, que existe — “pasmen” — desde 1987, deja claro desde la entrada en su sitio, que es un artículo destinado para los “crossdressing”. Y para quien no sabe, aviso que ese es el nombre con que son denominados los hombres que gustan de vestirse con ropas femeninas, mismo que su hábito no interfiera en su orientación sexual… ¡Ahhh!, que bueno que el punto quedó aclarado, pues por aquí se les llama de otra manera.

Ciertamente mi querido lector ya entendió un poco del concepto de esta nueva onda, y seguramente también ya vio algunas fotos en internet, o idealizó la suave textura del exótico artículo, y hasta se tomó un tiempito para pensar con calma en el asunto. Entonces, sólo me resta preguntar para las féminas:

¿Cual sería su reacción, si el varón a su lado, en la hora “fatídica del vamos ver”, al bajarse los pantalones, usted notase que su pareja está vistiendo una de esas lindas bombachitas masculinas?… No me va a decir que no sentirá una puntada de envidia… ¿O me equivoco?

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