Un Hobby Puede Llegar a ser Matador


Uno no debe equivocarse al imaginar que una afición no es sinónimo de hobby, aunque muchas veces confundamos la historia y la etimología de ese término. En realidad, esa inclinación no es más que una actividad cuyo valor reside en que aquél que la ejecuta lo haga por su interés o amor hacia la actividad en sí misma y los frutos intelectuales, artísticos, deportivos o materiales que ella genera… Aunque no se puede negar que ciertos memos inclinan su afición para el lado equivocado.

En todo caso, cabe entonces preguntarse: ¿qué es un hobby? Pues bien, según indica la “Real Academia de la Lengua”, significa un “pasatiempo o entretenimiento que se practica habitualmente en los tiempos de ocio”.Su importancia radica en que, al hacer aquello que a uno lo apasiona, podemos alejar de la mente por algún rato las preocupaciones y el estrés, enfocándonos en una actividad que nos relaja y nos convierte en un ser creativo… No en tanto se diga que algunos exageran a tal punto y con tamaña perfección, que la logran practicar en la horizontal.

Pero claro, el tiempo pasó y quizás algunos se olvidaron de eso. La maldita rutina, los hijos, las deudas y el afán de cada día terminaron por alejarlos de aquello que amaban hacer en sus ratos de ocio. ¡Gran error!, mi amigo, pues son esos espacios de asueto los que nos conectan con uno mismo, los que nos alejan del estrés diario y los que nos recuerdan el eterno niño que uno lleva dentro, aquel que, aunque no lo crea, puede ser nuestro salvador ante las preocupaciones del día… O a veces el causador de nuestra propia muerte.

Claro que ésta última especulación mencionada se debe más bien al hecho de que una mujer, coleccionadora compulsiva de 66 años, terminó muriendo luego después de ser aplastada por una pila de objetos que ella acumulaba por afición dentro de su casa en Cheshire, Londres, Reino Unido.

De acuerdo con el periódico “The Mirror”, Beverly Mitchell fue rebasada por un enorme montón de botellas, diarios, revistas y otros residuos. En realidad, por causa de su compulsiva manía, afición o hobby -llámelo como quiera-, el primer piso de la casa cedió debido al excesivo peso de los materiales allí acumulados.

Cabe agregar que como ella vivía sola con sus excesos de despojos, su cuerpo fue encontrado solamente una semana después del derrumbe, cuando la policía invadió la residencia luego de ser alertada por el cartero, quien desconfió del elevado número de correspondencia que se acumulaba en el buzón.

El sargento Kevin O’Donnell, coordinador del grupo de agentes que irrumpieron en la vivienda, comentó: “Es pura basura…. Simplemente, ella nunca tiraba nada fuera. Era una montaña de correspondencias, paquetes, botellas, lotes de papeles, periódicos y revistas”, explicó sin remilgos.

Sin embargo, una vez que ha quedado comprobado que la afición puede llegar a matar, agregaré que la manía o afición no es una exclusividad de los humanos, hecho que fue corroborado por los vecinos de una villa de Ludernalp, en Berna, capital de Suiza, en esa misma semana, puesto que ellos pudieron comprobar “in loco” la veracidad del apotegma: ¡Sólo cuando la vaca vuele!

Bueno, si ella volaba o no, no sé, pero sí es verdad que ellos se llevaron un tremendo julepe al encontrar a una aficionada vaca parada arriba de un tejado… Cuyo hobby era dejar parte de su rumiante apetito allí depositado.

Según informó la prensa local, la vaca trepadora huyó de su rebaño y saltó al tejado de una residencia de la mencionada villa luego después de ser perseguida por su dueño. Como la cumbre del techo de la hacienda queda próxima a un promontorio del terreno, el animal consiguió saltar con facilidad… O tomó “Red Bull”, que le dio alas.

Pues bien, el dueño de la vaca intentó utilizar una escalera con el propósito de tirar el animal del techado, pero falló y se cayó durante las tentativas… “Tuve que mirar tres veces para acreditar que realmente había una vaca en el techo”, le confesó más tarde al reportero del periódico, “Rolf Steiner”.

En todo caso, la vaca alpinista no se hirió, y luego después bajó por cuenta propia del techado y sin necesidad de contar con la ayuda de los vecinos. Entre tanto, el dueño de la residencia relató diversos daños en las tejas de la casa… Además de la bosta allí defecada, evidente.

Con todo, recapacito sin necesidad de afición a traumas de cualquier índole, que frente a este conjunto de turbaciones metabólicas, sólo Girolamo Acquapendente, el gran anatomista del Renacimiento, fue quien, a partir de un retrato de su sobrina, concluyó sin sistemática erudición, que los bebes se parecen con los embriones que fueron y con los viejos que se tornaran… ¡Fantástico!

(*) Si le parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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El Exterminio por su Nombre


Es verdad que nuestros años felices no están necesariamente asociados a las mejores épocas de la historia. Esto es universal y, en biografías o memorias autorizadas, muchas celebridades afirman sin ninguna hipocresía, que han sido dichosas durante épocas de guerra, ocupación de ejércitos extranjeros y dificultades económicas.

En todo caso, a mí me gusta y me alegra poder ver y comprobar que el mundo no se detiene y que, junto a lo malo, lo bueno lucha por hacerse un lugar en la historia, no obstante, en cada cambio, en cada evolución, en cada “nueva ola”, se perciba el mismo ímpetu y el mismo “gustito a prohibido” de mis años jóvenes de desafío y ruptura.

Pero para quien aprecia discurrir sobre un tema ya recontra debatido, algunas veces es interesante descubrir nuevas fuentes de peritaje. Digo esto, porque en su libro titulado “Tierras de sangre – Europa entre Hitler y Stalin”, el señor Timothy Snyder da a conocer los resultados de la investigación que realizó pacientemente en torno a las atrocidades perpetradas por esos dos sanguinarios tiranos.

En tal compendio, este profesor de la Universidad de Yale, doctorado en Oxford y, además, catedrático en Harvard, nos proporciona informaciones estremecedoras respecto a la muerte y sufrimientos de decenas de millones de seres humanos, que fueron propiciados por los regímenes que encabezaron estos dos totalitarios, los que por suerte, sus huesos hoy reposan en el fondo del basurero de la Historia.

Todos ya sabemos -incluso los recalcitrantes y agraviantes de tintes neofascistas, marxistas y neófitas de toda índole-, que dichos jerarcas, tanto el fascista como el comunista, no se cansaron de emplear los exhaustivos y abominables métodos de exterminio en masa. Por lo tanto, no es necesario reiterar aquí que sus víctimas se cuentan por decenas de millones.

Sin embargo, creo que hay que subrayar que en aquella época, preferentemente, a los intelectuales altivos, entre ellos incluyendo a escritores y periodistas, se les acosó o se asesinó con odiosa brutalidad.

Para justificar sus crímenes y más desaciertos, ambos autócratas crearon sus propios periódicos hiperoficialistas y leyes en contra de la libertad de expresión. Todo, porque consideraron a la prensa independiente como una fábrica de intoxicación mental ciudadana y el vehículo de difamación dirigido hacia los gobernantes.

Por tal motivo, en sus consignas, resultaba ser imprescindible que todo medio de comunicación pluralista fuese sometido primero al juicio del comisario de propaganda o desaparecido inmediatamente sin más trámite.

Fue así que el periodismo que no se sometía al poder dominante, era considerado como de traición a la patria, y por ello idearon represivas leyes de prensa.

Claro que no somos siempre iguales ni queremos exactamente lo mismo, pero el deseo imperioso de ser diferentes e irrepetibles, alienta la lucha que cada “moderno” entabla todos los días contra la mediocridad y el quietismo… Incluso en el Parlamento.

Se sabe que es allí que volverá dentro de poco la palestra sobre el proyecto de la ley de mordaza a la prensa. Y es justamente allí, que los asambleístas demostrarán quiénes son dignos del respeto y la gratitud de las generaciones futuras, para no tener que dejar el tiempo pasar y tener que llegar a viejo con las ilusiones perdidas y los sueños archivados, sin la fuerza y el coraje para volver a enamorarse de alguien o de algo, perdidos en un mundo sin referentes y con otras ideas acerca de lo que la existencia humana significa… ¡Fascinante!

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